Yann Tiersen. Brilla la ausencia despiadada Miradas al pasado (19)

20/9/20

Entrevista publicada en Ciclo, octubre de 2001.
Yann Tiersen, uff. En qué poco tiempo un músico y unas canciones se pueden convertir en acompañamiento insustituible del centro de tu vida, de tu escurridizo y decisivo transcurrir diario. Nativo de Brest y residente en París, este genial músico al que siempre se emparenta cariñosamente con el indomable Corto Maltés es ya sinónimo en Francia de poesía musical y de delicadeza orquestal. Ya son seis años desde su debut con “La valse des monstres”, y en sólo este espacio de tiempo el talento de este francés no ha parado en sus siguientes trabajos “Rue des cascades”, “Le phare”, el mini “Tout est calme”, esa magnífica “Black session” en compañía de músicos amigos y en las bandas sonoras de las películas “La vida soñada de los ángeles”, “Alice et Martin”, “Qui plume la lune...? y la muy reciente “Amelie from Montmartre”. Pero antes de esta última, y este mismo año, Yann Tiersen ha lanzado lo que es quizá su álbum más significativo, más hermoso y más ensoñador: “L’Absente”, uno de los discos sin duda más sugerentes de este año. “Es evidente que para mí este disco es un álbum sobre la ausencia. Cuando perdemos algo, sea lo que sea, una persona o un sentimiento, se produce en ti una especie de desgarro difícil de expresar... no sé, lo llamé ‘El ausente’ para que el oyente se meta más en la historia, me pareció que si fuera ‘La ausencia’, al margen de más impersonal, sonaría casi pretencioso”.

Nostalgia polícroma 

“L’Absente” es un álbum que busca y encuentra sobradamente la belleza en estado puro, buceando por auténticos paisajes de sobrecogedores claroscuros a través de una propulsión de evocadoras imágenes que intuyen dolorosas travesías por callejones parisinos con la desesperación y el abandono como guías nocturnos, pero siempre con una riqueza instrumental y melódica que hechiza de manera irremisible. Y si algo emociona en este suculento disco rompecorazones son las encontradas sensaciones que transmite la excelente pléyade de voces (Lisa Germano, Dominique A, Neil Hannon, la actriz Natacha Regnier, etc.) que lo pueblan (“cuando comienzo a escribir una canción me hago una idea de lo que me gustaría hacer con ella, y entonces se me ocurre quién podría hacer qué cosas. Pero en realidad, y como cuando leo un libro o voy al cine, cada vez que invito a alguien es porque me interesa realmente la persona que hay detrás. Lo que me emociona es el ser humano, compartir con ellos interesantes vivencias y tener esa especial intimidad que se crea entre ellos y yo cuando tocan conmigo”) y el espléndido brillo que dan los 43 músicos de la Orquesta Sinfónica de Viena. Los arreglos son parte importante de este transparente escaparate de melancolía en donde los violines, acordeones, contrabajos, pianos, violonchelos y hasta los trombones suenan como un armónico firmamento de sonidos que conmueven hasta el núcleo. “Todos los instrumentos me gustan y creo que cada uno me da una cosa distinta. De todas maneras hay algunos con los que no me siento a gusto, como el violonchelo”.

