"Arponera" (Esclarecidos) Grábame una cinta de 60 (102)

16/10/21

Hace algunos veranos, por el azaroso motivo de un parecido fonético en sus vocales con una localidad costera cercana, me vino a la cabeza esta canción y ya no pude soltarla en mucho tiempo de mi cabeza. Aunque la conocía y me gustaba mucho desde los ochenta, cuando fue creada y publicada, desde ese nuevo redescubrimiento le he cogido el doble de cariño del que ya le tenía, por la asociación al recuerdo de aquellos buenos días de agosto.

"Arponera" fue editada como single en 1984, y formó parte del disco "Esclarecidos 2" un año después. Esclarecidos fueron un grupo diferente de toda la amalgama de grupos que poblaron aquella década. Se preciaban de ser un grupo amateur, y destacaron tanto por sus estupendas letras poéticas y poco habituales como por la voz de Cristina Lliso, absolutamente inconfundible. Musicalmente tampoco seguían la corriente mayoritaria del momento, y la presencia habitual del saxofón era uno de sus elementos diferenciadores.

Recuerdo con gran cariño escuchar muchas veces canciones del grupo como "Por amor al comercio", "Apostar", "Tucán", "Unas congas y un café", pero "Arponera" siempre tuvo para mí un hechizo especial, con ese ritmo envolvente y ensoñador.

Arponera / Yo quiero ser arponera / y pescar tus sentimientos
Contrabando / Traficaré / Contrabando / de tabaco y oro para ti
Muchas noches me verán / en la frontera de Gibraltar
Toda La Línea conocerá / que el tabaco y oro es para ti
Y traeré el ámbar gris de un cachalote
Contrabando / Traficaré / Contrabando / de tabaco y oro para ti

"Los vencejos" (Fernando Aramburu) Subrayadas (130)

13/10/21

Durante años abrigué el convencimiento de que a papá le había sucedido una desgracia brutal al morir tan pronto, a una edad, cincuenta años, en que a mucha gente aún le queda una considerable provisión de futuro. Ahora que por decisión propia tengo los días contados, he cambiado de parecer. Para la clase de vida que hemos llevado las personas como papá o como yo, cincuenta años me parecen suficientes. Lo que la vida no le haya dado a uno para entonces es muy improbable que se lo dé de los cincuenta en adelante.

La felicidad genuina consiste en la conciencia de la superación del infortunio. Sin una dosis de sufrimiento no se produce la felicidad en cualquiera de sus múltiples variantes. Ser feliz no es estar quieto siendo feliz. No hay un absoluto de la felicidad.

Me pregunto si lo mío no será más resentimiento que odio. Se trata, en todo caso, de un odio sigiloso, reflexivo, tapado. Un odio en defensa propia, conforme a la tesis de Sigmund Freud, quien consideraba que el odio se fundamenta en el instinto de conservación del yo. A mí no me va eso de vociferar improperios, lanzar platos contra la pared o asestar cuchilladas.

Algunos compañeros del instituto me atribuyen un carácter introvertido. No comprenden que a su lado me aburro y entonces, claro, uno pierde vitalidad facial y tiende, sin tan siquiera proponérselo, al ahorro de gestos y palabras.

La Guerra Civil española, a ochenta años de distancia y a cuarenta de la instauración de la democracia, me parece una mota de espuma en el río de los siglos. En cuanto oigo a un pelma traerla a colación, miro para otro lado. El presente no me aburre menos. El mañana será sin mí. Pongo fin a estas divagaciones y me voy a la cama, mi verdadera, mi única patria. ¡Arriba la almohada! ¡Viva el colchón!

Tengo asumido que es un empeño vano tratar de vivir en el pensamiento y los recuerdos ajenos. Los que no hemos hecho cosa de mérito en la vida, nos disiparemos conforme se vayan apagando las pocas mentes capaces de evocarnos. Después de muertos seremos un nombre en una lápida que un día tal vez no lejano no significará nada para nadie, que también desaparecerá para dejar sitio en el cementerio a otros difuntos. Bien es verdad que la Historia preserva algunos nombres que acaso nos den la ilusión de que algo humano puede perdurar. Bobadas. Pongo en duda que nadie conserve una pizca de vida auténtica por el simple hecho de ser estudiado, dar nombre a una calle o merecer una estatua en el parque.

Gloria al olvido, que siempre triunfa.

