Las diez mejores películas de 2024 de Sergio Casado

11/12/24

Mis diez mejores películas de 2024
x Sergio Casado

“Fuegos artificiales” (10), de Beppe Fiorello
Lo fugaz.

“Los destellos” (9), de Pilar Palomero
Lidiar con el sinsentido.

“Blitz” (8), de Steve McQueen
Bajo las bombas.

“La joven y el mar” (7), de Joachim Ronning
Nadar hasta el infinito.

“Soy Nevenka” (6), de Icíar Bollain
El monstruo al lado.

“Los que se quedan” (5), de Alexander Payne
Inesperados compañeros.

“La estrella azul” (4), de Javier Macipe
Músicos lejanos.

“Perfect days” (3), de Wim Wenders
Limpiando retretes.

FINALISTA
“El 47” (2), de Marcel Barrena
La dignidad y el empeño.

Y MI PELÍCULA DE 2024:
“La habitación de al lado” (1), de Pedro Almodóvar
Junto al ser querido.


Estas fueron mis diez películas de 2023

Estas fueron mis diez películas de 2018

Estas fueron mis diez películas de 2017

Estas fueron mis diez películas de 2016

Estas fueron mis diez películas de 2015

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

Las diez mejores películas de 2023 de Sergio Casado

8/12/23

Mis diez mejores películas de 2023 
x Sergio Casado

“Elemental” (10), de Peter Sohn
La convivencia de los distintos.

“El maestro jardinero” (9), de Paul Schrader
Cuidado con los aprendices.

“Living” (8), de Oliver Hermanus
Empezar a vivir.

“Los asesinos de la luna” (7), de Martin Scorsese
Lo que nos pudre.

“Sound of freedom” (6), de Alejandro Monteverde
El héroe ante el villano del horror.

“El hijo” (5), de Florian Zeller
Los que tenemos cerca.

“Los Fabelman” (4), de Steven Spielberg
Los maravillosos trenes de juguete.

“Ellas hablan” (3), de Sarah Polley
Escuchémoslas.

FINALISTA
“The lost king” (2), de Stephen Frears
El empeño, la pasión, la visión.

Y MI PELÍCULA DE 2023:
“Cerrar los ojos” (1), de Víctor Erice
El cine como sanación.


Estas fueron mis diez películas de 2018

Estas fueron mis diez películas de 2017

Estas fueron mis diez películas de 2016

Estas fueron mis diez películas de 2015

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

Prólogo de "El oficio del cine" (Adolfo Aristarain)

1/7/22

“Renueva en nosotros el sentido de la alegría”.
(de “Oraciones de Vailima”, R.L. Stevenson)

“El cine es el resquicio de de la buena gente, la rendija, el opio del agnóstico”. Así lo escribió Manolo Marinero. Y en el cine, como en un túnel, vamos al pasado, al presente o al futuro. Sin limitaciones.

Cierro los ojos. Intento concentrarme, encontrar esa rendija. Viajo en el tiempo a la antigua casa de Mario Camus en Ruiloba, cerca de Santander. En su despacho hay cientos de libros y una preciosa maqueta del barco Spray de Joshua Slocum. Mientras yo observo aquel lugar mágico, Mario va haciendo pilas de guiones; finalmente encuentra el guion de “Al norte de Marrakesh”, escrito por Aristarain y él. “Adolfo escribe divinamente”, me dice. Sujeta el guion como si fuera un timón, satisfecho, y me dice que para él, el cine de Adolfo es el cine de un nuevo humanismo. También recuerda el placer, la alegría de la llamada de teléfono de su amigo para trabajar en la escritura de “Roma”, de nuevo ambos junto a Kathy Saavedra.

Necesitamos a los Maestros. Para mí lo han sido Adolfo Aristarain y Mario Camus. También Manolo Marinero. Es una enseñanza atrapante. Pero en este libro vamos más allá, escapamos un poco del cine y nos fijamos en la lectura (“un placer que no te puedes perder”, le dice Martín a su hijo Hache) y en la escritura. Es el territorio del guion, de la Palabra. Y la escritura es esencial para Adolfo Aristarain. Así lo dijo Federico Luppi: “Tiene sentido porque él lo escribe... … La escritura es su andadura, su gatillo, su catapulta y su conflicto”.

Es imposible explicar la alegría de encontrar un verdadero Maestro. En mi camino he encontrado profesores aburguesados, enriquecidos, incluso catedráticos grotescos que desprecian y humillan al alumno. No los miran a la cara. Les dan la espalda. A algunos incluso les gusta ver a los alumnos aplastados. Es un daño terrible para esos jóvenes. Afortunadamente hay otros profesores, alguien como Fernando Robles en “Lugares comunes”, cuando enseña a los futuros maestros que no deben adoctrinar: “(…) despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites. Sin piedad”.

La edición original de los guiones de Adolfo Aristarain en Ocho y Medio publicaba “Martin (Hache)”, “Lugares comunes” y “Roma”. La edición de Grupo Editorial Sur, casi veinte años después, tiene el aliciente de la publicación añadida de “Al norte de Marrakesh”, esa historia épica de legionarios en la frontera. La leí de un tirón, hace casi quince años, en una pequeña casa rural cerca del refugio de Mario Camus. Acabé entusiasmado. Ahí estaba la película, en la mente del lector. Y ahí sigue, como los otros tres guiones, buscando a los nuevos lectores que disfrutarán de ella.

La desaparición de Mario no es tal. Este libro le sirve de homenaje. En este libro la alegría del trabajo con su viejo amigo Adolfo está presente, le hace presente.

Para Adolfo y Mario.

Prólogo escrito por Sergio Casado para el libro "El oficio del cine", de Adolfo Aristarain, publicado recientemente en Argentina por Grupo Editorial Sur.

