The Black Watch Bocados (band)camperos (58)

21/11/20

"Fromthing somethat" es el mejor y más completo disco que The Black Watch haya grabado nunca. Melodías inolvidables, ritmos bailables, flashes de synth pop de los 80, influencia de los Beatles y del shoegaze que describen toda la brillantez del 19.º lanzamiento de la banda.

El líder de la banda, John Andrew Fredrick, que ya no enseña a tiempo completo, ha estado en una racha de creatividad haciendo múltiples discos en 2018, 2019 y 2020. La pérdida para la academia es la ganancia para el mundo con la nueva música de The Black Watch. 

"Es la simple belleza de sus brillantes canciones pop, una maravillosa confección que se remonta a los Beatles de la mitad del período, los Soft Boys, y una especie de Yo La Tengo de la costa oeste."

John Andrew Fredrick - guitarra, bajo, voz
Rob Campanella - teclados, bajo, guitarras
Andy Campanella - batería
Andy Creighton - guitarras
Lauren Tannenbaum - coros
Julie Schulte - coros

"El rey del pegamento" (Surfin' Bichos) Grábame una cinta de 60 (99)

18/11/20

Surfin' Bichos publicaron cuatro discos entre 1989 y 1993. Desde el principio demostraron que eran diferentes al resto de grupos coetáneos. Yo los conocí en la recta final de su trayectoria, pero ya nunca me separaría de ellos, ni de sus discos ni de todos los posteriores de Fernando Alfaro y Joaquín Pascual (Chucho, Mercromina, Alienistas, ambos en solitario).

Todavía hoy me vienen tropecientos recuerdos asociados a su música y a sus conciertos. Y muchas de sus canciones me siguen sabiendo únicas. De Surfin', le tengo especial cariño a esta "El rey del pegamento", incluida en su primer álbum "La luz en tus entrañas" (La Fábrica Magnética, 1989). En ella está todo: belleza y tristeza, oscuridad y luz. Siempre en el filo que separa amor y dolor. Extraordinarios compañeros de camino vital. x Fernando SoYoung

Hay algo nuevo que probar,
Una aventura por vivir,
Llena de riesgo y emoción.
El mal está dentro de mí.
Pequeño germen liberador,
Que con cariño he de alimentar.
Tesoro oculto en mi interior
Como un jardín que hay que cuidar.
Un experimento con mi mente,
(Una excursión a la frontera)
Que quedará vuelta del revés,
(Me hablo a mí mismo para no oír)
Luego iré a donde ella me lleve
(Extrañas voces que me alteran.)
Y en esa tierra yo seré el rey.
(Hace ya tiempo que me perdí).
Mis pies apenas tocan el suelo,
(Mis pies apenas tocan el suelo, )
Fui atrapado por la dimensión
(Fui atrapado por la dimensión)
De lo cagado por el tiempo.
(De lo cagado por el tiempo.)
Salté por la borda y ya no hay tensión.
(¡Qué agradable sensación!).
Ahora me han atado a mi cama,
No sé muy bien qué es lo que piensan.
Yo me dedico cada mañana
A lanzar perros desde la azotea.
Hay gente en pijama a mi alrededor.
(A lanzar perros desde la azotea.)
En sus miradas puedo adivinar
(En sus miradas puedo adivinar)
Una gloriosa vida interior,
(Una gloriosa vida interior, )
Que al otro lado puedes hallar.
(Que al otro lado puedes hallar.)

"Días perdidos en los transportes públicos" (Roger Wolfe) Subrayadas (120)

16/11/20

LORCA LO LLAMABA DUENDE
Recuerdo muchas tardes, el sol exhausto
ya en el horizonte, franquear la puerta
de gruesas planchas de madera, y a Paco, que gritaba:
«¡Hey! ¡Sweet Jane!», y el tronar
de los acordes, como el más maravilloso
de todos los motores de cuatro tiempos de la historia,
y el tintineo de las copas y los sueños
de una noche de verano interminable
que se posaba, perezosamente,
con un débil aleteo de pájaro vencido,
sobre nuestras rojas pupilas dilatadas de cansancio.

CALMA CHICHA
Ella y yo nos habíamos vuelto
a pelear. Cierto comentario irónico
sobre la más que dudosa inteligencia
de algunas amistades (suyas).
                                       Volví
la esquina, caminé bajo la lluvia un rato, hallé
el último tugurio abierto
de toda la ciudad.
Ni siquiera era consciente
de dónde me encontraba. Pero el whisky
estaba bien; la música, la luz,
la poca gente, estaban bien.
                                       Apuré
las últimas monedas, pedí otra copa, un cigarrillo,
fuego, una canción.
El peor de los momentos es a veces
lo único que de verdad vale la pena
recordar.

TEMPUS FUGIT
Escucha los bramidos
del viento entre los árboles,
la escueta urgencia del reloj
junto a la cama, el sordo
crepitar de las bombillas.
Casi un haiku, este momento.
Y una irremediable
pérdida de tiempo.

FEBRERO
Jirones de color naranja por el cielo.
Un gallo pinchado en un palo
de metal: una veleta. Las farolas,
las lunas de los bancos, el tráfico nervioso
entre los mechones ralos de la tarde.
Alguien me dijo el otro día
que detrás de cada uno de nosotros
había tres millones de almas muertas.
Qué tendrá qué ver conmigo, con mi vida,
con la nuestra, con la vuestra, con febrero.
No hay dos días iguales,
y todos los días igual, dice una canción.
Todo cambia, nada cambia.
Qué paciencia, la del mundo.
Todo espera. Todo sigue igual.

POEMAS MUY BREVES
5
Como un suicida
que esconde en el baño
las ampollas de cianuro
te guardo a veces
en el cajón de mi memoria.

Gorky’s Zygotic Mynci Miradas al pasado (21)

13/11/20

Entrevista publicada en la revista Insomnio, abril de 2000.

Su estilo de facturar música pop es, hoy por hoy, incomparable, inimitable y especialísima. Si hace unos pocos meses arribaban en nuestra ciudad los galeses Super Furry Animals, ahora lo hacen, para nuestro gozo y disfrute, unos paisanos suyos: los Gorky’s Zygotic Mynci. Una ocasión inmejorable de comprobar cómo el flequillo más inquieto del pop británico -el gran Euros Childs- y sus compañeros apabullan con sus teclados de ensueño y con su música de cuento de hadas. x Fernando SoYoung


Vuestro país de origen, Gales, no es un lugar excesivamente conocido en España. ¿Qué nos podéis contar a grandes rasgos sobre la historia, la música o la cultura de aquel lugar?
Gales es un país principalmente rural, y nosotros tenemos nuestro propio idioma, el galés, que todos los miembros de la banda hablamos. La mayoría de nosotros venimos del campo y de la costa, pero todos nos hemos trasladado a las grandes ciudades (Cardiff, Swansea). Históricamente, Gales ha tenido la misma afinidad con Inglaterra que la que puede tener Cataluña con España, y lo que es indudable es que siempre ha habido una fuerte tradición musical en nuestro país.

Contadnos cómo es un día normal en la vida de los miembros de Gorky’z Zygotic Mynci.
Depende en lo que estemos metidos en cada momento: grabando, ensayando, escribiendo canciones juntos o yendo de gira. Cuando no estamos haciendo ninguna de estas cosas relacionadas con el grupo vamos al cine, al pub con los amigos, vemos mucho la televisión...

Para la gente que no conozca vuestra música, ¿cómo les explicaríais que sois una banda cuyos componentes tienen veintipocos años pero seis discos a sus espaldas?
Empezamos en la música con quince años y nuestro primer álbum salió en 1994, pero no por ello nos sentimos especialmente prolíficos. Creemos que lo saludable para un grupo es sacar un disco por año, sobre todo para gente como nosotros que disfruta haciendo música en común.

Vuestro disco más reciente, “Spanish Dance Troupe”, ha sido mejor recibido que el anterior “Gorky 5” pero ¿qué diferencias contiene este trabajo en relación con el resto de la discografía del grupo?
Con “Spanish Dance Troupe” hemos querido capturar el hecho de que ahora tocamos mucho mejor en directo, y también es diferente el hecho de que contiene más temas con guitarras acústicas, aunque todo ello tampoco ha sido una decisión consciente. No sentimos que “Spanish Dance Troupe” sea tan distinto al resto del material de la banda, creemos que es más una progresión natural.

