Decirse las verdades Con Baroja en el colchón (16)

12/7/24

Ya se sabe que dos personas que se ponen a decirse las verdades, no llegan a fraternizar .
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A veces yo me pregunto: "¿Seré yo un verdadero literato o no?" Y me inclino a pensar que no. "Pues ¿qué es usted?" me preguntará el lector. Soy un hombre curioso y que se aburre desde la más tierna infancia. Si hubiera sido un hombre rico y hubiera podido pasar la vida alegremente, creo que no hubiera escrito.
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Qué diferentes cabezas hay entre los hombres. Valle-Inclán, que se sabía de memoria sus libros, y yo, que no podía reconocer uno mío. Con estas condiciones tan desemejantes era lógico que no simpatizáramos.

Plomo en mis zapatos Con K, de Karmelo (8)

8/3/24


Algún sueño me tienta aún para que intente remontar el vuelo, pero, por suerte, la vida ha puesto suficiente plomo ya en la suela de mis zapatos .
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Los pesimistas somos una especie en extinción, más pronto que tarde estaremos prohibidos, seguramente por los nietos de aquellos que abanderaron en su día el famoso "Prohibido prohibir", que serán los que manden entonces. Pobres de nosotros, nos nos quedará otra que, nada más salir a la calle, sonreír, aunque llueva y te duela el estómago, y aunque la sonrisa sea más falsa que un billete de dos euros. Yo, para entrenarme, he empezado a fijarme en la gente. No parece muy difícil, lo hace prácticamente todo el mundo.
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No la causa que defiendes, sino la gente con la que coincides en esa defensa, hace que te preguntes si ese será tu lugar.

Ese rasgo aristocrático Peso Pessoa (4)

4/2/24

Protagonizar una existencia ajena a las pasiones, culta, protegido por las ideas, la lectura y los sueños, envuelto en ideas para la escritura, una idea tan lenta que parece siempre al borde del tedio, pero sin precipitarse por él gracias a la meditación. Lejos de las emociones, con la emoción del pensamiento. Ser como un lago oscuro rodeado de flores, estancado bajo el sol que todo lo dora. Disfrutar en la sombra de ese rasgo aristocrático que nos empuja a no insistir nunca en nada. No ser nada más, no tener nada más, no desear nada más.
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La vertiente práctica de la vida siempre se me ha antojado una estrategia de suicidio incomodísima.
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Sólo de pensar en lo poco que he retenido del pasado me pongo a temblar.

Soy viejo de mí Peso Pessoa (3)

30/10/23

Recuerdo ahora cuando era un niño y contemplaba la luz de la mañana sobre la ciudad como hoy ya no puedo verla. Esa luz caía entonces sobre la ciudad para la vida y, en tanto que lo veía así, yo mismo me confundía de manera inconsciente con la vida. Al ver la luz de la mañana me sentía alegre, hoy veo la luz de la mañana y me siento alegre y también triste. El niño sigue aquí, pero ha enmudecido. Mi mirada es la misma, pero detrás de los ojos me escucho reír, y la risa oscurece el sol y envejece el verde de los árboles y las flores se mustian antes de brotar. Antes yo pertenecía a esta tierra, ahora miro sus paisajes como un extranjero, como un huésped, como un peregrino, soy forastero de todo lo que veo y oigo, soy viejo de mí.

Volcanes enfriados Palabra de Cioran (14)

6/9/23

"Debía de tener yo dieciséis años cuando comencé a desconfiar de la vida. No ceso de asombrarme de que haya podido llegar a los cincuenta con disposiciones tan poco favorables para la ilusión".

"El apego a las personas es la causa de todos nuestros sufrimientos, pero está tan anclado en nosotros, que, si cede, toda la economía de nuestro ser resulta desequilibrada".

"Cuanto más lo pienso, más opuesto me encuentro en todo a las ideas de Nietzsche. Cada vez me gustan menos los pensadores delirantes. Prefiero a los sabios y los escépticos, los
no inspirados por excelencia, aquellos a los que ningún dolor excita ni trastorna. Me gustan los pensadores que evocan volcanes enfriados".

Como una flor de invernadero Peso Pessoa (2)

1/6/23

Cultivo el odio por la acción como una flor de invernadero. Presumo ante mí mismo de la propia disidencia mía de la vida.
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Y yo, que odio la vida con despecho, temo a la muerte con fascinación.
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¿Razonar mi tristeza? ¿Para qué, si el raciocinio es un esfuerzo? Y quien está triste no puede esforzarse.

El sol de invierno apagándose Con K, de Karmelo (7)

8/4/23


Una vida que no haya sido destruida al menos una vez por un amor imposible nunca será una vida plena.
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Los días -siempre a las órdenes de la vida- siguen recibiéndome con directos al mentón. Pero he aprendido a encajar, y ellos ya no son lo que eran.
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El sol de invierno apagándose en la fachada de enfrente me recuerda a mi entusiasmo.
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Si lo piensas bien la muerte es una putada. Por eso los viejos que pueden se van a pensarlo al sur.
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Antes la gente se moría, ahora no, ahora la gente "se va". Al mismo sitio, eso sí.

