Morrissey. Sala Mozart. Zaragoza, 14 de marzo de 2026.
"Me gustaría que la vida fuese regulable como el agua caliente de mi baño. Me gustaría desaparecer, perder la consciencia. Porque la juventud es una niebla que, cuando se disipa, te deja tirado en medio de un paisaje extraño. Allí es donde me encuentro". Esta frase de Óscar Sipán se pudo leer aquí mismo en 2010, hace dieciséis años, y ya entonces me representaba. Allí me encontraba entonces, en un paisaje extraño. Y tanto tiempo después, el extraño paisaje se ha hecho más desértico, más intransitable, irrespirable, inhabitable, casi irreconocible del todo.
Fui uno de aquellos que en 2004 insultaron y odiaron -momentáneamente- a Morrissey cuando en el FIB, visualizando en el peregrinaje de acceso al recinto las bombillas rojas que configuraban su nombre sobre el escenario, escucharon que no se iba a presentar al evento. También fui de los que se lo perdonaron y volvió en 2006 al mismo escenario. Durante muchos, muchísimos años, Morrissey se ha ganado a pulso el ser considerado un ser despreciable, egocéntrico, faltón, vesánico, de ideología sospechosa, irrespetuoso con sus seguidores cancelando conciertos una y otra vez por los motivos más estrambóticos. Y sin embargo, su sólida e inquebrantable masa de fans -construida gracias a los cuatro discos con The Smiths, y a los primeros en solitario que abarcan su período 1988-1994- le ha pasado por alto todo una y otra vez y se ha postrado a sus pies olvidando al instante las ofensas.
Ahora estamos en 2026, y en un giro también extraño del destino, Morrissey estaba programado para actuar en Zaragoza. Un amigo, o ese en el que una autobiografía que no será escrita aparecería en capítulo aparte como "el amigo que camina a tu lado toda la vida", me sacó del pozo de la apatía y me arrastró a ver al ídolo -aquel al que en su día compraba todos sus discos, y también camisetas, libros con las letras de las canciones y hasta calendarios con doce imágenes de su entonces joven figura-, al mito personal que sin embargo hoy ya no tiene la fuerza suficiente como para sacarme del cenagal de la desidia para acudir a verle. Por eso mi amigo acude al rescate (nunca se lo podré agradecer suficiente) y me lleva al reencuentro, a la comunión, a la celebración del pasado, a la ¿despedida también? de alguien que me encendió de joven la llama del corazón y la mantuvo viva durante tantos años.
Con una previa que solo ahondaba en el cachondeo y la falta de respeto total (ganada a pulso) de si se celebraría o no el evento, pues se había suspendido el de dos días antes en Valencia, el concierto se dibujaba solo como una vía directa al pasado y a la nostalgia, independientemente de lo que se viera y escuchara. Sonaron cinco canciones de los Smiths, y no faltaron las mejores canciones de su carrera en solitario, pero por momentos, lo de menos era la canción que sonase porque todo se desarrolló en un estado de flotación límbica en donde, llevada en volandas por una banda que sonó espectacular, la voz de Morrissey, totalmente única e inconfundible entre todas todavía hoy, me envolvió y me trasladó a un encuentro en la tercera fase, o cuarta, en donde el tiempo se detenía y podías estar en cualquier momento de hace veinte, treinta y hasta cuarenta años, cuando por primera vez sonó en el tocadiscos la primera canción del primer disco, "Reel around the fountain", y en cierta manera, todo cambiara para siempre en mi brújula musical.
Cada vez resulta más difícil zafarse de la tristeza, con todos sus tentáculos, la tristeza por el pasado perdido, la tristeza por la fea realidad del inevitable deterioro, la tristeza de pensar que algo no volverá a pasar o que es muy posible que no vuelvas a ver a alguien tan esquivo como Morrissey, pero ahí quedarán los momentos, las sensaciones y un puñado de imágenes y recuerdos que desde hoy procederán a tergiversarse y deformarse cada día que pase para su correspondiente magnificación y gloria. Pero sí, gracias a mi amigo, hoy volví a ver a aquella estrella personal que me guió y acompañó mi vida con canciones que nunca me han dejado, ni me dejarán, de tan adentro que perviven.
Habiendo alcanzando cotas de emoción interna que uno ya casi no recordaba, la despedida apoteósica de la noche no podía haber sido otra: la luz que nunca se apaga.
Tras una larga trayectoria en las filas de We Are Standard, el compositor y productor bilbaíno Jon Aguirrezabalaga adoptó el nombre de Zabala para producir su obra más personal. En ella se zambulle en géneros electrónicos como el ambient, el IDM o el drone con un enfoque experimental y abierto, que también comparte su trabajo para artes escénicas y cine. En su nueva posición de alquimista de la electrónica más orgánica, el artista vasco es capaz de jugar con los límites de lo onírico y lo real abriéndose camino hacia territorios de una belleza inusual y extraña que comulgan perfectamente con el found footage que Nuria Giménez convirtió en esa maravilla que es "My Mexican bretzel".
Zabala ha interpretado hoy en directo en el Teatro del Mercado, sobre la proyección de la película, su música para "My Mexican bretzel", dentro del Festival Retina.
"My Mexican bretzel" (España, 2019, 73 minutos)
V.O.S.E.
Sinopsis: Diario íntimo de una mujer de clase acomodada, Vivian Barrett, ilustrado por las filmaciones caseras de su marido León, un rico industrial, entre los años 40 y 60 del siglo pasado. La película es también un melodrama clásico a lo Douglas Sirk o Todd Haynes, con los sentimientos a flor de piel. Un viaje en volandas a través de la vieja Europa. Un ensueño romántico.
