"Cured". La historia de dos chicos imaginarios A los que leen. Capítulo XXVI

18/1/19

Esta es la historia de una amistad, una ruptura y una reconciliación. Y como telón de fondo (o no tan al fondo) una de las mejores bandas que hayan existido: The Cure. También es la historia del auge, la caída y la resurrección de un músico llamado Lol Tolhurst, primero batería y después teclista de la banda que ha sostenido a lo largo de cuarenta años, con su talento, Robert Smith.

Gracias a los medios modernos de acceso a la música, he ido leyendo "Cured", sus capítulos, mientras iba sonando el disco del que se hablaba. "Three imaginary boys" (1979), "Seventeen seconds" (80), "Faith" (81), "Pornography" (82), "Japanese whispers" (83), "The top" (84), "The head on the door" (85), "Kiss me, kiss me, kiss me" 87) y "Disintegration" (89) -ahí se acaba la historia de Tolhurst en The Cure, cuando es expulsado de la banda-. Brutal reencuentro con algunos de esos discos.
De esa forma, a dos bandas, lectura y escucha, "Cured" se lee con una facilidad y una afinidad pasmosas, saboreando cada momento vital del autor, y de The Cure, con las canciones adecuadas a la vivencia y al momento. En otros "libros musicales" no me ha ocurrido, pero en este, recomiendo la experiencia conjunta.

Dos niños que se hacen amigos en la escuela, que comparten amor a la música, crean su propia banda que con esfuerzo y tiempo obtiene un éxito mundial. Uno de ellos se pierde en los laberintos del alcohol hasta destruir todo a su alrededor. Pasan los años, el tiempo restaña las heridas, y la esencia de la amistad infantil vuelve a la vida. Es una historia sencilla, pero está bien contada y, sobre todo, trata de The Cure, el grupo de "Just like heaven", de "Boys don't cry", de "In between days", de "Fire in Cairo", de "Pictures of you". En definitiva, de tanta música que a algunos nos ha llegado tan hondo, y para quedarse hasta el final, en el hipocampo.

La narrativa, como es habitual en la mayoría de libros autobiográficos de músicos, es sencilla pero precisa y amena, y como desgraciadamente también es habitual en la editorial Malpaso (como en Contra, dos editoriales a las que tenemos que estar muy agradecidos por publicar en España estos libros de temática musical), la traduccción es deficiente y los errores gramaticales muy abundantes.

En definitiva, unos nuevos héroes de los ochenta retratados con pasión y desde el recuerdo directo de alguien de dentro. Visión impagable para conocer tantas cosas que no supimos -ni supusimos- de The Cure en el momento de creación de esas canciones tan asociadas a buenos y no tan buenos recuerdos, y de esos discos que marcaron una época y que por tanto serán eternos en la memoria mientras dure. x Matías Galli

Unless you love me Algoritmo HITS (37)

15/1/19

simonzico dj
1) Toro y Moi: "Freelance". Aunque es parte del anticipo de "Outer Space", nos vale para reivindicar su trabajo con el funk y la electrónica low-fi.
2) Friska Viljor: "Unless you love me". Otros suecos que manejan las proporciones exactas de composición de una canción pop atemporal.
3) Little Jesus: "Los años maravillosos". En Méjico ya han dado en la diana, el primer hit underground de este 2019. Enero ya tiene banda sonora.



dj flashboy
1) Tallies: "Beat the heart". La primera sorpresa -y ferviente recomendación- de 2019 lleva por nombre Tallies, los nuevos The Sundays. 
2) Business Of Dreams: "Keep the blues away". El esperado "Ripe for anarchy" trae este adelanto vía Slumberland y con él, muy buenas vibraciones.
3) Crocodiles: "Wait until tomorrow". Como Don Erre que erre, uno de nuestros dúos favoritos vuelven con lo mismo de siempre, y bien que lo celebramos.



"Spell" (Nick Cave & The Bad Seeds) Grábame una cinta de 60 (82)

11/1/19

Para alguien que, como yo, se introdujo tarde en el universo Nick Cave, cuando este ilustre australiano ya llevaba un gran puñado de discos a sus espaldas, el océano de posibilidades, de sensaciones, de canciones en las que adentrarse es monumental. Una vez bien empapado de su impronta creativa, escaparse de la maraña de enorme intensidad que genera su voz, su banda, sus discos, sus canciones y su apabullante directo, es complicado o directamente imposible. Su figura se enclava en los altares más sagrados del rock del siglo pasado y también del presente, por cuanto su capacidad para seguir generando música parece inagotable.