Dicha pura y alta Con Baroja en el colchón (15)

20/2/23

-¿Y qué remedio habrá para nuestra incomprensión mutua?
-Remedio, ninguno. La mayoría de la gente no necesita remedio. La gente vive, si no feliz, contenta, con esa existencia cotidiana de ir y venir, de trabajar y de divertirse. Nosotros, ambiciosos, descontentos, inadaptados, que queremos dicha pura y alta, nos equivocamos y no la alcanzamos nunca.
- Pero alguna solución debe de haber para los inadaptados -dijo Ana.
-Yo creo que con el tiempo es posible que el amor tome un carácter fisiológico y el idealismo siga otros derroteros científicos y filosóficos. Si no, seguirá la humanidad como hasta aquí.
-No creo en lo primero -dijo la rusa. Todas las mujeres y muchos hombres viviremos siempre pensando en que hay un mundo de color de rosa, donde se vive feliz, el mundo del amor.
-Sí, es verdad -dijo Marta.
-¿Así que todos los estudios no evitan que el ideal de una muchacha sabia, como usted, esté condensado en un hombre guapo? -le pregunté a Marta.
-No evitan, no, señor -dijo ella riendo.

En un torpor de vegetal equivocado Peso Pessoa (1)

14/1/23

Mi aislamiento no es una búsqueda de la felicidad, pues carezco de alma para alcanzarla; ni de tranquilidad, que nadie consigue hasta no haberla perdido, sino de sueño, de apagamiento, de pequeña renuncia.
Las cuatro paredes de mi cuarto son, al mismo tiempo, celda y distancia, lecho y ataúd. Mis horas más felices son aquellas en las que no pienso en nada, no quiero nada, no sueño siquiera, perdido en un torpor de vegetal equivocado, como el del simple musgo que crece en la superficie de la vida. Disfruto sin amargura la consciencia absurda de no ser nada, el sabor de la muerte y del apagamiento.

Cierta complacencia en la decepción Palabra de Cioran (13)

2/11/22

"Lo que se me podría reprochar es cierta complacencia en la decepción, pero, ya que todo el mundo gusta del éxito, es necesario, aunque sólo sea por prurito de simetría, que haya quienes se inclinen hacia la derrota".

"Cuando ya no se cree en el amor, aún se puede amar, igual que se puede combatir sin convicciones. Sin embargo, en uno y otro caso, algo se ha roto".

"La cosa más difícil es renovar nuestras admiraciones. Sólo admiramos de verdad hasta los veinte años. Después, sólo son arrebatos o caprichos".

Vacío por dentro Con K, de Karmelo (6)

18/9/22


Me siento vacío por dentro, le dije. Tranquilo, me dijo, si es por dentro no lo ve nadie. Y se pidió otra copa.
*
El mar brilla por su ausencia.
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"Estuvimos a punto de morirnos de amor, pero murió el amor y nosotros vivimos". Si no me falla la memoria, estos versos son de Gabriel y Galán. He vuelto de la tertulia con ellos en la cabeza, bajo un suavísimo sirimiri. "Algunas victorias ni siquiera lo parecen, de lo amargas que son". Esto último me lo he dicho ya acodado en la barra de la cafetería del H Amara Plaza. Solo había un cliente, un viejo, en una mesa del fondo, leyendo el periódico con una lupa.
*
Tristes besos
si salimos ilesos.

En el centro del mundo Palabra de Cioran (12)

19/3/22

"Cada generación vive en el absoluto, es decir, que reacciona como si hubiera llegado a la cima de la Historia".

"El gran secreto de todo: sentirse en el centro del mundo. Eso es exactamente lo que hacen todos los individuos".

"Una religión sólo está viva antes de la elaboración de los dogmas. Tan sólo creemos de verdad mientras ignoramos lo que debemos creer exactamente".

Esa extrañeza Con K, de Karmelo (5)

17/2/22


Cenizas aventadas

Vamos acumulando años
y ceniza,
la de los entusiasmos apagados.

Con ella,
con la ceniza, creamos
esa ilusión que llamamos experiencia,
y que solo nos sirve,
en ocasiones,
para disimular apenas
tanta nostalgia de la vida.

Y luego, un día
llega el viento y nos dispersa,
borrándonos.
Esa extrañeza

Esta tarde, durante un rato, he sido
el más viejo del bar.

Nunca me había sucedido antes,
y me ha cogido un poco
por sorpresa:
                     esa extrañeza
de recién llegado a un sitio
que no conoces...

La vida sigue

La vida sigue -dicen-,
pero no siempre es verdad.
A veces la vida no sigue.
A veces solo pasan los días.