Recuerdo de Mario Camus: afectos

27/10/21

Puedo recordar mi llegada a Liandres, convertirla en presente. Hace muchísimo calor, dejo mi equipaje de cualquier manera y salgo a caminar hasta Ruiloba, otro pueblecito cercano a la costa cántabra, cercano al mar; entonces atravieso un pequeño túnel en la carretera. Mario Camus y su mujer, Concha, salen a recogerme con su coche. En 2011, están en la parte final del vaciado de su casa, en plena mudanza.
Aquella casa, aquel hogar, ya no existe. Pero sí mi recuerdo, la escalera de piedra, que lleva al recibidor. Otra escalera, de caracol, te dejaba junto a varias maquetas de barco. Entre ellas, el Spray, el barco que Joshua Slocum construyó para dar la vuelta al mundo en solitario.
Rodeando al barco, numerosos libros invadían todas las paredes, una mesa, películas apiladas, y el perro de Mario, Lucas, correteando, guardián vigilante pero afectuoso y noble.
Pero no todas las estanterías son iguales, aunque lo parezcan a simple vista. La estantería que además de serlo es una puerta secreta está fuera de sus bisagras, apoyada en el resto de estanterías compañeras. El cuarto al que se accedía por esa puerta ya ha sido vaciado. Camus me había hablado del origen de ese cuarto. Había hablado con un carpintero, para que le hiciera un acceso de esa puerta a una habitación que utilizaría como trastero. Allí dejaría maletas, papeles, libros, guiones de películas. El peligro era olvidar lo depositado allí.
x Sergio Casado


63. (FLASH BACK) HABITACIÓN. INT. NOCHE.

Antonia, adolescente, en la cama, escucha la voz del hombre sentado cerca de ella. Están a oscuras y el hombre es una silueta y una voz baja y profunda. La adolescente pone toda la atención y mantiene los ojos abiertos.

PEDRO:

“Crecer supone no dejar de moverte hacia adelante, seguir andando y enfrentarte con cosas nuevas que no conoces y que nadie sabrá explicarte bien..
Porque es mentira que los padres podemos enseñar todo a los hijos... Enseñar un poco y también aprender de ellos y encontrar cosas nuevas que descubrimos al tiempo. Así te verás avanzando sin pausa... A veces te quedas parada, quieta, sin saber a donde dirigirte... Si pudieras observarte desde la altura verías que ocupas el centro de un complicado laberinto... Ya has crecido... Tienes varios caminos a seguir... No quieres pedir ayuda porque sientes que elegir por donde quieres andar es algo que te corresponde decir a ti... (tachado: sigue, te dice una voz, sigue...) Buscas algún sitio que diferencie un camino de otro... Una estrella, un árbol, la forma de unas nubes, pero no encuentras nada... Finalmente echas a andar y tú sola te enfrentas con lo desconocido...Yo sólo puedo pensar que las cosas que has aprendido y sigues aprendiendo te sirvan y desearte toda la suerte que pueda haber en este mundo...”

(del guión cinematográfico de “Afectos”, por MARIO CAMUS)

10 películas Lo que debo recordar de 2018

18/12/18

Mis diez mejores películas de 2018 
x Sergio Casado

“Loving Vincent” (10), de Dorota Kobiela & Hugh Welchman
Lo ilimitado de la animación.

“La forma del agua” (9), de Guillermo del Toro
Los monstruos cotidianos y la fantasía.

“El reverendo” (8), de Paul Schrader
El horror en cada rincón.

“The rider” (7), de Chloe Zhao
La tragedia de ser descabalgado.

“Bohemian Rhapsody” (6), de Dexter Fletcher & Bryan Singer
La magia frente a la soledad.

“Todo el dinero del mundo” (5), de Ridley Scott
… para pudrirse por completo.

“Dos mujeres” (4), de Martin Provost
Los encuentros inesperados.

“En la sombra” (3), de Fatih Akin
La realidad insuperable.

FINALISTA
“El instante más oscuro” (2), de Joe Wright
Pactar con la bestia o luchar con ella.

Y MI PELÍCULA DE 2018
“Isla de perros” (1), de Wes Anderson
Los desterrados entre montañas de basura.



Estas fueron mis diez películas de 2017

Estas fueron mis diez películas de 2016

Estas fueron mis diez películas de 2015

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

Misión imposible: el final feliz

31/7/18

¿Cuál es nuestra mirada al cine? ¿Es crítica? ¿Somos críticos con nosotros mismos?

El nuevo episodio del serial “Misión: Imposible” aborda el enésimo tema del loco peligroso que quiere destruir el mundo, que incluso está dispuesto a morir en su intento. Los buenos, realistas, encabezados por el superagente Ethan Hunt, buscarán evitarlo, por medio del patadón, a lo James Bond, a lo Batman. Además del patadón buscarán la persecución, indestructibles en la ficción, héroes de lo físico. Los chicos guapos y guapas no se detendrán ante nada para salvar la realidad.

Bostezo y bostezo al salir de la proyección veraniega, de la ficción, únicamente salvado por el aire acondicionado frente a la fuerte ola de calor.

No hay escapatoria y toca ver “Happy end”, el final feliz de Michael Haneke, el trastornado cineasta austriaco que de nuevo aborda el final implacable, que muestra de nuevo a los realistas dentro de una familia acomodada, frente a aquellos locos incapaces de adaptarse a ella, frente a su propia destrucción, su soledad o simplemente frente al absurdo cercano a Calais.

Los héroes de Haneke no dan patadas ni saltan de un helicóptero a otro; no son ficción. Son tan reales que al salir del cine no importa la fuerte ola de calor. Sólo importa reflexionar, criticar la postura que uno adopta frente al cine, ser honesto con lo que uno es (generalmente un cretino).

