Devon Williams vs. Hamilton Leithauser

26/5/20

Devon Williams
"A tear in the fabric".
 
Es de: Los Angeles, California.
Tiene ya (o todavía):  -- años. 
Este es su: Cuarto disco.
Estilo: New wave, jangle pop.
Canciones que podrían ser single: 4 (de 12).
Nota: 7,75.
Canción favorita: "Followed me back".
Breve comentario: Nacimiento de una hija y muerte de un padre. La vida de Devon Williams ha sufrido importantes convulsiones desde que publicara su anterior álbum, hace ya seis años. Entre los dos acontecimientos, "A tear in the fabric" deja entrever que ha ganado la vida, pues el disco transpira optimismo y luminosidad, y se respira mucho sentimiento en "Deadly turn", en "Circus world", en "In Babylon". Devon Williams hace lo que hemos conocido toda la vida como "pop atemporal". 
Percepción personal: El ojo de Slumberland Records para el pop es proverbial.

Hamilton Leithauser
"The loves of your life".
 
Es de: Washington D.C.
Tiene ya (o todavía):  42 años.
Este es su: Cuarto disco.
Estilo: Rock.
Canciones que podrían ser single: 3 (de 11).
Nota: 7,25.
Canción favorita: "Here they come".
Breve comentario: Los nombres que se asocian a Hamilton Leithauser son siempre de alto rango. Su grupo de origen The Walkmen, su amistad con Rostam de Vampire Weekend... En este cuarto disco firmado con su nombre, Hamilton suena a bastantes cosas diferentes, siempre bajo el manto de su voz, inconfundible y cautivadora, que brilla sobremanera en "Here they come", y también en "Isabella", "Wack Jack" y "The old king". Un ejemplo de cómo orientar brillantemente una carrera personal.
Percepción personal: Mezcla de influencias para resultado (casi) impecable.

Brazzaville Con vistas al mar (104)

23/5/20

David Arthur Brown lleva casi veinte años al frente de Brazzaville, su proyecto personal tras pasar por la banda de Beck. Actualmente reside en Barcelona y acaba de publicar el álbum "Sheila's dream". Y, como ya saben, nos gusta buscar paralelismos absurdos que solo caben en nuestra cabeza. Esta vez nos hemos inventado una hermandad secreta entre Josh Rouse, Bart Davenport y el propio David. Músicos que han vivido un tiempo en nuestro pais y que crean un pop atemporal de arreglos bonitos. 
El propio David nos habla de otra fabulosa coincidencia: "Hola Simón. Perdona por el retraso. No se si lo sabrás, pero además de tener mi banda Brazzaville, soy el fundador de una empresa de micrófonos profesionales que se llama SOYUZ. El mundo está lleno de divertidas coincidencias. Aquí te dejo el link de los micrófonos Soyuz". x Simón Zico

https://soyuzmicrophones.com/



El momento definitivo en el que decidiste que la música era imprescindible en tu vida. 
Empecé a escuchar música de pequeño y uno de los primeros recuerdos que conservo son los Beach Boys. Estaba viviendo en Canadá con mi abuela, y echaba de menos California. Su música sonaba a California y yo soñaba con volver allí. También recuerdo el momento en que decidí empezar a tocar. Fue cuando descubrí a John Coltrane, cuando tenía 18 años. Ahorré dinero trabajando de friegaplatos en Hamburger Mary's, en San Francisco, para poder comprarme un viejo saxofón.

¿Tuviste algún ídolo musical en la infancia?
Tuve bastantes. De adolescente: Bowie y The Clash. Un poco más joven: Chic, The Gap Band y Bob Marley. Y aún más joven: Bee Gees yThe Beach Boys.

Tu disco favorito anterior a 1990, y el de 1990 hasta hoy. 
Antes de los noventa: la cara B de “Combat Rock” de The Clash. Me cambió la vida cuando tenía trece años, ya había vuelto a vivir a Los Ángeles. Pero fue durante un verano cuando estaba de visita en casa de mi abuela en Calgary. Encontré una tienda de discos muy alternativa, y había un dependiente muy persuasivo que me recomendó el último disco de The Clash. Aunque también destacaría el primer disco de The Smiths, o algunos de Tom Waits de aquellos años: “Swordfishtrombone”, “Rain Dogs” y “Franks Wild Years”. A mí abuela también le gustaban. Ella era poetisa y apreciaba sus letras.
Entre 1990 y 2010, suena fuerte decirlo, pero no es una de mis épocas musicales favoritas, suena ridículo, ya lo sé. Me gustan un par de canciones del “This is Hardcore” de Pulp. Creo que Jarvis Cocker es el mejor letrista de ese período.