Sesión nocturna

“L’Absente” es un álbum que culmina una etapa prolífica y muy inspirada de este insólito compositor francés que resucita los recuerdos de grandes músicos como Erik Satie o Nino Rota. Y no podemos olvidarnos de su citada “Black Session”, un álbum que respira amaneceres, latidos y aceras mojadas por sí solo, una reunión de fenomenales músicos que dio lugar a una grabación con resultados –otra vez- mágicos y estremecedores. En esta ocasión son The Married Monk, Les Tetes Raides y Françoiz Breut entre otros (no faltan Neil Hannon y un Dominique A con el que siempre alcanza unas cotas de emoción que hace que no se pueda evitar pensar en un previsiblemente maravilloso disco juntos, a lo que Tiersen responde con un lacónico lo hemos pensado, pero ya veremos...), quienes encuentran en esta sesión la perfección de lo sencillo, el irresistible encanto del sentimiento que brota por los ojos. “Aquella reunión fue muy especial porque conseguimos reunir a mucha gente interesante que, además, venían de sitios muy distintos. Y lo cierto es que, tanto en el concierto como el día anterior, en los ensayos, fue todo muy divertido... ¡y encima tener la suerte de poder tener a la vez a Dominique y a Les Têtes Raides! La música francesa está en un buen momento, creo que hubo un período con Brel, Leo Ferré y todos los grupos franceses clásicos en que estuvo muy arriba, y después hubo un vacío en el que teníamos grupos de rock que intentaban hacer exactamente lo mismo que angloparlantes, hasta que se convirtió en algo muy comercial. Pero luego, poco a poco, ha salido gente que ha asumido el hecho de ser francés y lo ha adaptado muy bien a la música. Y, bueno, está claro que los músicos actuales franceses venimos del mismo sitio, y eso ha creado lazos, nos conocemos...“.

Embelleciendo la pantalla

Hablando de una música con una carga cinematográfica tan portentosa y excepcional, no podíamos dejar de hablar de su último trabajo para el cine. Su sencillo resumen es que “el cine me gusta mucho. Sobre todo Bergman, y también me emociona mucho Godard”. La música que alimenta “Amelie from Montmartre”, film que por aquí aún no hemos podido contemplar del director Jean-Pierre Jeunet, vuelve a tener un regusto encantador e irresistible, es un disco repleto de pequeñas viñetas de instrumentales vulnerables, frescos, fotografías en color añejo derrochando magnetismo y elegancia por todos lados. Y para ello utiliza canciones de toda su carrera con nuevas visiones orquestales, a piano, etc., un compendio de incustionable precisión que se convierte en el mejor valedor de una película a la que esta música nos obliga a ir a ver. Porque así es la música de Yann Tiersen, evoca lo vivido pero también lo que te gustaría vivir, lugares olvidados y también soñados, despierta sentimientos dormidos y los sublima en un minuto. La ausencia nunca tuvo una compañera más rehabilitadora que una canción de Yann Tiersen: inolvidable y evocadora, eterna en tu memoria emocional. x Fernando SoYoung

Spector / Surf Rock Is Dead / The Strokes A vuela escucha (68)

18/9/20

Los británicos Spector eran una de esas bandas que, tras sus dos primeros y notables álbumes, parecían candidatas a alguno de los tronos del pop de las islas. Cinco años han pasado ya desde "Moth boys", pero su vuelta trae renovadas esperanzas. "Extended play", cuatro singles reunidos, transmite euforia de manera directa, sin dobleces, pura luminotecnia y estribillos adherentes.



El dúo de Brooklyn Surf Rock Is Dead debuta en disco largo con "Existencial playboy", y consiguen armar una entretenida colección de canciones con estupendas guitarras, entre el shoegaze y el post punk menos oscuro y más brillante. Entre sus diez canciones apenas bajan el nivel en un par de ellas, y alcanzan un nivel sobresaliente en algunas como "Diabolik" y "Miss you".



¿De verdad que el año que viene harán veinte años de "Is this it" de The Strokes? El tiempo manda. Evidentemente no vamos a comparar su nuevo "The new abnormal" con aquella joya seminal, pero solo con el hecho de las pinceladas de talento y de memoria que aún podemos encontrar en "The adults are talking", en "Bad decisions" y en "Selfless" me vale para seguir con ellos.

"These days" (Nico) Grábame una cinta de 60 (97)

16/9/20

"These days" es una canción compuesta -al parecer, a los 16 años- por Jackson Browne e interpretada por Nico para su primer álbum en solitario, titulado "Chelsea girl" (1967), un disco en el que, además de Browne, también aportan canciones los compañeros de Nico en The Velvet Underground Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison, y también una Bob Dylan.