Bertrand Russell (página 22 del Moleskine negro) debió de pensar en gente como ellos cuando afirma: «Es, pues, esencial para vivir felizmente una cierta capacidad para soportar el aburrimiento».

El amor no se vestía con palabras; se daba por supuesto o se deducía a partir de gestos y acciones. Ellos nos alegraban el día con un obsequio, mamá se pasaba la tarde preparando rosquillas de anís, papá nos llevaba al cine, en un momento dado renunciaban a pegarnos y todo eso, presumo, equivalía al amor.

No hay alma inmortal. No hay cielo ni infierno. No hay Dios ni palabra de Dios. No hay cosa experimentada ni nombrada por los hombres que no haya sido concebida por los hombres. Todo es cultura y química neuronal, y todo acabará: los países, los idiomas, las doctrinas, los propios hombres y las obras de los hombres.

¿Para qué vive uno en una ciudad populosa sino para restregarse de vez en cuando con otros cuerpos y hacerse así la ilusión de vencer la soledad?

No ha olvidado traer a colación una cita, en este caso una de Max Frisch: «El suicidio debería ser un acto juicioso». O un acto meditado de amor a la vida, ha añadido él por su cuenta, como puntualizando las palabras del escritor suizo. Justamente porque a uno le complace la vida, debe abandonarla por voluntad propia, guardando las formas de educación y elegancia, cuando advierte que la afea con su desánimo, su vejez y sus lacras; cuando nota que ha dejado de merecerla; cuando ya ha disfrutado lo suficiente.

Por el camino de vuelta a casa, casi anochecido, pienso en el anciano preocupado por el futuro de su país. A su edad, sin nietos, con un pie en la tumba, ¿qué más le da si España se rompe o se deja de romper? 
Dejaré la vida sin haber visto la grandeza del ser humano. No niego que exista tal grandeza; simplemente afirmo que no estaba en los sitios que yo frecuenté. Quizá en países lejanos, quizá en islas solitarias o en el desván donde, espantado del mundo, se acurruca un hombre bueno.

No quiero apestar a orina de anciano. No quiero que me falte el aliento después de subir con dificultad media docena de escalones. No quiero que nadie me tenga que cortar las uñas de los pies porque no las alcanzo con mis propias manos. No quiero que mis escuálidas esperanzas dependan de los fármacos. No quiero andar por el mundo como un ser encorvado, olvidadizo y tambaleante que no entiende nada de cuanto sucede a su alrededor. De los sitios hay que saber marcharse en el momento oportuno.

¿El amor? Me parece maravilloso en los libros y las películas o, en todo caso, en la vida de los demás. Me encanta que la gente se ame; pero, por favor, sin salpicar. Yo me tengo prohibido el amor. Así, como suena. El amor es un coñazo. Es estresante y fatigoso, un pésimo invento del género humano que al principio cosquillea agradablemente y al final te parte con el mismo ruido que a un palo seco.

Paz, quiero paz y nada más que paz. Y si he de pagar un precio por ella en forma de vida retirada, insulsa, huérfana de sensaciones y aventuras, lo pago y santas pascuas. Ese estimulante de las glándulas sudoríparas que en lenguaje popular se denomina amor y que sirve, entre otras cosas, para ensamblar individuos y a continuación amargarles la existencia, a mí hoy día me produce alergia. Más aún, pánico. Te sale de pronto un amor como te sale un carcinoma. Prefiero, por razones de salud, la calma del solitario, del indiferente, del que sobrevive en la soñolienta paz de una fatiga crónica. Nada de cuanto acontece a mi alrededor me interesa. Ni siquiera me intereso yo mismo.

Helicoidal 2021 (julio-septiembre)

30/9/21

Gold & Youth The worse the better
Thrillhouse Take care
Sam Himself What it's worth
Strand of Oaks Galacticana
Gary Louris New normal
Stray Fossa Wish I could stay
Evripidis and His Tragedies
The reason
Alex McArtor Bras and jeans
Corduroy NLMN
No Kill Eddie Vedder
Sam Fender Seventeen going under
Gang of Youths The angel of 8th ave.
Joana Serrat You're with me everywhere I go

Painted Shrines / Mint Julep / Cloudy Summer Days A vuela escucha (76)

27/9/21

Estamos ante un disco, "Heaven and holy", que suena irresistible. Y es así gracias a que Painted Shrines (Jeremy Earl y Glenn Donaldson, el mago tras The Reds, Pinks & Purples) demuestran absoluta destreza con un tipo de composición ("Fool", "Saturates the eye", "Not so bad", "Soft wasp") suave y luminosa que entra sin dificultad en los estándares que consideramos como excelencia pop.



