A Beacon School / Lower Dens / Pernice Brothers A vuela escucha (60)

20/9/19

Uno de los mejores discos de 2019 fue grabado originalmente en 2018. Ahora se ha vuelto a lanzar con tres canciones nuevas, y el conjunto gana considerablemente. "Cola" es un disco inspiradísimo de A Beacon School con cuatro o cinco canciones ("I don't believe it", "Cut thru", "Hum", "Fade in nylon", "Glue") con las que no te cansas de darle al repeat. Una magnífica revelación.



Jana Hunter, cantante de Lower Dens, sigue hipnotizando como ya hiciera en (¡hace cuatro años ya!) "Escape from evil". En este "The competition", la banda de Baltimore sigue entregando unas canciones poderosas donde el synth cobra especial protagonismo. Sus canciones tienen fuerza y misterio, elegancia y profundidad, cualidades que Lower Dens atesoran desde siempre.



Como Joe Pernice ya me ganó el cielo hace muchos años, recibo sus discos sin la difícil pretensión de volver a llegar tan alto, pero con la seguridad de quien se va a encontrar algún nuevo pequeño tesoro. Así, el nuevo disco de Pernice Brothers tras nueve años de sequía, "Spread the feeling", emociona como el que ve tras mucho tiempo a un viejo amigo: alegría presente por un pasado glorioso.

Río Arga Bocados (band)camperos (48)

18/9/19


Pop desenfadado, sin complejos, fresco como lechuga, de guitarras limpias como patenas que recuerdan a los primigenios tiempos indie del jangle pop. Canciones de poco más de dos minutos, letras directas en dos pinceladas, mucho desparpajo, títulos como "No quieres verme", "No me aguanto más", "No quiero cambiar" y "No quiero aburrir". Río Arga son una nueva inyección de energía pop a la que es difícil resistirse, más aún cuando ves que editan su disco también en vinilo y casete.


Todas las canciones de "Río Arga", escritas y compuestas por Río Arga. Grabado y mezclado por Guillermo Fernández Mutiloa y masterizado en Estudios Vacuum. Coros y teclados: Oihana Herrera Erneta. Diseño: Kinki Stinky. Lp 12" Editado por Caballito Records. Cinta de casete editada por Mondo Canapé. Río Arga somos: Alexander Lacalle: guitarra y voz. Txema Maraví: guitarra y voz. Nicolás Ruiz: bajo. Laura Torre: batería.

Throw me to the lions Algoritmo HITS (44)

15/9/19

dj flashboy
1) Pernice Brothers: "Throw me to the lions". Pasan los años y a Joe Pernice no le echamos a los leones sino todo lo contrario, seguimos adheridos su perfecto pop clásico de tiralíneas.
2) Mega Bog: "Diary of a rose". Hay algo diferente en la voz y las canciones de Erin Elizabeth Birgy, algo misterioso, atávico y atemporal.
3) Mono Club: "Sleeping". Estos londinenses hacen fácil lo difícil, llegar al centro de la diana a través de los mimbres más reconocibles. Pure pop.

simonzico dj
1) Scone Cash Players: "Bokum Hi". Paguen su entrada para estar lo más cerca posible y palpar el sudor de James Brown, esta canción lo consigue.
2) Los Coast : "Battle".
En los laboratorios de sonido alguien ya ha dado con otro compuesto adictivo. Una mezcla de Gnarls Barkley y The Black Keys no puede sentar mal a nadie.
3) Lucille Furs: "Madre de exiliados".
Desde Chicago otra banda que nos recuerda que la psicodelia con más de cincuenta años sigue vigente.



"Sparkle" (My Life Story) Grábame una cinta de 60 (88)

13/9/19

Cuando te enteras de que un grupo que te gustó en su día y que creías muerto y enterrado saca nuevo disco después de tropecientos años, casi siempre predomina la perplejidad, y algunas veces -las menos- la sorpresa posterior es positiva. Así, perplejo, me he quedado con la noticia de que un grupo como My Life Story saca disco después de casi veinte años, básicamente porque fue un grupo al rebufo de los grandes del britpop, con un éxito muy moderado de seguidores y ventas.