Aunque el álbum no tuvo el éxito esperado, contenía canciones con fuertes dosis de belleza, emotividad y melancolía, como "The fairest of the seasons", "I'll keep it with mine", "Somewhere there's a feather" y este "These days", sencilla y dulce, un susurro al corazón con la singular voz de esta icónica intérprete alemana en perfecta armonía con la melodía.

"These days" ha sido versionada por multitud de artistas, tanto en disco como en directo, entre los que se cuentan Paul Westerberg, Mates Of State, Band Of Horses, Lloyd Cole, 10000 Maniacs, St. Vincent, Fountains Of Wayne, etc. x Fernando SoYoung


I've been out walking
I don't do too much talking these days
These days
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
And all the times I had
A chance to
I've stopped my rambling
I don't do too much gambling these days
These days
These days I seem to think about
How all these changes came about my ways
And I wonder if I'd see another
Highway
I had a lover
I don't think I'd risk another these days
These days
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
It's just that I've been losing
So long
La, la, la, la, la
La, la
I've stopped my dreaming
I won't do too much scheming these days
These days
These days I sit on cornerstones
And count the time in quarter tones to ten
Please don't confront me with my failures
I had not forgotten them

"El hombre que tiembla" (Andrea Pomella) Subrayadas (116)

11/9/20

Una de las mayores cualidades de las canciones, el motivo por el que la música es tan importante en nuestras vidas es que, a veces, sucede que un disco, una voz, una melodía, y nuestra percepción, nuestro carácter, nuestro sentido de la vida o el sentimiento que nos invade en un momento exacto de nuestra existencia, se disponen sobre el mismo eje. Como cuando el Sol, la Tierra y la Luna están perfectamente alineados y vivimos la experiencia de un eclipse total: nos encontramos en un cono de sombra que nos aparta de todo lo demás, de la realidad tal y como la conocemos, y nos sentimos dejados de lado por un misterio mayor.

En su obra más famosa -El suicidio-, Émile Durkheim recalcó que el suicidio no es nunca un acto individual, sino que es siempre un hecho social, pues una de sus causas fundamentales es la falta de integración del individuo en la sociedad. Es posible, pues, que recurrir a la violencia contra sí mismo, más que al grado de aflicción que atormenta al suicida, esté relacionado con el nivel de desconexión social que sufre. En otras palabras: cuanto mayor es la distancia que creemos ver entre nosotros mismos y la colectividad que nos sirve de referencia, es más probable que nos detestemos hasta tal punto de llegar a considerarnos objeto del violento de los sacrificios.

Es una paradoja, pero la categoría de solitario de la que formo parte encuentra la razón de su misantropía cuando está con otros y, por ello, en el propio espíritu de contradicción.

De repente, siento la angustia remontar hasta la cumbre del pensamiento. Me veo viejo, en lucha con los achaques de la edad, con mi mujer enferma, mi hijo fuera de casa quién sabe dónde, en un apartamento plúmbeo, una vida plana, sin esperas pero con tantas rendiciones, días que pasan, cuestas que se vuelven cada vez más empinadas. Me veo atrapado allí.

El mundo me parte el corazón. Es esta la verdad, el último grado al que soy capaz de reducir la realidad. La pregunta que me hago ahora no es "¿por qué estoy deprimido?" sino "¿cómo es posible que no estéis todos deprimidos?".

La depresión es, simplificando mucho, la fatiga de ser uno mismo.

La raza humana progresa gracias a la incapacidad que tenemos los viejos a la hora de entender a los jóvenes.

Yo soy siempre mi principal obstáculo. Soy víctima de una actitud demasiado analítica. El cálculo, en mi caso, anula la voluntad. Medir la complejidad de todo, de lo más insignificante a lo más importante, es la causa de que aparezcan en mí la aversión y el terror.