Mint Julep siguen a lo suyo. A componer canciones envolventes, etéreas, fascinantes. Con el componente electrónico siempre presente, en "In a deep and dreamless sleep" navegan con suficiencia y elegancia por aguas dreampop hasta conseguir un todo coherente donde destacan "A rising sun", "Black maps", "Shores" y "Westerly" como partes más sugerentes y adictivas. No fallan.



Joel Figueroa está detrás de Cloudy Summer Days, el enésimo proyecto de bedroom pop que en su caso ha trascendido por el alto nivel que demuestra en "Slow dance" homenajeando a New Order, The Cure y otros iconos análogos de los ochenta. Trece canciones para disfrute de nostálgicos de aquellos sonidos que no dejan de influir en chavalería talentosa de hoy.

"Cien noches" (Luisgé Martín) Subrayadas (129)

24/9/21

Los seres humanos somos criaturas siempre insatisfechas. Quien piense que alguien es dichoso y bienaventurado por su belleza, por su fortuna o por su reputación familiar no ha comprendido nada de la naturaleza biológica que nos sostiene. La fealdad es una desgracia. La belleza también.

Vivimos creyendo que hemos olvidado o vencido nuestros fantasmas y lo único que hemos conseguido ha sido esconderlos en alguna zona oscura. Fantasmas transparentes, sin sábana cubriéndoles el cuerpo y sin cadenas.

Ningún don basta para garantizar la felicidad. El cerebro es un órgano exterminador. No se atiene nunca a la realidad del mundo, sino a su propia realidad. Y, a través de un laberinto sin salida de ideas y recuerdos discontinuos, inconexos, nos destruye.

Los demás ven de nosotros lo que puede ser codificado, entendido en patrones y preceptos. No pueden ver los cortocircuitos, las sinuosidades, las estampidas. Y la vida casi siempre tiene su curso en esos agujeros incomprensibles. En esos pasadizos de cloaca.

Adam cree, como creía Visconti, que los alimentos tienen el paladar de los platos en los que se sirven: no hay manjares en platos de loza.

Aquel día sentí esa felicidad que a partir de los treinta años se deja de sentir para siempre, sea cual sea la biografía de cada uno: la felicidad de creer que la vida está empezando.

El duelo nunca dura tanto como creemos al principio. Se convierte poco a poco en éter y apacigua el dolor. Es otro principio darwinista de supervivencia. Otra prueba de que la voluntad del cuerpo es superior a la voluntad del corazón.

Los vínculos humanos que no están tocados por el amor —el más destructivo de los sentimientos— son más íntegros y perdurables.

Sigo haciéndolo —viajar, leer, escuchar canciones— porque la memoria me demuestra que dan felicidad, pero ya no la siento, o la siento muy apagada.

The Wedding Present Miradas al pasado (25)

19/9/21

The Wedding Present.
Publicado en la revista El pez que todo lo ve, enero de 1998.


Pocos meses después de que se haya cumplido el décimo aniversario de la publicación del emocionante LP de debut de la banda británica The Wedding Present, aquí van estas líneas a modo de sentido y sincero homenaje para uno de los grupos más entrañables e imprescindibles de la música independiente de los últimos tiempos.

Allá por 1985, David Lewis Gedge era un universitario de Leeds, guitarrista y compositor de canciones sin grandes pretensiones, pop sencillo y directo. Se pagaba sus propias grabaciones, creando posteriormente su propio sello, Reception Records, etiqueta bajo la cual salió su primer disco, “George Best” (87), una pequeña obra maestra en el que Wedding Present cimentaron su característico sonido de guitarras superrevolucionadas envolviendo a unas melodías a caballo entre lo triste y lo esperanzado. Una excursión fantástica al corazón de un arrollador vendaval de guitarras que colapsan cerebros y arrugan corazones, que conformaron un disco clásico gracias a maravillas como “Everyone thinks he looks daft” o “My favourite dress”, auténticos torrentes de contundencia eléctrico-sentimental y ahora reeditado con algunos temas extra.