Empujado por las recurrentes apariciones de canciones suyas en la serie televisiva "Peaky Blinders" (qué bien le sientan a sus imágenes y a su oscuro ambiente irlandés) , traté de concentrar en la duración temporal de un cedé, una selección de las canciones de Nick Cave que más me habían impactado emocionalmente. Me fue imposible culminar la compilación, que sigue pendiente. Pero de entre toda su vasta producción en solitario, con The Bad Seeds, para bandas sonoras, con Grinderman y con su primer grupo The Birthday Party (discografía que todavía ni de lejos he podido escuchar al completo con detenimiento), una canción que siempre me ha fascinado desde que la escuché es "Spell", incluida en su doble álbum de 2004 con los Bad Seeds titulado "Abattoir blues / The lyre of Orpheus", y que resume en dos líneas de su estribillo mi fascinación por esta bestia -ya sexagenaria- de la escena musical: I'm full of wonder and I'm falling under your spell. x Fernando SoYoung

Yo cambié la historia del Festival de Benicásim

5/1/19

Me debes un verano...
Second
--------------------------

Desde que este proyecto comenzara a ver la luz, hace unos cuantos años ya, inicialmente con soporte material en forma de fanzine delicatessen y devenido ahora en este moderno blog, el abajofirmante ha tenido la gran oportunidad de participar y la fortuna de compartir un espacio único para recreo y solaz mentales.

Con absoluta libertad y mejor o peor suerte, la contribución ha sido surtida y variopinta: desde firmar crónicas de conciertos o relatos cortos de ficción, ‘cascarrabiadas’ varias y listas inservibles, a traducciones de entrevistas al inglés, pasando por emocionadas y vehementes semblanzas de grupos y lugares comunes y vitalmente emblemáticos, eventuales guiones de historietas animadas...en fin, una afortunada pléyade de incursiones.

Y precisamente en relación con la mencionada tarea de ‘escritor’ (recalco las comillas) de relatos cortos, uno, por lo que sea, siempre ha estado bajo la eterna sospecha de escribir en primera persona (con independencia de que el texto haya sido formalmente así o en tercera). Vale que es entendible que cuando te lee gente que te conoce de toda la vida, puede ser inevitable que encuentren –o crean encontrar- puntos comunes en tus escritos e identificarte, con más o menos gratuidad, con lo que escribes. Pero es muy curioso; ya presentes a un protagonista gay, hables en clave de un enfermo alcohólico, de infieles crónicos, de un jefe amargado y déspota, de una mente atormentada, o de cualquier otra sujeción, el caso es que indefectiblemente eres tú...

No voy a negar que efectivamente casi siempre los gérmenes de un relato surgen de algo que te viene a la cabeza, más o menos tontorrón, y te identificas o no, y a partir de ahí tiras, en función de lo que procesas y de que el producto te parezca de alguna manera digno (las musas son para otra división), pero de ahí a ser todos tus personajes va un trecho…

Ha sido sistemáticamente un estigma del que huir, o cuando menos cansinamente tener que aclarar, cuando no justificar. Por ello, me congratulo ahora de tener la oportunidad de resarcirme de alguna manera e invitar a leer un relato abiertamente, y sin ambages, basado en vivencias reales propias -surgido de una chispa graciosa en conversación reciente y nocturna con gente del blog- lógicamente muy lejos de la petulancia o pomposidad que puede sugerir la contundencia del título, y muy cerca de la sorna, la jocosidad, la chanza y la risa, la broma en definitiva, sin olvidar, como digo, la rigurosa y total veracidad de los hechos relatados:



YO CAMBIÉ LA HISTORIA DEL FESTIVAL DE BENICÁSIM

Quizá todo fuera demasiado rápido, visto con cierta perspectiva temporal.

El tema se concibe en la entraña de lo que era la recreación de la quintaesencia de la definición de lo que se entendía por un fanzine: una publicación artesana y límpida, trasunto empírico del actual blog que el amable lector ahora degusta, seguramente con delectación.

Pasión, esmero, delicadeza, talento por arrobas en cada firma y colaboración. Seda en cada artículo, crónica, semblanza, entrevista o tira cómica.

Grupos de música venerados, lugares de culto, fotos, secciones inolvidables, personajes y reportajes de la subcultura en estado puro, inocencia juvenil y genialidad a partes iguales jalonaban un espacio donde la parte dedicada a la reseña anual del FIB era de obligada y reverencial referencia, con especial cuidado y detalle, fruto ya no de una ineludible cita anual para el entorno sino de un hito anhelado y marcado a fuego en el calendario, reflejo de gustos y filias hasta un límite difícil de soñar tan al alcance de la mano.

Dedicar, como digo, un generoso espacio del fanzine a glosar las vicisitudes anuales del FIB no sólo no era sacrificio sino que podía considerarse un auténtico leit-motiv para la publicación. Si además, ello te era considerado, valorado y tomado en cuenta por la organización para acreditarte como ‘periodista’ para una futura edición, ya era lo más.

Y el caso es que, en el año 2000, era así. De otra manera entiendo que no nos lo hubiéramos ni planteado. Pero había indicios y nada que perder…
- Nos vamos a Benicásim.
La llamada era del alma y superintendente del fanzine recordado, y hogaño de este blog. Lejano en el espacio y laboralmente abducido, en principio no di crédito.
- Qué dices.
- Que sí, que sí, que el FIB ha aceptado la solicitud de acreditación y nos vamos a cubrir el evento.
Oasis, Placebo, Primal Scream, Elastica, Richard Ashcroft, Sexy Sadie… No me lo podía creer. Redactor y fotógrafo. Dos acreditaciones. Increíble, pero así era.

