Starflyer 59: la aristocracia perseverante

30/10/08

Starflyer 59 son una de esas bandas de largo recorrido y firme perseverancia, valores tan inusuales como importantes en el mundo de la música pop de hoy en día. Por eso, este grupo de Riverside, California, acaba de editar su, ahí es nada, undécimo álbum. Y no les ha importado si en todos estos años las críticas han sido buenas o malas, si han vendido mucho o poco, o si sus integrantes han ido yendo, viniendo y cambiando. Uno detrás de otro, han ido editando discos a piñón fijo. El único miembro permamente ha sido su fundador y compositor, Jason Martin, que ha hecho de Starflyer 59 un grupo sumamente interesante y, contemplando los derroteros por los que ha ido su discografía, también bastante difícil de clasificar con una sola etiqueta.

Sus comienzos siguieron la senda de cierto aroma shoegaze al estilo americano, con guitarras más pesadas que afiladas, en los álbumes “Silver” (94), “Gold” (95) y “Americana” (97), para ir derivando poco a poco a un sonido más suave de guitarras (“The Fashion Focus” (98))
e ir evolucionando paso a paso, disco a disco, hacia un pop más templado con mayor uso de teclados, cuerdas, y sobre todo melodías más fragantes. Así que sus álbumes no son precisamente copias unos de otros, y la prueba son los ya considerablemente buenos álbumes “Everybody Makes Mistakes” (99), “Leave Here A Stranger” (01) y “Old” (03), en donde el estilo de Starflyer 59 se asienta en un sonido brillante de pop cadencioso, con lujosas cuerdas y melodías de justo melodramatismo. En 2004, Jason Martin –cuyo única 'sospecha' radica en las habituales referencias que hace al Lord y a Jesus Christ en algunas canciones y créditos de sus discos- y su banda recuperan su viejo sonido de guitarras sucias y rock áspero en “I Am The Portuguese Blues”, pero será algo pasajero, puesto que con el fantástico “Talking Voice Vs. Singing Voice” vuelven con más fuerza a la senda de sus discos precedentes, con algunos nuevos detalles de sonido que nos llevan directamente al pop más cristalino y selecto de producción impecable que se hizo en la segunda mitad de los ochenta.

Es a partir de 2006 con el álbum “My Island” cuando definitivamente pasan de ser un buen grupo a un proyecto cautivador, donde las canciones tienen luz propia de las de bombillas de larga duración: Starflyer 59 ya no harán ninguna canción mediocre. Particularmente, a mí me cazaron cuando tras escuchar canciones de este álbum como "I Win", "The Frontman" o "Lifeguard" me hicieron recordar de la mejor manera posible, por su atmósfera elegante y la entonación de la voz de Martin, a aquellos fenomenales The Auteurs que allá por los noventa salpicaron de pop de clase superior y distinción máxima la saturada escena britpop del Reino Unido. Por supuesto, es algo totalmente subjetivo, puesto que seguramente Martin quizá ni conozca la existencia de aquella banda del singularísimo Luke Haines, pero tras “My Island” ya nadie puede negar el gran talento de Mr. Martin, que incluso cuando se pone a hacer melodías radiantes e inmediatas hasta se emparenta en ocasiones con los grandes Pernice Brothers (grandes también "Ideas For The Talented" y “It’s All Right Blondie”).

Como virtud extra de los californianos (que hoy forman, junto a Jason Martin, Trey Mani y Steven Dail), está el máximo cuidado y cariño que tienen con sus fans, como lo demuestra la edición de multitud de EP’s y singles de vinilo a lo largo de su carrera. De hecho, en 2007 editaron una box set –“Ghosts Of The Future”- con diez singles de vinilo, cuyas caras A luego irían incluidas en su siguiente álbum.

Trabajo que llega ahora en este 2008, como capítulo 11 de la serie Starflyer. Su título es “Dial M”, y aunque su portada es más bien fea, sus canciones pulen todas
las virtudes de todos sus discos anteriores y se asientan como magníficas continuadoras de “My Island”, convirtiéndose en una de las colecciones más inspiradas de toda su carrera. “Minor Keys”, con admiración por los Smiths (“like Johnny Marr I want my please, please, please"), es el fantástico primer golpe de efecto de este gran álbum, que mantiene la atención de forma mágica con “Who Said It’s Easy?” (nuevamente ensoñación auteur), con el sonido más electroenvolvente de “Taxi”, con el bajo y el violín de “Automatic” seduciendo de forma acompasada y aristrocrática, con el romanticismo melódico de “M23” (“I’ve been writing since I was twenty three”) y la sensibilidad final de “I Love You That The Little Bird” al ritmo de una encantadora guitarra y una letra reveladora (“Sometimes I feel so obsolete, because the kids want a faster heat”).

Un grupo para dedicarle tiempo y bucear en su vasta discografía: todo un tesoro volando por las estrellas.

"I Win"

2 comentarios:

Czsar ha dicho...

Gran reseña! gran banda!

Anónimo ha dicho...

es increible que esta exelente banda haya permanecido en ele anonimato por tantos años, y sin embargo se mantienen a la vanguardia de su estilo conservando lo fundamental de su musica haciendolo cada vez mas concreto e inovador, y mucho mas maduro como un vino de pura cepa.
gracias por la reseña y ademas si puedes publicar las tablaturas de "I WIN" o de "I DRIVE A LOT" seria estupendo. muchas gracias!