Género: Documental
Dirección: Nuria Giménez
Guión: Nuria Giménez
ABRAHAM BOBA. PIANO
PIANO. (9/11/22. Centro Cívico Universidad)
En
apenas seis meses Abraham Boba ha vertido su trabajo artístico en Zaragoza en
cuatro ocasiones bastante heterogéneas: en junio, la sesión como DJ en el
Bosque Sonoro de Mozota; en julio, la intimista performance presentando su
libro “Esto no es una canción”; en septiembre, desbaratado enloqueciendo a las
masas con León Benavente en el Vive Latino, y ahora en noviembre, un lujazo, un
concierto de piano íntimo, a media luz, donde pudimos escuchar canciones de su
trayectoria en solitario y algunas de las que comparte con su grupo actual.
Y ocurrió
así: Fue una tarde cualquiera de otoño. Llegamos semiembrutecidos por un
trabajo matutino anodino a una sala en penumbra y este músico nos ungió con el precioso
bálsamo de su voz y sus melodías, dejándonos la piel emocionada y el rictus
sonriente.
El
piano comenzó a sonar con “Las hermanas Sánchez”, la primera de sus canciones.
Siguió con “Capital” y “La educación”, regalándonos temas de aquellos discos en
solitario de hace ya unos cuantos años. Nos habló sobre recuerdos y vivencias
tales como el influjo de Leonard Cohen en su decisión de dedicarse a la música,
su vida y huida de Madrid (“Así se vive aquí”), el concierto de Daniel Johnston
en Austin al que acudió con Nacho Vegas (hizo una versión en español de “True
Love will find you in the end”), su amistad inquebrantable con sus compañeros
de León Benavente…
Boba
interpretó las maravillosas “Hagamos algo antes de morir” y “Estado
provisional”, así como “Tu vida en
directo”, de la que nos contó cuánto le costó grabarla, en un estudio en
Miralbueno, ya que suele hacerle llorar cuando la canta; ayer no fue el caso.
Volvió
al presente con la autobiográfica “La cámara de ecos”, perteneciente a “ERA” y a
continuación sacó su libro “Esto no es una canción”, del que recitó un texto de
memoria aunque nos hizo el teatrillo de estirar el brazo y hacer ver que no leía bien
por la presbicia. Qué coqueto, Abraham… Qué afable y sonriente... Parecía feliz
ante esta propuesta de recuperar sus viejas canciones al piano; y el público
agradecidísimo, aplaudiendo efusivamente
a un artista que se expande polimorfo y del que no nos cansamos nunca.
El
recital terminó con “Podría haber sido peor”, pero no lo fue. Fue un tiempo de
mágica evasión. Boba, nos has malacostumbrado a ti en Zaragoza. ¿Qué tal otro
concierto en Navidad…? x Asun No
No asistía a un concierto de Las Novias desde 1993 en el
C.C. Delicias, así que ya tocaba. Pero me llena de orgullo y satisfacción haber
sido testigo, una tarde de diciembre de 1986 en el Covián, del preludio de lo que
llegarían a ser Las Novias: Los Niños de Buñuel, más tarde Los Niños del Santo
Sepulcro, formados por la mitad de Las Novias nonatas y sus fascinantes amigos,
Chusé Izuel a la batería, Bizén Ibarra a los bidones y Félix Romeo, creo
recordar que a la guitarra. (Antes existió Zerra pero no llegaron a tocar en
las fiestas de Las Fuentes de 1984, así que no sé exactamente quiénes lo
componían).
Y es que el Covián supuso un pequeño revulsivo cultural
para la juventud de LF, o al menos así lo veíamos quienes nos quedamos
encallados en el Silos. Recuerdo ir a una charla de Javier Marías en el Covián,
presentada por Félix Romeo, ambos escritores muy queridos, admirados y siempre sacralizados
en mi biblioteca.
Pasaron décadas y llegó el 8 de octubre de 2022. Se presentaba en la Sala López el último disco de Las Novias, “Detente bala”. Treinta
y cinco años después, a aquellos jovenzuelos del siglo XX les caracterizaba
ahora la profesionalidad, la melena en el mentón y el dominio de la tensión
eléctrica en las puntas de los dedos.
Las canciones del nuevo disco fueron interpretadas según el
orden riguroso del mismo, tal y como anunció la abismal voz de Toño Leza. Pentagramas
sublimes, fragancias de cuento, leyendas y memoria. “Dos hemisferios” “Misericorde”,
“LF”, “Hilo rojo”, “Ruido blanco”… Los temas nos arrasaban inmisericordes, como
las botas negras el escenario. El público se desbordaba de entusiasmo. Toño,
gran comunicador, de discurso y brazos envolventes, ojos ubicuos; Óskar a la
guitarra, impostor de la seriedad, melena al viento, eléctricamente hermanado
con Pedro, cercano, carismático y poderoso a las cinco cuerdas, reforzados
todos por el arrollante dominio de Germán a la batería.
Tras el despliegue de “Detente bala” relucieron algunas
joyas del pasado. “Imagínate el aire”, “Promesas”, “Robar el cielo”, que no
fueron en absoluto el broche final del concierto. Toño no quiso abandonar el
escenario sin dejarnos otro recuerdo indeleble. Con Pedro y Óskar haciéndole
los coros, se marcó a capela una habanera, “Salió de Jamaica”, que nos dejó boquiabiertos
y con el ánimo por las nubes por lo espectacularmente bien que la cantó.
Flipando. Debería considerar abrirse a otros géneros musicales.
Salud artística de diamante la de Las Novias. Espero que no
pasen de nuevo décadas para poder volver a disfrutarles. Ni que haya un ataque
nuclear, solo eléctrico.
Mi ofrenda de elogios para este concierto inolvidable. LF
Power. x Asun No
Lo primero antes de entrar en canción (nunca mejor dicho),
resaltar el prefijo posesivo ‘mi’ del título. Es diáfano que hay un festival por cada
asistente y estas líneas no dejan de ser una perspectiva endógena y subjetiva
del abajo firmante, lejos de una crónica neutra puramente informativa y
desapasionada, y que además queda seguramente más bien coja e incompleta por
mor de la necesaria criba a efectuar -con sus inevitables elecciones y
sacrificios no siempre acertados- al ser materialmente imposible estar en todos
los conciertos programados.