Haneke es un cineasta único, frente a los Nolan, McQuarrie u otros que intentan rizar el rizo del patadón. Haneke cuestiona los físicos espectaculares de actores o actrices y nos presenta a Trintignant, Riva o Huppert.

¿Qué cine es el verdadero? x Sergio Casado

Mis diez mejores películas del siglo XXI (2/2)

12/2/18

Mis diez mejores películas del siglo XXI (2/2)
x Sergio Casado

“Lugares comunes” (10), de Adolfo Aristaráin (2002)
“Hay un asesino difuso que nos mata día a día sin que nos demos cuenta...”

“Amor” (9), de Michael Haneke (2012)
La última trinchera.

“El viaje de Chihiro” (8), de Hayao Miyazaki (2001)
Monstruos pestilentes, espíritus y pura fantasía.

“El árbol de la vida” (7), de Terrence Malick (2011)
Los sentidos, lo infinito, el misterio permanente.

“La mujer del chatarrero” (6), de Danis Tanovic (2011)
Europa del vertedero.

“El señor de los anillos: la comunidad del anillo” (5), de Peter Jackson (2001)
“... un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”

“El laberinto del fauno” (4), de Guillermo del Toro (2006)
La imaginación o la infancia, tal y como se desvanecen.

“Las tortugas también vuelan” (3), de Bahman Ghobadi (2004)
El cine más humilde, gigante en la esperanza frente al horror.

FINALISTA
“Master and Commander” (2), de Peter Weir (2003)
Casi hundidos, en la niebla podemos encontrar la Aventura.

Y MI PELÍCULA DEL SIGLO XXI:
“El pianista” (1), de Roman Polanski (2002)
Música y nazismo.

Mis diez mejores películas del siglo XXI (1/2)

10/2/18

Mis diez mejores películas del siglo XXI (1/2), x Sergio Casado

En 1987 se estrenaba la última película de John Huston, "Dublineses" (“The dead”). Huston era uno de esos pioneros que habían conocido el paso del mudo al sonoro, que trabajaron en la época dorada de Hollywood, que vieron cómo ese paraíso languidecía y cómo las salas de cine encontraban un terrible competidor en la era de la televisión. Ese mundo que se desvanecía, enterrado en la nieve perpetua, en tumbas de piedra, era el de los antiguos cineastas.

En 1989, veía "El club de los poetas muertos", y la película parecía infinita, romántico sueño adolescente, con la muerte, como siempre en el cine, haciéndose inesperadamente presente. Otra película sobre el viaje al territorio de lo muerto, "The Abyss", revelaba una criatura digital submarina, inaudita, prólogo a los parques jurásicos de los noventa y los avatares del próximo siglo XXI. Era el cine digital, la nueva frontera, resurrección del cine que siempre sigue a su muerte; el peligro era alejar al cineasta de su propia humanidad (sí, todavía un poco más). Pero el cine no podía detenerse. La vida digital estaba llegando y también el cine digital terminaría con la película en celuloide, con las copias y proyectores en 35 mm, abriendo las posibilidades de ver versión original, de admirar la perfección técnica de los nuevos formatos. Era un nuevo camino.

Mientras, en Europa, el final de siglo cinematográfico encontraba al fugaz cineasta polaco y por un instante francés, Kieslowski, que soñaba con la unificación europea orquestada por Zbigniew Preisner en "Tres colores: Azul". Ese ideal de libertad, después de igualdad y finalmente de fraternidad en 1994, en "Tres colores: Rojo", nos dejaba ilusionados, esperanzados, pero el Festival de Cannes prefirió otorgar la Palma de Oro de ese año a "Pulp Fiction", anticipo de la futura matraca de Tarantino. Kieslowski -sin sucesor- falleció y quedamos sin la posibilidad de su cine, mientras Tarantino entraría sin problema en el cine que gusta en el siglo XXI.

¿Había opciones para el cine en el siglo XXI? Claro. Pero sin darnos cuenta, no solo cambiaban las películas sino también los lugares de proyección, con pantallas de televisión cada vez más grandes, más horas encendidas en las casas, como un opio en el que también podía atontarse el cine, despedazarse con cortes publicitarios, con consumo y más consumo. Y las viejas salas de cine de mi infancia, gigantescas, que aún sobrevivían, iban siendo desmanteladas por poderosos cines multisalas en centros comerciales invadidos de franquicias. Todo era franquicia y el cine también era franquicia.

A cambio, el nuevo sistema digital permitía rodar casi de cualquier manera. Los locos daneses del Dogma, encabezados por Von Trier y Vinterberg, daban voces advirtiendo de una rendija para otro modo de ver el cine. Siempre hay otro modo, aunque sea un camino sinuoso, de decepciones, de guerrillas. Y algunos incluso intentarían contar sus historias dentro del sistema, sabiendo de la posible putrefacción, intentando esquivarla, minimizarla.

Con la desaparición del último gran cineasta del siglo XX, Stanley Kubrick, en su película sueño, "Eyes Wide Shut" -auténtica obra maestra, quizá inacabada- marcamos la entrada en un mundo nuevo: toneladas de cine vulgar, un cine cada vez más fugaz, más del viernes del estreno (el lunes siguiente ya es agua pasada).

No veremos, los que nacimos en la parte final del siglo XX, el final del siglo XXI. No sabemos si el cine seguirá existiendo en su forma actual, pero sin duda lo hará de algún modo distinto, en otra forma artística. Pero podemos jugar a seguir buscando esas películas que nos mueven, nos convierten en cinéfilos. Esas películas no son las mejores: son mejores para nosotros porque nos representan, están hechas de la materia que representa al espectador que las ve -dándoles vida-; esas películas son nuestra vida, los instantes donde las vimos, los cines donde las vimos. Nos detenemos en ellas. Las dejamos suspendidas en el tiempo y volvemos a verlas. Hay docenas de ellas (podría escoger "La escafandra y la mariposa", "Antes del atardecer", "Los soñadores", "Hijos de los hombres", "Las horas" o cualquiera de los Dardenne ... …) pero podemos jugar a escoger diez, solo diez de las películas que vimos, que marcan nuestro paso, nuestro cine por el siglo XXI.