En España, el título del álbum ha dado origen a muchos comentarios. ¿Qué conocéis de este país? Creo que conocéis a los Carrots, que posiblemente abran para vosotros en vuestra gira española...
El título del disco lo elegimos más por el sonido de las palabras que por otra cosa, y la canción es la historia de un personaje de ficción que tiene una visión idealizada de España como un lugar completamente opuesto al húmedo y triste paisaje galés. Nuestro conocimiento de España es muy limitado pero estamos intentando aprender más de vuestra lengua –no sólo el “por favor”-. Los Carrots tocaron con nosotros en un festival en “La” Calahorra, donde tocamos con Stereolab en septiembre del año pasado.

La compañía Fontana prescindió de vosotros y John Lawrence salió de la banda recientemente. ¿Cómo afectaron estos aspectos al proceso creativo de “Spanish Dance Troupe”?
En realidad, John estuvo con nosotros cuando grabamos el disco. Con respecto a Fontana, cuando nos echaron nuestra reacción fue la de grabar música por nuestra cuenta, para probarnos a nosotros mismos lo importante que seguía siendo la música en nuestras vidas.

En los últimos años algunas bandas galesas han tenido éxito, grupos como Catatonia, Super Furry Animals, etc., aunque ninguno de ellos tiene nada que ver musicalmente con los Gorky’s. ¿Cómo está actualmente la escena musical en Gales?
Siempre ha habido buenos grupos en nuestra tierra, aunque no tan conocidos como merecían fuera de nuestras fronteras. Ahora también hay un montón de buenas bandas que de momento tampoco son excesivamente conocidas, como pueden ser Melys, Derrero, Ectogram...

En vuestras últimas composiciones quizás habéis avanzado más hacia un estilo de música más cercano al folk y al country. ¿Cambiará mucho la música de Gorky’s Zygotic Mynci en el futuro próximo?
A todos nos gusta la música folk y country, pero también muchos otros tipos de música: pop, electrónica, clásica, etc., etc. No vamos a cambiar de dirección, más bien exploraremos muchos otros caminos siempre de acuerdo con que lo que hagamos sea lo que nos surja con total naturalidad.

Hablemos de vuestros espléndidos directos. Tenéis muchísimas canciones para elegir, ¿cómo preparáis los conciertos? ¿Son una parte primordial para el grupo?
Cuando tocamos en directo normalmente intentamos tocar tantas nuevas canciones como nos es posible, pero también intentamos dar una nueva orientación a viejos temas, haciendo enfoques acústicos y otras cosas que reflejen que somos un auténtico grupo. Pero en definitiva tocamos las canciones que más nos gustan en cada momento.

Sois un conjunto relativamente numeroso. A la hora de tomar decisiones ¿sois una banda con un líder claro o sois más una democracia?
En principio hacemos las cosas con un carácter firmemente democrático, aunque también depende del objeto de la discusión porque cada uno tenemos lógicamente nuestros particulares puntos de vista.

Y siguiendo con lo de la democracia, ¿qué opináis sobre la política y los políticos británicos?
En Gran Bretaña parece que los políticos han pasado a ser una propiedad más de la prensa. Todos nosotros crecimos bajo el mandato de la Thatcher, así que obviamente tenemos arraigado un sentimiento de profundo desengaño cuando se habla del gobierno. En Gales, el debate sobre su autogobierno está ahora en primer plano de actualidad. Hace poco votamos a favor de una asamblea regional galesa, pero el número actual de personas que la han votado ha sido muy escaso. Así que este tema está un poco en punto muerto.

Una curiosidad, ¿es cierto que presentasteis “Spanish Dance Troupe” en unas cuevas de la provincia de Tarragona? ¿Cómo fue aquella experiencia?
Sí, celebramos la presentación del disco en varias cuevas de L’Espluga de Francolí. Fue muy extraño comprobar que la audiencia consistía en un montón de periodistas británicos y españoles, gente de la zona y algunos murciélagos. Creemos que fue una buena idea, por lo menos mejor que tocar en un supuesto club “cool” de Londres. Lo cierto es que con esta experiencia hubo diversión por los cuatro costados.

En el mundo musical de los Gorky’s ¿cuánto hay de fantasía? ¿Y cuánto de romanticismo?
Hay una bonita mezcla de fantasía y realidad en nuestro mundo particular, aunque no creemos que haya excesivo romanticismo. Un montón de grupos que cantan constantemente sobre las crudas realidades del amor y de la vida probablemente lo que realmente hacen es contribuir a fomentar el ideal romántico que la música pop ha elegido por sistema. Nosotros no tenemos un orden del día, nuestra música es tan real como nuestras propias vidas.

La prensa opina, entre otras muchas cosas, que los Gorky’s recrean sonidos medievales, canciones de campamento, etc. ¿Es bueno que nadie pueda poneros etiquetas arquetípicas?
Siempre nos asombramos de las etiquetas que pegan a nuestra música. No nos importa las descripciones superfluas que nos puedan hacer, y menos cuando eres presa de la excitación gracias a sonidos únicos que provienen de una herencia musical que ha traspasado décadas y que probablemente nunca morirá.

Una duda final. Os vimos en el Festival Serie B (como se ha dicho, junto a Carrots y Stereolab entre otros) jugando al fútbol en aquella noche helada, antes de vuestro concierto. Como buenos británicos ¿os gusta el fútbol o sois una honrosa excepción? ¿Esponsorizaréis a algún equipo como los Super Furry Animals o como el multimillonario Elton John?
Todos nosotros tenemos nuestros equipos de fútbol favoritos, Euros y Megan Childs: el Sunderland y el Swansea; Euros Rowlands (el más fanático del fútbol): el Swansea; Richard James: el Manchester United y Rhodri: el Everton y el Cardiff. No es una buena idea jugar al fútbol antes de un concierto porque no estamos muy en forma y tenemos muchas probabilidades de que alguno nos lesionemos, pero el atractivo del balón..., el rugir de la multitud...

Wilsen / BOYO / bdrmm A vuela escucha (70)

10/11/20

El trío de Brooklyn Wilsen lleva ya unos años de trayectoria, algo que muy posiblemente se note en este "Ruiner", álbum que combina elegancia, misterio, clasicismo y claroscuros, dentro de melodías accesibles y una voz, la de Tamsin Wilson, que transmite calidez y armonía. Como unos Ivy sin Adam Schlesinger, "Ruiner", "Align" y "Down" te atrapan al comenzar el disco: ya no te soltarán.



Todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida ese pensamiento: "Where have all my friends gone?" Es el título del más reciente trabajo de BOYO, nombre bajo el que firma su música Robert Tilman. Es un disco variado, entretenido, con buen sonido y algunas canciones sobresalientes, caso de "Dogma", "Skip", "Patience", "Tough kid" y "No one's laughing". Brillante.



Una interesante mezcla de post-punk y shoegaze con unas estupendas guitarras de sonido inmaculado. Esta banda Hull saca buena nota con "Bedroom" en el examen de homenajear a glorias del género. bdrmm suenan fenomenal en "Momo", "Gush", "Push/pull" y "Happy", bastante por encima de esa media abundante de grupos actuales revisitadores de aquellos oscuros 80.

Herman Düne Con vistas al mar (106)

6/11/20

Teníamos ganas de David-Ivar “Yaya” Herman Düne. Nos apetecía conocer las canciones que ha compuesto durante la cuarentena en Los Ángeles. Según nos cuentan desde su discográfica, están escritas en su casa del barrio de San Pedro, cerca de donde Charles Bukowski pasó sus últimos años, un dato para añadir a la leyenda que se está forjando David como trovador bohemio guiado por la estela de Bob Dylan. “Notes from Vinegar Hill” es un disco sin urgencia que invita a recrearse en la escucha y detener el tiempo frente a una botella de vino. x Simón Zico

Herman Dune



El momento definitivo en el que decidiste que la música era imprescindible en tu vida.
Sabes, reflexionando un poco, siento que desde siempre he querido ser cantante y tocar la guitarra. Gracias a mi padre conseguí mi primera guitarra a los seis años, y me pasé toda la infancia tocándola. Cuando tenía trece años, mis padres tenían un vídeo y para mi cumpleaños me regalaron la cinta de la gira de Bob Dylan con los Heartbreakers de Tom Petty. A pesar de no tener muchas cintas, esa era la única que quería ver todo el rato, me quedaba dormido soñando que formaba parte de esa banda en el escenario. Nunca he querido hacer otra cosa distinta a ser músico, así que he canalizado mi obsesión hasta conseguirlo.