Guardo muy poco recuerdo de sus canciones y discos, salvo por una canción, "Sparkle", del que tampoco había olvidado la portada de su cd single. El grupo estaba comandado por Jake Shillingford, y en aquellos años se intentaba colocar en alguna coordenada perdida entre The Divine Comedy, Gene y Pulp. Lo suyo era el pop orquestado, de hecho, "Sparkle" (incluida en su segundo álbum "The golden mile", 1997) es un festival de violines enmarcados en una bonita melodía almibarada a lomos de la afectada y reconocible voz de Shillingford.

Tras aquellos quince minutos de fama de "The golden mile", veintidós años después me entero de la vuelta de My Life Story con el álbum "World citizen". Vuelve la perplejidad. Veremos de qué sensación viene acompañada. Dudo mucho que haya otro "Sparkle" para mí. x Fernando SoYoung

"Diarios 1984-1989" (Sándor Márai). 1.ª parte Subrayadas (103)

11/9/19

El escritor Sándor Márai nació en Hungría en el año 1900. Entre 1986 y 1987 mueren su mujer, su hijo y sus tres hermanos. Su diario de los años 1984-1989 lo escribió a máquina, pero la última nota (de 15 de enero de 1989: "Estoy esperando el llamamiento a filas; no me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora") está escrita a mano. En la última carta enviada a su editor, István Vörösváry, escribe lo siguiente: "Lo siento mucho, ya no puedo más. La debilidad no desaparece y, de seguir así, pronto tendrán que ingresarme. Quisiera evitarlo. Gracias por vuestra amistad. Cuidaos mucho. Os deseo todo lo mejor. Sándar Márai.". Se suicidó el 21 de febrero de un disparo en la cabeza. Conforme a su testamento, sus cenizas fueron esparcidas en el mar.
Están son, en dos partes, algunos de los apuntes de su diario.

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1984

Gran cansancio. Vitamina C en cantidades ingentes. Lectura: poemas, historia de la literatura húngara. Quietud si pienso en la muerte. Inquietud si pienso en el morir.

Hoy en día, el escritor que intenta crear algo diferente de lo que la industria de consumo produce para alimentar a los lectores es como el cojo que anda con prótesis, pero de todas formas intenta presentarse a una carrera de cien metros.

El comunismo es una tragedia, pero el enemigo real son siempre los hipócritas mezquinos, disfrazados de «nacionalistas»: la derecha.

Una revista católica de Hungría (su existencia se debe a razones tácticas) publica los diarios de Gyórgy Rónay, un poeta y esteta fallecido recientemente que se consideraba católico a ultranza. El autor se declara con insistencia creyente incondicional: cree en todo lo que la religión afirma, cree a toda costa... Este poeta honrado, culto y de gran talento es sin duda sincero cuando afirma que «cree»; sin embargo, esta fe llorona, espasmódica y vocinglera podría considerarse eso que suele denominarse una «huida hacia delante». Tamaño fervor sólo puede apuntar a una necesidad de escapar de algo. Por ejemplo, del miedo a la muerte. No confío en esta fe, en la insistencia lastimera de que existe la Providencia, de que sólo existe la Providencia... Muy de mayor he llegado a no creer en nada, aunque tampoco descarto nada. Espero que el universo obedezca a una conciencia, aunque eso es sólo una esperanza, y acaso no del todo sincera. Toda religiosidad sectaria y fundamentalista me evoca las palabras de Gide, quien escribió: «Paul Claudel piensa que se puede llegar al cielo en coche-cama.»

Una agenda antigua. Sólo encuentro la dirección de tres personas vivas, los demás se marcharon sin dejar dirección, están muertos.

Siento una flojedad como la que se experimenta antes de la muerte, cuando uno ya ni protesta. Todavía puedo andar, pero sólo con la ayuda de un bastón. Sin embargo, sigo escribiendo y pensando, aunque también con bastón.