Cuéntanos algo curioso que te haya pasado en alguno de tus viajes por Europa. 
Ocurrió cuando estaba de saxofonista para Beck, en una gira por Europa. Intentaba sacarle partido al jet lag de esta forma: tocaba en el concierto, y luego me quedaba despierto toda la noche escribiendo canciones en el hotel. Al día siguiente, aprovechaba para dormir durante el trayecto del bus hasta el siguiente show. De este modo evitaba el aburrimiento y pérdida de tiempo del desplazamiento.

Una persona a la que te gustaría dar un bofetón y por qué. 
A mi yo adolescente. Creía que lo sabía todo y solía hacer juicios sobre los demás

¿Qué película has visto más veces? 
"Harold and Maude" de Hal Ashby.

2 cosas positivas y 2 cosas negativas que conozcas de España. 
Positivas: Hay muchas para enumerarlas.
Negativas: El servicio de correos, las aduanas y el trámite para sacarte el carnet de conducir.

Descúbrenos a un músico o una banda que te guste mucho y que no conozca mucha gente. 
Brazzaville... estoy bromeando. Ahora en serio, KINO, la mejor banda de Rusia. Verdaderamente sorprendentes.

¿Qué concierto al que has asistido no olvidarás nunca? 
The Clash y The English Beat en The Hollywood Paladium, cuando era un niño.

El mejor consejo que te han dado. 
Si te comportas como Buddha, todos serán Buddha. Si no te comportas como Buddha, nadie será Buddha.

Por último, dinos quién crees que es el bueno, el feo y el malo de la música pop. 
Bien, creo que la música es cuestión de gustos. Hay música que considero inaguantable, pero sin embargo a otras personas les podría salvar la vida. Y al revés, hay música que adoro y otras personas no son capaces de aguantar 10 segundos. Creo en las canciones. Siempre hay canciones sobresalientes que surgen en todos los estilos, y sus componentes esenciales no cambian. Es una combinación mágica de melodía, poesía, ritmo y acordes que todos juntos de una forma misteriosa nos alimentan el alma.

"Una vez más" Tocinillo de cine (46)

21/5/20


En los créditos finales de la ópera prima de Guillermo Rojas, "Una vez más" suena "Arena y romero", de Ricardo Lezón. Y posiblemente escuchando -o leyendo- la letra esté la sinopsis completa de su película. También descriptiva es una de sus dedicatorias finales: "a los nostálgicos y a los melancólicos".

Se podría incluir a "Una vez más" efectivamente en esa telaraña de películas nostálgicas y melancólicas,  de larga conversación sentimental por calles y plazas urbanas, que se hizo popular con la trilogía de Richard Linklater "Antes del...", pero que ya figuraba en muchos otros lugares cálidos y acogedores como en las películas de Eric Rohmer, algunas de Woody Allen, y en tiempos recientes Jonás Trueba (de quien, no por casualidad, aparecen unas imágenes de su "La reconquista") y Hong Sang-soo.

Abril vuelve a su Sevilla natal para el funeral de su abuela. Se fue hace cinco años rompiendo su relación con Daniel, con quien no ha tenido contacto desde entonces. En este regreso, ambos se reúnen y caminan por la ciudad recordando el pasado y analizando el presente. Lo que fueron, lo que pudo ser y lo que queda. Los pasadizos laberínticos del amor y el desamor. x Fernando SoYoung 

Arena y Romero
Ricardo Lezón
El verano ya ha llegado
Arden las calles, los barrios
Desde aquí veo las llamas
Por encima de la Giralda
Los caballos reventados
Miran de reojo al rio
Y en la Plaza de la Alfalfa
Ni siquiera se oye un ruido

Ayer estuve bebiendo
Me tragó la madrugada
Y hoy me duele todo el cuerpo
Y no siento nada el alma
Voy a quedarme muy quieto
Sudando en esta cama
Espantando a los recuerdos
Y escuchando música rara

Y cuando empiece a anochecer
Bajaré hasta la alameda
Me sentaré en una terraza
A esperar a que aparezcas
Y hablaremos de bobadas
Beberemos unas cervezas
Planearemos, como siempre
Un viaje a la playa