   

El caso es que habíamos conseguido dos acreditaciones. Ni pensamos en los roles que acompañaban a cada una que teóricamente habría que justificar y, en su caso, desempeñar. Lo importante estaba conseguido… La ilusión cegaba todo. Era imposible ver más allá de la perspectiva de disfrutar del evento desde un punto de vista privilegiado, no ser como la ‘chusma’, adjetivo con el que convinimos describir, desde el cariño, la guasa y la conciencia de que es nuestro sitio habitual, al público en general.

Backstage, glamour, famoseo, starlettes, lugar específico y restringido para la holganza y el esparcimiento, y sí, importante, ‘alpiste’ (bebida) gratis para la prensa acreditada, aunque sólo fuera cerveza…

¿Quién podía pensar en nada más? Nosotros, desde luego, no. De hecho, si a poco tiempo de emprender viaje hacia el festival no hubiera reparado en la cámara desechable de fotos que regalaban con dos botellas de JB, que era lo que lógicamente buscaba, ni me hubiera acordado de que tenía, sobre el papel, que hacer reportaje gráfico. Trampa del fatum, además, para alguien como yo, al que le gustan las fotos, pero las fotos rotas (me remito, con permiso, a la hemeroteca de la casa…). Es una señal. Un guiño del destino, me dije, convencido. Y ahí que llegué al FIB acreditado como fotógrafo con una cámara de plástico con motivos y logo de JB.
 - Coño, buena idea.
 El súper, que tampoco recordaba ‘el detalle’, aplaudió la iniciativa mientras nos preparábamos los primeros combinados para entrar en calorcillo.

Pero faltaba la prueba de fuego. O sea, entrar acreditados como tal habíamos sido considerados. Conseguir la acreditación material en el control de acceso no fue problema. De mi cuello pendía, ufano y radiante, el salvoconducto que me diferenciaba de la chusma. Y así llegamos, como si no hubiera un mañana, hasta la zona restringida, a la que ‘pertenecíamos’ de pleno derecho hasta que me decidí a ejercer mi ídem.

No me arranqué con Ian Brown pero Oasis era mucho Oasis. Lo sigue siendo ahora como para no serlo en verano de 2000… Así que algo achispadete –por así decirlo- y con el respaldo de mi colgante tomé posiciones a la entrada del foso de fotógrafos… Se me bajó el pedo ipso facto. Tipos con unas cámaras del copón me precedían en la fila. Pero no sólo camaracas, sino recambios como si fueran a cubrir un nuevo Vietnam…

En las primeras filas del público la peña se empezaba a enervar, las luces del escenario se apagaban, y, por fin, los seguratas nos dieron paso al foso…

Tragué saliva. ¿Qué hacer?. ¿Enseñar la desechable de JB como si tal cosa al lado de las Nikon o lo que fuera que llevaban los de verdad?...No. Contrito por dentro pero con cabeza alta y todo digno apreté el paso cuando me tocó el turno, sacando el pecho que sujetaba mi acreditación como fotógrafo… pero ninguna cámara. No coló. Fue un error. El controlador, que esperaba sin duda verme algo colgando (aunque fuera una Werlisa), me paró en seco. Me miró la acreditación, más tiempo del normal. - Pero, ¿y su cámara?

No quedaba otra. Y así lo hice. Metí mi mano en uno de los bolsillos del pantalón tipo coronel tapioca (que no coronel tapioca real) y saqué la cámara. O lo que fuera aquello. El caso es que tras dos segundos, eternos, al tipo no le quedó otra que dejarme pasar. Vi, en todo caso, cómo tomaba nota de alguna manera…

Lo siguiente para mí fue debatirme entre estar un poco avergonzado entre profesionales ‘de verdad’ o disfrutar del momento con los Gallagher un metro por encima de mí.

No decidí yo. Lo hizo una fan encima de los hombros de su pareja (o no), que, sin cortarse un pelo, intentaba citar a Liam para después del concierto. Genial, nadie se da cuenta de que estaba ahí  ‘de extranjis’.

La turba estaba a lo que estaba, más en primera fila, no a ver si los fotógrafos tenían cámara. Aun así, disimulaba de vez en cuando sacando el engendro y disparando, siendo plenamente consciente de que no funcionaba sin el flash, que por supuesto no tenía.… Valía la pena, desde luego. Elastica, Johnny Marr, Nada Surf, Autour de Lucie, Doves. Esperanza cero de volverlos a ver en un foso. Brutal.

Y así, tal que así, discurrió todo el festival en relación con la corresponsalía gráfica.

El verano siguiente volvimos a Benicásim y su festival. Sin acreditación. Había sido todo demasiado bonito como para ser duradero. Lo intentamos pero ya no pudo ser. Ya no coló.