Felicidad ilusoria, sonido contundente. En seguida se convirtieron en la gran apuesta del pop británico y en grandes exponentes de la etiqueta -anorak pop- de turno de la época. Con “Bizarro” (1989, ya en RCA) vuelven a manejar nuestro corazón con una nueva descarga de pop sublime y con unos cambios de ritmo inigualables en su contundencia y encanto. En este mismo año, Gedge entra en el mercado americano de la mano de Steve Albini, afamado productor con el que colaborará poco antes de que aparezca en escena el ‘grunge’, naciendo más adelante de esta unión el que es, para la crítica, el cénit de su carrera musical: “Seamonsters”, en el que sus guitarras aceleran y deceleran al son de unos sentimientos ligeramente más pesimistas que en sus discos precedentes. Diez palabras para diez canciones de escalofrío (“Dalliance”, “Dare”, “Suck”, “Blonde”, “Rotterdam”, “Lovenest”, “Corduroy”, “Carolyn”, “Heather, “Octopussy”) y más sonido amurallado y demoledor. Esos cambios de ritmo..., la fragilidad de las melodías rompiendo en turbulentos riffs trepidantes..., las canciones de The Wedding Present se distinguen -se sienten- a la legua.


La singularidad de los apodados ‘Weddoes’ se volvió a demostrar en el 92, cuando publicaron un single cada mes del año, lo que les valió igualar el récord de Elvis Presley al entrar todos en las listas. Estos singles fueron recopilados en los álbumes “Hit Parade 1” y “Hit Parade 2”, pero esta maniobra, tan arriesgada como excitante y casi imposible de repetir en nuestros días, no fue suficiente para evitar su salida de RCA.

Sus últimos pasos han sido dispares: “Watusi”, algo irregular, “Mini”, de nuevo muy entonado, “Saturnalia”, casi desapercibido. Los de Leeds son un grupo completamente fuera de lo común, con una actitud independiente de las que ya no quedan y con una legión de fans escondidos tras fanzines y otros medios underground. En realidad, The Wedding Present siempre ha sido un proyecto personal de David Gedge, por cuanto los cambios de formación han sido constantes: Peter Solowka, Keith Gregory, Paul Dorrington. No siempre comprendidos -han cambiado de sello varias veces- nadie puede negar su punto de originalidad y fascinación, algo que se pudo comprobar en el memorable concierto que dieron en España en el FIB’95, maravillando esta vez al utilizar dos baterías consiguiendo un sonido apabullante.

Sobre su futuro, Gedge ya dijo que seguirá “mientras esté contento. Mick Jagger parece estúpido subiendo al escenario pero Neil Young no”. Y mientras, la llama Wedding Present refulge en sus grandes obras eternamente para nuestro regocijo. x Fernando SoYoung

Real Numbers Bocados (band)camperos (63)

16/9/21

Tras el LP "Wordless Wonder" de 2016 y el single "Frank Infatuation" de 2017, Real Numbers (Minneapolis) vuelven con un nuevo EP titulado "Brighter Then" (Slumberland Records). En el ínterin, el combo se ha ampliado a 5 miembros, añadiendo a Sophie Durbin en los teclados. "Brighter Then" fue grabado durante el invierno 2019/2020 y muestra a la banda viajando más profundamente que nunca por el indiepop de finales de los 80.

Las letras del EP ven a Eli Hansen tomar un rumbo más personal e introspectivo girando en torno a las relaciones, las perspectivas cambiantes y los recuerdos. La canción que da título al disco aborda el tema de la evolución de las amistades -las pérdidas, las ganancias y la aceptación del presente- y canaliza los favoritos de Sarah Records, The Wake y Brighter.

"Old Cross" e "In The End" son coautoría de Eli y Cameron Soojian y cuentan con la distintiva guitarra solista de Cam, mientras que "Darling" es una pura joya pop. Sin alejarse demasiado de sus raíces do it yourself, Real Numbers ha ampliado su sonido con seguridad, y los fans de Felt y Field Mice estarán encantados con los resultados.

"Two fingers" (Sea Power) Aerolitos torácicos (16)

13/9/21

British Sea Power, una de las bandas favoritas de Soyuz, se ha cambiado el nombre por Sea Power. Así lo explican:

“La banda ha estado pensando en cambiar su nombre durante años. Ha quedado claro que es posible malinterpretar el nombre British Sea Power como indicativo de un nacionalismo de naturaleza insular y patriotero. Veinte años después de su creación, Sea Power ahora navega libre de cualquier bandera nacional de conveniencia. El nuevo nombre de la banda es un modesto gesto de separación de la ola de nacionalismo grosero que ha atravesado nuestro mundo recientemente. Después de todo, este grupo siempre ha tenido una perspectiva internacionalista, como queda claro en varias canciones, entre las que destaca "Waving Flags", un himno al congreso paneuropeo. El nombre Sea Power también es una abreviatura con la que la audiencia de la banda conoce al grupo desde hace mucho tiempo”.

