"Mi padre alemán" (Ricardo Dudda) Subrayadas (171)

7/4/24

Richard nunca dejó de ser para mí un personaje de ficción. ¿Cómo iba a ser real un personaje que tenía un pasaporte con una esvástica ensangrentada? La segunda guerra mundial es una ficción. Mi abuelo es una ficción. Al contarle a mi padre lo que hizo Richard, lo convertí también para él en una ficción. «No me entra en la cabeza», me dijo un rato después. «Yo lo recuerdo tan formal, con su uniforme.»

Hace unos años, mi novia y yo nos dimos un tiempo. Me fui con mi padre a El Hoyo para pensar. Siempre he creído que los problemas sentimentales se solucionan pensándolos más. Di largos paseos por la playa esperando una epifanía. Una noche, le expresé todas mis dudas a mi padre y me respondió que estar enamorado es como estar embarazada: o lo estás o no lo estás. Todavía no sé si tiene razón.

Los que nacieron en los años treinta o en los cuarenta se salvaron de asumir cualquier tipo de responsabilidad sobre el nacionalsocialismo porque eran niños o adolescentes. La culpa no es hereditaria. Bueno, no lo sé. Tal vez lo que no es hereditario es la responsabilidad; la culpa es mucho más complicada.

Me acuerdo de un poema del polaco Czesław Miłosz, otro desplazado por los cambios de fronteras en el siglo XX: nació en Šeteniai, un pueblo hoy lituano (y antes polaco y ruso) que está a trescientos kilómetros de donde nació mi abuelo. Se titula «Regalo»:
Qué día tan feliz.
Se disipó la niebla temprano, yo trabajaba en el jardín. Los colibríes se detenían sobre las madreselvas. No había nada en la tierra que deseara tener. No conocía a nadie que valiera la pena envidiar. Olvidé todo el mal acontecido.
No me avergonzaba pensar que era el que ahora soy. En el cuerpo no sentía ningún dolor.
Al incorporarme, vi el mar azul y unas velas.
Berkeley, 1971


Llevo aquí dos meses, estoy cansado, quiero volver a Madrid. Vengo muy a menudo y sin embargo me parece que nunca es suficiente. Me siento culpable por no venir más, pero cuando vengo la culpa no desaparece, se transforma: no le hago caso a mi padre, no paso suficiente tiempo con él, no exprimo este lugar, no me concentro como había planeado ni me relajo como había deseado.

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