En cualquier caso por fin llegó el festival más largo del mundo
si nos da por fijar su comienzo en el momento en el que originalmente salieron
a la venta las entradas y abonos, allá por el ya muy lejano diciembre de 2019 y
con abstracción de que para la edición recién completada ya no fueran
prorrogadas y fuera necesaria su renovación.
Y había ganas, la verdad, no se tienen ya las mismas
oportunidades de acudir a eventos de esta índole -hablo de circunstancias
propias y no de la locura de sobreoferta existente postpandémica- por lo que
las expectativas estaban altas. Y lo cierto es que en líneas generales se
cumplieron con suficiencia. La magia en la que sutilmente te va envolviendo un
festival de esta índole es muy distinta a la de un concierto aislado. Cambias
de mundo por unos días, te imbuyes en el ambiente y te dejas llevar por el
vértigo sin más preocupación que disfrutar de la música y de la compañía,
paladeando el momento y teniendo oportunidad además de descubrir nuevas bandas
con las que de otra manera hubiera sido seguramente más difícil encontrarse.
Contaba también con alicientes paralelos como la curiosidad
de apreciar el envoltorio mexica del entorno, la convivencia multicultural con
la notable presencia de gente procedente de Latinoamérica, por qué no el reencuentro
con el espacio Expo con el recuerdo todavía vívido de conciertos allí
disfrutados catorce años atrás… en fin, que en éstas Miss Cafeína cortaba la
cinta inaugural… protocolo simbólico que no pude presenciar por problemas
logísticos que retrasaron mi llegada al festival y que asimismo me impidieron
el reencuentro con Sidonie, grupo al que vi n veces en la primera década del
siglo y que realmente me apetecía redescubrir y calibrar su evolución desde
entonces, probablemente positiva a tenor de las buenas críticas de su último
trabajo… Perderme también a Coque Malla me importó menos, tengo una atávica y
seguramente poco racional animadversión a los cantantes que se escinden de sus
grupos madre una vez que consiguen el éxito, no sé, nunca he podido evitar
identificarlo con ciertas ínfulas megalomaníacas o autoascensos a niveles y
estados mentales superiores. Sea ésta la razón o no, lo cierto es que casi
sistemáticamente las propuestas de estos neodivos (bunburys, manologarcías, leivas…) siempre me han parecido peores que las de su grupo primigenio, opinión
en el extremo antitético de tantos y tantos que siguen al escindido ciegamente
y lo mismo les da que haga jota o bolero que todo les encanta…En fin ésta no es
una excepción, Ronaldos sí, Coque -amén de darle el mérito que merece alguna de
sus canciones- dudosete…
Así pues, me tocó debutar y calentar motores con Taburete y
su agradable y entretenida apuesta popera que cumplió su misión de distraerme
hasta que decidí que era la hora de coger buen sitio para disfrutar a León
Benavente, que no defraudaron en absoluto sino todo lo contrario para delirio
de sus entregados incondicionales, con Abraham -traje rojo, cabello blanco-
dejándose todo una vez más en el escenario. Acto seguido tocaba visionado una
vez más de Love of Lesbian, lejana ya aquella primera vez en FIZ2009 gentileza
de su manager a la que caí en gracia en el showcase previo en FNAC y me regaló
una entrada… quienes más que consolidados repasaron su trayectoria con Santi
gustándose mucho (‘carismático’ es el epíteto que le suele acompañar al
referirse a su persona en los medios) y demandándonos una afonía que en mí no
llegó a conseguir pero fue una actuación disfrutable, como la siguiente de
Vetusta Morla, evidentemente de igual forma consolidadísimos y con sobradas
tablas para despachar una actuación solvente y convincente sin ambages…
El sábado se presentó con bastante más público que el
viernes pero la organización aprendió de alguna novatada del inicio y desde mi
punto de vista se matizaron las colas del día anterior para el tema de la
restauración y la evacuación fisiológica. Esta vez tocó el calentamiento con
Carlos Sadness, con su punto histriónico pero divertido que como hiciera el día
anterior Taburete sirvió para amenizar el rato hasta que Ivancito Ferreiro
acercaba su inicio y había que agenciarse una ubicación para verlo lo mejor
posible. Con el vigués hago cierta excepción respecto al inicial rechazo
visceral antes comentado que me produce el devenir desde el grupo a hacia el
individualismo, le tengo cariño vaya (seguro que también influye
inconscientemente en esto el hecho de haber sido el último afortunado en poder
acceder a un fnacshowcase suyo, dejando justo tras de mí una fila cortada por
la Seguridad, compuesta y sin concierto. Ahora que lo pienso e hilándolo con
lo de Love of Lesbian debo ir a más fnacshowcases), si bien sigo quedándome
con Los Piratas. Con algún kilillo de más y definitivamente atrás ya esa cara
de niño que ha mantenido tanto tiempo -de hecho el sábado me recordaba fuertemente
al actor Paco Tous- lo que sí mantiene intacto es ese timbre de voz tan
peculiar y que hace de él un artista especial. Desgranó canciones de su amplio
repertorio, por supuesto también de Piratas (El equilibrio, M, cómo no la
mítica Años 80…) y todos felices y contentos, la verdad, antes de proseguir la
noche festivalera en la que esperaba Amaral.
Poco que decir, Eva Amaral es una estrella, lo sabe y lo
demuestra en las tablas. Sentido guiño previo a Bunbury (cierto que a pesar de mi
‘Héroes sí, Enrique dudosete’, me hubiera gustado verlo en directo en solitario
por una vez, que además podía ser última), colega y paisano, para meterse después
en la harina de un concierto redondo que hipnotizó a la parroquia como no podía
ser de otra manera. La zaragozana, autoproclamada ‘mujer de río’ jugaba en casa
y contó sus canciones por goles.