Sahara Bocados (band)camperos (56)

8/9/20


Después de haber actuado con gente como Lust for Youth, DIIV, Beach Fossils, Weyes Blood, The Chameleons, Night Beats y Drab Majesty, el grupo de Toronto Sahara lanza su primer álbum completo, llamado "Pure glass", grabado con Dylan Frankland of Tallies y publicado por Hand Drawn Dracula.

Sahara son Andrew Wilson (voz y guitarra), Joseph Elaschuk (guitarra), Julie MacKinnon (bajo y coros) y Edan Scime Stokell, batería.

"Al semicentenarismo con Soyuz" o "Las reflexiones de un neoquincuagenario desesperado que ni quiere ni puede creérselo"

7/8/20

‘No logro acostumbrarme aún a ser adulto’ EUDLF

Qué malo es empezar a hablar o escribir con un ‘no soy sospechoso de…’, porque se te está viendo ya el plumero de que lo estás haciendo no es otra cosa que preparar el terreno descargándote de la responsabilidad sobre lo que luego vas a soltar. Pretendiendo irte de rositas… Pero en este caso, y en lo que respecta a este abajofirmante (hispanoparlante, cabezapensante y decuerpopresente) es cierto. No me siento sospechoso por denostar ahora el paso del tiempo por mor de la llegada al semicentenarismo cuando viene de lejos mi aversión a las servidumbres de las fronteras temporales creadas artificialmente, a las que nos sometemos sumisos y autómatas sin remisión; o a la dictadura implacable del calendario gregoriano, otrora juliano.

Este mismo espacio, en el que me siento en casa, nació –artesanal y materialmente físico- hace veintitantos años como So Young, una desiderata explícita en dos palabras más allá del guiño a Suede y de que luego la denominación deviniera en Soyuz por otra clase de guiño, esta vez endógeno.

So Young, toda una declaración de intenciones y toda una demostración de consciencia de estar disfrutando de la juventud y sus placeres… (me acojo a la descripción del sustrato original de este lugar en la entrada de hace algunos años ‘Mentiras, chorradas, eufemismos y similares respecto a los no tan jóvenes’, donde se remarcaba el espíritu joven como subyacente y seña de identidad…) pero también de que, por definición, se te escurre de las manos de forma inexorable. Y empiezas a bromear sobre ello, todavía con la insolencia de ver su fin tan lejano como imposible en tu cabeza… cumples veinticinco y se te ocurre la chorrada de que te conviertes en semicincuentón, hace gracia y la vas metiendo en los números redondos subsiguientes, así a los treinta semisesentón, a los treinta y cinco semisetentón… y poco a poco se va acercando el abismo, o lo que te lo parece, y lo sabes, y está ahí ya a golpe de vista no muy lejana con apariencia de monstruo gigante y pesado que activa con parsimonia sus mecanismos para volverse hacia ti y buscarte la mirada… que rápidamente esquivas, y el leviatán detiene su ademán con tranquilidad y flema, con media sonrisa, sabiéndose vencedor eterno…

Y por mucho que lo sepas, no hay forma de prepararse para ello, igual darían veinte años de intento de mentalización que dos meses, no es posible estar preparado para mirar a la cara del abismo sentado ya en su borde.

…Con cuarenta eres semioctogenario, y el chiste ya va gustando menos… con cuarenta y cinco seminonagenario… y en este punto ya anticipas que con cincuenta serás semicentenario y, salvo consulta gorda a la RAE se acabarán los chistosos ‘semis’ lingüísticos… Y empezarás a comerte la olla de mala manera y a ver cosas raritas o acuñar nuevos términos derivados de la extrema situación. Tipo ‘espejos amigos’ y ‘espejos hostiles’. Por lo que sea hay espejos en los que te ves mejor que en otros (ojo también cuando dejen de serlo), ya sea por cuestión de luz, situación o vete a saber, pero es así, y normalmente cuando más lo necesitas te enfrentas a uno hostil, en el que no hay forma de ensayar un rictus decente al que acogerte antes de abandonarlo derrotado y exponerte de nuevo a la vida ahí fuera.