Seguiré navegando con ellos en espera impaciente de "Everything Was Forever", su próximo disco, que llegará el 11 de febrero de 2022. Mientras, nos dejan este adelanto, "Two fingers", en su línea épico-expansiva.

Subrayadas de verano Subrayadas (128)

10/9/21

"El artista de la cuchilla" (Irvine Welsh)

Por mucho que se nos llene la boca con discursos vacíos y pusilánimes, lo cierto es que hemos dejado de lado la democracia, la universalidad y la igualdad a ojos de la ley y, de facto, hemos aceptado una visión del mundo jerárquica y elitista. Los que están abajo no importan, siempre que se amenacen entre sí y y no a los de arriba o a los turistas, que son fuente de ingresos.

"¿Qué tal el trabajo?"
"Mejor ni te cuento", contesta Greg con la cabeza.
Mejor ni te cuento hasta qué punto no quiero que me cuentes, piensa Franco.

Qué curioso que un primer ministro pueda condenar a una generación entera de criaturas a un futuro de pobreza, o dar la orden de cargarse a mujeres y niños iraquíes en una guerra impostada, y te describan después a esos cabrones como "los grandes hombres de la historia".

"Amigos para siempre" (Daniel Ruiz)

La tristeza, ese había sido siempre el sentimiento a combatir, el compañero indeseable, la herida nunca cicatrizada del todo, asomando su horripilante hocico en los momentos más inesperados.

La noche continúa. Con su pirotecnia de luces y sombras, con la búsqueda empecinada de la diversión, con el terco combate entre lo que dictan las cabezas abotargadas de alcohol y lo que los propios cuerpos pueden dar de sí.

Qué es realmente la felicidad, qué forma tiene, dirías que más bien es una cacería perpetua de bonitos instantes, cuya calidad, además, solo es ponderable a posteriori, porque la felicidad, eso lo aprendiste hace tiempo, nunca es retroactiva.

"Asfixia" (Chuck Palahniuk)

Todas las adicciones, le contó, no eran más que formas de tratar un mismo problema. Las drogas, el exceso de comida, el alcohol o el sexo, todo era una simple forma de encontrar la paz. De escapar de lo que conocemos. De nuestra educación. Eran nuestro mordisco a la manzana.

Estos hombres y mujeres sentados detrás de puertas sin cerrar saben que una casa más grande no es la respuesta. Ni tampoco un cambio de marido o de mujer ni más dinero ni una piel más tersa.
—Cualquier cosa que puedas adquirir —dice ella— es otra cosa que acabarás perdiendo.
La respuesta es que no hay respuesta.

"Cuatro millones de golpes" (Eric Jiménez)

Cuando un artista llena el Santiago Bernabéu no puede ser tan bueno como la gente dice; de hecho, más bien es del montón, muy fácil de digerir, y las cosas fáciles de digerir empachan. Los grupos buenos son aquellos que nunca podrán llenar un estadio de fútbol.

El primer hombre que hizo música fue con percusión, y seguramente con un puto hueso de animal dando golpes en el cráneo de algún viejo amigo muerto. Por eso los baterías se ponen tan feos tocando, porque llegan a tal estado de concentración que las frecuencias se meten en sus células y llegan al sistema nervioso, provocando que se te quede cara de gilipollas. Los baterías guapos no tienen ni idea de tocar.

"La anguila" (Paula Bonet)

Vivimos en un contexto que se empeña en llenarnos de inseguridades, en hacernos luchar contra un tiempo que se va a acabar imponiendo, en odiar lo que más tendríamos que querer. La jaula de De Beauvoir. Cremas antiarrugas, contorno de ojos, blue radiance, sérum tensor hialurónico, sérum de noche. Crema antimanchas, crema purificante. Crema dejadme ser feliz con mi carne.

Morir es cierto. Vivir también. Todo es cierto y todo se acaba. Nunca recordaremos haber muerto, decía Neruda. Yo digo que estoy en la pre-muerte. La memoria está en un momento en que a veces se duerme. Hay momentos que no pueden olvidarse, como un bombardeo, que es la muerte y es la vida.