Café Tacvba era el enlace entre Amaral y Leiva y no vino
sino a refrendar una sospecha que ya me rondaba… tenía que haber optado por ver
a más grupos americanos, que lógicamente los había en cantidad y calidad
(Babasónicos, Aterciopelados, Molotov, IMS, Mula…). Son diferentes y si cierras
los ojos te parece estar en la frontera mexicana o en el sur de Estados Unidos
con el puro sonido de esas orquestas al uso por aquellos pagos. Además son
capaces de alternar voces y cambiar registros sin bajar el nivel. Permítaseme
otro parecido físico, el de su voz principal, Rubén, con un Gabo en sus
ciencuentas. Al menos en el look que presentaba en el concierto.
Y Leiva. Por cierto que también tengo buen recuerdo de un
fnacshowcase de Pereza en el que me llevé dos camisetas de regalo (todavía las
guardo sin sacar del plástico) aunque tuvo poco mérito por mor de que había más
camisetas para regalar que público en la placeta de Fnac Alicante, que no pasaríamos
de veinte o treinta pelaos. Hablamos, eso sí, de los tempranos años 2000 y
auque lo meto en mi saco de los escindidos y no es santo de mi devoción
musical, (sentí además cierto desengaño al enterarme de que no era hijo -como no sé por qué había asumido- del gran maestro Leiva, director de orquesta con participaciones en la Eurovisión antigua e incursiones menos glamurosas en los televisivos Qué apostamos o Grand Prix), la evolución está ahí y el éxito incontestable. Triunfó como Los
Chichos o más.
Rulo también es parcialmente excepcionable (ninguno lo será
totalmente y además éste tiene el detalle de añadir a su nombre el de la banda
que le acompaña) de mi lista de proscritos escindidos de sus grupos matrices.
Me gustaban la fuerza, las letras y el punto a medio camino entre lo canallita,
lo estoico, lo visceral y lo a veces tierno a la vez de La Fuga y el cántabro
con La Contrabanda mantiene el nivel con nota.
Y así se cerraban dos días de festival muy satisfactorio e
inolvidable por diferentes razones. Porque Kase.O es también paisano y buen tío
pero su estilo no me encaja nada de nada. Me alegro de su éxito pero ahí lo
dejé con sus versos al hombre, mientras mi cabeza ya planeaba volver el año
siguiente si me es posible y se cumplen los deseos de la organización de
renovar el evento para cuatro años, y también con el propósito de revisar el
elenco previo de conciertosparanoperderse abriendo miras y arriesgando más.
Este año, tras tiempo de barbecho, había que ir a lo seguro... x Atreyu
The National
Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra BALUARTE. 28 de mayo de 2022. Texto y foto: Ignacio Novales.
Una gran perseverancia me llevó en noviembre de 2019 a Berlín, y un golpe del destino ha hecho que en tan solo dos convulsos años haya podido repetir concierto de The National, esta vez en el Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte de Pamplona.
The National es una banda norteamericana muy reconocida y consolidada en EEUU, no tanto en Europa. Aun así, la sala estaba llena y el público de las primeras filas se entregó desde el primer momento, hasta el punto que a partir de la cuarta canción fue imposible poder seguir el concierto sentado, lo cual no fue en absoluto un problema.
Comenzaron con Don´t Swallow The Cap y tras Mistaken For Stranger ya me di cuenta que a diferencia del concierto de Berlín íbamos a vivir un concierto de éxitos de la banda. No me equivoqué.
Fueron cayendo escalonadamente pelotazos incontestables como Bloodbuzz Ohio y System Only Dreams In Total Darkness (en la que hubo un lucimiento especial de las guitarras de los gemelos Dessner), con medios tiempos como I need My Girl y This is the Last Time, y emotivas baladas como Light Years y especialmente Slow Show, canción que hubiera bailado lentamente con mi acompañante de la izquierda que se movía lentamente con los ojos cerrados... porque esa es otra cosa que tiene esta banda, una sensibilidad madura de la que es muy difícil salir cuando entras.
Llegado a este punto del concierto sorprendía la tranquilidad de Matt Berninger, que, a diferencia del evidente estado de embriaguez del concierto de Berlín, se limitaba a cantar una canción tras otra eso si de manera perfecta sin interactuar con el público (lo hacía por él Aaron Dessner).
Llegó la parte del show en la que tomaron mucho protagonismo los instrumentos de viento en England y Fake Empire, dos grandes clásicos de la banda que en sus partes finales fabricaron emoción en estado puro. Como no podía faltar, volvieron muy lentamente con About Today, recuperada del EP Cherry Tree e interpretada por toda la banda de manera sublime, convirtiéndose en otro de los momentos clave de su actuación.
Tocaba despedirse ya entregados de una gran noche, Berninger se deshacía en gritos cantando Mr November rememorando los tiempos en los que el grupo parecía una banda de punk, se mantuvo la intensidad con Terrible Love y terminaron con una pausada Vanderlyle crybaby geeks, interpretada a capella, con todos los músicos puestos estratégicamente en primera línea despidiéndose de una audiencia que solo despertó del sueño cuando Baluarte encendía sus luces.
La pregunta es, llegados a este punto con esta demostración de pilotaje, profesionalidad, madurez y un público entregado, ¿a dónde nos llevará la banda?