¿Tuviste algún ídolo musical en la infancia?
Desde luego. Me acuerdo de rezar para ser algún día tan cool como Bob Dylan, ya desde pequeño era mi obsesión. Bob Dylan, Bob Dylan y Bob Dylan. Mis padres tenían pocos discos, pero entre ellos estaban “John Wesley Harding”, “New Morning”, “Greatest Hits Vol. 1”, y “Greatest Hits Vol. 3”. Me los aprendí de memoria. Más tarde, sobre los 13 años llegué a The Beatles, y justo después empecé con bandas contemporáneas: Nirvana, Sonic Youth, The Mountain Goats. Pero mis héroes permanecían en el instituto: Bob Dylan y Elvis.
También tuve una etapa de idealizar a U2: “The Unforgettable Fire”, “The Joshua Tree” y “Rattle & Hum”. Y en mi adolescencia también hubo momentos para analizar a Chuck Berry, con su forma de tocar y escribir canciones, y por supuesto, Tthe Rolling Stones y The Velvet Underground.

Tu disco favorito anterior a 1990, y el de 1990 hasta hoy.
Antes de 1990: “New Morning” Bob Dylan, y “Rubber Soul” de The Beatles. En los 90, “Goo” de Sonic Youth. Y en los 2000, “Lookout Mountain, Lookout Sea” de The Silver Jews.

Cuéntanos algo curioso que te haya pasado en algún viaje por Europa.
Tengo muchas. He girado durante 200 días al año durante mucho tiempo. Llegó un momento en que me propuse encontrar una piscina en cada ciudad que tocase. Me encanta nadar y me quedaba un poco entumecido con tanto viaje en la furgoneta. Hice reseñas sobre las piscinas y las puntuaba desde Escocia a Italia, o desde Suecia a Andalucía. Tuve un blog llamado “Piscinas en gira”, que esperaba que pudiera ayudar a otros nadadores del indie rock en sus viajes.

¿Qué película has visto más veces?
“The Dark Knight” ("El caballero oscuro"). Además de la música y de Bob Dylan, también tengo una obsesión desde pequeño por Batman. Cuando se estrenó la primera de Tim Burton la vi once veces en el cine. No soy un fan incondicional de todas la películas de Christopher Nolan, pero creo que “The Dark Knight” es perfecta, la habré visto unas treinta veces.

Dos cosas positivas y dos cosas negativas que conozcas de España.
He visto a Pepe Habichuela tocar en una fiesta privada para pocas personas en un sótano. Es la vez que más me ha impresionado una persona tocando la guitarra. Me encanta “El Quijote”, un libro perfecto. También me declaro fan de Goya. Me gustan las patatas bravas, la cerveza Estrella y el zumo de naranja. Y por supuesto las películas de Almodóvar. “Volver” es mi favorita. Estudié arquitectura, y Cerdá y Gaudí me parecen fantásticos.
Y como algo negativo diría que es muy duro ser vegano estando de gira por España.

Descúbrenos a un músico o una banda que te guste mucho y que no conozca mucha gente.
Kyle McNeill y su disco “I was happy”. Kyle y yo hemos tocado juntos en Los Ángeles, él colabora en dos de mis discos, pero yo ya era fan suyo antes de ser amigos.



¿Qué concierto al que has asistido no olvidarás nunca?
Bob Dylan en la gira de “Good As I Been To You” con contrabajo y pedal steel. Condicionó mi gusto musical, era muy joven cuando lo vi. También me ha gustado mucho ver varias veces a Leonard Cohen, Kinky Friedman, Willie Nelson y Lucinda Williams.

El mejor consejo que te han dado.
Te contaré uno, cuando estábamos grabando “Sweet Thursday”, Kyle McNeill me dijo: “La emoción que sentimos en la sala de grabación es todo lo que permanecerá en el disco”. Es sencillo pero cierto, un gran consejo.

Por último, dinos quién crees que es el bueno, el feo y el malo de la música pop.
El bueno: buenas letras. El malo: baterías pasadas de volumen. El feo: los egos.

Helicoidal 2020 (octubre)

31/10/20

Middle Part & Cry!
RINSE feat. Hatchie Back into your arms
Wings of Desire Runnin'
Topographies Rose of Sharon
Kyd The Band Corridors
Holy Motors Endless night
Breaking Cars
Occult X With U
The Luxembourg Signal When all that we hold decays
Taverns Patience
Adíós Cometa Norte
The Clientele Orpheus Beach
Tymbro Universe

"Diario del asco" (Isabel Bono) Subrayadas (119)

29/10/20

El odio no es ausencia de amor. La ausencia de amor es indiferencia. El amor es irracional. El odio es un sentimiento más fuerte que el amor porque no es irracional. El amor se alimenta de ilusiones y las ilusiones suelen ser efimeras, mientras que el odio se alimenta de rencor y el rencor es para siempre. Existen dos tipos de odio, el activo y el pasivo. El odio activo desea el sufrimiento del otro y lo procura. El pasivo solo hace daño al que odia. No sé si existe un tercer tipo de odio.

Dices Buenos días, dices Esto está muy rico, dices Por favor, dices Gracias. Sin darte cuenta ese gran amor se ha convertido en un familiar con quien compartes el baño. Te llevas bien con esa persona, comentáis las noticias, te sujeta la escalera cuando bajas cosas del altillo. Nada te araña en ningún sentido. Quizá te gustaría largarte, pero ¿quién es capaz de abandonar a un familiar con quien no te llevas mal?, ¿cómo dejar a quien te hace la vida más agradable?

Nadie entiende que uno no desee vivir a pesar de estar sano. Nadie entiende que haya personas normales a las que lo bueno que pueda ofrecernos la vida no nos interese o no nos compense o no nos dé la gana aceptarlo. Dirán que estábamos locos o nos volvimos locos. Nadie dirá que éramos personas sanas, a ratos incluso felices, pero que a pesar de todo, simplemente, hubiéramos preferido no nacer. Nadie, nunca, entenderá este hastío.

La bendita ignorancia que mueve el mundo, porque si supiéramos quién es quién cuando nos cruzamos por la calle, las aceras serían campos de batalla.

Esperanza de vida, dicen, vivir tanto, ¿para qué? Para ver morir a los demás.

Ya tenía ganas de cumplir los cuarenta, dijo. Me extrañó. A nadie le gusta cumplir años. Ahora pienso que en realidad me estaba diciendo: Ya tenía ganas de no sentir la necesidad de gustar.

La tristeza afea, por eso he aprendido a estar triste cuando nadie me ve.

Recuerdo haber leído por aquel entonces, en un libro de Hatero: «El paraíso es un lugar donde todos somos amnésicos».

Llorar no tiene que ver con beber, tiene que ver con dejar de beber. ¿Has visto a alguien llorando mientras bebe? No, les ves llorar cuando paran.

Me contó que tenía una teoría sobre el número cuatro. Había leido que el amor solo dura cuatro años. Después llega la monotonía, el desinterés y el megaaburrimiento. A los cuatro años lo dejas o te casas. A los cuatro de casado te separas o tienes un hijo. A los cuatro del primer hijo tienes otro hijo o te separas. A los cuatro del segundo cambias de casa o te separas. Y así hasta el infinito.

Somos muertos de vacaciones.

Love, Burns Bocados (band)camperos (57)

27/10/20

Love, Burns es el proyecto indiepop en solitario de Phil Sutton, músico de Pale Lights y Cinema Red and Blue, y en tiempos de Comet Gain, Velocette, The Projects, Kicker y The Soft City. Vive en Queens, NY. Para grabar sus canciones se acompaña de amigos músicos de Vitesse, Lake Ruth, Alpaca Sports, The Ladybug Transistor y Crystal Stilts.

Love, Burns en "Gate and the ghost / It's a shame" son:
Philip Sutton, guitarra, voz
con
Kyle Forester, guitarra, bajo, teclados
Hampus Öhman-Frölund, batería y percusión
Gary Olson, coros
Guitarra solista en "It's a Shame" tocada y grabada por Hewson Chen (Vitesse).
Grabado y mezclado por Gary Olson, Marlborough Farms Studios, Brooklyn, NY.

Iconos dreampop: vuelven The Luxembourg Signal

24/10/20




Sus dos discos precedentes estuvieron entre los favoritos de Soyuz en sus años de publicación. Hablo, entonces, de un grupo ya casi emblemático de este lugar. The Luxembourg Signal facturan un indie que podríamos decir académico, donde las guitarras suenan perfectas entre la delicadeza y la distorsión y la melodía con un punto justo de ensoñación y jerarquía. 

"The long now" es su tercer álbum y el mejor de los tres, por ambición de sonido y por pegada directa de las canciones. El grupo lo forman nada menos que siete integrantes: Beth Arzy, Betsy Moyer, Brian Espinosa, Ginny Pitchford, Johnny Joyner, Kelly Davis, Daniel Kumiega -con base en Londres, Los Angeles y San Diego-, algunos de ellos con pasado en bandas ilustres como Trembling Blue Stars y Aberdeen. Y el disco ha sido publicado por otro símbolo en el mundo de las disqueras: Shelflife. 

