Los 5 mejores bocadillos salvanoches que recuerdo Listas inservibles (48)

4/7/12

Cuántas noches nos salvaron. Los bocadillos de las 4 o 5 de la mañana casi siempre ponían punto y final a la noche juerguística, pese a que nos resistiéramos a ello y a veces intentáramos retomar la noche donde la habíamos dejado. El bocata de noche avanzada nos asentaba el maltratado estómago, alejando el fantasma del mareo y del desfallecimiento.
Estos 5 bocadillos salvanoches son los que recuerdo con mayor nitidez de los tiempos de salir viernes sí y sábado también. x Hugo Sogas

1- Bocadillo de pechugas del 'Dania'. Con mayonesa -y picante opcional-. Sí sí sí. El Dania estaba ubicado en una bocacalle de Doctor Cerrada (creo que calle Dato), y lo regentaban unos moricos que preparaban un bocadillo en el que tanto el pan como las pechugas se deshacían en la boca, de tal forma que el manjar duraba un suspiro, y en el caso -impensable- de que no lo acompañaras con un buen plato de de patatas fritas, repetir no era descabellado. 'Estilo Dania' rezaba en uno de sus carteles, y lo cierto es que algo tan sencillo como un mondo y lirondo bocata pechugas nos sabía a gloria cada noche como ningún otro antes ni después.

2- El chawarma (o shawarma) y el seyok de 'La Feria'. Hace muchos años estaba en el Casco Viejo, y a altas horas de la noche se ponía a petar con ese olorcillo a especias que hacía rugir como leones en celo a nuestros estómagos. El chawarma y el seyok iban envueltos en papel de plata, que como se descuidara acababa parcialmente engullido con el caldillo que soltaba el bocata y el ansia con que lo atacábamos. Hoy siguen teniendo éxito el chawarma y el seyok (este era picante, qué fijación) en otra ubicación, en la calle Pedro Cerbuna.

3- El "Levantaboinas" del 'Serlos'. En la calle La Paz, el Serlos era parada obligada una vez exprimido el Central hasta la hora del cierre. No recuerdo cuál de sus bocadillos de medio metro era mi favorito, pero sí que cuando te pedías el "Levantaboinas" estabas obligado a seguir bebiendo lo que fuera para apagar semejante incendio de tabasco.

4- Cualquiera del 'Piazos'. La breve existencia Piazos fue la pera. Como el 'Serlos', abrió con la baza comercial de ofertar bocadillos gigantescos, con horarios de amplitud considerable. En mitad de la calle Corona de Aragón, recuerdo aparcar siempre el coche en la acera en la propia puerta del local, en aquellos tiempos de permisividad con los vehículos en sábado noche. Como digo no duró mucho abierto, pero aquellos bocadillones de pan chapata se nos han quedado grabados en la memoria.

5- El sándwich de pollo de mi propia casa. Todos los anteriores bocadillos estaban muy buenos, como también otras comidas nocturnas, chocolates con churros y demás alimentos sólidos a los que agarrarse en las noches locas, pero nada como el recuerdo de llegar a casa (a veces, incluso con amigos, a tan solo unos metros de dormitorios de padres y hermanos, controlando todo lo posible el silencio), tomar al asalto la cocina y empezar a sacar las lonchas de queso, la mayonesa, el pan Bimbo y lo que hubiera disponible en la nevera (como por ejemplo pimientos del piquillo) y fabricar con el máximo deseo gástrico un sandwich de pechugas con el pan tostado, muchas veces de tres pisos, para comer con cuchillo y tenedor. Para un pechuguero empedernido como yo, era el mejor preludio a un reparador, plácido y extenso sueño.

3 comentarios:

Anónimo ha dicho...

¡Qué bueno y qué fichdri me ha entrau!

pablo ha dicho...

Aunque no era un lugar para recena si no para cena, merece una mención aquel Darvish de la calle Comandante Sta Pau

Anónimo ha dicho...

Personalmente estaré eternamente agradecido al Estilo DANIA, salvador número UNO por derecho propio, que me proporcionó además momentos memorables.