El invierno ya ha llegado
Cómo lloran los naranjos
Sus lágrimas son las flores
Que un día tu y yo pisamos
Las gitanas congeladas
Prenden fuego a los romeros
El humo desaparece
Como todo lo que predijeron

Ayer estuve bebiendo
De la noche a la mañana
Y solamente me acuerdo
Del ruido de mis pisadas
Voy a quedarme muy quieto
Temblando en esta cama
Espantando a los recuerdos
Saludando a los fantasmas

Y cuando empiece a anochecer
Bajaré hasta la alameda
Me sentaré en una terraza
A esperar a que aparezcas
Y hablaremos de bobadas
Beberemos unas cervezas
Planearemos, como siempre
Un viaje a la playa

Pero tú ya no apareces
Por mucho que yo lo quiera
Hace casi cinco años
Que te fuiste a Inglaterra
Dicen que allí las playas
Ni siquiera tienen arena
Pero un día iré a verte
Cuando muera toda esta pena

TTI-21 Bocados (band)camperos (55)

19/5/20


TTI-21 son un dúo de Zagreb (Croacia) formado por Stig Helmer (bajo, guitarra) y Milan Savić (voz, guitarra y sintetizador) que, tras debutar en 2018 con el álbum "Destruction", acaban de editar su continuación, el EP "Camp - non camp", cinco canciones en donde predomina la ensoñación romántica a través de sintetizadores que crean una acogedora atmósfera melancólica donde se aposentan voces susurrantes y guitarras dreampop. Me han recordado a Vitesse o Lost Tapes. Magnéticos y delicados.

Con-finado

16/5/20

‘El enemigo más difícil de vencer es aquel que miras todos los días frente al espejo’.
G. Arriaga


Quiero escribir y no se me ocurre nada.

Soy consciente de que es complicado estar especialmente contento en soledad, la cual más bien propende a la melancolía y la aflicción. Pero vivo solo desde hace años así que esta coronarreclusión no debería afectarme especialmente. Ni siquiera la eventual extinción del papel higiénico. Soy más de bidé.

Pero lo hace. Una suerte de agujero negro me envuelve sutil, pero inexorable, atrayéndome hacia él.
Serán los nervios de esos vecinos que ahora parecen uña y carne cuando antes ni se saludaban, a quienes inevitablemente oigo hablar sin solución de continuidad del monotema y de lo malo que es el Gobierno -junto al aderezo del paroxismo amplificado de sus púberes en esta neocomunidadcolegio- los que me han provocado este estrés que de alguna manera debo canalizar y expiar.

Y no es fácil. Mirar en derredor no hace sino acrecentar el desasosiego.
Imposible refugiarse en radio o televisión, que hogaño acogen a una pléyade de patanes nimbados de ínfulas que parecen legitimarles para pontificar y largar toda clase de sentencias -ya comunes- a cual más lapidaria, solemne, grandilocuente o soberbia apelando al manido hito antesydespués que vivimos, o al fin de la sociedad tal cual la conocemos y demás segundas y terceras derivadas…

Curiosamente todos dando a cámara, cuando es el caso, con estanterías llenas de libros a sus espaldas en la imagen para remarcar su halo intelectualoide.

Cansado ya de jugar a encender la tele y apostar conmigo mismo cuántos segundos tarda en salir el término ‘coronavirus’ o, menos valorados en mi endógeno pasatiempo, ‘fallecimientos’ y el propio ‘confinamiento’; o también en otra versión del autojuego calcular cuántas veces repiten estas mismas palabras en un minuto, sin pasarse eso sí (algo lo de no pasarse que nunca he comprendido bien desde aquel ‘A jugar’ de Joaquín Prat, pero si lo hacen también en ‘Saber y ganar’ por algo será).

Y también hastiado de leer, escuchar y ver entrevistas preguntando a gentes de todo tipo y condición qué será lo primero que harán, o lo segundo, ‘cuandoestoacabe’… bufffff. Me da por imaginar que quizá realmente no acabe, o precisamente acabe con todo, y me produce el inquietante -o no- efecto de pensar, cada vez que me ducho, cada vez que meo, cada vez que hago la cena, cada vez que hago lo que sea, en fin, que todos llevamos encima de la cabeza un siniestro contador, o más bien descontador, que va indicando las veces que nos quedan para cada cosa…

Definitivamente tengo que ponerme a escribir para liberar oscuros pensamientos y tiznajos que flotan en este ambiente extraño y opresivo.

