8/7/26
Hemos envejecido de un modo distinto. Yo creo que los cuarenta son como los treinta, salvo que tienes que ir más al gimnasio. Tú crees que tener cuarenta y cuatro es como tener sesenta y cinco, salvo que con hijos más pequeños. ¡No se ha terminado! ¡Nada ha terminado! ¿Dónde están tus ganas de luchar?
—El problema es que el matrimonio es como un ordenador. Puedes despedazarlo para ver lo que hay dentro, pero luego te quedas con un millón de piezas.
Louise suspira, asiente desesperada y luego se repone.
—¿Qué tal esto? —dice—. Volvemos a guardar las piezas grandes, tiramos las pequeñas, lo cerramos y seguimos adelante.
—Pero no funcionará.
—No funcionará, pero parecerá un ordenador.
—¿Es eso lo que quieres? ¿Un matrimonio que parezca un matrimonio? ¿Aunque no funcione?
—En realidad no me gustan las películas en blanco y negro. O sea, admito que algunas son buenas. Pero… tienen algo que te hace sentir un poco como si estuvieras comiendo verdura.














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