¿Cuántos años ya asistiendo asiduamente a conciertos? Mejor no pensarlo mucho, pero pasan de tres décadas. A pesar de tanto agorero quejándose toda la vida de que "en Zaragoza nunca hay nada", lo cierto es que por esta ciudad han pasado muchos y muy grandes grupos y artistas, gracias a escenarios como En Bruto, Morrissey, La casa del loco, Oasis, La lata de bombillas, Rincón de Goya, varios centros cívicos, Las Armas, Multiusos, Sala López, Teatro Principal, etc. Esta lista, un pequeño recordatorio personal de algunos conciertos a los que he asistido en Zaragoza, podría ser muy amplia, así que el criterio ha sido simple: no mis favoritos ni los de los grupos más reconocidos o los conciertos más sonados e imprescindibles a priori (ahí también podrían estar David Bowie, Placebo, Ocean Colour Scene, Franz Ferdinand, Depeche Mode, The Posies, Therapy?, Del Amitri, Hefner, Superchunk, Autour de Lucie, The Wedding Present, Echobelly, Françoiz Breut, Mogwai, Damon & Naomi, Mercury Rev, Lloyd Cole, Nada Surf, Devendra Banhart, The Cult, Gigolo Aunts, Los Planetas, Antony & The Johnsons, Paul Weller, etc.) sino algunos que, a pesar del implacable paso de los años y del deterioro de la memoria, han dejado algún tipo especial de huella indeleble en mí. Como diría Rafael Berrio: a todos los he visto, de todos me acuerdo, aunque vivan en mis ayeres muertos. x Fernando SoYoung
El Regalo de Silvia, En Bruto, 13/01/93
El Niño Gusano, En Bruto, 13/01/93, Oasis 15/11/96. Rincón de Goya, 4/07/97, Oasis, 16/05/98
Teenage Fanclub, En Bruto, 14/11/93
Suede, Sala Multiusos, 16/05/95
Gene, En Bruto, 3/11/95
The Lemonheads, En Bruto, 3/04/97
Corcobado y Manta Ray, C.C. Delicias, 10/04/97
Chucho, En Bruto, 29/04/97. Morrissey, 2/04/98. Oasis, 1/04/00
The Frank & Walters, La casa del loco, 22/01/98. La casa del loco, 17/02/01. C.C. Laín Entralgo, 29/02/08
The Magnetic Fields, Morrissey, 21/03/98
Catchers, Concierto sentido, 31/10/98 Luna, Rincón de Goya, 1/10/99, La casa del loco, 28/06/01. Las Armas, 24/04/15
The Jayhawks, Oasis, 15/02/01, Las Armas, 15/04/15
Yann Tiersen, Sala Mozart, 12/10/02, Teatro Principal, 12/03/18
Nacho Vegas, La casa del loco, 15/11/03, Oasis, 19/01/07, Teatro Principal, 29/11/18
Wilco, Oasis 18/03/05, Oasis, 10/11/07
Dominique A, Oasis, 7/06/07. Teatro del Mercado, 4/04/19
Sr. Chinarro, Centro Cultural CAI. 20/09/08
Calexico, Sala Multiusos, 18/01/09
The Mary Onettes, C.C. Universidad, 14/10/09
The Raveonettes, Oasis, 4/02/10
Bigott, Café Hispano, 16/04/10. Teatro Principal, 15/11/11. Las Armas, 24/04/15
The Divine Comedy, Oasis, 24/11/10
Antònia Font, Sala López, 10/02/12
French Films, La lata de bombillas, 10/05/12
The Pains of being pure at heart, Sala López, 15/11/12
Motorama, La lata de bombillas, 9/06/15
Ricardo Lezón. Las Armas, 7/04/16
Cigarettes After Sex, Las Armas 28/11/2017
Rafael Berrio, Las Armas, 7/02/16, La lata de bombillas, 19/04/18. Teatro Principal, 19/09/18
The Goon Sax, La lata de bombillas, 4/10/18
Triángulo de amor bizarro La casa del loco 19/12/13. Jardín de Invierno 14/10/21
La Unión. 17 de agosto de 2019. Plaza de España, Pedrola (Zaragoza). Entrada libre.
‘Nunca volveréis a ser tan jóvenes como ahora mismo. Aprovechad’.
La lapidaria frase, pronunciada en un momento de la noche, corresponde a Rafa Sánchez, eterno líder del grupo, alma máter, factótum y todos los términos y expresiones análogas que queramos añadir, porque seguramente Rafa Sánchez es La Unión y viceversa.
Le acompañaban tres músicos, a la guitarra (con un ventilador éste bajo sus pies que removía su luenga cabellera, pareciendo en muchos momentos una de esas parodias de anuncios de champú), bajo (Luis Bolín, el otro miembro original que sigue en la banda) y teclados. Se limitaron a cumplir sin grandes alharacas, conscientes de su papel secundario en el contexto del evento.
A Rafa se le vio algo cascadete, con un look barbado que recordaba –horror- a Arias Cañete, y por ende no muy favorecedor, y su peculiar y genial voz sonaba algo justilla. En cualquier caso hablamos de una estrella contrastada (a la que hay que agradecer que siga con ganas de hacer directos, y no solo en lugares de postín y facilones) y pese a todo defendía cada tema con suficiencia más que sobrada.
La Unión es una banda que, independientemente de que te guste más o menos, merece un respeto casi reverencial por una trayectoria tan dilatada y sostenida en el tiempo, algo al alcance de muy pocos y además con la dificultad añadida de lidiar con el éxito de una primera canción que pasó a la categoría de mito, de himno generacional, y ahí seguirá in eternum…
No hace falta hacer referencia a la innumerable cantidad de grupos que lanzan un primer sencillo brutal y después languidecen sin remedio hasta el olvido. Es el síndrome del tan cacareado ahora ‘one hit wonder’ .
La Unión, como digo, siguió a lo suyo aun siendo con seguridad plenamente conscientes de que nada tendría la repercusión y trascendencia que tuvo "Lobo hombre en París", y consiguieron muchos otros éxitos indudables a lo largo de sus treinta y tantos años de vida y lo que quede.
Éxitos como "Ella es un volcán", "Más y más" (sintonía de una Vuelta ciclista a España pretérita), "Fueron los celos", "Vuelve el amor", "Maracaibo", "Vivir al este del edén"… todos fueron cayendo a lo largo de la noche, muchos de ellos cantados de forma diferente, como Rafa consideró oportuno. Tiene patente de corso para hacer lo que quiera y el público lo sabe y disfruta viendo al propio artista ser feliz en el escenario. También aprovechaba algún ínterin entre canción y canción para declamar alguna peroratilla, con más o menos sentido, pero siempre contando con el parabién incondicional de una gente entregada.