Tuve tiempo, sin embargo, para acercarme al foso de fotógrafos y constatar que nadie pasaba, tras un exhaustivo control, sin tener una cámara medianamente seria. Cámaras que, seguramente hicieran fotos tan brillantes y luminosas, como impersonales y neutras. Nada que ver con lo que las entrañas de aquella cámara desechable de Justerini and Brooks dejaron guardado en su día sin más testigos que ella y la posteridad…    

Tiempo para colegir, sin margen para la duda, y sin arrogarse mayores méritos, que uno, siquiera involuntariamente, cambió de alguna manera la historia del Festival Internacional de música independiente de Benicásim. x Atreyu

   

40 discos internacionales (II) Lo que debo recordar de 2018

31/12/18

01 Fine China: "Not thrilled".
Escucharlo de tirón es una delicia, pura sensibilidad pop que encandilará a todos aquellos que todavía seguimos escuchando a The Smiths a menudo, y que seguimos disfrutando mucho de todos los grupos actuales que les recuerdan. El acento en la melodía, el cuidado de los arreglos, el talento para llegar dentro con una canción sencilla. Un regalo caído del cielo.

02 Rolling Blackouts Coastal Fever: "Hope downs".
Es un disco casi perfecto a la antigua usanza, diez canciones en treinta y cinco minutos en los que no sobra nada, todo suena fresco y ensamblado, de los que se escuchan varias veces seguidas paladeando cada canción cada vez con más pasión. Suenan a radio universitaria y a R.E.M. a The Feelies y The Go-Betweens, y sin embargo, suenan actuales a rabiar.

03 Lala Lala: "The lamb".
"The Lamb", el segundo disco de Lala Lala, tiene mucha fuerza. Mucha fuerza en la voz y en las guitarras, que a pesar de que suenan indudablemente a los noventa no lo hacen de una forma retro o condescendiente con aquella época. Sus canciones combinan el punto sensible con el impetuoso, y el balance es sensacional. Lillie demuestra una madurez y un talento que auguran lo mejor.

04 Meadowlake: "Meadowlake".
Son de Groningen, Holanda, y aunque tienen un EP de 2014, su debut oficial es el reciente álbum "Meadowlake", con el que declaran su amor incondicional a grupos como Interpol ("Dead man on the payroll"), Slowdive ("Heavy", "Slow down"), Beach House ("Prove me wrong") y The National ("No tomorrow"). Una carta de presentación inmejorable.

05 The Goon Sax: "We're not talking".
Es un disco repleto de canciones de corte pop lo-fi, tienen el encanto de la sencillez amateur con la particularidad de que las composiciones tienen una valía rítmica y melódica a prueba de los mejores grupos pop actuales. Las dos voces -la de Forster y la de Riley Jones, segunda parte del trío que completa James Harrison- funcionan a la perfección, juntas y por separado.

06 Motorama: "Many nights".
Su nuevo disco no rompe con lo que han sido las líneas argumentales sonoras del grupo de Rostov-on-Don (Rusia), pero tampoco se repite como un loro. Quizá este disco sea más pop, más accesible, de canciones más cortas, con guitarras más transparentes, sonidos acústicos asomando y teclados más presentes. Siguen por tanto regalando canciones que cautivan y que siempre apetece escuchar.

07 Tracey Thorn: "Record".
Este disco nos revela a una Tracey en plena madurez creativa y brillando al más alto nivel, una plena inspiración que vuelve a traslucirse por medio de su maravillosa voz y de unas canciones elegantes y atemporales, pop de quilates usando guitarras y electrónica en perfecta armonía. Nueve palabras para nueve canciones. Sí se puede. Se puede competir a los 55 con los de 25.

08 Castlebeat: "VHS".
Hwang ha pulido su sonido y su objetivo es alcanzar lo inalcanzable, la perfección en la melodía pop. La verdad es que el disco se pasa en un suspiro, desde la primera a la última canción estás atrapado en un tubo de ensayo donde todo transcurre sin altibajos, todo invita al repeat y la mente se evade con facilidad. Para qué destacar canciones, todas son incuestionables en su candidez y belleza. 

09 Papercuts: "Parallel Universe Blues".
Aquí encontramos ingredientes que lo hacen irresistible. Guitarras distorsionadas (pero no estridentes) combinadas con estupendas melodías. Espacios para el pop luminoso de acceso y absorción directa, y hasta momentos más clasicistamente intimistas. Quever lleva unos años en esto, lo suficiente para haber sabido combinar sabiamente muchos elementos diferentes dándoles vida propia.

10 DMA's: "For now".
Solo es el segundo disco de DMA's, pero ya empiezan a estar (o deberían) en boca de todos. Porque tras el gran "Hills End" de hace un par de años, su nuevo trabajo "For now" vuelve a dar en el clavo y vuelve a montar toda la estantería perfecta a base de estribillazos de pop clásico de pura inspiración británica -aunque sean de Sydney- al más puro estilo gallagheriano.

11 Robert Earl Thomas: "Another age".
Después de adherirnos a su causa a finales del pasado año con la canción "Another age", Robert Earl Thomas, el que fuera líder de los más que interesantes Widowspeak, publica el álbum "Another age", rock cálido y elegante que por momentos deslumbra y que apenas tiene bajón en ningún momento. Guitarras, armónicas, teclados y otros instrumentos al más puro estilo americano de los ochenta.