Se debate sobre la relación proporcional entre los rasgos heredados y los adquiridos. Los partidarios del determinismo biológico insisten en que el ochenta por ciento de las características y capacidades humanas son congénitas y sólo el veinte se aprende del entorno, la educación o las experiencias. Los incondicionales de la cultura lo niegan; si bien la personalidad radica únicamente en los genes, el entorno forma lo demás. Acaso tengan razón los primeros, porque el ser humano no sólo hereda y transmite el estímulo para desarrollar sus capacidades, sino también la similitud física y las características orgánicas. Por otra parte, cabe considerar que el ser humano es fenómeno y acción: hereda una manera de ser que luego va conformando.

Todas las noches, antes de apagar la luz, saboreo una copa de Marco Aurelio (en francés), la meditación del Libro IV: «Bien ne vient du néant, comme rien ne retourne au néant» [Nada viene de la nada, como tampoco nada desemboca en lo que no es]. Perfecto. Sin embargo, hay una sola cosa -la conciencia- que viene de la Nada y después de darse una vuelta, regresa a la Nada.

En el ADN, los cromosomas forman una especie de hilo enroscado sobre sí mismo; hay más de mil o diez mil genes en la milésima parte de un milímetro. Como agnóstico, debo preguntarme por qué usa la naturaleza tales medios infinitamente complejos para crear.

Karinthy pensaba: «Ya que no puedo decírselo a nadie / se lo diré a todos.» En medio de este sinsentido vocinglero que es el eco de las masas, prefiero lo siguiente: «No puedo decírselo a todos, pues no se lo diré a nadie.»

Vivimos día a día, tambaleándonos, a tientas a orillas del Pacífico. Leer constituye un esfuerzo vano, escribir ya es simplemente un acto compulsivo. Todos los que me importaban están muertos, masacrados.

Si la muerte nos llegara a la vez, juntos, sería el mayor regalo para los dos. Este año se han ido los últimos conocidos que me quedaban. No me opongo al hecho de irme, sólo me inquieta el modo. No queda más que confiar en el destino. Hemos vivido ya una vida entera.

Lecturas en las últimas semanas: Aristóteles, el capítulo sobre el alma en la edición completa inglesa en dos volúmenes. No creía en la existencia separada del alma; el cuerpo y el alma sólo son imaginables juntos; si el cuerpo desaparece, el alma se desvanecerá.

1985

La vida es casual, no tiene sentido ni utilidad alguna. La muerte es la consecuencia inevitable de la casualidad, y tampoco tiene sentido ni utilidad.

Para Schopenhauer, los «bípedos» —excepto él mismo y tal vez Kant— eran parásitos mezquinos, bestiales, codiciosos e ignorantes. Y la gran mayoría sin duda lo es. Sin embargo, parece olvidar que no es la mayoría la que cuenta, sino siempre y en todos los tiempos aquellos pocos que son diferentes.

Hoy hace ochenta y cinco años que vi la luz de este planeta. En semejante fecha el ser humano piensa en la muerte de manera diferente de como lo ha hecho en los ochenta y cinco años precedentes. El hombre siempre es consciente de la muerte, considera que ésta forma parte natural del argumento incomprensible y complejo de la existencia, pero sólo de una forma intelectual. Después viene un periodo en el que uno asume que morirá. No es un sentimiento trágico, sino más bien un sosiego, como lo que se experimenta cuando se llega a comprender un misterio tras muchas cavilaciones.

Llevo tres semanas cuidando a L. día y noche. En la habitación del enfermo, como en la cárcel, el tiempo no existe. Día y noche, horas y minutos se funden en una sola línea. La enfermedad es volumen, como el tiempo.

¿Qué puede aportarme la vejez, aparte de la mera existencia? Nada. Comprendo a los que anticipan su fin.

En general los mamíferos piensan que la propiedad privada es un derecho natural.