No se olvidaron sus famosas versiones del "Tainted love" de Soft Cell ("Falso amor" en su registro) o del Tren de largo recorrido de Doobie Brothers ("Sin amor"), y también "Sildavia", un tema muy especial, interpretado de forma especial, y cuya magia envolvió sutilmente los corazones presentes. (Me abstraigo de comentar la teoría que algunos defienden y que relaciona indefectiblemente esta canción con Tintín).
Para el bis dejó Lobo, cantada a dúo con toda la plaza, como no podía ser de otra manera, y con la referencia a la luna casi llena que presidía la noche, como oportuna introducción al superhit.
Terminó con un tema de su útimo trabajo, ‘Tiempo’, y para finalizar lanzó otra sentencia para enamorar a la parroquia y dejar huella en su subconsciente: Todas las canciones de amor hablan de ti y de mí.
Dominique A. Teatro del Mercado, Zaragoza, 4 de abril de 2019.
Como decía la canción de New Order, touched by the hand of God. Rendido fan incondicional desde 1996, había visto a Dominique A en festival, con banda, presentando discos más accesibles y otros menos directos, pero en la cercanía máxima de ayer, todo -su voz, sus guitarras, su talento melódico- adquirió una magnitud extraordinaria. Hizo un repaso bastante proporcionado a toda su discografía reciente, a veces con sensibilidad acústica, otras con intensidad eléctrica, siempre con un aplomo y una categoría que no tantos podrían presentar en solitario sobre un escenario. Como dicta otro tópico, lo de ayer de Dominique A fue mágico, emocionante, y segura -y tristemente- irrepetible. Un grande a la altura de los grandes franceses. Maravilla. x Fernando SoYoung
The Ballet. 14 de marzo. La Lata de Bombillas TOY. 14 de marzo. Las Armas.
A la manera de aquel 'temporada de patos, temporada de conejos' que pelearan hace océanos de tiempo Bugs Bunny y el pato Lucas, esta noche dos bandas radicalmente diferentes como The Ballet y TOY proporcionaron también a mis ojos un 'concierto de calvos, concierto de pelazos'. Hace mucho tiempo además que no tenía la oportunidad, o las ganas más bien, de hacer un doblete nocturno de conciertos en la ciudad. Algunas casualidades lo hicieron posible.
A las 9, en La Lata de Bombillas, The Ballet, dúo norteamericano de pop electrónico, desplegaban sus canciones intimistas ante una mayoría (simple, no absoluta) de asistentes calvos. Fue un concierto muy latero, versión grupo pequeño, querencia amateur, cercanía, cierto encanto lo-fi. Una guitarra, unos synths y unas canciones tiernas que me recordaron viejos tiempos de The Magnetic Fields época "Get lost", o de los míticos -por esquivos- The Postal Service. Tocaron algunas canciones de su ya lejano y único álbum, "I blame society" (2013), y adelantos de su nuevo disco como ese fino "But I'm a top". Uno de esos conciertos minimalistas que nunca me decepcionan.
Y de la alopecia o rapadismo pasamos a la fulgurante calidad capilar de TOY (y también de la mayoría del joven paisanaje presente), hora y cuarto después, en Las Armas. Imagen del grupo, toda y más (a un kilómetro de distancia se les reconocería como faunos musicales británicos). Los flequillos, excelsos (el bajista hubiera quedado niquelado en la formación de un concierto de The Cure de 1984). Este quinteto británico de fachada rockera impecable apuntó al cielo con su estupendo álbum de debut en 2012, pero ya llegando a este cuarto reciente, "Happy in the hollow", se han disuelto como un azucarillo en el magma de la espesa instrumentalidad. Reducida su vena algo más accesible a "Mechanism", "Energy" y "Move through the dark", su nuevo álbum es un mazacote de maquinaria pesada psicodélica que no aporta mucho de interés a lo que conocíamos de ellos. Y sobre el escenario, se trasladó la misma impresión. Un sonido un poco pasado, con momentos fulgurantes de guitarras, donde las voces quedaron sepultadas.
Talento en disco y sobre las tablas no se les niega, pero quizá esta noche quedó todo un poco apelmazado, a excepción del tercio final, donde hubo verdaderos momentos de vértigo merced a los muros de guitarras que hicieron disfrutar, no solo a las chicas que copaban las primeras filas, sino a todo el personal del recinto (escasa entrada en ambos conciertos). Quizá me dejo llevar por que no les perdono que no tocaran -o yo no la distinguí entre la bruma decibélica- su mejor canción con mastodóntica diferencia, "Lose my way" (mejor canción del año Soyuz 2012), pero TOY deberán reconducirse en futuros discos (si es que no se disuelven tras este), porque aunque su directo potente y resolutivo es más que disfrutable, su disco invita a pensar en estancamiento y falta de imaginación. x Gabi Lombardo
Se acerca la primavera y con ella las fiestas y aquelarres que preparan los chicos de Zaragozafelizfeliz. Tenemos ya en agenda tres fechas ineludibles con algunos de los grupos más en boga del indiepop nacional. A saber:
- 23 de febrero. La Lata de Bombillas. Hazte Lapón + Grupo de Inventores + After party ZFF djs. Hazte Lapón ha sido uno los triunfadores del pasado año gracias a su disco doble "Tú siempre ganas", pero ya desde el inicio de su carrera dejaron el sello de que eran una de las propuestas más especiales del pop español, por letras y música. Desgraciadamente, con este gran álbum se despiden, por lo que la oportunidad de verles se convierte en única e imprescindible, por irrepetible.
Acompañándoles estará la banda que tiene el honor y el privilegio de ser la primera referencia de Zaragozafelizfeliz Records, Grupo de Inventores, que además esa noche estrenarán vinilo en formato físico. Entradas solo en formato físico y anticipadas en el bar Gilda y en La Lata.