Con todo esto, poco más puedo añadir si no es invitar a cualquiera que guste de las habituales referencias que aparecen por aquí (dreampop, C-86, Sarah Records, Pale Lights, los nombres propios antes mencionados) a escuchar estas canciones, perfectas para un día como hoy, para un momento como ahora mismo. Pequeñas joyas como "Cut the bridle", "The morning after", "2:22", "Take it back", "When all that we hold decays" y "Lost hearts" merecen ocupar el centro de nuestra vida en sus escasos minutos, para llevarnos en un viaje a nuestros mejores recuerdos. x Fernando SoYoung

Adiós Cometa Nunca y siempre. El sentido de la posibilidad (33)

21/10/20

Es un placer especial encontrar bandas interesantes en lugares donde nunca antes habías llegado musicalmente. Grupos de Croacia, Indonesia, Filipinas... ahora podemos escuchar canciones creadas en cualquier rincón del mundo.
Hoy llegamos hasta Costa Rica, de donde procede la banda Adiós Cometa, formada por Mark, Jonathan, Ema y Pablo. Tan solo han publicado dos singles -adelantos de lo que será su próximo Ep "La isla que somos"-, pero la fuerza que desprenden ambas canciones se ha hecho un hueco entre la maraña de escuchas diarias y, sobre todo, permite vislumbrar un futuro espectacular. Primero llegó "Franco", carta de presentación con notable fuerza melódica y guitarras que revelaban su gusto por el dreampop, y después se han superado con "Norte", enorme canción con mayor protagonismo de la voz y superior brillo de sus elegantes guitarras shoegaze. Una delicia de inspirado indiepop.
Su guitarrista, Ema, nos cuenta algunos de sus gustos y otras curiosidades. x Fernando SoYoung


1) Un disco que nunca dejarás de escuchar y un grupo o artista al que nunca escucharías.
No voy a dejar de escuchar "Gold", de Starflyer 59. Es mi disco ideal. Por otro lado, nunca escucharía por voluntad propia un disco completo de esos de covers de canciones populares en versión bossa nova. 

2) El plato estrella del cocinero que siempre has evitado ser (o que siempre has sido).
No soy nada bueno cocinando, pero las papas fritas me quedan bien.

3) Una película muy famosa que siempre te has negado a ver.
Nunca he visto "Harry Potter". Ninguna razón en particular, nada más me da pereza.

4) Dos conciertos cuyo impacto nunca se te ha borrado del recuerdo, uno por bueno y otro por malo.
American Football tocando casi toda su discografía en un invierno helado en el norte. Malo, casi todos los conciertos de la banda de metalcore que tuve en 2009.

5) Cuéntanos una gamberrada infantil cuyas consecuencias han hecho que nunca la hayas podido olvidar.
Una vez, con unos primos, metimos a mi hermano menor en un balde de plástico y lo pusimos a rodar a toda velocidad por la entrada de la casa, con tan mala fortuna que al chocar contra un enorme portón de madera lo partió a la mitad. A mi hermano por dicha no le pasó nada, pero todavía puedo ver a mi abuela furiosa, casi fuera de sí, al ver semejante acto.

6) El libro que siempre has pensado que te identifica completamente.
Me gusta mucho un autor costarricense del siglo pasado que se llamó Fabián Dobles. Todas sus novelas me han marcado, en especial una que se llama "El Sitio de las Abras". Puedo identificarme a mí y especialmente a generaciones y generaciones de mis antepasados en esa historia.

7) Un lugar del planeta que nunca pisarías.
La salida del estadio Alejandro Morera Soto en la capital del mundo, Alajuela, Costa Rica, después de que LDA pierda un clásico nacional contra Saprissa.

8) Una canción que siempre has soñado componer.
"Eyes Without A Face" de Billy Idol. Precisamente ayer la escuchaba y pensé: “¿cómo puedo hacer una canción que suene igual sin que sea considerada un plagio?”

9) Un político al que nunca seguirías al fin del mundo.

No hay cara en qué persignarse. Ni al fin del mundo, ni a la esquina.

10) El garito, pub, discoteca o sala que siempre has pensado que no te hubiera importado que fuera tuyo.
El CBGB a finales de los 70’s, pero como espectador, no como dueño. Qué demencia lidiar con todas esas personalidades.

11) La etiqueta o comparación artística con tu música que nunca te ha gustado y siempre está presente.
Hasta el momento no nos han dicho nada raro, creo. Mi hermana siempre me pregunta “qué es esa música tan psicodélica que tocan ustedes” y nunca sé qué decirle.

12) La enfermedad que más te horroriza y nunca querrías contraer.
¿Sordera después de escuchar harsh noise?

"If I could wear your jacket...?" (The Parachute Men) Grábame una cinta de 60 (98)

18/10/20

The Parachute Men fue un cuarteto de Leeds que estuvo en activo solamente entre los años 1985 y 1990, años en los que publicaron dos álbumes. La cantante del grupo era Fiona Gregg, y fueron asociados por ello a otros grupos como Darling Buds, Primitives, Popguns, Transvision Vamp, Pale Saints, Heart Throbs, etc. 

 Su primer disco, "The innocents" (Fire Records, 1988, sello donde también militaban los estupendos Close Lobsters, parientes de sonido de los Parachute) fue top 50 en el NME, y en él figuraba la que fue su mejor canción, "If I could wear your jacket...?", que casi empieza directamente con el estribillo -irresistible- y que cuenta con muchos de los habituales esquemas de la época, sobre todo de esas estupendas guitarras jangle que abundaban entonces y que caracterizaron una parte del sonido de esos finales de los ochenta.

Muzz / Nation Of Language / Great News A vuela escucha (69)

15/10/20

Muzz son Paul Banks (Interpol), Matt Barrick (The Walkmen) y Josh Kaufman. Esta ilustre unión ha dado como resultado el disco "Muzz", y el resultado es altamente satisfactorio. Es un disco templado, seductor, bonito, sugerente. Se notan los orígenes de sus miembros, y el proyecto recoge el guante de Interpol, Walkmen y también The National con elegancia y serenidad. Ojalá tenga continuidad.



Ya tenía muy claro tras un par de años de edición de singles (sobre todo tras "On Division St.", incluido aquí) que Nation Of Language eran una de las mejores bandas de synthpop de la actualidad. Con la vista puesta en los ochenta, sobre todo Depeche Mode y New Order, "Introduction, presence" hará las delicias de los amantes del género, gracias a delicias como "Rush", "The motorist", "Automobile", etc.



Desenfadados, vitalistas, enérgicos. Los noruegos Great News despliegan en su álbum "Now and them" una dosis de la mejor tradición del pop escandinavo, es decir, pura luminosidad pop, estribillos contagiosos y sonido atemporal que encajaría casi en cualquier década. Uno no puede -ni quiere- resistirse a adhesivos coloristas como "Greedy little thing", "Reality show" y "Never going back".

"Porque ya no queda tiempo" (Rafa Cervera) Subrayadas (118)

12/10/20

Mi mente es como una ciudad resplandeciente y violenta, con rascacielos que se desploman constantemente y callejones habitados por artistas que me susurran cosas al oído cada día, cada minuto.

Cuando tus gustos no son los habituales, desarrollas un instinto para acercarte a quienes buscan lo mismo que tú.

Los cuadernos son el salvoconducto para combatir la desesperanza. Nada está completamente perdido mientras escribes un diario o tomas notas.

Como dijo Stevenson, si uno no escribe a mano no puede escribir sobre uno mismo. Como dijo Chejfec, hay que ser escribiente para ser escritor. Como dice Banville, la realidad no es tal cosa hasta que ha pasado por el matiz de las palabras. Dicen todo eso con mi caligrafía, en mis cuadernos que dato y ordeno y señalo y estudio para no olvidar lo que soy, lo que fui, en días concretos, en momentos que ya no existen pero que sé que importaban, aunque solamente sea porque decidí escribir sobre ellos. 

Los objetos nos atan al pasado y nos ayudan a saber quiénes somos. ¿Quiénes somos? Somos algunas de estas entradas de conciertos pegadas en la columna de una estantería. Actuaciones que tuvieron lugar en Madrid, en Barcelona, en Valencia. Abril de 1981. Julio de 1982. Junio de 1989. Febrero de 1994. Septiembre de 1999.