Me gustaría sentir nostalgia por algo... por un paisaje, por un viaje, por una ciudad, por alguien. Pero ya no puedo permitirme el lujo de ser nostálgico. ¡Me basta con ser!

A veces pongo la radio y sale un locutor de un evento deportivo, vociferando atropelladamente quién, cuánto y dónde ha saltado alguien o ha marcado un tanto. Eso es lo que escuchan las masas. Las emisiones deportivas son la arteriosclerosis absoluta de una civilización.

Pero todo eso carece de importancia, puesto que ya no queda esperanza alguna. Aunque a veces los dioses descargan un golpe, tiembla la tierra, se desbordan las aguas, caen relámpagos, eso es sólo un interludio ocasional. Lo constante es la mezquindad, la avaricia, la vanidad, la malicia, la crueldad humana. Estoy cansado, ya no rechazo la muerte. No la deseo, pero tampoco la rechazo.

En los pasillos del hospital y por las puertas abiertas de las habitaciones se hace patente la existencia del orco. Lo que Esquilo le contó a Ulises sobre el orco. Ancianos en sillas de ruedas, atados con una correa por la cintura, caídos hacia delante, con la lengua fuera. La gran prueba de la vida no es la muerte, sino el morir. Sin embargo, hay algo obsceno en la enfermedad y la muerte. El reverso de lo corporal es lascivo y abominable.

No resulta fácil comprender el hecho de que en la vida el mayor misterio no es la muerte, sino el morir. Y todo ars moriendi es fantasmagórico, tal arte no existe. La enfermera dice que su madre, que tiene noventa y siete años, se ha quedado ciega, pero «lo hace todo sola, a tientas». El horizonte humano no tiene limites.

Venimos de la nada y desaparecemos en la nada; lo demás son fantasmagorías infantiles. Lo que ocurre mientras dura es a veces maravilloso, pero inexcusablemente inútil y absurdo. Aunque lo he sabido desde siempre, durante esta noche en el hospital de San Diego he llegado a conformarme con ello. Si estuviéramos en casa acabaría con los dos. Aquí no puedo hacerlo. Tal vez sea pura cobardía.

Camilo Sesto: el ocaso de un mito El arca del fanzinefable

9/9/19

"Camilo Sesto: el ocaso de un mito", de Ignacio Hangar, fue publicado en So Young #13, en marzo de 1998.

Sí, sí, amable lector, no ha leído mal, se trata de Camilo Sesto. ¿Que qué leches hace Camilo Sesto en un fanzine como éste? No lo sé. La respuesta habría que buscarla en la inextricable materia gris que rige a nuestro insigne superintendente. El que suscribe, que no sabe si es por estar al cabo de la actualidad, por ampliar las fronteras de nuestra publicación o vaya usted a saber, sólo se va a limitar a cumplir con lo encomendado, porque en realidad, uno es fan de Camilo de toda la vida.
Y el caso es que el hombrecico acaba de lanzar un disco de recopilación al mercado y parece que se ha vuelto a poner de moda. Ya no tanto por el hecho en sí de que saque un disco después de tanto tiempo, algo que hacen todos para sacar pasta y si es cerca de la Navidad mejor que mejor, sino porque la promoción le ha llevado a salir hasta en la sopa en los medios y estos se han encargado de mostrarnos, sin tapujos, la patética imagen que se gasta hoy en día el otrora ídolo de las féminas. Porque lo que he escrito antes, aludiéndolo como hombrecico, ha sido un auténtico eufemismo dada la auténtica gravedad del asunto. Alguien, con acierto, señalaba que se parecía a Ken, el novio de la Barbie. Aunque, en realidad, uno no sabe bien a qué  se puede parecer, con su rostro estirado a más no poder, su superpeluca, su fragilidad extrema y para rematar, su inconexa y deslabazada retórica.

Parafraseando a otro compañero de páginas, lo primero que viene a la cabeza es decir "¡Joder, Camilo, cómo pasa el tiempo!" Porque éste no es mi Camilo, que me lo han cambiado.