La úndecima fue "Diarios de motocicleta", la de "La Poderosa”, la del viaje interior. Solo quedaron diez.

Allá van esas diez... … (¡continuará!)

Lo que debo recordar de 2017 Películas

12/12/17

Mis diez mejores películas de 2017
x Sergio Casado

“Colosal” (10), de Nacho Vigalondo
Sobre monstruos abusones. 

 “Coco” (9), de Lee Unkrich & Adrián Molina
Recuérdame. 

“Billy Lynn” (8), de Ang Lee
La verdad frente al artificio. 

“Lion” (7), de Garth Davis
Un ser humano perdido en la inmensidad. 

“Locas de alegría” (6), de Paolo Virzi
Puro cine carcelario.

“La chica desconocida” (5), de Luc & Jean Pierre Dardenne
... e impresivible, olvidada, aterrada. 

“Goodbye Berlin” (4), de Fatih Akin
Inolvidable escapada alemana. 

“Manchester frente al mar” (3), de Kenneth Lonergan
Luchar contra el absurdo y el vacío. 

FINALISTA
“La librería” (2), de Isabel Coixet
La mujer frente al sistema, frente al poder. 

Y MI PELÍCULA DE 2017
“Dunkerque” (1), de Christopher Nolan
No dar la espalda.




Estas fueron mis diez películas de 2016

Estas fueron mis diez películas de 2015

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

Terrence Malick: Callejuelas del cine

16/10/17

“Las cosas vienen y van. Nos sentimos felices y extasiados, y horas después, sentimos la pena más grande...” (Patti Smith en “Song to Song”)

Caminamos por las grandes avenidas y plazas del cine, muy transitadas, con un ir y venir de ideas que se repiten, que parecen un bucle. No nos desviamos, o lo hacemos raramente, y en general son fugaces salidas a otras calles también transitadas.

El cineasta, demiurgo, es también a veces guionista, y el guion es muchas veces un muro, un tabique, un escrito marcado ante el cual el actor puede poner su oficio (lo que ya es bastante), pero en el cual su voz propia queda limitada.

Terrence Malick es un cineasta en una búsqueda imposible, una búsqueda desesperada por aprehender algo escondido dentro de la realidad. En los últimos años ha contado con la enorme ayuda del gran cinematógrafo Emmanuel “Chivo” Lubezki, repetidas veces ganador del premio Oscar. En su larga caminata, Malick se ha desviado de la dictadura de las grandes avenidas comerciales del cine, se ha internado en callejuelas y callejones sin salida, pintorescas, a veces fascinantes. Retrocede, vuelve a desviarse, siempre intentando encontrar algo, algo más allá de la imagen cinematográfica.

En “Knight of Cups” lo ha hecho caminando con Christian Bale, o en “Song to Song” lo hace con Rooney Mara, inquieta soñadora que se apodera de la película, película que se desvía progresivamente de otros personajes, como el aterrador Michael Fassbender o la aterrada y terriblemente sola Natalie Portman, incapaz de escapar a esa incomunicación, a esa maldición. En “Song to Song”, la caminata lleva a Malick a su tierra, Austin, que recorre encontrándose con músicos y actores, fugaces como Iggy Pop, o que de repente se apoderan de la película, como Patti Smith.

En el cine digital las posibilidades son ilimitadas; horas y horas de material de Lubezki esperan la tijera de Malick. La filmación no se detiene ni siquiera al cambiar de localización. El peligro es la dispersión. No hay protagonista en el cine de Malick. Todo es fugaz; se distrae y filma a un escarabajo, a una mariposa, la tierra que pisamos. Malick habla con los actores, como con Natalie Portman, que desea convertirse en cineasta: “Haz las películas según tu estilo y no dejes que nadie te diga que necesitas tres actos. Haz cine tal y como experimentas la vida.”

Los actores reciben apenas una tarjeta con una idea o sugerencia de un ánimo o un diálogo. Se convierten en partícipes del juego (no están atrapados por él). Ese Juego del Cine de Malick está pues invadido también del peligro en la dificultad de la comunicación, en la posibilidad del silencio.
En las bandas sonoras, en las músicas presentes en “The tree of life”, “To the wonder”, “Knight of Cups”, “Song to Song” o “Voyage of time” Malick adquiere su auténtica presencia como cineasta, así como en constantes voces en off y un montaje desesperado por encontrar su cine.

Pero ojo, estamos en el cine, en la magia. Lo banal, la mariposa que aletea, el coche en movimiento, la juventud y belleza de Fassbender, Gosling, Portman o Blanchett es frágil. Extremadamente frágil. En cualquier momento puede romperse, como una pieza de porcelana. x Sergio Casado

Lo que debo recordar de 2016 Películas

22/12/16

Mis diez mejores películas de 2016
x Sergio Casado

“Cafe Society” (10), de Woody Allen
Las fantasías y la realidad. 

 “La llegada” (9), de Denis Villeneuve
La extrema dificultad para comunicarse. 

“Las estaciones” (8), de Jacques Perrin & Jacques Cluzaud
El cine en suspensión: el cine del instante. 

“Julieta” (7), de Pedro Almodóvar
La familia almodovariana. 

“The Danish Girl” (6), de Tom Hooper
La identidad real. 

“Carol” (5), de Todd Haynes
Poderosas atracciones. 

“El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares” (4), de Tim Burton
Sacar los ojos a los raros y extraños. 