- 1 de marzo. Las Armas. Tigres Leones + Camellos + Grupo de Inventores. Solo seis días después, continúa la fiesta, esta vez en Las Armas. Ya hace tiempo que salió el "El año de la victoria" de Tigres Leones, producido por David Rodríguez, pero lo presentarán sobre el escenario por primera vez en Zaragoza. Como figura en su bandcamp, Tigres Leones hacen rock, hacen pop, cantan sobre Madrid, sobre pájaros asesinos, sobre rusos listos, sobre niñas raras, sobre películas de ciencia ficción y más cosas. Enemigos de la indiferencia.
Acompañándoles estarán Camellos, que han grabado con Limbo Starr "Arroz con cosas", un EP repleto de garage indie que huele a vendaval en directo. Repetirán Grupo de Inventores, la banda de la casa, y por supuesto habrá djs poniendo hits uno detrás de otro. Entradas en eventbrite.com y web de Las Armas.
- 13 de abril. Las Armas. Los Ganglios + Putochinomaricón + Cariño + La Estrella de David + Marcelo Criminal + Confeti de Odio. Y ya entrada la primavera, el fiestón anual, el aquelarre propiamente dicho de Zaragozafelizfeliz, con propuestas variadas todas dentro de lo más interesante que puede escuchar hoy la juventud. Como propuesta estelar -y no tan joven-, diría que a La Estrella de David de David Rodríguez hay muchas ganas de verlo tras escuchar su gran "Consagración" y también por toda su larga trayectoria desde los orígenes del indie. Y el resto no tiene desperdicio: todo nombres de artistas jóvenes en la rampa de lanzamiento de sus carreras, dispuestos a comerse el escenario y hacer de esta noche una cita inolvidable. Los Ganglios, Putochinomaricón, Cariño, Marcelo Criminal y Confeti de Odio. Ahí es nada la que se prepara en una noche para darlo todo.
Me debes un verano...
Second
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Desde que este proyecto comenzara a ver la luz, hace unos cuantos años ya, inicialmente con soporte material en forma de fanzine delicatessen y devenido ahora en este moderno blog, el abajofirmante ha tenido la gran oportunidad de participar y la fortuna de compartir un espacio único para recreo y solaz mentales.
Con absoluta libertad y mejor o peor suerte, la contribución ha sido surtida y variopinta: desde firmar crónicas de conciertos o relatos cortos de ficción, ‘cascarrabiadas’ varias y listas inservibles, a traducciones de entrevistas al inglés, pasando por emocionadas y vehementes semblanzas de grupos y lugares comunes y vitalmente emblemáticos, eventuales guiones de historietas animadas...en fin, una afortunada pléyade de incursiones.
Y precisamente en relación con la mencionada tarea de ‘escritor’ (recalco las comillas) de relatos cortos, uno, por lo que sea, siempre ha estado bajo la eterna sospecha de escribir en primera persona (con independencia de que el texto haya sido formalmente así o en tercera). Vale que es entendible que cuando te lee gente que te conoce de toda la vida, puede ser inevitable que encuentren –o crean encontrar- puntos comunes en tus escritos e identificarte, con más o menos gratuidad, con lo que escribes. Pero es muy curioso; ya presentes a un protagonista gay, hables en clave de un enfermo alcohólico, de infieles crónicos, de un jefe amargado y déspota, de una mente atormentada, o de cualquier otra sujeción, el caso es que indefectiblemente eres tú...
No voy a negar que efectivamente casi siempre los gérmenes de un relato surgen de algo que te viene a la cabeza, más o menos tontorrón, y te identificas o no, y a partir de ahí tiras, en función de lo que procesas y de que el producto te parezca de alguna manera digno (las musas son para otra división), pero de ahí a ser todos tus personajes va un trecho…
Ha sido sistemáticamente un estigma del que huir, o cuando menos cansinamente tener que aclarar, cuando no justificar. Por ello, me congratulo ahora de tener la oportunidad de resarcirme de alguna manera e invitar a leer un relato abiertamente, y sin ambages, basado en vivencias reales propias -surgido de una chispa graciosa en conversación reciente y nocturna con gente del blog- lógicamente muy lejos de la petulancia o pomposidad que puede sugerir la contundencia del título, y muy cerca de la sorna, la jocosidad, la chanza y la risa, la broma en definitiva, sin olvidar, como digo, la rigurosa y total veracidad de los hechos relatados:
YO CAMBIÉ LA HISTORIA DEL FESTIVAL DE BENICÁSIM
Quizá todo fuera demasiado rápido, visto con cierta perspectiva temporal.
El tema se concibe en la entraña de lo que era la recreación de la quintaesencia de la definición de lo que se entendía por un fanzine: una publicación artesana y límpida, trasunto empírico del actual blog que el amable lector ahora degusta, seguramente con delectación.
Pasión, esmero, delicadeza, talento por arrobas en cada firma y colaboración. Seda en cada artículo, crónica, semblanza, entrevista o tira cómica.
Grupos de música venerados, lugares de culto, fotos, secciones inolvidables, personajes y reportajes de la subcultura en estado puro, inocencia juvenil y genialidad a partes iguales jalonaban un espacio donde la parte dedicada a la reseña anual del FIB era de obligada y reverencial referencia, con especial cuidado y detalle, fruto ya no de una ineludible cita anual para el entorno sino de un hito anhelado y marcado a fuego en el calendario, reflejo de gustos y filias hasta un límite difícil de soñar tan al alcance de la mano.
Dedicar, como digo, un generoso espacio del fanzine a glosar las vicisitudes anuales del FIB no sólo no era sacrificio sino que podía considerarse un auténtico leit-motiv para la publicación. Si además, ello te era considerado, valorado y tomado en cuenta por la organización para acreditarte como ‘periodista’ para una futura edición, ya era lo más.
Y el caso es que, en el año 2000, era así. De otra manera entiendo que no nos lo hubiéramos ni planteado. Pero había indicios y nada que perder…
- Nos vamos a Benicásim.