Me habló de la famosa crisis de los cuarenta y me contó que la mayoría de los hombres la resolvían comprando un coche nuevo. Las ventas de deportivos estaban aseguradas gracias a los que se angustiaban al ver lo que habían hecho con sus vidas. Encerrados en casas que todavía no habían acabado de pagar junto a una mujer que en su momento fue hermosa y uno o dos hijos que ocupaban mucho espacio, recordaban cada día su juventud perdida y todos los sueños que había dejado por el camino. Muchos de ellos reafirmaban su masculinidad y recuperaban la libertad comprando un coche deportivo.

Beach Youth / Lowpines / Requin Chagrin A vuela escucha (75)

7/9/21

Cuánto grupo con playa en su nombre... Beach Youth son un cuarteto de Caen, Francia, y a la estela de esa gran rodaja de pop casi perfecto que es "Changed man" dejan caer otras grandes canciones ("Farewell", "In my chest",  "Two bedrooms") en su primer disco "Postcard", entre el dreampop y el indie más puro, de voces cándidas y guitarras enérgicas. Prometedor disco de debut.



Tras Lowpines está Oli Deakin, británico residente en Brooklyn que, en su álbum "Sun down over The East River shore" nos regala diez estupendas canciones de folk pop que siguen la senda de sensibilidad marcada en su día por el añorado Elliott Smith. Canciones como "Weight of the water", "Limb by limb", "Fooling the wind" y "Those horses" enamoran con un trazo sencillo que apunta al corazón.




La francesa Marion Brunetto es Requin Chagrin, proyecto de esta talentosa compositora que ha editado este año "Bye bye baby", un disco sofisticado y elegante de pop con tintes electrónicos que llegar alcanzar cotas de magnificencia en "Déjà vu" (sobre todo), "Fou", "Bye bye baby" y "Première vague", con un gran equilibrio entre nostalgia y modernidad. Rozando la excelencia.

"Antes del huracán" (Kiko Amat) Subrayadas (127)

5/9/21

No existe una razón. El cerebro de todos esos hombres y mujeres y niños se sostiene con nada, como el hilillo de carne que se aferra a un diente de leche, por utilizar un símil. Todo el mundo está a un paso de perder la razón; nadie es inmune. A veces le toca a uno, y eso es todo. Se enciende el interruptor de la enfermedad mental, y algunas veces uno no puede hallar un motivo concreto.

Quizás lo anormal sea la cordura, después de todo. ¿No crees? Es un mundo regido por la aleatoriedad, rodeado de vacío. Crueldad y violencia. Donde nada significa nada y los inocentes son aplastados. En un mundo así solo puedes beber o enloquecer. Yo hice lo primero y luego, cuando eso ya no bastaba, lo segundo.

Los locos son los que se niegan a aceptar la realidad. Sucede lo mismo que con el miedo a volar. Lo lógico es tenerlo. Lo extraño es fingir que deslizarte por el cielo sentado en un tubo de acero de varios cientos de toneladas es perfectamente seguro; que todo está bien y no hay peligro. 

«Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad». (Churchill)

La mesa se queda en silencio. Incluso Richard está perplejo por la ausencia de hostilidad física; no está acostumbrado a este modelo de agresividad pasiva. En mi familia somos más de grito y trauma, puñetazo en la mesa y zapatillazo en la nuca, pan que vuela, portazo, portazo, opereta y chillido, hostia y collons, lágrimas en la cocina, pero hace poco han cambiado las reglas, mi padre ha cambiado las reglas sin poner sobre aviso a los demás, y Richard no se ha enterado aún.

Yo nunca había visto llorar a mi padre. Hace solo medio minuto yo creía, de hecho, que los padres no lloraban; que lo tenían prohibido, o algo así.
Todo se deshace. Ver a tu padre llorar es como ver la pared maestra de tu casa convirtiéndose en plastilina. Ya no hay fuerza de sostén. El eje está fuera de sitio, y todos los elementos salen volando a su aire, desperdigados, como cuando golpea el huracán.

La aristocracia no era tan mala idea. Por supuesto, estructuraron el mundo en base a principios erróneos: linaje, genealogía, fortuna… Conceptos que inevitablemente conducen a la endogamia, la corrupción y la supremacía de los idiotas.

Lo malo de las buenas épocas es que siempre preceden a una mala. Es el inmutable ciclo de la existencia.

El odio al Real Madrid se hereda, en mi tierra, de padres a hijos; no tiene mucho que ver con el deporte.