Escribir es como autoentrevistarse. Mientras escribe, el escritor contesta una serie de preguntas que no han sido enunciadas. Esta conclusión no es mía, se la leí a Jim Morrison en una entrevista y la anoté.

Los bares son luces en la oscuridad y nosotros insectos aturdidos.

El eco de mis propios pasos caminando por calles abandonadas. Cuando eres joven la soledad es más amarga si no te descubres perdido en un lecho ajeno, si duermes solo cuando regresas a tu cama. Y a pesar de ello, el tiempo transcurre sin prisa porque somos jóvenes.

El deseo es una danza de madrugada, me dijo mi amiga mientras atravesábamos alguna noche que ardió como una hoguera.

No sé qué me trastorna más, si el hecho de que los niños heridos acaben siendo hombres que engendren niños o la convicción de que los hijos hemos de descifrar y absolver a nuestros padres. Somos inexplicables sin ellos. Son nuestro código fuente. Somos la consecuencia de sus actos.

Los días de fiesta existen para recordarnos a nosotros, los solitarios, que estamos averiados.

¿Cómo no obsesionarse con el tiempo? El tiempo que no hay manera de recuperar. El tiempo presente. El tiempo que aún nos queda, que podría no ser nada.

Las muertes ajenas te hacen tomar conciencia de la fragilidad de la vida. La vida es el instante, esa es la única verdad. Y se va volando.

"You might be happy Sunday". The Reds, Pinks and Purples

9/10/20

Sucede en contadas ocasiones. Descubres a un grupo e inmediatamente lo fijas, en la medida de lo posible, al corcho mental con el objetivo de no perder ninguno de sus movimientos. Así me ha sucedido con The Reds, Pinks & Purples, a los que ya me refería a principios de este mismo año destacando su buena costumbre de editar singles cada poco tiempo. 

Ahora, su creador Glenn Donaldson acaba de editar un largo (corto) de ocho canciones en donde sigue en vena de aciertos, si consideramos aciertos rescatar con suma habilidad y devoción las texturas sonoras y los posos melancólicos en las letras que en su día nos dejaron los grupos de Sarah Records o sus tíos The Smiths. Canciones delicadas, brumosas en su romanticismo desengañado y con unas guitarras que suenan limpias e inocuas. Con estas coordenadas, las ocho canciones, sin hits ni rellenos, se disfrutan como un estupendo día de nubes y claros, una agradable ensoñación del mejor indie pop con la promesa de hacer realidad su título, "You might be happy Sunday".

Richard Hawley: tren a la luna Miradas al pasado (20)

6/10/20

Entrevista publicada en Ciclo, enero de 2002

Una voz a la antigua usanza de interpretación melodramática, unas canciones de corte sentimental e instrumentacion preciosista. “Late night final”, primer largo de Richard Hawley, envuelve, marea y enamora. x Fernando SoYoung La biografía musical de Richard Hawley tenía como tejado conocido el de guitarrista ocasional de estrellas como Pulp, Beth Orton, Finley Quaye o Perry Farrell, entre muchos otros (“me fui de gira con Pulp durante 5 años, somos viejos amigos y es un grupo genial”). Pero después de tantos años de carretera, este humilde músico de Sheffield (“es un lugar muy duro por lo de la industria, ahora que ha cerrado todo no quedan muchas cosas que hacer. Me gusta porque es la última ciudad británica rodeada de dos cinturones verdes”) acaba de editar el primer álbum a su nombre, consiguiendo una exquisita colección de canciones a la manera de los antiguos crooners, orquestación, una gran voz y atmósferas románticas por doquier. “Nunca había pensado antes en cantar y el año pasado, cuando lo hice, después de pasar veinte años tocando la guitarra, no sonaba tan horrible. No me siento cerca de Divine Comedy, y Tindersticks es un buen grupo pero musicalmente tienen un sonido mucho más duro que el mío, aunque supongo que venimos todos de la misma fuente”. Este manantial delicioso nos lleva a Scott Walker o Everly Brothers a tenor de maravillas como “Baby, you’re my light” o “Something is...”. “Escribí y grabé el disco en trece días. Me levantaba por la mañana con ideas, las escribía y luego iba al estudio a grabarlo. Estoy acostumbrado a trabajar con gente que se pega años preparando su disco en el estudio y me vuelve loco, no quería eso.” Lo que no se puede entender es cómo un artistazo como éste ha tardado 44 años a lanzarse en solitario. Cuando grabé mi primer mini álbum lo hice sólo para mí, pensaba que a lo mejor podría venderlo en una tienda o en una frutería. Me sorprende que le guste tanto a la gente, me hace feliz, pero no deseo ser una pop star, sería una tontería”. 

Un romántico cosmonauta 

“He viajado tanto en mi vida que he pasado mucho tiempo en los trenes. El tren es algo muy romántico, representa una idea del viaje que la gente está olvidando poco a poco”. “Late night final”, el objeto de deseo parido por Richard, lleva a la melancolía y habla de amor perdido y a veces triunfante... pero también de otras curiosidades. The man on the moon” era en realidad un sueño. Estaba viendo los primeros pasos de Neil Armstrong, había estado en el museo de ciencias el día anterior y había visto la imagen del primer hombre en la tierra. Me parecía muy triste la visión de esta maravillosa bola azul rodeada por la oscuridad, porque no nos damos cuenta de que estamos viviendo en un planeta maravilloso. Me afectó mucho, por supuesto, aunque no tanto como para hacerme astronauta, claro. Había leído sobre la soledad y el aislamiento que sienten cuando vuelven y sentía compasión, porque me imaginaba en la misma situación. Puedes vivir en la Tierra y sentirte solo, mucha gente sufre de soledad, en una fiesta, en la multitud puedes sentirte tan solo que quieres morirte”. Con este espectacular ejercicio de estilo, sentirte solo será una aflicción deliciosa.

Diez favoritas de Ken Loach Listas inservibles (97)

3/10/20

Ken Loach (Nuneaton, Warwickshire, Inglaterra, 84 años) es uno de esos pocos directores con estilo propio y reconocible, de esos que sus detractores ya ni intentan ver sus películas con su “otra de cine social de Loach” y sus seguidores saben lo que van a encontrar y van con gusto a su encuentro. Y aunque no siempre sea buen momento para echarte al cuerpo una película de este director, al final siempre acudes a sus películas y te alegras de haberlo hecho.

Aunque solo habré visto aproximadamente la mitad de su filmografía, han sido las suficientes para saber que me adhiero completamente a su cine de denuncia y a su defensa del abofeteado por el sistema y del inadaptado. Estas son mis diez películas favoritas de Ken Loach:

1) Kes (1969)
2) I, Daniel Blake (2016)
3) My name is Joe (1998)
4) Route Irish (2010)
5) Just a kiss (2004)
6) Sweet sixteen (2002)
7) Carla's song (1996)
8) Sorry we missed you (2019)
9) Looking for Eric (2009)
10) The wind that shakes the barley (El viento que agita la cebada, 2006).

Helicoidal 2020 (julio-agosto-septiembre)

30/9/20

Big Black Delta Vessel
Phantom Handshakes Stubborn
La Naissance Night doves
Fair Visions Shitty love songs
The Radio Dept. You're lookin' at my guy
Chemical Club Blood on the pavement
Bo and The Locomotive Heart
The Reds, Pinks and Purples Last summer in a rented room
Glasvegas Keep me a space
Freyr I'm sorry
Kidsmoke Take me to the river
Joy Downer Go
Remington Super 60 Still near

Un filón inagotable Con K, de Karmelo (3)

28/9/20


Los que pude haber sido no me lo perdonan.
*
Hay vidas que caben en una noche que dura toda una vida.
*
He visto a un tipo hace un rato haciendo
footing con una cara que dudo mucho que siga vivo.
*
A los que carecemos de imaginación, solo nos queda la vida diaria pasando; es decir: un filón inagotable.
*
Una vida que no haya sido destruida al menos una vez por un amor imposible nunca será una vida plena.

“Everybody loves Urusei Yatsura” (Urusei Yatsura) Rescatalogados (20)

26/9/20

Urusei Yatsura: “Everybody loves Urusei Yatsura” (2000, Oni / Caroline).

El cómo Urusei Yatsura son capaces de estremecer, turbar y emocionar con los mismos ingredientes que utilizan siempre, y que ya usaron otros muchos antes, es un misterio que está muy bien sin resolver –y que dure así- . Todo el mundo que apreció “We are..” y “Slain by...” se entregará al tercer disco de los de Glasgow con incendiaria pasión, que nunca se apaga en piezas como “Thank you” (a vosotros por este nuevo prodigio de melodía), “Eastern youth” (la mejor sinopsis del espíritu Yatsura), “Random cruise” -fantasía de romanticismo electrificado- o “Our shining path” (para rasgarse la ropa mientras pogueas). Inagotables al desaliento, lo han vuelto a hacer. El enjambre Urusei ha vuelto a crear la mejor miel de guitarras del pop británico. x Fernando SoYoung. Publicado en Ciclo en noviembre de 2000.