“La ley del mercado” (3), de Stéphane Brizé
Los constantes derechazos del sistema. 

FINALISTA
“Paterson” (2), de Jim Jarmusch
Los encuentros poéticos. 

Y MI PELÍCULA DE 2016
“Yo, Daniel Blake” (1), de Ken Loach
Resistir.



Estas fueron mis diez películas de 2015

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

Ejercicios de supervivencia Subrayadas (66)

20/6/16

"(...) Nadie puede prever ni precaverse contra una posible rebelión de su cuerpo bajo la tortura, exigiendo beatamente -bestialmente- de su alma, de su voluntad, de su ideal del Yo, una capitulación sin condiciones: vergonzosa, pero humana, demasiado humana.
Lo que es inhumano, entonces, sobrehumano en cualquier caso, es imponer a su cuerpo una resistencia sin fin al sufrimiento infinito. Imponer a su cuerpo, que tan sólo aspira a la vida, aun desvalorizada, miserable, aun recorrida por recuerdos humillantes, la perspectiva lisa y glacial de la muerte.
La resistencia a la tortura, aunque esté deshecha al final -y cualquiera que sea su duración: horas, días semanas-, está totalmente impregnada de una voluntad inhumana, sobrehumana, más bien, de superación, de trascendencia. Para que posea un sentido, una fecundidad, es necesario postular, en la abominable soledad del suplicio, un más allá del ideal del Nosotros, una historia común que debe prolongarse, reconstruirse, inventarse sin cesar.
La continuidad histórica de la especie, en lo que contiene de humanidad posible, con el signo de la fraternidad: ni más ni menos.
Así, cuando "Tancrède" dejo de hablar, yo sabía todos los métodos de la Gestapo, sabía que prueba me esperaba, pero todavía no imaginaba en virtud de qué aquella experiencia podría alcanzarme, podría incluso cambiarme. O destruirme.
Imposible saberlo de antemano. (...)"

Jorge Semprún, "Ejercicios de supervivencia"

Qué fue de Jorge Sanz: 5 años después

10/6/16

“La idea es emitir un capítulo cada cierto tiempo hasta que veamos a Jorge Sanz en una residencia de ancianos. Me hacía mucha ilusión volver a abrir esta caja de sorpresas. Vamos a intentar innovar sobre una buena base” (David Trueba)

El Club del Cine de Un Nuevo Renoir presenta una nueva proyección. "¿Qué fue de Jorge Sanz: 5 años después", (David Trueba, 2016), con Jorge Sanz, Eduardo Antuña, Elena Furiase, Antonio Resines, Pedro Ruiz y Gonzalo Suárez, se emitirá el próximo viernes 17 de junio a las 17.30 horas en el Colegio La Salle – Gran Vía (c/Santa Teresa de Jesús, 23, de Zaragoza). La entrada es libre y contaremos con la presencia del protagonista, Jorge Sanz.

Imprescindible presenciar la continuación para todos aquellos que disfrutamos con la mini serie "Qué fue de Jorge Sanz".

En el blog Un Nuevo Renoir podemos degustar una entrevista con David Trueba.

"Mala racha", primera proyección del Club del Cine de Un Nuevo Renoir

19/5/16

"Llamo hoy a José Luis y rápidamente nos ponemos a charlar. Me cuenta la alquimia que crea la trama de 'Mala racha'. La película parece situarse en un ámbito intemporal; quedo pensando que es quizá aragonesa, goyesca (del mejor Goya, el de las Pinturas Negras); es su obra más proscrita y al mismo tiempo posiblemente la mejor, apenas proyectada en cines, alojada por tanto en un sótano un tanto escondido, el lugar que alberga algunas de las obras más importantes del cine español. El joven cineasta, José Luis Cuerda, para describir el gran combate -el que a todos nos afecta, el de la dignidad-, se rodea de varios de los mejores materiales de nuestro cine, nuestros intérpretes: ahí están Terele Pávez, un inmenso Tito Valverde y el protagonismo de nuestro actor-bandolero, el que marcó a muchos de mi generación de modo decisivo: Sancho Gracia. La película vuelve a los cines, en un nuevo estreno, más de treinta años después, en Zaragoza, para crear una prestidigitación: el Recuerdo de Sancho Gracia. En 2016, José Luis Cuerda afirma haber perdido peso, pero su altura como cineasta siempre siguió intacta, capaz de contar nuestras tragedias, uniendo 'Mala racha' con 'La lengua de las mariposas' y 'Los girasoles ciegos'.
Sugiere dos películas, dos títulos imprescindibles, para un ciclo que se desarrollará en el tiempo, otra trilogía, que une su 'Mala racha' con 'Le Caporal Épinglé' de Renoir y 'Un condenado a muerte se ha escapado', de Bresson. Ojalá los socios de El Club del Cine, los que provienen de los cine-clubes franceses, pero hechos a nuestra manera, con otro modo de ver el cine, lo hagan posible. Hasta entonces, nos quedamos maltrechos como boxeadores, intentando recuperar, retomar fuelle, coger aire tras la proyección". Sergio Casado

Queridos cinéfilos: Un Nuevo Renoir se complace en anunciaros nuestro nuevo proyecto "El club del cine - La Salle". La pretensión es la de un cine-club que solo parte del cine, para unirse al territorio de los libros, de la curiosidad, de la imaginación, del deseo de saber, apostando por el cine en versión original, el cine español, el cine europeo y el cine independiente en general, los documentales, la recuperación de clásicos y cine para formar a niños y jóvenes, con atención especial a todo lo que signifique una programación que apueste por el cine como actividad artística y más en especial, de formación y educación.
Un Nuevo Renoir en colaboración con el colegio La Salle realizará en los meses de mayo y junio una serie de proyecciones y es por ello que queremos invitaros a la primera proyección que será el próximo viernes.