La llamada era del alma y superintendente del fanzine recordado, y hogaño de este blog.
Lejano en el espacio y laboralmente abducido, en principio no di crédito.
- Qué dices.
- Que sí, que sí, que el FIB ha aceptado la solicitud de acreditación y nos vamos a cubrir el evento. Oasis, Placebo, Primal Scream, Elastica, Richard Ashcroft, Sexy Sadie…
No me lo podía creer.
Redactor y fotógrafo. Dos acreditaciones. Increíble, pero así era.
El caso es que habíamos conseguido dos acreditaciones. Ni pensamos en los roles que acompañaban a cada una que teóricamente habría que justificar y, en su caso, desempeñar. Lo importante estaba conseguido… La ilusión cegaba todo. Era imposible ver más allá de la perspectiva de disfrutar del evento desde un punto de vista privilegiado, no ser como la ‘chusma’, adjetivo con el que convinimos describir, desde el cariño, la guasa y la conciencia de que es nuestro sitio habitual, al público en general.
Backstage, glamour, famoseo, starlettes, lugar específico y restringido para la holganza y el esparcimiento, y sí, importante, ‘alpiste’ (bebida) gratis para la prensa acreditada, aunque sólo fuera cerveza…
¿Quién podía pensar en nada más? Nosotros, desde luego, no. De hecho, si a poco tiempo de emprender viaje hacia el festival no hubiera reparado en la cámara desechable de fotos que regalaban con dos botellas de JB, que era lo que lógicamente buscaba, ni me hubiera acordado de que tenía, sobre el papel, que hacer reportaje gráfico. Trampa del fatum, además, para alguien como yo, al que le gustan las fotos, pero las fotos rotas (me remito, con permiso, a la hemeroteca de la casa…).
Es una señal. Un guiño del destino, me dije, convencido. Y ahí que llegué al FIB acreditado como fotógrafo con una cámara de plástico con motivos y logo de JB.
- Coño, buena idea.
El súper, que tampoco recordaba ‘el detalle’, aplaudió la iniciativa mientras nos preparábamos los primeros combinados para entrar en calorcillo.
Pero faltaba la prueba de fuego. O sea, entrar acreditados como tal habíamos sido considerados.
Conseguir la acreditación material en el control de acceso no fue problema. De mi cuello pendía, ufano y radiante, el salvoconducto que me diferenciaba de la chusma. Y así llegamos, como si no hubiera un mañana, hasta la zona restringida, a la que ‘pertenecíamos’ de pleno derecho hasta que me decidí a ejercer mi ídem.
No me arranqué con Ian Brown pero Oasis era mucho Oasis. Lo sigue siendo ahora como para no serlo en verano de 2000… Así que algo achispadete –por así decirlo- y con el respaldo de mi colgante tomé posiciones a la entrada del foso de fotógrafos…
Se me bajó el pedo ipso facto. Tipos con unas cámaras del copón me precedían en la fila. Pero no sólo camaracas, sino recambios como si fueran a cubrir un nuevo Vietnam…
En las primeras filas del público la peña se empezaba a enervar, las luces del escenario se apagaban, y, por fin, los seguratas nos dieron paso al foso…
Tragué saliva. ¿Qué hacer?. ¿Enseñar la desechable de JB como si tal cosa al lado de las Nikon o lo que fuera que llevaban los de verdad?...No. Contrito por dentro pero con cabeza alta y todo digno apreté el paso cuando me tocó el turno, sacando el pecho que sujetaba mi acreditación como fotógrafo… pero ninguna cámara. No coló. Fue un error. El controlador, que esperaba sin duda verme algo colgando (aunque fuera una Werlisa), me paró en seco. Me miró la acreditación, más tiempo del normal.
- Pero, ¿y su cámara?
No quedaba otra. Y así lo hice. Metí mi mano en uno de los bolsillos del pantalón tipo coronel tapioca (que no coronel tapioca real) y saqué la cámara. O lo que fuera aquello. El caso es que tras dos segundos, eternos, al tipo no le quedó otra que dejarme pasar. Vi, en todo caso, cómo tomaba nota de alguna manera…
Lo siguiente para mí fue debatirme entre estar un poco avergonzado entre profesionales ‘de verdad’ o disfrutar del momento con los Gallagher un metro por encima de mí.
No decidí yo. Lo hizo una fan encima de los hombros de su pareja (o no), que, sin cortarse un pelo, intentaba citar a Liam para después del concierto. Genial, nadie se da cuenta de que estaba ahí ‘de extranjis’.
La turba estaba a lo que estaba, más en primera fila, no a ver si los fotógrafos tenían cámara. Aun así, disimulaba de vez en cuando sacando el engendro y disparando, siendo plenamente consciente de que no funcionaba sin el flash, que por supuesto no tenía.… Valía la pena, desde luego. Elastica, Johnny Marr, Nada Surf, Autour de Lucie, Doves. Esperanza cero de volverlos a ver en un foso. Brutal.
Y así, tal que así, discurrió todo el festival en relación con la corresponsalía gráfica.
El verano siguiente volvimos a Benicásim y su festival. Sin acreditación. Había sido todo demasiado bonito como para ser duradero. Lo intentamos pero ya no pudo ser. Ya no coló.
Tuve tiempo, sin embargo, para acercarme al foso de fotógrafos y constatar que nadie pasaba, tras un exhaustivo control, sin tener una cámara medianamente seria. Cámaras que, seguramente hicieran fotos tan brillantes y luminosas, como impersonales y neutras. Nada que ver con lo que las entrañas de aquella cámara desechable de Justerini and Brooks dejaron guardado en su día sin más testigos que ella y la posteridad…
Tiempo para colegir, sin margen para la duda, y sin arrogarse mayores méritos, que uno, siquiera involuntariamente, cambió de alguna manera la historia del Festival Internacional de música independiente de Benicásim. x Atreyu