¿Sabes cuando eras niño y veías a alguien totalmente chalado por la calle, o viviendo en portales, y te preguntabas qué le había pasado para estar así? Bueno, pues yo lo sé. La gente se cree inmune, pero a veces te rompes. Algo se parte ahí dentro, los fusibles se funden. Se te queda todo suelto ahí dentro, ya no hay forma de repararlo, como cuando abres un transistor y empiezas a toquetear los chips sin tener ni puta idea. Al final lo tiras.

No podía dejar de pensar en el momento de la resolución práctica: veía a Angus realizando, paso a paso, metódicamente, todas las acciones que conducirían a su ahorcamiento: preparar el cinturón, envolverse el cuello con él, encaramarse en un punto desde donde fuese fácil dejarse caer. ¿Y luego qué hizo? ¿Contar hasta tres? ¿Decir unas últimas palabras? ¿Pensar en sus hijos por última vez? Eran aquellos instantes los que le conmovían; la parte espantosamente práctica, casi burocrática, del suicidio. El hecho de que se hubiese quitado las gafas antes de saltar; las hallaron en su bolsillo, como si se las hubiese quitado para ir a la cama. Esa terrible normalidad sí consiguió que Curro sintiese escalofríos.

Se acuerda bien de la sensación de estar cayendo de aquellos días. A veces tiene sueños en que sucede un apocalipsis y los edificios se desploman, y la sensación de ingravidez vertiginosa que le queda en el pecho al despertar es la misma que tenía en aquellos días, cuando su madre murió. No tener un lugar donde agarrarte. Cosas pesadas y buques de guerra que vuelan sin control. El fin de toda sujeción. El viento se lo lleva todo, y todo está hecho pedazos.

La foto de cuando se querían tanto, de la época en que nada se había torcido. Un pasado ideal conservado en formol que no sirve para nada, solo para recordarte que ya no está.

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Más de Kiko Amat en Soyuz:
"Chap chap"
"Rompepistas"

The Jesus & Mary Chain: "Munki" El arca del fanzinefable

27/7/21

The Jesus And Mary Chain: “Munki” (1998).
Publicado en So Young, diciembre de 1998

   

Comentar el nuevo disco de The Jesus & Mary Chain, "Munki" (Creation / Sony), invita más a una discusión sobre el rock, la independencia, la necesidad o no de una evolución musical y otros millones de aspectos, que propiamente a hablar de las canciones del grupo. Los hermanos Reid son la demostración más flagrante de todo el circo del rock’n’roll de que aquello de ‘renovarse o morir’ es una de las grandes pijadas que se han sentenciado en este siglo. The Jesus & Mary Chain’ 98 son un calco sonoro de The Jesus & Mary Chain’87 con algunas arrugas más, la misma mala leche y las mismas canciones inconfundibles e imprescindibles. El tiempo ha pasado y nosotros hemos cambiado de gustos, pero ellos se mantienen fieles a un sonido y una imagen que les encumbró en la pasada década. Al poner su nuevo disco “Munki” (“Cracking Up”, “Stardust Remedy”), la teletransportación a aquellos años es inmediata y no creo que, en general, desmerezca la trayectoria de los escoceses. Estuvieron en Benicássim sobre el escenario y no sabías distinguir de cuándo eran las canciones, pero seguías embobado con ese estilo electrizante y nebuloso. El cristal con que se les mire puede estar empañado pero no lo suficiente para ver que lo nuevo de J&MC son unas canciones que ya oímos hace diez años y que se les ha cambiado el nombre y algún que otro acorde, pero también que siguen siendo exclusivas composiciones con tremendo gancho e incuestionable electricidad. Si fuéramos sobrados de grandes bandas... y no te digo si empezamos a hablar de las evoluciones musicales de algunos grandes y sagrados grupos supervivientes de los ochenta...
Me vuelvo a poner “Munki” y sigo disfrutando de los Jesus & Mary Chain de toda la vida. Me alegro y espero que sigan así de cabrones. Y al final, lo de siempre: si tanteamos el universo musical actual, la oferta de J&MC sigue siendo más que válida. Y para gustos pescado o lechuga, pero yo me quedo con la carne de primera de los Reid.

   

Joana Serrat: "Hardcore from the heart"

22/7/21

Nos hemos acostumbrado en los últimos años a escuchar discos de compositoras de altísimo nivel, predominantemente de Estados Unidos. Así, cada entrega de artistas como Angel Olsen, Sharon Van Etten y Lucy Dacus -por citar tres relevantes entre muchísimas otras- se convierte en un disfrute total de sus canciones y una admiración por su talento utilizando elementos ya conocidos para crear nuevas sensaciones sonoras.