Escribir algo que pueda no ya gustar a alguien sino sencillamente ser susceptible de ser leído sin sonrojo del lector eventual siempre me ha parecido un bonito reto, y por ello en muchas ocasiones ha sido el típico propósito para principios de año o a vuelta de verano. Además no soy precisamente amante de la telefonía móvil y toda su parafernalia y servidumbre tecnológica esclavizante. Me siento bien mirando la vida -un concierto, un paisaje, una cara- por la vía de mis ojos en vez de a través de una pantalla de cristal líquido, y creo sentirme aliviado sin que suene apenas el avisador del wasap, por no decir que no suena prácticamente nada.

Me autoanimo con el convencimiento de que, muy al contrario que la euforia o la aparente felicidad -siempre engañosa-, la tristeza es firme aliada de la inspiración, acaso tanto más cuanto más aguda es…

Pero no se me ocurre nada.

No hay forma. Y no es que, como en las pelis, tenga la papelera a rebosar de folios estrujados. No. Es que no tengo ni una mínima idea de donde tirar.


Miro mi móvil. Desesperado. Tampoco hay ningún mensaje. Sigue huero, vacío.

Levanto la cabeza y con la mirada perdida me pregunto si realmente el prurito de escribir es por mor de un desafío o un deseo latente, si va mucho más allá del intento de aislarme de la histeria colectiva imperante ya comentada y es sencillamente por intentar alejar la idea de ser incapaz de aceptar no recibir señales ni de conocidos ni de amigos, que quizá he perdido o en el mejor de los casos no merezco; ni tampoco, por alguna de esas causalidades que la serendipia podría deparar de vez en cuando, de la única mujer que en su día importó, pero ya lejana en el tiempo y el espacio, inaccesible, olvidada, imposible… la serendipia definitivamente no confina conmigo. El cero absoluto.

Decididamente mejor no haber parado si no es posible parar también el tiempo. Seguramente de esa forma nunca me hubiera dado cuenta de que quizá haya estado demasiado imbuido en una espiral de vanidad y orgullo, en el oropel de las apariencias banales por méritos sociales o laborales siempre dudosos, y del sinsentido material. No me hubiera dado cuenta de estar verdaderamente solo.

Dicen también los comentaristas sacros que de esto hay que sacar conclusiones que ayuden a mejorar. A la sociedad, al mundo, a uno mismo. No será así. Ni de coña. Al menos en lo que debería ser, que no detallaré para no convertirme en uno de ellos. Desesperanza convencida.

Todo para menos el tiempo. Hasta ahora no he parado y no me he dado cuenta, pero el tiempo es lo único que no para y no perdona. Le dará lo mismo. Así que puede me pare de verdad, puede que el des-contador esté llegando a término, puede que decida no desconfinarme, no volver a salir al escenario mentiroso y al rol que me ha llevado a esto y cuando sea, ya en la normalidad, en la neonormalidad, en la anormalidad o en la paranormalidad, alguien con gracia encuentre mi momia y me describa como un confinado finado, un finado confinado, un con-finado…

Quiero escribir. Sé que solo escribir alejará los fantasmas del abismo.

Pero no se me ocurre nada. x Atreyu

The Buttertones / Víctor Coyote / Orkesta Mendoza A vuela escucha (66)

14/5/20

Sin ruborizarnos afirmamos que “Jazzhound”, el quinto disco de The Buttertones, está siendo uno de nuestros discos favoritos de lo que va de año. En su interior tampoco encontramos ningún ingrediente secreto, pero sus influencias cada vez se difuminan mejor hasta no dejar rastro de las trazas de mimetismo. “Jazzhound” es como aquellos discos indomables de los ochenta que no atendían a patrón previo.



Víctor Coyote ya pasa de los sesenta años, y nos sigue dejando manuales de supervivencia envueltos en humor negro. “Las comarcales” son sendas que exploran los rincones musicales donde este gallego inquieto ha puesto su lupa. Vuelve a enriquecer el contenido musical con sus ilustraciones y en su canal de youtube nos desvela sus influencias, detalladas en pequeños dibujos que ilustran cada canción. Con él preferimos viajar en burro durante muchos años.