*El ciclo de arranque: “Otro modo de ver el cine”. Proyección de la película "Mala racha" (José Luis Cuerda, 1985). A continuación, coloquio con el director de la película, José Luis Cuerda. También contaremos con la presencia del director y guionista Manolo Matji.

Día 20 de Mayo a las 17,30 h en el Colegio La Salle-Gran Vía (c/ Santa Teresa de Jesús, 23, Zaragoza). Entrada libre, las entradas las podéis recoger en la portería del colegio.

Un Nuevo Renoir:
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Méliès, evocación espiritista

2/3/16

“¿Qué sería sin amor el mundo para nuestro corazón? Una linterna mágica sin luz. Apenas pones la lamparilla aparecen sobre blanca pared imágenes de todos los colores.” (“Las penas del joven Werther”, Goethe)



El salón de actos de La Salle Gran Vía de Zaragoza volvió a mutar, convirtiéndose en Cine Club, con motivo del ciclo que se desarrolla los próximos viernes en torno al cine de Woody Allen. Estábamos pocos en la proyección de "Manhattan", pero pronto nos olvidamos de esa soledad, por causa del paso del tiempo, impresionados por la juventud y belleza retenidas de Meryl Streep, Diane Keaton o más especialmente de Mariel Hemingway, rostro de Tracy.

Los cineastas son magos. El propio Woody Allen ha ejercido de aficionado en "Scoop" o ha transmutado a Colin Firth en el gran Wei Ling Soo en "Magia a la luz de la luna".

Otro neoyorquino, Martin Scorsese, transmutó a Ben Kingsley, que ya había sido Gandhi, en Méliès; fue en "La invención de Hugo". Y por unos días nos visita en ambas formas, pues en forma de Kingsley o en su propia forma, podemos admirar su trabajo, su magia, que le mantiene vivo, en el Caixafórum de Zaragoza, al que por medio de un escapismo, cruzando Bolivia, llegamos, encontrándonos con viejos amigos a la entrada. En medio de bloques de cemento, de muros, por medio de un ascensor, chocamos con las paredes a la entrada, despistados, pero de repente, en presente, se abre una cortina, que representa el "Viaje a la Luna" que Méliès hizo hace algún tiempo.

De inmediato, nace el cine. Si con los Lumiére entra el tren en la estación, desde la fantasmagoría, Méliès se nos aparece aquí en una película de un minuto que podía parecer perdida, "Évocation espirite" (“Evocación espiritista”), de 1899, o en la exposición, con "El hombre de la cabeza de goma", de 1901. Pero Méliès, como buen mago, ejerce la ilusión fugaz, el buen humor, frente al cinismo y la muerte; imposible de atrapar, aparece, desaparece, y su cine, la imaginación, es destruida por la Guerra Mundial; su pequeña productora, Star Film, también se desvanece. Pero ese desvanecimiento, con el cine, también es una ilusión. Si nos fijamos en las sombras chinescas, en el praxinoscopio de Emile Reynaud, o en una botella trucada, enseguida nos parece encontrarnos con el propio Méliès, en la ilusión que le mantiene vivo. Quizá dentro de cientos de años sea visto por otros ojos, por otros seres de carne y hueso.

Observamos su capa de mago, de personaje luminoso, sus dibujos, sus marcianos, su expedición al Polo, en una prestidigitación que no termina. Porque cuando aparece reencarnado en Ben Kingsley, de la mano de Scorsese, Méliés está otra vez desapareciendo para reaparecer tras una cortina, en Zaragoza, hasta el 8 de mayo. Méliès deja de ser cineasta y se convierte en cine. x Sergio Casado

La exposición “Méliès, la magia del cine” puede verse en Caixafórum Zaragoza hasta el 8 de mayo de 2016

Lo que debo recordar de 2015 Películas

24/12/15

Mis diez mejores películas de 2015
x Sergio Casado


“No molestar ” (10), de Patrice Leconte
Para escuchar el vinilo soñado.

“La sombra del actor” (9), de Barry Levinson
Agarrarse a un clavo ardiendo.

“Los exiliados románticos” (8), de Jonás Trueba
Cine al aire libre.

“A cambio de nada” (7), de Daniel Guzmán
Dar oportunidades.

“Un paseo por el bosque” (6), de Ken Kwapis
Inventarse el camino para seguir resistiendo.

“Nightcrawler” (5), de Dan Gilroy
Televisión a degüello.

“Mandarinas” (4), de Zaza Urushadze
El empeño del hombre moral

“Red Army” (3), de Gabe Polsky
Instantes de magia frente a la realidad

FINALISTA
“Pride” (2), de Matthew Warchus
La definitiva comedia minero-gay

Y MI PELÍCULA DE 2015:
“Siempre Alice” (1), de Richard Glatzer & Wash Westmoreland
La heroica lucha en solitario.




"Los exiliados románticos"

Estas fueron mis diez películas de 2014

Estas fueron mis diez películas de 2013

Estas fueron mis diez películas de 2012

“El mundo sigue” (Fernando Fernán Gómez) Películas proscritas (3)

3/11/15

“El mundo sigue” (Fernando Fernán Gómez, 1963)

“Verás maltratados a los inocentes, perdonados los culpados, menospreciados los buenos, honrados y sublimados los malos; verás los pobres y humildes abatidos, y poder más en todos los negocios el favor que la virtud.” 
(Fray Luis de Granada)

¿Cómo lo había logrado? ¿Cómo la había rodado? El Sinsentido era el Poder que no permitiría la existencia de esa película, que impediría que los espectadores la vieran. Pero el cineasta total, Fernando Fernán Gómez, actor, escritor, director, haría lo imposible frente a ese sinsentido: “Aceptaría todas las ofertas que me hicieran, bien o mal pagadas, con personajes feos o bonitos, aunque algunos días tuviera que hacer jornada doble, y además, con mis ahorros, como en otras ocasiones, produciría "El mundo sigue", cuyo guión había escrito el año anterior y que ya había sido rechazado por los productores”.

