La Estrella de David: "Consagración"

11/11/18


He leído un par de entrevistas a David Rodríguez como promoción de su nuevo disco, "Consagración", a nombre de La Estrella de David, y lo que me queda claro es que no es alguien fácil, ni de leer ni de escuchar. Si algo queda claro es que no es alguien hecho para el mainstream y la música comercial.

Un siglo parece ya el tiempo que ha pasado desde que escuchaba sus discos de Beef -su grupo más reconocible tras su primer proyecto Bach is Dead-, discos inmersos en el tiempo del indie primigenio español del que Beef fue uno de sus protagonistas, y que ni buscaban ni encontraban el pop de acceso inmediato. Lo suyo más bien eran gustos complejos como el krautrock alemán y bandas como Can y Neu!, música nacida para paladares particulares de alcance limitado.



En estos tiempos del siglo XXI, la música de este inquieto músico aparece bajo el nombre de La Estrella de David, y hasta este año había publicado dos álbumes, "El primer disco" (2007, El Ejército Rojo), y "Maracaibo" (2011, Canadá Editorial), con -para seguir con la tradición- poco impacto en el mercado discográfico. Y en este 2018 acaba de publicar, en el sello Sonido Muchacho, "Consagración", título que juega con una sorna que nunca abandona las letras de este singular personaje que se permite la marcianada de iniciar su mejor canción, la magnífica "Cariño", citando los nombres propios de Isabel San Sebastián, Curri Valenzuela y Pilar Rahola. Así, porque sí.

La otra canción imponente del álbum es "Maracaibo", brillante y sentimental. Pero lo mejor de David no se queda aquí, porque entrega otras estupendas canciones a descubrir, aunque no para pinchar en radiofórmulas precisamente, como "Consagración", "Erosky", "La primera piedra" y "Me ha parecido que estuvo en mi cabeza", con música y letras ("Llegar a casa a la hora en la que abre el museo del jamón con mariposas revoloteando"; "la canción protesta y el cantante reniega, porque hay otro delante que encabeza el cartel. La canción protesta y el cantante se queja, que tan solo tiene tres estrellas su hotel")  que no tienen parangón por estos lares.

Esta vez sí, David Rodríguez ha dado en el clavo, mezclando brillantes canciones para todos con sus particulares -y casi siempre interesantes- rayadas. Espero que "Consagración" le dé para vivir de esto o, al menos, para seguir grabando canciones. x Matías Galli

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