Al verdadero Camilo Sesto -Camilo Blanes, según su DNI- comencé a escucharlo cuando sólo era un crío. Mi tía lo ponía sin parar, como tantas otras jóvenes y no tan jóvenes, y poco a poco me fue enganchando. Era la época dorada del cantante, allá a finales de los setenta y principios de los ochenta: éxito imparable de ventas, múltiples galas, llenazos en los conciertos, televisión... Todo venía de cara y estaba claro que era mucho más que un fenómeno pasajero, ya no sólo por la cantidad de los trabajos editados, sino por la calidad que estos rezumaban. Dotado de una voz única, cambiaba de registro según el tema que interpretaba y el sonido de las guitarras, junto a unos arreglos muy cuidados, ponían el acabado perfecto a las canciones. Duetos acertados (Ángela Carrasco) y trabajos tan exitosos como la famosa ópera rock "Jesucristo Superstar" no hacía más que seguir encumbrando al artista. Otra muestra de su talento quedaba patente en las letras de los temas, de las que Camilo es autor -a veces coautor- de casi todas, y en su faceta de productor de, también, la mayoría de sus trabajos. Por atreverse, hasta se atrevió a componer -al margen de Jesucristo Superstar- algunos ternas en inglés, con los que intentaba realizar incursiones en el pop, aunque, esta vez, sin tanto acierto.

Que Camilo no era sólo un cantante más en el mundo de la llamada "música ligera", era, pues, algo evidente y los millones de ejemplares vendidos -cuarenta, según él mismo apunta- así lo refrendan. Pero, sin la proyección internacional de un Julio Iglesias y por razones que de momento desconocemos, la estrella de Camilo se fue apagando.

Con este panorama, Camilo, que por aquel entonces había tenido -¿milagro?- un hijo con la mejicana Lourdes Ornelas, coge los trastos y se traslada a Miami. El tiempo va pasando y las únicas noticias que llegan de él lo hacen a través de las revistas del corazón, que nos muestran a un Camilo rodeado de lujo pero ya con evidentes muestras de grave deterioro físico, lo que hace que comiencen a dispararse los rumores sobre su salud, algo que las fuentes allegadas al artista, por boca principalmente de la madre de su hijo, se apresuran a desmentir. Quizá para acallar las malas lenguas o quizá para convencerse a sí mismo de lo imposible, hasta llegó a grabar un LP no hace muchos años, aunque sólo sirvió para constatar que su declive físico había devenido a su vez en declive artístico y apenas tuvo repercusión, a pesar de los denodados esfuerzos de la Cadena Dial.

Ahora, Camilo ha decidido, por lo visto, volver a España. Y como avanzadilla manda esta recopilación de grandes éxitos para, cuando menos, compensar lo maltrecho de su imagen -ya no sólo física, sino mental- con la miel de su glorioso pasado.

Hace poco escuché a alguien comentar algo que sonaba a funesta premonición y que, a tenor de lo que se ve, no sería raro que cualquier día se cumpliese:
- Ha vuelto a España para morir en su tierra -sentenció.

"Halve", el tercer disco de Hibou

6/9/19


Es de: Seattle.
Miembros del grupo: Peter Michel.
Disco: "Halve" (2019), tercer disco tras "Hibou" (2015) y "Something familiar" (2018).
Una curiosidad: Fue, con solo 17 años, el batería de la banda californiana de dreampop Craft Spells.
Algo que han dicho de él: "Las diez canciones de este disco son similares en estilo al etéreo pop de dormitorio de su debut, pero tienen un tono más reflexivo y un sentido de precisión casi obsesivo en sus capas y partes cuidadosamente entrelazadas. El oído de Michel para la melodía siempre ha sido agudo y él imbuye los puntos culminantes del álbum como "Silver" y "As Always" con un montón de pistas de guitarra cristalinas y ganchos melodiosos" (allmusic).
Nombres con los que se le asocia: Day Wave, Horsebeach, CASTLEBEAT, Craft Spells, LAUNDER, Foliage.