Todo fueron reveses: la censura obligó a suavizar algunos diálogos y la película no pudo estrenarse hasta el 10 de julio de 1965, fugazmente, en Bilbao. Quedó proscrita, en una especie de limbo, perjudicada por la calificación C, censura económica que dejaba a la película sin ningún tipo de ayudas. Fernán Gómez dijo: “Lo de la censura perjudicó a la marcha de "El mundo sigue", pero muchísimo menos que la clasificación; y esa mala clasificación se debió sólo a que a los miembros de la junta les parecía que era feísima, que estaba muy mal hecha y que no era ese el cine que debía hacerse”.

Pero el limbo, en el cine, no significa la muerte. El Poder olvidó, quizá, a los que aman el cine; quizá algunos pocos habían visto la película en su estreno, o habían trabajado en ella, o la recuperaron en Filmotecas o escasos pases televisivos. Y desaparecido Fernán Gómez, quedaba su cine, sus escritos.

En una jugada similar, Juan Estelrich, hijo del director de "El anacoreta", productor en "El mundo sigue", amigo de Fernán Gómez, tomó la posición de su padre y decidió invertir su dinero en la restauración y recuperación de la película, en copia digital, para estrenarla cincuenta años después del estreno clandestino en Bilbao. Era en julio de 2015. Gemma Cuervo, que perdió quizá la posibilidad de una carrera en el cine, puesto que "El mundo sigue" era su gran oportunidad como actriz, se emocionaba y reaparecía, en su belleza, recuperada: “...las calles eran así, la tristeza era así, la miseria era así y las bajezas eran así. (...) Es que era así. Es que no teníamos más. Salíamos de una guerra y era la posguerra y no había más; no había más que estos caracteres. (...)”
El legendario Pepe Sacristán, heredero natural de Fernán Gómez, celebraba la recuperación del cineasta anarquista, que hace la película que nadie quiere hacer, creando un clásico del cine español: “Fernando se coloca desde una posición crítica; (…) el tratamiento que tiene la película es colocar a unos personajes en unas circunstancias donde lo que observamos es lo patético, lo doloroso, lo extremo de una situación en la que se ven sometidos unos personajes que llegan a ser grotescos en ocasiones”.
Adolfo Blanco, de la distribuidora A contracorriente, se sumó a Estelrich en la iniciativa, y la película por fin encontró los cines que desearon acogerla este verano de 2015. En el nuevo estreno en Madrid, Fernando Trueba daba su impresión: “Se está llevando a cabo con esta película la reparación de una injusticia. (…) Ha sido una película desaparecida. Una película que no estaba. (…) Para mí el sitio que merece está entre el puñado de los grandes, grandísimos clásicos, de las mejores películas que se han hecho nunca en este país. (…) Esta película cuenta la miseria absoluta que era este país, la miseria moral del país como ninguna otra película lo ha contado.”

Destruidos los Buñuel o los Renoir, los cines de Zaragoza (a la que Labordeta acertadamente también llamó Villa Paletón), invadidos por un único tipo de cine, decidieron no programarla en el nuevo gran estreno, pero aguardaba, en el otoño, la legendaria sala del Cine Club Cerbuna, en la Universidad, para estrenar la copia restaurada, digital, de la visión cinematográfica que voluntariamente adopta Fernán Gómez, la de la desesperanza y amargura. Gracias al querido Cerbuna se produce el acontecimiento cinematográfico del año en Zaragoza.

Antonio Muñoz Molina escribió sobre esta película: “(Fernando Fernán Gómez) … tuvo que poner en ella mucho más apasionamiento del que reconocía, porque de otro modo no habría arriesgado insensatamente sus ahorros en ella, y porque en cada plano, en cada diálogo, en la elección de cada lugar, se nota un cuidado extremo, de los cinco sentidos, una decisión de contar la vida como es, como era entonces, arriesgándose a lo inevitable, sabiendo que el precio de decir la verdad sería muy probablemente el fracaso; y no sólo por la brutalidad de los censores, sino por algo tal vez más desolador, la indiferencia del público, que rehuiría una película en la que se mostraba la triste realidad de las cosas (...)”

Ojalá no seamos indiferentes, no demos la espalda a los cines proscritos, ojalá ignoremos el cine del pensamiento único y decidamos recuperar las películas de nuestros mayores cineastas. Nos esperan, en su travesía por el desierto. x Sergio Casado

*La nueva copia digital restaurada de “El mundo sigue” se estrena en Zaragoza el fin de semana del 7 y 8 de noviembre de 2015, en el Cine Club Cerbuna 
Pases sábado día 7: 19h y 22.30 h 
Pases domingo día 8: 19h y 21.30h

"Los exiliados románticos": cine de furgoneta Tocinillo de cine (38)

11/9/15

“Los ilusos, principio y final. La muerte del cine solo puede ser un principio, un punto de partida".
(Jonás Trueba, de “Las ilusiones”, Ed. Periférica, 2013)

¿Queda a estas alturas espacio para el cine? ¿Queda espacio para el cine fuera de las franquicias, de los centros comerciales? Seguramente, mientras queden románticos, locos, soñadores.

Mientras desaparecía el cine en 35 milímetros, las pantallas para ver cine eran cada vez más individuales. Pequeños teléfonos móviles, tabletas, cine en línea en la red. Pero esa mutación del cine siempre existió. Siempre cambió de forma, pero siempre surgió también la necesidad de contar historias, aunque sean la misma historia eternamente repetida.