12 Molly Burch: "First flower".
Molly Burch envuelve y seduce con sus cadencias vocales, que le sientan divinamente a las canciones de corte clásico que ella sabe barnizar de maravilla con un indefinible toque actual. "First flower" podría pertenecer a casi cualquier época y en cualquiera sería disfrutable e indiscutible, como demuestran excelencias tipo "Candy", "Without you", "Wild", "Good behavior" y "True love".

13 The KVB: "Only now forever".
no sorprende que detrás del sello discográfico de The KVB, Invada Records, esté Geoff Barrow (Portishead). Porque este dúo inglés (Nicholas Wood y Kat Day) ahonda en su nuevo disco -ya el sexto- en sus habituales atmósferas oscuras repletas de electrónica, sin dejar de lado una querencia bailable y una pulsión melódica de pop sugerente, sinuoso, repleto de melancólica densidad.

14 Gruff Rhys: "Babelsberg".
Gruff Rhys ya hace mucho tiempo -desde los tiempos de Super Furry Animals- que es de los nuestros, pase lo que pase. Pero si pasa un álbum como "Babelsberg" resulta que nos da uno de los alegrones del lustro. Es un creativo orfebre de la música, y en este caminar por los senderos de la orquestación pop le ha salido un disco encantador, inspirador y admirable. 

15 Tracyanne & Danny: "Tracyanne & Danny".
Tracyanne Campbell estaba en Camera Obscura, y Danny Coughlan en Crybaby (sexto mejor disco para Soyuz en 2012). De su unión en este proyecto a dos solo podía salir un disco como el que han sacado, repleto de sensibilidad, de melancolía, de pop luminoso y atemporal y de maravillas como "Jacqueline", "Alabama", "It can’t be love unless it hurts" y "Anybody else", entre otras. 

16 Beach House: "7"
17 Foliage: "III"
18 Dusted: "Blackout summer"
19 Dominique A: "La fragilité"
20 The Model School: "Suburban cinema"

-----------------------------------------------------------------

Lo que debo recordar de 2017: Cigarettes After Sex: "Cigarettes After Sex"
Lo que debo recordar de 2016: Young Moon: "Colt".
Lo que debo recordar de 2015: Line & Circle: "Split figure".
Lo que debo recordar de 2014: The War on Drugs: "Lost in the dream".
Lo que debo recordar de 2013: Brothers In Law: "Hard times for dreamers".
Lo que debo recordar de 2012: Beach House: "Bloom".
Lo que debo recordar de 2011: French Films: "Imaginary future".  
Lo que debo recordar de 2010: Motorama: "Alps".
Lo que debo recordar de 2009: Dead Man's Bones: "Dead Man's Bones".
Lo que debo recordar de 2008: The Rosebuds: "Life like"
Lo que debo recordar de 2007: The Raveonettes: "Lust lust lust".
Lo que debo recordar de 2006: The Radio Dept.: "Pet grief".

40 discos internacionales (I) Lo que debo recordar de 2018

30/12/18

21 Mitski: "Be the cowboy".
Su mayor logro es llegar a donde pocos llegan: a tener un sonido propio al que no se le puede poner etiquetas ni débitos. "Be the cowboy" es rock, es pop, es electrónica. Es intimista y también extrovertido. El disco se puede concebir e interpretar como un todo con línea argumental definida, y sin embargo la sensación que queda es que cada canción es un mundo aparte.

22 Gliss: "Strange heaven".
Gliss transmite ya el peso de la experiencia, del tiempo componiendo y de los kilómetros tocando en directo por el mundo. Sus canciones siguen conteniendo el estallido de la supernova y la sensibilidad de la caricia, y así se palpa en la magnífica "Hand to the wall", la mejor del lote, en "Ja ja" y su trasfondo Joy Division, en la hipnótica y sofisticada "Plato in the cave" y en la ensoñadora "West end".

23 Vacations: "Changes".
En esta nueva edad de oro del pop australiano, Vacations son -versión lo-fi- los más claramente nacidos de la fascinación Smiths, tanto en inflexiones de voz como en atmósferas y punteos de guitarras. En "Changes" hay canciones enormes como "Honey", como "Moving out" (indiepop de tiralíneas) y como "In retrospect", tres gemas que justifican la adoración de cualquier disco.

24 Air Formation: "Near miss".
¿Existe ya la etiqueta "shoegaze clásico"? Es la que le correspondería, claramente a la banda inglesa Air Formation, que en su quinto álbum "Near miss" (nada menos que ocho años han pasado desde su anterior trabajo), edifica sus muros de guitarras y planta sus voces ensoñadoras entre los ladrillos de la pared con una maetría y oficio inapelables. Una gozada para amantes del género.

25 Andrew Younker: "Well wishes".
"Microchasm" ya estuvo el año pasado entre las sorpresas favoritas de Soyuz. En su nuevo "Well wishes" el joven músico de Michigan Andrew Younker da un mini giro a su estilo y se adentra en el indie dreampop de electrónica lo fi con canciones directas, de luz del sol en la cara, burbujas breves de paladeo dulce y contagioso. Como un algodón de azúcar, como un disparo en la feria acertando en el palillo.

