"Memorias líquidas" (Enric González) Subrayadas (170)

28/3/24

Mi Barcelona es la Barcelona de entonces. Era una ciudad en tránsito. El franquismo hacía las maletas o se disfrazaba de otra cosa, los poderes sustitutorios no habían llegado todavía, la libertad era un estado de ánimo sin reglas ni procedimientos democráticos, había mucha prisa por recuperar el tiempo perdido y el sexo y la droga parecían un buen atajo. Hablamos de una ciudad sucia y desordenada, relativamente pobre, con árboles enfermos, un mar aceitoso y pocos turistas. No se parecía en nada, ni de día ni de noche, al parque temático de palmeras y diseño de la actual Barceluña.

Yo era un tipo sin estudios superiores, un reportero que había aprendido lo poco que sabía en la calle y en el trabajo. Leía, siempre he leído mucho y tal vez sea lo único que hago realmente bien. Me parece que un periodista ha de leer como si le fuera la vida en ello, porque le va la vida en ello.

Esa jornada y las siguientes fueron lamentables. Los jefes de todos los medios pedían hazañas bélicas, y el cuerpo periodístico destacado en la zona enviaba relatos espeluznantes sobre el horror de la guerra, el cielo iluminado por las explosiones, el ardor de los marines ansiosos por iniciar la invasión y la resistencia feroz de las tropas iraquíes. Todo inventado al borde de la piscina.

Las estancias en el Lido de Venecia venían a ser un vestigio de otros tiempos, de cuando los periodistas eran bohemios y canallas porque se esperaba de ellos que lo fueran. A veces bebíamos. A veces pasábamos la noche bebiendo. Lo poco que sé de cine lo aprendí en charlas etílicas. Los martinis en el Harry’s eran solo el prólogo de veladas imposibles que concluían con Delaney orinando contra la fachada de San Marcos o mostrando a un grupo de turistas americanos lo bien que se había depilado el culo, con Boyero o un servidor jurando amistad eterna y con Oti tratando de devolver el rebaño al hotel con el tiempo justo para una ducha y para llegar a la primera proyección de la mañana.
A veces echo en falta esas noches.

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