En “Curandero”, Sergio Mendoza sigue invitando al baile a todos sus oyentes con una mezcla fronteriza infalible: cumbia, boogaloo, funky, chicha y todo lo que haga brindar por la vida. Su tercer disco cuenta con colaboradores que, como él, también han cursado en la universidad musical de los Calexico: Depedro y Amparanoia. Juntos nos recuerdan los momentos más festivos vividos junto a sus docentes. x Simón Zico

"El salvaje" (Guillermo Arriaga) Subrayadas (115)

12/5/20

Si los Beatles eran la antípoda de mi calle, Hendrix la condensaba en tres segundos.
Mozart con Nietzsche con el dolor de los esclavos africanos con olor a calle con sabiduría con naturaleza con vida con muerte con amor con potencia con fuego con aire con tormentas con Faulkner con Kant. Si Colmillo era un perro lobo, Hendrix era un músico-lobo.

Memento mori, decían los antiguos romanos. Recuerda que morirás. Cualquiera que haya visto morir a un ser sabe que la muerte no llega de manera definitiva y total. La muerte es una oleada de pequeñas muertes. No somos individuos, sino la suma de células que se agrupan para dar forma a lo que creemos es un individuo. La muerte no es sino la muerte de un conjunto de múltiples seres vivos. Los tejidos no fenecen de golpe, sino que van extinguiéndose uno detrás de otro.

La vida es es línea de luz suspendida entre la nada y la nada
saltamos de la oscuridad a la oscuridad
la piedra quiere eternamente ser piedra y el tigre un tigre
queremos ser luz perpetua
pero nos extinguimos
un tigre quiere eternamente ser piedra y la piedra un tigre
en realidad somos eternamente piedras.

Los jesuitas son los únicos ateos que creen en dios.

Se cree en Santa Claus y en dios hasta los ocho años. Después de esa edad rezarle a dios es tan ridículo como esperar que un gordo canoso que conduce un trineo con renos te deje regalitos debajo de un árbol decorado con esferas.

El enemigo más difícil de vencer es aquel que miras todos los días frente al espejo.
Tu enemigo siempre estará convencido de que se halla del lado del bien y que tú estás en el error.

Lo importante no es si te dice o no la verdad, sino si tú quieres creerle o no.

El mundo gira y al girar desgaja la corteza del tiempo. El pasado emerge de los subsuelos y arrastrándose como un lagarto pesado y ponzoñoso mordisquea al presente. ¿O creías que el pasado se queda enterrado para siempre en el cementerio de los pasados? No, imbécil, el pasado retorna cuando menos lo esperas.

La justicia es un aparato inventado por las pirañas del dolor: policías, jueces, abogados, que aguardan bajo el cieno a que las víctimas caigan a la poza para nadar presurosos a engullirlas. Con sus dientecitos afilados arrancan su tajada de sufrimiento humano.

Maquinaria pop australiana: "Feral", de RVG

10/5/20


Son de: Melbourne, Australia.
Miembros del grupo: Romy Vager, Reuben Bloxham y Marc Nolte.
Disco: "Feral" (Fire Records y Our Golden Friend, 2020), segundo disco.
Una curiosidad: RVG es un acrónimo de Romy Vager Group.
Algo que han dicho de ellos: "Instantáneas de la confrontación, la confusión y la angustia se encuentran junto a momentos abrumadores de amor puro. Este es el sonido de una banda que llega a la mayoría de edad, y "Feral" representa a RVG como la fuerza desgarradora y abrazadora del alma para siempre que han amenazado ser desde el principio.". (NME)
Nombres con los que se le asocia: Echo & The Bunnymen, The Smiths, Go-Betweens, The Cure, Sleepy Jackson, The Church, Waterboys.



"Feral" (2020).
Y la maquinaria pop en Australia no se detiene. Una de las canteras musicales más incandescentes del mundo nos vuelve a traer una banda con un pulso espectacular para crear enormes canciones de adhesión inquebrantable. RVG es una banda (la de Romy Vager) que llevaba avisando un tiempo de que estaban en esa clase de forma que auguraba un gran disco. Y ha llegado. "Feral", su segundo álbum, está repleto de ritmos espectaculares y guitarras cristalinas. De melodías y sonoridades directamente importadas de algunos de los mejores grupos australianos y británicos de los ochenta. Por eso suenan tan cautivadoras y excitantes canciones como "Little sharkie and the white pointer sisters", "Perfect day" (puro Go-Betweens), "I used to love you", "Alexandra" y "Christian Neurosurgeon", esa clase de canciones en las que te zambulles y nunca te dejan salir del todo. Magnífico disco de un grupo promesa que ha cumplido de sobras las expectativas. x Fernando SoYoung

Girl Skin Con vistas al mar (103)