26 Dominique A: "Toute latitude".
Más que un músico por el que siento gran afinidad y admiración, es un héroe que nunca me falla, ni en los momentos buenos ni en los malos, ni en la salud ni en la enfermedad. Dominique A lleva ya muchos años en esto, y muchos discos. "Toute latitude" concentra en un puñado de canciones todos sus estilos y virtudes, la aspereza y la dulzura, lo accesible y lo complejo. Magnífico, una vez más.

27 Air Waves: "Warrior".
Reconozco que empecé a escuchar "Home", la primera canción de "Warrior", y al venirme a la cabeza The Delgados (apreciación totalmente subjetiva), me quedé prendado de Air Waves. Después vienen diez canciones más en donde el tono es de luminosidad, de fragancias de pop distinguido y cálido donde la voz de Nicole Schneit seduce con sutileza y serenidad. Un disco ligero y bonito.

28 Cullen Omori: "The diet".
Era una evidencia que Cullen Omori iba a tener difícil la comparación de su nueva música con "New misery" y "Cinnamon", que volaron muy alto. Pero "The diet" es un gran disco que sobrevive perfectamente sin la presencia de un hit cegador. Cullen suena brillante, exultante, audaz. Su pop sigue sobrado de kilates del mejor pop, directo, bonito y luminoso. Prueba conseguida, y con nota.

29 Hookworms: "Microshift".
La mejor canción de "Microshift", el tercer álbum de la banda de Leeds Hookworms, dura ocho minutos y medio. Es una de esas canciones expansivas y crecientes, al más puro estilo sónico de los mejores Stereolab (también "Static resistance"). Pero su disco es variado en duración y está trufado, eso sí, de multitud de cacharrería electrónica y pop más directo. Un acierto global.

30 Kelley Stoltz: "Natural causes".
Aunque lleva muchos años en esto de la música, Kelley Stoltz se hizo querer gracias a su disco "Que aura" y a los directos que le siguieron. Ahora publica "Natural causes" en el sello madrileño Banana & Louie Records, y él sigue con lo que mejor se le da, pop de inspiración ochentera con tintes psicodélicos. "Where you will", "Our modern world", "My friend"  y "How psychedelic of you" son magníficas.

31 The Vaccines: "Combat sports".
Siete años después de "What Did You Expect from the Vaccines?", los londinenses aguantan, y en un grupo con sus expectativas y en un país como Inglaterra, eso no es poco en absoluto. En "Combat sports", mantienen un sonido contundente y unos estribillos de indudable mérito, como en "I can't quit", "Take it easy" y "Maybe (Luck of the draw)". Merecen el reconocimiento logrado.

32 The Coral: "Move through the dawn".
La banda británica lleva editando discos más de quince años, y siempre han sabido plasmar su gusto por la psicodelia de los sesenta con la producción actual. Ocho discos que, si los tuviésemos que puntuar, no bajarían del notable ninguno, un nivel difícil de mantener en carreras largas de dos décadas."Move through the dawn", por supuesto, no es una excepción.

33 Johnny Marr: "Call the comet".
Johnny Marr es... Johnny Marr. Como a Morrissey, le consentimos el doble que al resto. Y en la moderación y el talento de Johnny siempre he encontrado discos (quizás mejor diría que canciones) magníficas, donde su mano sigue siendo la que fue con los Smiths. En "Call the comet", como siempre, deja perlas ("Hi hello", "Day in day out") para una colección de favoritas de altísimo nivel.

34 Kurt Vile: Bottle it in".
Más allá de los altos y bajos en sus diez años ya de carrera, Kurt Vile nunca decepciona. "Bottle it in" es muy largo (78 minutos) pero en su denso bosque encontramos preciosas estampas de mañanas tan indolentes como frescas: "Loading zones", "Mutinies", "Hysteria", "One trick ponies" nos llevan por riachuelos tranquilos y sinuosos de la América de pelo largo talentosa  y prolífica.

35 Car Seat Headrest: "Twin fantasy"
36 Moby: "Everything was beautiful, and nothing hurt
37 The Embassy: "White lake"
38 Say Sue Me: "Where we were together"
39 Josh Rouse: "Love in the modern age"
40 Black Rebel Motorcycle Club: "Wrong creatures"

15 discos nacionales Lo que debo recordar de 2018

28/12/18

01 Soledad Vélez: "Nuevas épocas".
"Nuevas épocas", respira fascinación por los cuatro costados, tanto en letras como en música. Este nuevo mundo abierto de new wave electrónica por el que se ha adentrado Soledad Vélez con el apoyo de Guille Mostaza, Joe Crepúsculo y Gerard Alegre muestra un campo minado de canciones impecables, mayúsculas y que resplandecen como bombillas de -preveo- larguísima duración.

02 La Estrella de David: "Consagración".
Ya el título juega con una sorna que nunca abandona las letras de este singular personaje que se permite la marcianada de iniciar su mejor canción, la magnífica "Cariño", citando los nombres propios de Isabel San Sebastián, Curri Valenzuela y Pilar Rahola... Esta vez sí, David Rodríguez ha dado en el clavo, mezclando brillantes canciones para todos con sus particulares rayadas.