"Vernon Subutex" Tocinillo de cine (47)

24/9/20

Había oído hablar mucho de Virginie Despentes pero no he leído sus libros, así que me enfrentaba a la serie "Vernon Subutex" sin tener ninguna idea preconcebida (más allá del gran éxito de su autora y su aura polémica). 

Pero en realidad, lo que me ha hecho acercarme a esta serie fue el conocer el hecho de que su protagonista había tenido una tienda de discos. Ese pequeño detalle, que me trae tantas cosas a la memoria, fue suficiente. Y claro, se sobreentendía que en los nueve capítulos la música iba a tener una importancia preponderante, como así es. A lo largo de esos capítulos, muy digeribles al tener la duración de poco más de media hora cada uno, escuchamos con gran deleite canciones, de fondo o con protagonismo, de Jonathan Richman, Alex Cameron, Karen Dalton, Suicide, Cigarettes After Sex, Mink DeVille, Janis Joplin, Sonic Youth, Devo, The Jesus & Mary Chain, Daniel Darc, Kid Loco, Ramones, Kim Wilde, The Undertones,  Poni Hoax, The Raveonettes, Vitalic, New Order, Chavela Vargas y Spiritualized, entre bastantes otros.

Con esta base musical, la historia entra mejor. Vernon Subutex, dueño de una tienda de discos en los años noventa en París, aparece en la actualidad sin tienda, desahuciado de su piso y sin familia en la que apoyarse. Empieza a visitar a sus antiguos amigos de farras buscando alojamiento y compañía, pero no hay mucho hueco para él en sus actuales vidas, por lo que se convierte en un vagabundo urbano. La muerte de su amigo y músico famoso Alex, que le deja en testamento tres cintas de vídeo con alguna clase de información privilegiada, será el elemento clave de la trama.

El conocido Romain Duris se encarga de encarnar a Vernon, pero lo mejor de la serie son las actrices, entre las que hay que mencionar especialmente a Céline Sallette y Florence Thomassin, espectaculares las dos.


"Lo que Sócrates diría a Woody Allen" (J.A. Rivera) Subrayadas (117)

22/9/20

Todos tenernos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de lo que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse —todas menos una, a la postre—, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser (Javier Marías)

Ortega y Gasset advirtió con suma agudeza el ladino poder destructor de la buena suerte: «en la vida humana — decía— la buena suerte es una divinidad peligrosa, más peligrosa que la mala. Mientras esta aniquila desde fuera y visiblemente, aquella destruye, corrompe desde dentro, sin que ello se advierta desde el exterior»

Scitovsky menciona que, conforme envejecemos, nos vamos «aburguesando»; nos decantamos cada vez más, y casi sin darnos cuenta, por la comodidad frente al placer; y esto constituye por sí mismo un indicador fiable de envejecimiento, tanto mental como corporal.

La presencia ubicua del azar erosiona, mucho más de lo que estamos habituados a pensar, la importancia del ejercicio de la racionalidad en nuestro transcurso vital.

Es terrible a veces conocer los remedios que sabernos nos permiten huir de la desdicha sólo para, y esto también lo sabernos, tener que revolcarnos en una desdicha mayor más adelante. Frente a lo que pudiera predicarnos Platón, la ignorancia puede ser la felicidad en algunas ocasiones.

Las vidas tienen interés desde un día crucial, un día definitivo, en que las gentes se encuentran con dos o tres caminos y tienen que decidirse por uno ("La vida en un hilo", de Edgar Neville).

Es imposible buscar lo que no se sabe que no se sabe. De manera que no hay forma racional de hacer descubrimientos. Los descubrimientos, como subproductos que son, acuden a uno cuando no se los busca o bien cuando se está buscando alguna otra cosa, Además, los descubrimientos llegan a nosotros transportados en volandas por el azar, y sólo se trata —y no es poca cosa— de estar alerta para advertir su fugitiva presencia.

No hay sensación de libertad sin incertidumbre.

Quizá lo que hace que una vida humana nos sepa a algo que está transcurriendo en un mundo auténtico es que sintamos que su argumento no está escrito y concluido, sino que hay en él una mezcla de rutina, control racional e improvisación.

La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales ("El inmortal" "El Aleph", Jorge Luis Borges)

Aunque la concepción stendhaliana del amor tiene una base psicológica firme (amamos nuestro deseo, no lo deseado; nos volvernos adictos al nivel de pulsaciones que infunde en nosotros la incertidumbre amorosa), lo cierto es que resulta una visión del amor casi inhumanamente austera. El final de Casablanca guarda reminiscencias de esta austeridad, pero no llevada hasta límites stendhalianos. Sabemos que Rick ha querido antes apurar su amor con Ilsa, cuando estaba con ella en París y le propone casarse. Luego, en Casablanca, justo la noche antes de la despedida en el aeropuerto, viven una segunda e insospechada pleamar de su pasión amorosa. Pero entre tanto algo ha cambiado, y Rick se ha convertido a esas alturas de su vida en un zorro resabiado en cuestiones amorosas; y ahora conoce que, como dicen los bromatólogos, es mejor levantarse de la mesa todavía con algo de apetito. Repasemos el famoso diálogo entre Ilsa y Rick:
—Si ese avión despega y no estás en él, lo lamentarás —le dice Rick—. Tal vez no ahora, tal vez ni hoy ni mañana. Pero más tarde, toda la vida.
—Nuestro amor, ¿no importa?
—Siempre tendremos París. No lo teníamos, lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca. Pero lo recuperamos anoche.
—Dije que nunca te dejaría —sonríe Ilsa.
—Y nunca me dejarás.

Mi interpretación aquí —y usted verá si la acepta o no— es que Rick le está diciendo a Ilsa lo que también se está diciendo a sí mismo: que vale más conformarse con ese segundo París en Casablanca; que cuanto suceda después de esa segunda cúspide amorosa sólo puede ser decadencia y rutina. Lo que propone Rick a Ilsa (y ambos aceptan tácitamente) es el autocontrol romántico, preferir la calidad a la cantidad: dejarse el uno al otro en lo mejor, no caer en la tentación de la comodidad en la vida amorosa; ese viscoso bienestar que termina por sumir en el aburrimiento a los amantes correspondidos, como mantenía Stendhal.

La decadencia es consustancial al amor correspondido. Por eso Stendhal prefiere los placeres de la imaginación, vinculados a un amor nunca correspondido; una especie de estado febril de sobreexcitación que no ha sido «reducido» por ninguna realización.

Yann Tiersen. Brilla la ausencia despiadada Miradas al pasado (19)

20/9/20

Entrevista publicada en Ciclo, octubre de 2001.
Yann Tiersen, uff. En qué poco tiempo un músico y unas canciones se pueden convertir en acompañamiento insustituible del centro de tu vida, de tu escurridizo y decisivo transcurrir diario. Nativo de Brest y residente en París, este genial músico al que siempre se emparenta cariñosamente con el indomable Corto Maltés es ya sinónimo en Francia de poesía musical y de delicadeza orquestal. Ya son seis años desde su debut con “La valse des monstres”, y en sólo este espacio de tiempo el talento de este francés no ha parado en sus siguientes trabajos “Rue des cascades”, “Le phare”, el mini “Tout est calme”, esa magnífica “Black session” en compañía de músicos amigos y en las bandas sonoras de las películas “La vida soñada de los ángeles”, “Alice et Martin”, “Qui plume la lune...? y la muy reciente “Amelie from Montmartre”. Pero antes de esta última, y este mismo año, Yann Tiersen ha lanzado lo que es quizá su álbum más significativo, más hermoso y más ensoñador: “L’Absente”, uno de los discos sin duda más sugerentes de este año. “Es evidente que para mí este disco es un álbum sobre la ausencia. Cuando perdemos algo, sea lo que sea, una persona o un sentimiento, se produce en ti una especie de desgarro difícil de expresar... no sé, lo llamé ‘El ausente’ para que el oyente se meta más en la historia, me pareció que si fuera ‘La ausencia’, al margen de más impersonal, sonaría casi pretencioso”.