O el concepto del ‘cerebroshop’ como versión interiorizada o trasunto del convencional ‘photoshop’, cuando te ves casi indefectiblemente mejor que la media común, con cierto atractivo si cabe y está afinado el programilla dentro de tu cabeza; o cuando en First Dates ves imposible que esa persona que sale sea de tu edad porque parece del orden de entre diez y quince años mayor que tú; o cuando te hace correr a Google enloquecido para saber la edad de unos y otros sospechosos todos de ser coetáneos indignos –piensas- de tu generación (y alguno va y es hasta más joven)…

Por no hablar de pensar en el horrible momento que tiene que ser cuando llegue el día de salir una noche y ser invisible, que no te miren siquiera fugazmente ni los dogos, y de fijo, experiencia tanto más dura cuanto más visible pudieras haber sido en otro tiempo.

Y la autodefensa sigue siendo tan clave como mentirosa… para lo que apelo de nuevo a la entrada de Mentiras…., cuya esencia tampoco necesitará ser muy adaptada a versión 2.0 ó X.0. Te quieres acoger a que sigues teniendo ganas de ir a conciertos, de pasarlo bien, de estudiar cosas nuevas, de sentir la vida en definitiva y dejarse sorprender por ella si hay suerte, que a veces la hay… pero el bicho con su mecanismo pesado está ahí, y oyes cómo se pone otra vez en marcha y acaba mirándote, socarrón, divertido casi diría, siempre gana.

Aun así sigues cerrando filas y achicando espacios, muy ordenadito y disciplinado, catenaccio puro, hasta Maguregui se te aparece para aconsejarte y que si hace falta patalees, que las tarjetas están para eso… Así que coges y te acuerdas de tu abuelo y te dices convencido que él con cuarenta ya aparentaba sesenta y que eso ahora es impensable, que los treinta, cuarenta, cincuenta… de ahora son otra cosa, que las generaciones ahora son otra cosa en definitiva: los cuarenta los nuevos treinta, los cincuenta los nuevos cuarenta… y así… jajaja, no sé decir, puede que ciertamente haya diferencias notables y la evolución de los tiempos sea positiva en este sentido, pero me da que mi propio abuelo también tendería a pensar lo mismo cuando miraba a sus predecesores…

En fin, el caso es, como en el reciente y cansino estado de alarma, sentirse en permanente estado de prórroga de la prórroga de la prórroga, y que no lleguen nunca los penaltis que –dicen- son una lotería y puedes perder… que la concentración no se vaya en ningún momento (no es sencillo mantener la táctica del cerrojazo) y te dé por pensar que ya no son las cosas que has hecho en todo este tiempo, tantas y algunas hasta bonitas, sino lo que seguramente no podrás hacer ya, por mucho que también te refugies en la idea de que el DNI no debe coartarte más allá de lo físicamente impepinable.

Con todo, creo que aun con la cabeza neoquincuagenaria, podría mañana despertar, ver que no me tengo que afeitar porque no le hace falta a mi cuasiimberbe faz, coger el diccionario de latín, el libro de física, entrar a las nueve a las clases de segundo de BUP y seguir la vida tal cual otra vez, empezando por intentar enterarme en el recreo de qué puberta habla mal de mí, porque querrá decir que tengo posibilidades altísimas de éxito en la próxima fiesta.

‘El tiempo es una ilusión’ (Alberto Einstein)

x Atreyu

Los 40 principales de Sr. Chinarro (1993-2020)

29/7/20

Quiromántico La piña conseguida La resistencia El cabo de Trafalgar El idilio Bye bye Chaufferette Walden El rayo verde Esplendor en la hierba Los ángeles Efectos especiales Puentes de plata Remordimientos El libro gordo de Peut-être Sábanas santas Ángela La noche del Almax Mudas y escamas Me gusta el telón Morado Supersticiones Diario de Pitágoras Club 8 que 80 Angel Christ Superstar A la luz de dos velas Ni lo sé ni lo quiero pensar Los amores reñidos El tío de la cabra Aplauso Me hipotecaré a -20ºC El mar de la tranquilidad Babieca Mi caracola loca Tu casa o la mía Quiero hacerlo mejor El cuadro La decoración Los carteles Estrenos T.V.