03 Kim Fasticks: "Sex & death".
Con "Sex & death", Kim Fasticks sorprende, hechiza, sobrecoge, insinúa, deslumbra, entusiasma, asombra, impresiona. Todos esos verbos y algunos más en un debut fantástico producido por Paco Loco, donde folk, pop y lo-fi se estrujan en canciones en tres dimensiones que revelan talento en fase máxima inspiración ("You break", "Lack of endorphin", "Maybe is mine", "Book on sand", "Kill & fuck").

04 Disco Las Palmeras!: "Cálida".
"Cálida", el nuevo disco de Disco Las Palmeras! provoca euforia, inyecta energía pura, evoca muchos lugares musicales vividos de grata sensación. Guitarras que arrastran como una riada para canciones ("Pequeño drama", "Bestia", "Acción u omisión", "Risas") que muestran a los mejores DLP! hasta la fecha, tanto en música como en letras. Y a buen seguro un huracán en directo.

05 Señalada: "Mejores amigos".
Ya han pasado dos años desde el gran "El deshielo", y Señalada regresan para confirmar el buen sabor de boca y oídos que nos dejaron aquellas canciones. Su segundo disco, "Mejores amigos", sigue en la senda de pop delicioso, sensible e imaginativo de su predecesor, con canciones de hipnótica belleza como "Jardín", "Luz blanca", "Mucho mejor" y "Raíz". Gran confirmación de talento.

06 Blacanova: "La cabeza".
Este disco vuelve a incidir en todo lo que les ha hecho merecedores de tanta admiración. Su órbita sigue compartiendo camino con Surfin' Bichos, Ornamento y Delito y Triángulo de Amor Bizarro, Slowdive, The Cure, con esa apasionante y bien ejecutada interpretación personal de diferentes estilos que ellos hacen complementarios y que van del post punk al noise, del rock al dreampop.

07 Nacho Vegas: "Violética".
Un álbum doble (en este caso de 18 canciones) siempre es un salto mortal sin red. Pero si alguien puede salir indemne de un riesgo, ese es Nacho Vegas. Su "Violética" presenta las virtudes (y algún defecto) de lo que ha sido el asturiano desde sus comienzos, y entrega algunas de sus mejores canciones ("Desborde", "La última atrocidad", "(Pasamos) El Negrón"). Riesgo, valentía y éxito. Único en su especie.

08 Alexanderplatz: "Muera usted mañana".
Es una alegría que el talento de Alejandro Martínez no se haya quedado anclado únicamente en sus (grandes) Klaus & Kinski. Ha vuelto bajo la denominación Alexanderplatz, y en su primer disco "Muera usted mañana" vuelve a mostrarse heterogéneo e inspirado en sonidos y letras, predominando el pop con sintetizadores. Le echábamos de menos, y no nos ha decepcionado en absoluto.

09 Terrier: "Algo para romper".
Una de esas inyecciones de energía y euforia que de repente afloran y nos pilla desprevenidos. "Como un volcán" reza la primera canción y es una declaración de principios: las guitarras arrolladoras de Terrier, unida a sus particulares letras y sus estribillos incendiarios hacen de "Algo para romper" un disco de esos recomendamos para escuchar antes de salir de casa, para comerte el mundo.

10 Bigott: "Candy Valley"
11 Escuelas Pías: "Música ligera para un funeral"
12 La Habitación Roja: "Memoria"
13 The New Raemon: "Una canción de cuna entre tempestades"
14 Perapertú: "Miramar"
15 Alborotador Gomasio: "Luz y resistencia"

-----------------------------------------------------------------

Lo que debo recordar de 2017: Los Planetas: "Zona temporalmente autónoma"
Lo que debo recordar de 2016: Lost Tapes: "Let's get lost"
Lo que debo recordar de 2015: Murciano Total: "Quereres y dejenes"
Lo que debo recordar de 2014: Univers: "L'estat natural"
Lo que debo recordar de 2013: El Último Vecino: "El Último Vecino"
Lo que debo recordar de 2012: La Bien Querida: "Ceremonia"
Lo que debo recordar de 2011: Bigott: : "The Orinal Soundtrack" 
Lo que debo recordar de 2010: Julio de la Rosa: "La herida universal"
Lo que debo recordar de 2009: McEnroe: "Tú nunca morirás".
Lo que debo recordar de 2008: Klaus & Kinski: "Tu hoguera está ardiendo"
Lo que debo recordar de 2007: Love Of Lesbian: "Cuentos chinos para niños del Japón".
Lo que debo recordar de 2006: CatPeople: "Reel #1".

10 EPs Lo que debo recordar de 2018

26/12/18

01 Launder: "Pink cloud".
Launder es el proyecto unipersonal de John Cudlip, y en el EP "Pink cloud" viene respaldado por nombres prestigiosos como Day Wave (el productor ha sido Jackson Phillips), DIIV (Zachary Cole Smith toca la guitarra en dos canciones) y la cantante francesa Soko, que canta en la preciosa "Keep you close". Cinco canciones de shoegaze-pop estilizado y taciturno, abstraído y cautivador.