Nostalgia polícroma 

“L’Absente” es un álbum que busca y encuentra sobradamente la belleza en estado puro, buceando por auténticos paisajes de sobrecogedores claroscuros a través de una propulsión de evocadoras imágenes que intuyen dolorosas travesías por callejones parisinos con la desesperación y el abandono como guías nocturnos, pero siempre con una riqueza instrumental y melódica que hechiza de manera irremisible. Y si algo emociona en este suculento disco rompecorazones son las encontradas sensaciones que transmite la excelente pléyade de voces (Lisa Germano, Dominique A, Neil Hannon, la actriz Natacha Regnier, etc.) que lo pueblan (“cuando comienzo a escribir una canción me hago una idea de lo que me gustaría hacer con ella, y entonces se me ocurre quién podría hacer qué cosas. Pero en realidad, y como cuando leo un libro o voy al cine, cada vez que invito a alguien es porque me interesa realmente la persona que hay detrás. Lo que me emociona es el ser humano, compartir con ellos interesantes vivencias y tener esa especial intimidad que se crea entre ellos y yo cuando tocan conmigo”) y el espléndido brillo que dan los 43 músicos de la Orquesta Sinfónica de Viena. Los arreglos son parte importante de este transparente escaparate de melancolía en donde los violines, acordeones, contrabajos, pianos, violonchelos y hasta los trombones suenan como un armónico firmamento de sonidos que conmueven hasta el núcleo. “Todos los instrumentos me gustan y creo que cada uno me da una cosa distinta. De todas maneras hay algunos con los que no me siento a gusto, como el violonchelo”.

Sesión nocturna

“L’Absente” es un álbum que culmina una etapa prolífica y muy inspirada de este insólito compositor francés que resucita los recuerdos de grandes músicos como Erik Satie o Nino Rota. Y no podemos olvidarnos de su citada “Black Session”, un álbum que respira amaneceres, latidos y aceras mojadas por sí solo, una reunión de fenomenales músicos que dio lugar a una grabación con resultados –otra vez- mágicos y estremecedores. En esta ocasión son The Married Monk, Les Tetes Raides y Françoiz Breut entre otros (no faltan Neil Hannon y un Dominique A con el que siempre alcanza unas cotas de emoción que hace que no se pueda evitar pensar en un previsiblemente maravilloso disco juntos, a lo que Tiersen responde con un lacónico lo hemos pensado, pero ya veremos...), quienes encuentran en esta sesión la perfección de lo sencillo, el irresistible encanto del sentimiento que brota por los ojos. “Aquella reunión fue muy especial porque conseguimos reunir a mucha gente interesante que, además, venían de sitios muy distintos. Y lo cierto es que, tanto en el concierto como el día anterior, en los ensayos, fue todo muy divertido... ¡y encima tener la suerte de poder tener a la vez a Dominique y a Les Têtes Raides! La música francesa está en un buen momento, creo que hubo un período con Brel, Leo Ferré y todos los grupos franceses clásicos en que estuvo muy arriba, y después hubo un vacío en el que teníamos grupos de rock que intentaban hacer exactamente lo mismo que angloparlantes, hasta que se convirtió en algo muy comercial. Pero luego, poco a poco, ha salido gente que ha asumido el hecho de ser francés y lo ha adaptado muy bien a la música. Y, bueno, está claro que los músicos actuales franceses venimos del mismo sitio, y eso ha creado lazos, nos conocemos...“.

Embelleciendo la pantalla

Hablando de una música con una carga cinematográfica tan portentosa y excepcional, no podíamos dejar de hablar de su último trabajo para el cine. Su sencillo resumen es que “el cine me gusta mucho. Sobre todo Bergman, y también me emociona mucho Godard”. La música que alimenta “Amelie from Montmartre”, film que por aquí aún no hemos podido contemplar del director Jean-Pierre Jeunet, vuelve a tener un regusto encantador e irresistible, es un disco repleto de pequeñas viñetas de instrumentales vulnerables, frescos, fotografías en color añejo derrochando magnetismo y elegancia por todos lados. Y para ello utiliza canciones de toda su carrera con nuevas visiones orquestales, a piano, etc., un compendio de incustionable precisión que se convierte en el mejor valedor de una película a la que esta música nos obliga a ir a ver. Porque así es la música de Yann Tiersen, evoca lo vivido pero también lo que te gustaría vivir, lugares olvidados y también soñados, despierta sentimientos dormidos y los sublima en un minuto. La ausencia nunca tuvo una compañera más rehabilitadora que una canción de Yann Tiersen: inolvidable y evocadora, eterna en tu memoria emocional. x Fernando SoYoung

Spector / Surf Rock Is Dead / The Strokes A vuela escucha (68)

18/9/20

Los británicos Spector eran una de esas bandas que, tras sus dos primeros y notables álbumes, parecían candidatas a alguno de los tronos del pop de las islas. Cinco años han pasado ya desde "Moth boys", pero su vuelta trae renovadas esperanzas. "Extended play", cuatro singles reunidos, transmite euforia de manera directa, sin dobleces, pura luminotecnia y estribillos adherentes.



El dúo de Brooklyn Surf Rock Is Dead debuta en disco largo con "Existencial playboy", y consiguen armar una entretenida colección de canciones con estupendas guitarras, entre el shoegaze y el post punk menos oscuro y más brillante. Entre sus diez canciones apenas bajan el nivel en un par de ellas, y alcanzan un nivel sobresaliente en algunas como "Diabolik" y "Miss you".



¿De verdad que el año que viene harán veinte años de "Is this it" de The Strokes? El tiempo manda. Evidentemente no vamos a comparar su nuevo "The new abnormal" con aquella joya seminal, pero solo con el hecho de las pinceladas de talento y de memoria que aún podemos encontrar en "The adults are talking", en "Bad decisions" y en "Selfless" me vale para seguir con ellos.

"These days" (Nico) Grábame una cinta de 60 (97)

16/9/20

"These days" es una canción compuesta -al parecer, a los 16 años- por Jackson Browne e interpretada por Nico para su primer álbum en solitario, titulado "Chelsea girl" (1967), un disco en el que, además de Browne, también aportan canciones los compañeros de Nico en The Velvet Underground Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison, y también una Bob Dylan.

Aunque el álbum no tuvo el éxito esperado, contenía canciones con fuertes dosis de belleza, emotividad y melancolía, como "The fairest of the seasons", "I'll keep it with mine", "Somewhere there's a feather" y este "These days", sencilla y dulce, un susurro al corazón con la singular voz de esta icónica intérprete alemana en perfecta armonía con la melodía.

"These days" ha sido versionada por multitud de artistas, tanto en disco como en directo, entre los que se cuentan Paul Westerberg, Mates Of State, Band Of Horses, Lloyd Cole, 10000 Maniacs, St. Vincent, Fountains Of Wayne, etc. x Fernando SoYoung


I've been out walking
I don't do too much talking these days
These days
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
And all the times I had
A chance to
I've stopped my rambling
I don't do too much gambling these days
These days
These days I seem to think about
How all these changes came about my ways
And I wonder if I'd see another
Highway
I had a lover
I don't think I'd risk another these days
These days
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
It's just that I've been losing
So long
La, la, la, la, la
La, la
I've stopped my dreaming
I won't do too much scheming these days
These days
These days I sit on cornerstones
And count the time in quarter tones to ten
Please don't confront me with my failures
I had not forgotten them

"El hombre que tiembla" (Andrea Pomella) Subrayadas (116)

11/9/20

Una de las mayores cualidades de las canciones, el motivo por el que la música es tan importante en nuestras vidas es que, a veces, sucede que un disco, una voz, una melodía, y nuestra percepción, nuestro carácter, nuestro sentido de la vida o el sentimiento que nos invade en un momento exacto de nuestra existencia, se disponen sobre el mismo eje. Como cuando el Sol, la Tierra y la Luna están perfectamente alineados y vivimos la experiencia de un eclipse total: nos encontramos en un cono de sombra que nos aparta de todo lo demás, de la realidad tal y como la conocemos, y nos sentimos dejados de lado por un misterio mayor.

En su obra más famosa -El suicidio-, Émile Durkheim recalcó que el suicidio no es nunca un acto individual, sino que es siempre un hecho social, pues una de sus causas fundamentales es la falta de integración del individuo en la sociedad. Es posible, pues, que recurrir a la violencia contra sí mismo, más que al grado de aflicción que atormenta al suicida, esté relacionado con el nivel de desconexión social que sufre. En otras palabras: cuanto mayor es la distancia que creemos ver entre nosotros mismos y la colectividad que nos sirve de referencia, es más probable que nos detestemos hasta tal punto de llegar a considerarnos objeto del violento de los sacrificios.