"Halve" (2019).
Desde la intro inicial ("Eve) hasta la final (la sensacional "Flood"), "Halve", el tercer disco del autodidacta Peter Michel suena con una homogeneidad admirable. Admirable, y no aburrida, porque la luminosidad y delicadeza que desprende es inagotable. Este disco destapa el tarro de las esencias de la etiqueta dreampop (melancolía expansiva flotando en melodías ensoñadoras empapadas en guitarras limpias como patenas): se nota -para bien- su pasado en uno de los grupos insignia del género, Craft Spells. El caso es todo el disco es un sereno disfrute de canciones encantadoras, de una brillantez que va cautivando con sutileza a cada escucha.  x Fernando SoYoung

La Unión Postales desde el asilo (en riguroso directo)

4/9/19

La Unión. 17 de agosto de 2019. 
Plaza de España, Pedrola (Zaragoza). Entrada libre.

‘Nunca volveréis a ser tan jóvenes como ahora mismo. Aprovechad’.

La lapidaria frase, pronunciada en un momento de la noche, corresponde a Rafa Sánchez, eterno líder del grupo, alma máter, factótum y todos los términos y expresiones análogas que queramos añadir, porque seguramente Rafa Sánchez es La Unión y viceversa.

Le acompañaban tres músicos, a la guitarra (con un ventilador éste bajo sus pies que removía su luenga cabellera, pareciendo en muchos momentos una de esas parodias de anuncios de champú), bajo (Luis Bolín, el otro miembro original que sigue en la banda) y teclados. Se limitaron a cumplir sin grandes alharacas, conscientes de su papel secundario en el contexto del evento.

A Rafa se le vio algo cascadete, con un look barbado que recordaba –horror- a Arias Cañete, y por ende no muy favorecedor, y su peculiar y genial voz sonaba algo justilla. En cualquier caso hablamos de una estrella contrastada (a la que hay que agradecer que siga con ganas de hacer directos, y no solo en lugares de postín y facilones) y pese a todo defendía cada tema con suficiencia más que sobrada.

La Unión es una banda que, independientemente de que te guste más o menos, merece un respeto casi reverencial por una trayectoria tan dilatada y sostenida en el tiempo, algo al alcance de muy pocos y además con la dificultad añadida de lidiar con el éxito de una primera canción que pasó a la categoría de mito, de himno generacional, y ahí seguirá in eternum… No hace falta hacer referencia a la innumerable cantidad de grupos que lanzan un primer sencillo brutal y después languidecen sin remedio hasta el olvido. Es el síndrome del tan cacareado ahora ‘one hit wonder’ .

La Unión, como digo, siguió a lo suyo aun siendo con seguridad plenamente conscientes de que nada tendría la repercusión y trascendencia que tuvo "Lobo hombre en París", y consiguieron muchos otros éxitos indudables a lo largo de sus treinta y tantos años de vida y lo que quede.

Éxitos como "Ella es un volcán", "Más y más" (sintonía de una Vuelta ciclista a España pretérita), "Fueron los celos", "Vuelve el amor", "Maracaibo", "Vivir al este del edén"… todos fueron cayendo a lo largo de la noche, muchos de ellos cantados de forma diferente, como Rafa consideró oportuno. Tiene patente de corso para hacer lo que quiera y el público lo sabe y disfruta viendo al propio artista ser feliz en el escenario. También aprovechaba algún ínterin entre canción y canción para declamar alguna peroratilla, con más o menos sentido, pero siempre contando con el parabién incondicional de una gente entregada.

No se olvidaron sus famosas versiones del "Tainted love" de Soft Cell ("Falso amor" en su registro) o del Tren de largo recorrido de Doobie Brothers ("Sin amor"), y también "Sildavia", un tema muy especial, interpretado de forma especial, y cuya magia envolvió sutilmente los corazones presentes. (Me abstraigo de comentar la teoría que algunos defienden y que relaciona indefectiblemente esta canción con Tintín).