02 Grupo de Inventores: "Abgrund".
El debut de Zaragozafelizfeliz Records no ha podido resultar más estimulante. "Abgrund", EP de cuatro canciones a cargo de Grupo de Inventores, destila frescura, empuje e inspiración. Pop de estos y de todos los tiempos, con guitarras que erizan cabellos, baterías que apabullan y una voz que contagia lo que pretende el universo inventor con sus canciones: llegar al centro del cerebro. Conseguido.

03 Little Star: "Even in dreams".
Pop íntimo de dormitorio y rock universitario de los 80 con elementos shoegaze. El disco se envuelve en una atmósfera distintiva, una especie de neblina extraña que canaliza a The Cure o The Smiths. El tema principal ofrece una descripción inquietante y surrealista de la soledad, un paisaje de ensueño melancólico donde el día y la noche operan de acuerdo con el estado de ánimo.

04 Martes Niebla: "Martes Niebla".
Con miembros de Blacanova, Escuelas Pías y Terry vs. Tori, Martes Niebla da sus primeros pasos con un EP  homónimo de cuatro canciones donde guitarras, texturas atmosféricas y armonías vocales forman un todo sugerente entre el dreampop y el post punk ("La verdad blanda" y "Marble" marcan la excelencia del conjunto). Estupendo debut que, por supuesto, pide continuidad cuanto antes.

05 Cold Cave: "You & me & infinity"
06 Jaguwar: "Ringthing"
07 Hatchie: "Sugar & Spice"
08 Vamping: "Caves & Hoodoos"
09 Desperate Journalist: "You get used to it"
10 Triángulo de Amor Bizarro: "El gatopardo"

'We can't win'. Canciones Lo que debo recordar de 2018

24/12/18



Escucha estas canciones en Spotify aquí

---------------------------------------------------------------------------
2017: Slowdive: "No longer making time" / Sierra: "Hacerlo fuerte" 
2016: Cullen Omori: "Cinnamon" / Havoc: "Cosas" 
2015: The Crayon Fields: "Love won't save you" / Luis Brea: "El verano del incendio"  
2014: Ex Cops: "Black soap" / Lost Tapes: "Blame it on Rio"
2013: Desperate Journalist: "Distance" / León Benavente: "Estado provisional" 
2012: Toy: "Lose my way" / Amor de Tokyo: "Vendrá tu boca"
2011: The Vaccines: "Post break up sex" / Remate: "Gigante"
2010: Crocodiles: "Mirrors" / Joaquín Pascual: "Ella me atropelló"
2009: The Pains Of Being Pure At Heart: "Young Adult Friction" / Elle Belga: "Todas Las Cosas".
2008: The Last Shadow Puppets: "Standing Next To Me" / Julio de la Rosa: "La Cama".

2007: Blonde Redhead: "Spring And By Summer Falls / Algora: "Paraaguas".
2006: Infadels: "Girl That Speaks No Words" / Delorean: "As Time Breaks Off".

Postales desde el asilo a recordar de 2018 (2/2)

21/12/18

Hemos leído la biografía de alguno de nuestros residentes. Su esperanza de vida no pasaba de los treinta años cuando comenzaron a ser populares, y sin embargo aquí los tenemos, en una tercera juventud, algunos posiblemente haciendo música opuesta a la que les llevó a ser artistas. x Simón Zico

Bryan Ferry, cada vez más crooner, vuelve a recurrir al jazz de banda ancha en "Bitter sweet" para salir en la foto. Sigue vivo.
Marianne Faithfull, otra superviviente de los años salvajes, nos deleita con su voz áspera en "Negative capability". Y Wilko Johnson recoge el testigo de los muertos vivientes con una descarga de R&B añejo en su disco "Blow your mind". ¿Habrá agotado sus siete vidas? ¿Estará en la bola extra?


Y nos adentramos en la generación que nos hizo crecer y creer en las guitarras, los que llenaban nuestras paredes con sus pósteres, los que ocupaban los minutos de nuestras cintas grabadas y los que decoraban las carpetas del instituto. Hablamos de Spiritualized, Smashing Pumpkins, Mudhoney, Kristin Hersh, Tindersticks, J Mascis. Todos ellos han publicado nuevas canciones este 2018, y sin ser condescendientes, se mantienen a un buen nivel.

Los asistentes a la segunda reunión anual de veteranos en nuestras mixtapes ya han pasado al gran salón a probar un buen vino:

(1945) Bryan Ferry
(1946) Marianne Faithfull
(1947) Ry Cooder, Wilko Johnson
(1949) Billy F. Gibbons
(1950) Graham Parker
(1954) Paul Collins, Elvis Costello
(1955) Barrence Whitfield
(1959) Per Gessle
(1961) Yves Jamait, Margo Timmins (Cowboy Junkies), Dan Stuart
(1962) Calvin Johnson, Mark Arm (Mudhoney)
(1964) Matthew Sweet
(1965) Stuart A. Staples, Jason Pierce (Spiritualized), J Mascis
(1966) Kristin Hersh
(1967) Jeff Tweedy, Billy Corgan