Sr. Chinarro: 5 discos para enmarcar y 5 para obviar Listas inservibles (96)

28/7/20

5 discos para enmarcar
1) "El porqué de mis peinados" (Acuarela Discos, 1997). El disco "amateur" perfecto de Sr. Chinarro. Todas y cada una de sus canciones son pequeñas joyas comandadas por la colaboración de Luque con Belmonte, con unos omnipresentes teclados atmosféricos y adictivos que hacen de este disco el más especial de su discografía.
2) "El mundo según" (Mushroom Pillow, 2006). Si el anterior era su disco "amateur" perfecto, este es su mejor disco "profesional". En él se encuentran algunas de sus mejores canciones de siempre.
3) "Noséqué-nosécuántos" (Acuarela Discos, 1998). En la estela de "El porqué" nació este otro gran disco donde destaca la voz de Sandra alternándose con la de Luque.
4) "El fuego amigo" (El Ejército Rojo / RCA, 2005). Asesorado y apoyado por J Planetas, "El fuego amigo" fue el disco "del cambio". Todo suena bien, voz e instrumentos. El otro hito junto a "El mundo según".
5) "El ventrílocuo de sí mismo" (Acuarela Discos, 2003). Un disco coherente, sin altibajos, que se va adhiriendo poco a poco con las escuchas y se hace querer.

5 discos para obviar
1) "Presidente" (Mushroom Pillow, 2011). Presuntamente, un asalto a la comercialidad. En la práctica, para mí, el disco menos chinarro de todos.
2) "La primera ópera envasada al vacío" (Acuarela Discos, 2000). Una probatina fallida de entrar en los dominios del post rock, un estilo que le va a Sr. Chinarro como a un cura dos pistolas.
3) "¡Menos samba!" (Mushroom Pillow, 2012). Nada menos que diecinueve canciones que en realidad son descartes. No aporta nada relevante, claramente sobra en su discografía.
4) "Cobre cuanto antes" (Acuarela Discos, 2002). Pese a la buena valoración del propio autor, es un disco que se queda a medio camino de cualquiera de sus coordenadas, anteriores y posteriores.
5) "Compito" (Acuarela Discos, 1996). "Compito" nació en los tiempos de auge del indie, tuvo excelentes críticas y muchos seguidores. Yo no le cojo el punto, me parece oscuro y con un sonido poco óptimo.

Había una vez... Sr. Chinarro A los que leen. Capítulo XXIX

27/7/20

'Sigo componiendo y haciendo canciones, y las hay mejores y peores, antes y después. Hacer diez canciones buenas en un período de dos años es algo tremendamente dificil. Una vez Fernández Mallo se preguntaba en un Rockdelux por qué el primer disco de las bandas suele ser el mejor. Pues porque es un recopilatorio de muchos años. Luego para el segundo se tiene un año, año y medio para prepararlo, y en ese tiempo es muy difícil. Hay canciones que son verdaderos rompecabezas que se tardan décadas en completar: letras, melodías y trozos de ideas sueltas que no dan para tres minutos y medio. Hasta que un día las cosas se enlazan unas con otras, como si fueran átomos formando moléculas. Y mientras tanto están en tu cabeza, dando por culo. Siempre me quedaré con la duda «Si hubiera estudiado armonía... o si hubiera ido al conservatorio...», seguro que sabría enlazarlas de un modo más racional. Pero no sé si así seguiría la magia que a veces sale, no sé si la magia es también aquí solo desconocimiento'.
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Al contrario que otros libros biográficos, autobiográficos o de entrevistas, que se suelen recomendar tanto a seguidores del artista como a potenciales descubridores y nuevos adeptos, "Había una vez... Sr. Chinarro. Conversaciones con Antonio Luque" es, claramente, un libro solo para fans. Difícilmente un no chinarrista saldrá orientado dentro de este laberinto críptico de frases, discos, músicos, excomponentes y referencias endógenas indies.
Para el chinarrista, por supuesto, es todo un filón de anécdotas, informaciones privilegiadas, curiosidades, aclaraciones y, sobre todo, una incitación absoluta a volver a poner sobre la mesa enormes canciones que en su día -y hasta hoy- se hicieron fieles acompañantes y emblemas de una época. También es un recordatorio de los desastrosos conciertos suyos que pude ver en su día en varios lugares, y los muy buenos que he podido ver en tiempos más recientes.

