12/6/26
Me aparto y me abro paso hasta la barra. Pido una cerveza y me quedo en un rincón mirando a los juerguistas. Debo de tener una pinta aberrante de rarito aquí plantado, bebiéndome una cerveza a sorbos. La soledad es sin duda una pista de baile abarrotada.
Principal consejo para mentir: introduce siempre un elemento sólido de verdad en tu trola. De hecho, consejo número dos: una mentira funciona mejor cuando es una verdad a la que aspiramos con fervor.
Me mira como intentando determinar si soy un caballero de reluciente armadura o solo un tarado baboso intentando a la desesperada caerle en gracia. Me divierte comprender que ambas proposiciones, lejos de ser mutuamente excluyentes, están conectadas.
En esta choza pequeña de Dunbar, la carga de la decepción de mis padres nos aplasta a todos. Es tal el alivio que siento cuando llega el momento de dejarlos y coger un vuelo a Ámsterdam que me da vergüenza.
Mujeres: no tengo ni puta idea de lo que ven en los hombres. Si yo mandara, les pagaría a ellas cuatro veces más que a los tíos por hacer el mismo trabajo. La sociedad mejoraría al instante si esos inútiles se suicidaran en masa.
Muchos cantantes heterosexuales tienden a los excesos del rock and roll por poderes: disfrutan de la fachada de su compañero drogata y autodestructivo, normalmente el guitarrista, y eso les otorga una credibilidad indirecta.
¡Salve, ignorancia, reina majestuosa,
de porte enigmático, oscura y poderosa!
No eres hija de la advenediza claridad,
sino de la antigua casa de la oscuridad.
MARY SHELLEY
Su mujer sigue siendo hermosa, pero una dureza desconcertante la permea. No ha aparecido con la edad. Siempre ha estado presente, pero la piel suave de la juventud le había permitido hacer la vista gorda o interpretarla como sofisticación altiva. Ahora parece una muestra de un espíritu más oscuro, quizá maculado por la inevitable desilusión con la vida que acarrea envejecer.
Creo que se puede aprender de la gente y uno puede cambiar su forma de ser, pero no la de los demás; una relación no debería cargar con esa expectativa.
Cree profundamente que todas las mujeres y todos los hombres pasan por una fase en la vida en la que actúan movidos por una necesidad subconsciente de que un amante los trate mal.
La culpa está haciendo acto de presencia: una respuesta perfectamente natural a su infidelidad. Al montarse en el tren, decide luchar contra esa cabrona hasta la victoria. Si no, siempre cabe la posibilidad de «romper el cristal en caso de emergencia»: el confesionario de la iglesia católica local.
Es fácil enamorarse de alguien. La clave está en enamorarse de la persona adecuada. Eso es mucho más difícil. Te pega un subidón de dopamina y luego te das cuenta de que, tengáis o no compatibilidades reales para empezar, los dos sois imágenes en movimiento, una obra en constante cambio, y es más fácil alejarse que crecer juntos.
Así que, si hoy en día aguantas cinco años en una relación, cuenta como un éxito tremendo. Diez es un resultado fenomenal; si has llegado ahí puedes darte palmaditas en la espalda. A partir de diez, o bien has descubierto el secreto del amor eterno, o solo eres un puto dejado que se pliega a la costumbre y la economía, y por tanto la vida te ha derrotado. Tal y como van las cosas, ser capaz de tener cualquier tipo de relación emocional y sexual durante más de unas pocas semanas, hasta que el subidón de dopamina desaparezca del cuerpo, será casi imposible. El amor eterno será, más que nunca, un espejismo.














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