7/2/26
En La intuición y el estilo, Baroja cuenta que en 1932 (hay que retener esa fecha) fue a comer con Chaves Nogales, que entonces trabajaba en el diario Ahora. Tenía un piso espléndido en la Cuesta de San Vicente y los balcones daban sobre las arboledas del Campo del Moro.
—¡Vaya casa tiene usted!, —le dice Baroja—. ¡Qué panorama! Yo creo que viviendo en un sitio así no saldría a la calle nunca.
Chaves le responde:
—Sí, está muy bien, pero es pasajero. Usted y yo acabaremos en alguna buhardilla pobre, en una callejuela de París.
—Pero, hombre, ¿por qué?
—Porque esto de la República no marcha.
—Sí, puede ser, pero ¿hay algo fuerte en contra?
—Naturalmente que lo hay. Los conservadores y reaccionarios, que al principio estaban asustados, van ganando terreno. Y por otro lado, los comunistas están deseando que haya agitación, para ver si dan un golpe al estilo ruso.
—Estaba yo sin enterarme —dice Baroja.
—En la higuera.
—Evidentemente, en la higuera.
—Pues no nos permitirán estar en la higuera y, como le digo, tendremos que salir corriendo a meternos en algún rincón de París…, si nos dejan —dice Chaves.
En 1939 se encuentran en París. Baroja le recuerda su predicción.
—Amigo, ¡qué olfato!
—Era el andar por la calle —replica Chaves—. Metido usted en su casa, con sus papeles y sus libros, ¿qué se iba a enterar de lo que ocurre en el mundo?
—Naturalmente, nada.
Leído en "Una cierta edad: cuadernos y diarios (2011-2016)", de Marcos Ordóñez.
—¡Vaya casa tiene usted!, —le dice Baroja—. ¡Qué panorama! Yo creo que viviendo en un sitio así no saldría a la calle nunca.
Chaves le responde:
—Sí, está muy bien, pero es pasajero. Usted y yo acabaremos en alguna buhardilla pobre, en una callejuela de París.
—Pero, hombre, ¿por qué?
—Porque esto de la República no marcha.
—Sí, puede ser, pero ¿hay algo fuerte en contra?
—Naturalmente que lo hay. Los conservadores y reaccionarios, que al principio estaban asustados, van ganando terreno. Y por otro lado, los comunistas están deseando que haya agitación, para ver si dan un golpe al estilo ruso.
—Estaba yo sin enterarme —dice Baroja.
—En la higuera.
—Evidentemente, en la higuera.
—Pues no nos permitirán estar en la higuera y, como le digo, tendremos que salir corriendo a meternos en algún rincón de París…, si nos dejan —dice Chaves.
En 1939 se encuentran en París. Baroja le recuerda su predicción.
—Amigo, ¡qué olfato!
—Era el andar por la calle —replica Chaves—. Metido usted en su casa, con sus papeles y sus libros, ¿qué se iba a enterar de lo que ocurre en el mundo?
—Naturalmente, nada.
Leído en "Una cierta edad: cuadernos y diarios (2011-2016)", de Marcos Ordóñez.















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