No nos convirtamos en cínicos. El póster de "Los exiliados románticos", imagen de sueño perseguido, detenido, filmado, invitaba a detenerse en ese lago, imagen mítica de un viaje en el que el color de los bañadores de los protagonistas (azul-libertad, blanco-igualdad, rojo-fraternidad) me recordó al polaco Kieslowski y su viaje desde el cine polaco al cine francés. El lago Annecy, origen y destino de un guion posible, factible, era el del viaje del cine barato -libre- de los protagonistas de este historia, era el lugar de otro sueño, el de Rohmer y “La rodilla de Clara”. Aunque no estuviera presente en la cabeza de Trueba, racionalmente, quizá lo estaba en cuanto lugar del subconsciente.

El viaje romántico tiene parada, cómo no, en París, la ciudad de la luz, y en el parque de los vagabundos, Jardín de Luxemburgo: queda así detenido en el tiempo, posible, real. Una furgoneta que ojalá vuelva a aparecer en su cine, unos días de rodaje, la posibilidad del cine fuera del sistema, de lo impuesto como manera de rodar, de filmar, como manera de vivir. La matrícula, en una estupenda ilustración de Clara León, indica que esa furgoneta pertenece a los ilusos, a los que Jonás Trueba se refirió como jóvenes artistas que quieren dedicarse al cine, al teatro, a la pintura, a la música, pero no lo consiguen. Sobreviven, malviven, y a veces incluso, podrían confundirse con los inútiles de Fellini.

Los ilusos pueden verse como personajes de ficción, y esta vez, como exiliados románticos, viajeros a una Francia soñada, libre, igual, fraterna. Pudimos verlos en la mejor compañía, en vagabundos cines de verano, fugazmente, por un instante, al aire libre, sin techo. Ahora, en salas selectas, escasas, con techo, pero que existen, fuera del circuito comercial. x Sergio Casado

"Los exiliados románticos" se estrena hoy 11 de septiembre.
Ilustraciones e información en www.losexiliadosrománticos.com


"Yo soy Espartaco". Kirk Douglas Subrayadas (55)

29/5/15

“... Al igual que Dalton Trumbo, Fast fue amonestado por desacato al Congreso estadounidense. Fue condenado a tres meses de cárcel y enviado a una prisión federal en Virginia Occidental. Empezó a cumplir condena el 7 de junio de 1950.
Era un lugar difícil, pero había biblioteca. Y según escribió posteriormente en sus memorias, Being Red, Fast la utilizaba:
(…) Allí en la cárcel empecé a pensar en Espartaco, el esclavo. (…) Leía cualquier retazo y hebra de información que encontrara en aquella pequeña biblioteca carcelaria. Leí todo lo que allí había sobre Roma, poquísimo (…) Me topé con la historia de Espartaco; y me convencí de que había una forma de contarla que, al menos, se aproximaría a la verdad.

Dalton Trumbo cumplía condena por desacato en Ashland, Kentucky, a tan solo trescientos kilómetros de donde Howard Fast estaba recluido.
Su nombre pasó a ser “Preso Federal número 7551”.
Trumbo jamás se disculpó por ser como era, ni por sus actos. Cuando le pusieron en libertad, escribió lo siguiente a un amigo:
(…) Pero mostradme al hombre que informa sobre amigos, que no ha hecho daño a nadie y que, por lo tanto, gana un dinero que antes no habría ganado, y os señalaré no a un ciudadano decente, no un patriota, sino un canalla miserable que, si vuelven a presionarlo y el precio es bueno, traicionará no solo a sus amigos, sino a su propio país.

Lo que sucedió a Dalton Trumbo y a Howard Fast aquel verano desencadenó una serie de acontecimientos que me cambiarían la vida profundamente.
Pero en ese momento yo no lo sabía.”

(de “Yo soy Espartaco”, KIRK DOUGLAS)

"Invisibles". Juan Diego Botto Subrayadas (54)

14/5/15

“(...) Tenemos tendencia a pensar que algo ideologizado es todo aquello que critica lo establecido, atribuyendo de ese modo la noción de neutralidad a lo que sostiene o defiende lo establecido. Esto es reflejo de la gran desigualdad en la correlación de fuerzas entre quienes critican lo establecido y quienes proponen caminos alternativos. Si le pedimos a alguien que nos mencione a realizadores que hagan cine político, posiblemente nombrará a Ken Loach, a Rosellini, a De Sica, a Montxo Armendáriz o a Fernando León. Pocos hablarán de Wolfgang Petersen, James Cameron, Michael Bay o Joel Surnow. No pensarán en 'Air Force One', 'Terminator', 'Dos policías rebeldes', o la serie '24'. Cualquiera de estas últimas son consideradas películas de entretenimiento, espacios vacíos de carga política incapaces de contribuir a otra cosa más que a la venta de palomitas y el asesinato de unas horas muertas. Sin embargo, en realidad son también cine político. Todas ellas transmiten un determinado reflejo del mundo y una idea de lo que es justo e injusto, de los límites del poder para luchar contra los outsiders, los peligrosos, los rebeldes, los terroristas. En muchas de estas cintas nos dejan claro que la tortura es lícita si sirve al bien común, que las fuerzas represivas siempre están del lado del bien y que el mantenimiento del sistema merece poder llevarse a cualquiera por delante. Cualquiera de estas películas mencionadas establece un modelo de sociedad tan político como 'El ladrón de bicicletas', 'Los lunes al sol', 'Tasio', 'Lloviendo piedras' o 'Roma, ciudad abierta'. Esa es la gran victoria de este sistema: que se asuma una parte del discurso como no discurso, como la vara de medir del pensamiento.” 

Juan Diego Botto.
Extraído de su libro "Invisibles. Voces de un trozo invisible de este mundo."