Sablistas vulgares Con Baroja en el colchón (14)

29/1/22

"Hoy la lluvia me retiene en casa sin poder salir, y en el cuarto pequeño del hotel me ofrece la imaginación, con cierta melancolía, a tantos kilómetros de distancia, aquella casa madrileña de la calle de Mendizábal, donde viví muchos años antes de la revolución, casa que ya no veré más aunque vuelva a Madrid, porque unas bombas lanzadas desde un aeroplano la incendiaron y convirtieron en un montón de ruinas calcinadas.
Allí fue donde conocí bastante gente, que llamaron a mi puerta para contarme sus vidas, por si hallaba en ellas algún detalle pintoresco aprovechable para mis libros, pero con la intención primordial de que las socorriese o favoreciese. Eran ordinariamente, estos que tenían la ingenua aspiración de encarnarse como personajes de novela, individuos pintorescos, gentes del hampa, desharrapados, física y sentimentalmente, ninguno de los cuales habría leído nada mío, pero que tal vez hubiesen oído decir que yo me interesaba por las vidas de los que iban consumiendo su existencia a puñetazos contra realidades inclementes.
(....)
La mayoría eran sablistas vulgares, que estrujaban su fantasía para adornar su charla ganzúa. Recuerdo entre ellos el caso de un catalán, que se presentó como representante de los soviets, que le habían enviado nada menos que hasta Australia, y habría regresado por África, recorriendo, según decía, en dos meses y a pie, la distancia de la colonia del Cabo hasta Tánger.
Cuando terminó su relato, viendo en mi expresión que no había logrado hacerme tragar el anzuelo, extrajo por debajo de la capa raída un gran cartel que decía: 'Se ruega un donativo'".

Por las dinastías condenadas Palabra de Cioran (11)

28/4/21

"Mi debilidad por las dinastías condenadas, por los imperios que se desploman, por los Moctezuma de siempre, por quienes están cansados de sí mismos y del mundo, por quienes creen en lo inevitable, por los desgarrados y tarados, por los Romanov y los Habsburgo, por todos cuantos esperan a su verdugo, por los amenazados, por los devorados de todas partes".

El prestigio del futuro Con K, de Karmelo (4)

21/2/21


El futuro tiene un prestigio que el presente desmiente continuamente.
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Contar un chiste sin gracia y reírte tú el primero acrecienta la catástrofe.
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Esta mañana una persona a la que aprecio bastante me ha dicho que cada día estoy más joven. Han pasado más de doce horas y sigo sin entender su ensañamiento.
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Como hablo cada vez menos con la gente, por simple higiene mental, no sé si entre los jóvenes de ahora se sigue dando el tipo de individuo -con una cultura más que respetable, muchas veces- que, en cuanto aparece en la conversación el asunto de la patria, se vuelve de repente un ser básico, agresivo y hasta prehistórico.

Bella inconsciencia Con Baroja en el colchón (13)

22/1/21

"El hombre está organizado de manera que no le hacen mella los peligros más que cuando están muy cerca. Decirle 'morir tenemos' al que está, por el momento, sano, es como decirle al gastrónomo que se halla en funciones de engullir que existe la gota, la apoplejía y el catarro gástrico.
Tenemos la bella inconsciencia de no asustarnos de las desdichas más que cuando las tenemos encima. Si no fuera por eso, la vida sería insoportable. Al menos a mí el '¡Hermanos, morir tenemos!', que creo oír en el tañido de la campana me deja sonriente y tranquilo; en cambio, el '¡Hermano, sufrir tenemos!', ese me alborota y me pone tembloroso".

Un filón inagotable Con K, de Karmelo (3)

28/9/20


Los que pude haber sido no me lo perdonan.
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Hay vidas que caben en una noche que dura toda una vida.
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He visto a un tipo hace un rato haciendo
footing con una cara que dudo mucho que siga vivo.
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A los que carecemos de imaginación, solo nos queda la vida diaria pasando; es decir: un filón inagotable.
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Una vida que no haya sido destruida al menos una vez por un amor imposible nunca será una vida plena.

Los domingos Con K, de Karmelo (2)

6/6/20


Las malas hierbas acaban invadiendo los rincones donde nos besamos. 
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Cuando el olvido está hasta los topes, recordamos algo. 
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Los domingos de invierno por la mañana, si hace un sol radiante -como el de hoy, por ejemplo- son días alegres, esperanzadores, optimistas. Pero si los observas más de cerca, enseguida te das cuenta de que no es exactamente así, de que no brillan tanto y hay escondida en ellos como una falta de entusiasmo, como una enfermedad crónica, que los amortigua, que les impide mostrar un aspecto saludable sin fisuras, una felicidad sin atisbo de futuro ocaso. El domingo tiene mucho de filósofo pesimista, es raro un domingo al que no se le afloje la sonrisa conforme cae la tarde. Esto es bastante lógico si se piensa entre quiénes tiene que sobrevivir, nada menos que el sábado y el lunes. Dos extremistas, cada uno a su estilo.

Expiar los entusiasmos Palabra de Cioran (10)

28/4/20

Lo que se llama experiencia no es otra cosa que la decepción consecutiva a una causa por la que nos hemos apasionado durante un tiempo. Cuanto mayor haya sido el entusiasmo, mayor será la decepción. Tener experiencia significa expiar los entusiasmos.
Yo no habría entendido nada de la vida, si no hubiera abrazado tonta, febrilmente, algunas causas que ahora, cuando lo pienso, me hacen enrojecer. Pero debo a esas vergüenzas, a esos 'remordimientos', la poca sabiduría que he adquirido".