Es una paradoja, pero la categoría de solitario de la que formo parte encuentra la razón de su misantropía cuando está con otros y, por ello, en el propio espíritu de contradicción.

De repente, siento la angustia remontar hasta la cumbre del pensamiento. Me veo viejo, en lucha con los achaques de la edad, con mi mujer enferma, mi hijo fuera de casa quién sabe dónde, en un apartamento plúmbeo, una vida plana, sin esperas pero con tantas rendiciones, días que pasan, cuestas que se vuelven cada vez más empinadas. Me veo atrapado allí.

El mundo me parte el corazón. Es esta la verdad, el último grado al que soy capaz de reducir la realidad. La pregunta que me hago ahora no es "¿por qué estoy deprimido?" sino "¿cómo es posible que no estéis todos deprimidos?".

La depresión es, simplificando mucho, la fatiga de ser uno mismo.

La raza humana progresa gracias a la incapacidad que tenemos los viejos a la hora de entender a los jóvenes.

Yo soy siempre mi principal obstáculo. Soy víctima de una actitud demasiado analítica. El cálculo, en mi caso, anula la voluntad. Medir la complejidad de todo, de lo más insignificante a lo más importante, es la causa de que aparezcan en mí la aversión y el terror.

Sahara Bocados (band)camperos (56)

8/9/20


Después de haber actuado con gente como Lust for Youth, DIIV, Beach Fossils, Weyes Blood, The Chameleons, Night Beats y Drab Majesty, el grupo de Toronto Sahara lanza su primer álbum completo, llamado "Pure glass", grabado con Dylan Frankland of Tallies y publicado por Hand Drawn Dracula.

Sahara son Andrew Wilson (voz y guitarra), Joseph Elaschuk (guitarra), Julie MacKinnon (bajo y coros) y Edan Scime Stokell, batería.

"Al semicentenarismo con Soyuz" o "Las reflexiones de un neoquincuagenario desesperado que ni quiere ni puede creérselo"

7/8/20

‘No logro acostumbrarme aún a ser adulto’ EUDLF

Qué malo es empezar a hablar o escribir con un ‘no soy sospechoso de…’, porque se te está viendo ya el plumero de que lo estás haciendo no es otra cosa que preparar el terreno descargándote de la responsabilidad sobre lo que luego vas a soltar. Pretendiendo irte de rositas… Pero en este caso, y en lo que respecta a este abajofirmante (hispanoparlante, cabezapensante y decuerpopresente) es cierto. No me siento sospechoso por denostar ahora el paso del tiempo por mor de la llegada al semicentenarismo cuando viene de lejos mi aversión a las servidumbres de las fronteras temporales creadas artificialmente, a las que nos sometemos sumisos y autómatas sin remisión; o a la dictadura implacable del calendario gregoriano, otrora juliano.

Este mismo espacio, en el que me siento en casa, nació –artesanal y materialmente físico- hace veintitantos años como So Young, una desiderata explícita en dos palabras más allá del guiño a Suede y de que luego la denominación deviniera en Soyuz por otra clase de guiño, esta vez endógeno.

So Young, toda una declaración de intenciones y toda una demostración de consciencia de estar disfrutando de la juventud y sus placeres… (me acojo a la descripción del sustrato original de este lugar en la entrada de hace algunos años ‘Mentiras, chorradas, eufemismos y similares respecto a los no tan jóvenes’, donde se remarcaba el espíritu joven como subyacente y seña de identidad…) pero también de que, por definición, se te escurre de las manos de forma inexorable. Y empiezas a bromear sobre ello, todavía con la insolencia de ver su fin tan lejano como imposible en tu cabeza… cumples veinticinco y se te ocurre la chorrada de que te conviertes en semicincuentón, hace gracia y la vas metiendo en los números redondos subsiguientes, así a los treinta semisesentón, a los treinta y cinco semisetentón… y poco a poco se va acercando el abismo, o lo que te lo parece, y lo sabes, y está ahí ya a golpe de vista no muy lejana con apariencia de monstruo gigante y pesado que activa con parsimonia sus mecanismos para volverse hacia ti y buscarte la mirada… que rápidamente esquivas, y el leviatán detiene su ademán con tranquilidad y flema, con media sonrisa, sabiéndose vencedor eterno…

Y por mucho que lo sepas, no hay forma de prepararse para ello, igual darían veinte años de intento de mentalización que dos meses, no es posible estar preparado para mirar a la cara del abismo sentado ya en su borde.

…Con cuarenta eres semioctogenario, y el chiste ya va gustando menos… con cuarenta y cinco seminonagenario… y en este punto ya anticipas que con cincuenta serás semicentenario y, salvo consulta gorda a la RAE se acabarán los chistosos ‘semis’ lingüísticos… Y empezarás a comerte la olla de mala manera y a ver cosas raritas o acuñar nuevos términos derivados de la extrema situación. Tipo ‘espejos amigos’ y ‘espejos hostiles’. Por lo que sea hay espejos en los que te ves mejor que en otros (ojo también cuando dejen de serlo), ya sea por cuestión de luz, situación o vete a saber, pero es así, y normalmente cuando más lo necesitas te enfrentas a uno hostil, en el que no hay forma de ensayar un rictus decente al que acogerte antes de abandonarlo derrotado y exponerte de nuevo a la vida ahí fuera.

O el concepto del ‘cerebroshop’ como versión interiorizada o trasunto del convencional ‘photoshop’, cuando te ves casi indefectiblemente mejor que la media común, con cierto atractivo si cabe y está afinado el programilla dentro de tu cabeza; o cuando en First Dates ves imposible que esa persona que sale sea de tu edad porque parece del orden de entre diez y quince años mayor que tú; o cuando te hace correr a Google enloquecido para saber la edad de unos y otros sospechosos todos de ser coetáneos indignos –piensas- de tu generación (y alguno va y es hasta más joven)…

Por no hablar de pensar en el horrible momento que tiene que ser cuando llegue el día de salir una noche y ser invisible, que no te miren siquiera fugazmente ni los dogos, y de fijo, experiencia tanto más dura cuanto más visible pudieras haber sido en otro tiempo.

Y la autodefensa sigue siendo tan clave como mentirosa… para lo que apelo de nuevo a la entrada de Mentiras…., cuya esencia tampoco necesitará ser muy adaptada a versión 2.0 ó X.0. Te quieres acoger a que sigues teniendo ganas de ir a conciertos, de pasarlo bien, de estudiar cosas nuevas, de sentir la vida en definitiva y dejarse sorprender por ella si hay suerte, que a veces la hay… pero el bicho con su mecanismo pesado está ahí, y oyes cómo se pone otra vez en marcha y acaba mirándote, socarrón, divertido casi diría, siempre gana.

Aun así sigues cerrando filas y achicando espacios, muy ordenadito y disciplinado, catenaccio puro, hasta Maguregui se te aparece para aconsejarte y que si hace falta patalees, que las tarjetas están para eso… Así que coges y te acuerdas de tu abuelo y te dices convencido que él con cuarenta ya aparentaba sesenta y que eso ahora es impensable, que los treinta, cuarenta, cincuenta… de ahora son otra cosa, que las generaciones ahora son otra cosa en definitiva: los cuarenta los nuevos treinta, los cincuenta los nuevos cuarenta… y así… jajaja, no sé decir, puede que ciertamente haya diferencias notables y la evolución de los tiempos sea positiva en este sentido, pero me da que mi propio abuelo también tendería a pensar lo mismo cuando miraba a sus predecesores…

En fin, el caso es, como en el reciente y cansino estado de alarma, sentirse en permanente estado de prórroga de la prórroga de la prórroga, y que no lleguen nunca los penaltis que –dicen- son una lotería y puedes perder… que la concentración no se vaya en ningún momento (no es sencillo mantener la táctica del cerrojazo) y te dé por pensar que ya no son las cosas que has hecho en todo este tiempo, tantas y algunas hasta bonitas, sino lo que seguramente no podrás hacer ya, por mucho que también te refugies en la idea de que el DNI no debe coartarte más allá de lo físicamente impepinable.

Con todo, creo que aun con la cabeza neoquincuagenaria, podría mañana despertar, ver que no me tengo que afeitar porque no le hace falta a mi cuasiimberbe faz, coger el diccionario de latín, el libro de física, entrar a las nueve a las clases de segundo de BUP y seguir la vida tal cual otra vez, empezando por intentar enterarme en el recreo de qué puberta habla mal de mí, porque querrá decir que tengo posibilidades altísimas de éxito en la próxima fiesta.

‘El tiempo es una ilusión’ (Alberto Einstein)

x Atreyu