En definitiva, leer este libro ha sido volver a traer al presente a un músico, un grupo, unas letras, unas canciones que han sido compañeras activas desde el año 1993: por tanto, de media vida. Y ahí sigue. Ahí está Sr. Chinarro con más de veinte discos, una cifra que muy pocos de su generación, o ninguno, pueden igualar.
Igual que hay un tifón para cada isla exótica, hay una canción de Sr. Chinarro para cada estado de ánimo y momento del día. Chinarrista forever. x Fernando SoYoung

Me han dicho que caíste

20/7/20


Llegué tarde a Marsé.

Me hubiera gustado leerle en la adolescencia; cómo le habría disfrutado entonces…, pero mis escritores preferidos en aquella época, Baroja y Galdós, tampoco le eran unos extraños. Realismo social, caracteres miserables y desesperados tirados por los barrizales del atraso. Nadie en el Silos nos habló nunca de Marsé, aunque un día, durante una clase de COU, giré la cabeza y, en el pupitre de detrás, Chusé Izuel leía con diecisiete años un libro naranja de la colección Club Bruguera: “Si te dicen que caí”.

Me sirvió de indiscutible referencia pero conocí antes las novelas de Marsé por el cine que por sus páginas, a las que me adherí desordenadamente tiempo después: “El embrujo de Shanghai”, “Últimas tardes con Teresa”, “Si te dicen que caí”, “La oscura historia de la prima Montse”, “El amante bilingüe”, “Un día volveré”, “Rabos de lagartija”

No pude evitar ligar el Guinardó de los 40-50 al barrio de Las Fuentes de los 70, a las impresiones que me causaron ciertas personas y situaciones que por allí deambulaban en mi infancia. Barrios orillados y marginales salpicados de personajes apabullados por las secuelas de nuestra historia, por décadas de franquismo y humillación.

El Pijoaparte o nuestro quinqui de pantalón de campana, robando radiocassettes de los coches, que nunca conoció a su Teresa. Los matones de penumbra o el exlegionario reconvertido a equilibrista, "El hombre foca", que con un tablón alzado en su barbilla cantaba “Mañana por la mañana te espero Juana en el café; te juro que tengo, Juana, ganas de verte la punta el pie”.

Calles embarradas de farolas rotas. El olor a basura quemada de los solares del Carmelo era el mismo que hedía en las chabolas de gitanos de los descampados de Torrerramona. Sus charnegos, nuestros sorianos. Sus policías perdonavidas, nuestro vecino facha, borracho y putero que nos amenazaba con pegarnos cuatro tiros con la pistola que conservaba de sus tiempos en la División Azul. La vieja enlutada y encorvada que contaba agazapada en los portales la calderilla de las limosnas. Historia social contemporánea de tapa blanda.

Hace ya tiempo que me fijé en el parecido físico y, en algunos aspectos, literario de Juan Marsé con Raymond Carver, aunque son hijos de distintas circunstancias. Facciones anchas, rudas, mirada directa y severa, cazadoras de piel, tipos genuinos como sus desesperanzados personajes, resignados a tropezar constantemente con sus propias vidas.

Encerrada con mi propio Marsé, todavía me quedan algunos de sus libros por leer, pero ya son pocos, muy pocos.

(A mi madre, que falleció el mes pasado también a los 87 años).
x Asun No.