8/5/20

Estamos ante otro disco ("Shade is in the other side") grabado en una habitación. Esta vez es un apartamento en Bed Stuy (Brooklyn). Unas canciones íntimas, que Sid Simmons junto al resto de su banda Girl Skin han sabido completar con capas y más capas de instrumentos y arreglos, composiciones perezosas que se elevan en el oyente y te transmiten la sensación de que el tiempo se detiene durante la liturgia de la audición. Aunque en su bio citan nombres consagrados como Velvet Underground y George Harrison entre sus influencias, nosotros hemos sufrido un déjà vu de emociones, y nos hemos recordado escuchando por primera vez hace veinte años: "How I Long to Feel That Summer in My Heart" de Gorky's Zygotic Mynci y "The great Eastern" de The Delgados. x Simón Zico / Foto: Alexander Thompson


El momento definitivo en el que decidiste que la música era imprescindible en tu vida. 
Me Sucedió de una forma muy prematura. Recuerdo que mi madre me llevó a ver, con cuatro años, a The Hooley Dooleys. Posiblemente fue mi primer contacto con el rock and roll.

¿Tuviste algún ídolo musical en la infancia?
Jack White.

Tu disco favorito anterior a 1990, y el de 1990 hasta hoy. 
Anterior a 1990: The Velvet Underground & Nico.
Posterior: Estaría entre “Good morning spider” de Sparklehorse o Elliott Smith, “Figure out”.

Cuéntanos algo curioso que te haya pasado en algún viaje por Europa. 
Estábamos de vacaciones en Barcelona. Viajábamos en tren, cargados con todo el equipaje. Nuestra parada era la siguiente, y no sé muy bien por qué pero nuestros padres nos dejaron a mi hermano y a mí un momento fuera del vagón. Entonces se cerraron las puertas y el tren arrancó. Mis padres gritaban dentro e intentaban detener el tren, y nosotros nos quedamos fuera llorando y pensando en que nunca más los íbamos a ver. Al cabo de dos horas nos volvimos a reunir toda la familia intacta, sin ningún rasguño.

Una persona a la que te gustaría dar un bofetón y por qué. 
Voy a elegir a Trump, y creo que no necesita explicación.

¿Qué película has visto más veces? 
"Into the Wild" ("Hacía rutas salvajes"), de Sean Penn.


2 cosas positivas y 2 cosas negativas que conozcas de España. 
La comida esta buena y la gente es maravillosa, no tengo nada negativo que decir.

Descúbrenos a un músico o una banda que te guste mucho y que no conozca mucha gente. 
Tengo unas cuantas recomendaciones: Foster James, War Violet y Kyle Avalone...

¿Qué concierto al que has asistido no olvidarás nunca? 
The Hooley Dooleys y The Wiggles.

El mejor consejo que te han dado. 
Cuando era muy joven estaba estresado por un examen del colegio. Mi padre muy amablemente me libero de la presión diciéndome que el colegio no importaba tanto: “puede ser importante para otras personas, pero no para tí”. Mi concepción vital cambio desde ese momento.

Por último, dinos quién crees que es el bueno, el feo y el malo de la música pop. 
La buena: Aurora.
La mala: Halsey.
Y el feo: Sam Smith.

Hey Simon, Thanks for the questions and i'm really happy you like the record. Lots of Love, Sid.

Cathedral Bells / Mumrunner / Moaning A vuela escucha (65)

6/5/20

Otro proyecto desarrollado en solitario, en este caso por Matthew Mesore. Sí, más do it yourself, bedroom & dream pop. Canciones repletas de ambientes de etérea melancolía, con grandes aciertos como "Cemetery surf", "Time capsule", "Eighth wonder of the world" y "Ephemeral". ¿Recordaré en el futuro a Cathedral Bells y este "Velvet spirit"? No, pero los disfrutaré en muchos presentes. 



Mumrunner son finlandeses y han lanzado "Valeriana" en Through Love Records (Europa) y Shelflife (E.E.U.U.). Toda una garantía. Es su debut, solo 8 canciones, pero son suficientes para demostrar de lo que son capaces, es decir, de crear canciones como "Remember me", "Mirage" y "Haven", estupendas estampas de shoegaze pop con guitarras cautivadoras. Muy buen comienzo.



Interesante combinación la que ofrecen los californianos Moaning en su segundo disco "Uneasy laughter". Post-punk, pop y synthpop con la vista puesta en The Cure (el comienzo de "Ego", el bajo de "Running") y un atinado balance entre luz y oscuridad (fantástica "What separates us"), entre sintetizadores (gran "Fall in love") y guitarras. Un claro paso adelante.