Para el bis dejó Lobo, cantada a dúo con toda la plaza, como no podía ser de otra manera, y con la referencia a la luna casi llena que presidía la noche, como oportuna introducción al superhit. Terminó con un tema de su útimo trabajo, ‘Tiempo’, y para finalizar lanzó otra sentencia para enamorar a la parroquia y dejar huella en su subconsciente: Todas las canciones de amor hablan de ti y de mí.

Bonito. x Atreyu

"La lluvia amarilla" (Julio Llamazares) Subrayadas (102)

2/9/19

"A veces, uno cree que todo lo ha olvidado, que el óxido y el polvo de los años han destruido ya completamente lo que, a su voracidad, un día confiamos. Pero basta un sonido, un olor, un tacto repentino e inesperado, para que, de repente, el aluvión del tiempo caiga sin compasión sobre nosotros y la memoria se ilumine con el brillo y la rabia de un relámpago".

"Al igual que las palabras, cuando nacen, crean silencio y confusión en torno suyo, los recuerdos también dejan bancos de niebla a su alrededor. Bancos de niebla, espesos y cambiantes, que la melancolia de los años va extendiendo sobre aquellos y que convierten poco a poco la memoria en un paisaje extraño y fantasmal".

"El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos".

"Uno cree que nunca podrá aceptar sin miedo la idea de la muerte. Cuando aún somos jóvenes, la vemos tan lejana, tan remota en el tiempo, que su misma distancia la hace inaceptable. Luego ya, a medida que los años van pasando, es justamente lo contrario. Su mayor cercanía es la que nos llena de temor y nos impide en todo instante mirarla cara a cara. Pero, en cualquiera de los casos, el miedo es siempre el mismo: miedo a la iniquidad, miedo a la destrucción, miedo al frío infinito que el olvido comporta".

"Hasta los veinte o treinta años, uno cree que el tiempo es un río infinito, una sustancia extraña que se alimenta de sí misma y nunca se consume. Pero llega un momento en que el hombre descubre la traición de los años. Llega siempre un momento —el mío coincidió con la muerte de mi madre- en el que, de repente, la juventud se acaba y el tiempo se deshiela como un montón de nieve atravesado por un rayo. A partir de ese instante, ya nada vuelve a ser igual que antes. A partir de ese instante, los días y los años empiezan a acortarse y el tiempo se convierte en un vapor efímero —igual que el que la nieve desprende al derretirse— que envuelve poco a poco el corazón, adormeciéndolo. Y, así, cuando queremos darnos cuenta, es tarde ya para intentar siquiera rebelarse".

3 discos imprescindibles para la mochila de agosto A vuela escucha (59)

31/7/19

La intensidad y la épica post punk que le endosan los californianos Cold Showers a su breve pero impactante "Motionless" -en canciones como "Measured man" y "Sinking world"-, les sitúan a la cabeza de este estilo siempre tan revisitado. Las otras seis canciones del disco mantienen ojos y oídos como platos y como antenas y harán las delicias de los hombres y mujeres de negro.



Timothy Showalter es el hombre detrás de Strand Of Oaks y de este magnífico disco de rock clásico de belleza estelar titulado "Eraserland". Porque canciones con la carga emocional de "Keys" te pueden dejar petrificado en el sitio. O porque otras como "Final fires" te pueden levantar el día y ponértelo de sombrero. Y también por "Ruby", "Moon landing", "Weird ways". Mucho por lo que brindar.



Seis años han pasado desde su anterior disco, pero la espera se ha olvidado rápidamente al escuchar este gran "Matchy matchy". El dúo The Ballet ha facturado todo un precioso tratado de indie-synthpop con una sensibilidad exquisita en las melodías que nos han transportado a los tiempos en que, con The Magnetic Fields, Stephin Merritt enamoraba a golpe de tecla. Bonito es. Y mucho.