En España, por supuesto, también tenemos chicas brillando con su voz, guitarra y labor compositiva. En lengua inglesa, ahí está Nuria Graham o la que nos ocupa en esta ocasión, Joana Serrat, que acaba de editar el fabuloso disco "Hardcore from the heart" (Great Canyon Records). En sus etiquetas más visibles figuran las de "folk" y "americana", pero ella, y sus canciones, son mucho más. Sus guitarras, eléctricas, son cálidas y épicas, sedantes y enérgicas según los caminos que van tomando las canciones. El quinto disco de Joana comienza con "Easy", un tiempo tranquilo y bonito que da paso a "Pictures", el primer plato fuerte del álbum, donde todo cuadra a la perfección: melodía, voz e instrumentos. Dice su hoja promocional que "Hardcore From The Heart" es un viaje emocional que arranca en la pérdida y desemboca en la aceptación. Desde luego, el sentimiento y la emoción son dos palabras que se adivinan en cada surco, a veces con mayor luminosidad ("These roads", "Demons"), tintes épicos ("Hotel Room 609", la preciosa "You're with me everywhere I go"), recogimiento ("Summer never ends", "Take me back where I belong") y adhesión folkie ("Wild beast", cerrando el disco).

Completo este comentario con la impresionante serie de nombres propios que han participado en "Hardcore from the heart", lo que revela la ambición artística de este trabajo: "Con un material tan sensible entre las manos, Joana Serrat pensó de manera intuitiva en la figura de su amigo, el ingeniero y productor Ted Young (Kurt Vile, Sonic Youth), como refugio cómplice a quien poder confiar estas nuevas composiciones. Además de Young, Joana vuelve a rodearse de algunos de los músicos con los que trabajó en su anterior disco "Dripping Springs" (Loose, 2017). Grabado en Redwood Studio (Denton, Texas), comparte nuevamente sesiones con el guitarrista Joey McClellan (Midlake, John Grant) y el bajista Aaron McClellan (Josh T. Pearson, BNQT), a los que se le suman en este viaje el batería McKenzie Smith (St. Vincent, Sharon Van Etten, First Aid Kit) y el teclista Jesse Chandler (Mercury Rev, The Soft Cavalry -el proyecto paralelo a Slowdive de Rachel Gosewell-). La lista de invitados se completa con la puntual colaboración del pedal steel Eric Swanson (Nathaniel Rateliff, Israel Nash) y de su hermano Toni Serrat a la batería. El barniz mágico de la masterización de este material tan inflamable como frágil corre a cargo de la ingeniera Heba Kadry (Slowdive, Beach House, Future Islands)".

"Mare of Easttown" Tocinillo de cine (98)

6/7/21

Ya es algo común que al interesarte, por azar o recomendación, por una serie o película, lo primero que haya que hacer es buscar en cuál de las tropecientas plataformas existentes está. Y como no soy de ese grupo de personas que están suscritas a cinco plataformas a la vez, normalmente tengo que acudir al cada vez más anticuado método de descarga directa en algún lugar de la red selecto y -supongo- ilegal.

Así que esto es como un río desbocado de oferta que nos intenta desbordar por todos lados, por lo que, en ese maremágnum, efectuar contra la corriente helada un lavado de oro con la batea y sacar entre tanta arena una pepita de oro como "Mare of Easttown" anima a no dejarse vencer y seguir con la incansable e infinita búsqueda.

Son solo siete capítulos, y uno piensa en los sesenta y dos de "Breaking Bad" o los ochenta y seis de "Los Soprano" y entiende que esto es otra cosa, es más una película larga dividida en partes, algo que te engancha por tiempo muy limitado, otro signo de los últimos tiempos. En el transcurso de esos episodios emerge y lo domina todo el personaje principal, interpretado por Kate Winslet, que hace una representación monumental de una mujer que oscila con vehemencia entre la fuerza y la fragilidad, entre la integridad y la trampa, pero que sobre todo se mueve en el alambre para no ser desbordada por la vida, en el que hace equilibrios para mantener su cordura y la de los de su alrededor.

Mare es detective en una ciudad pequeña de Estados Unidos, y aunque el trasfondo de la historia es la investigación de un asesinato, la esencia de todo el entramado son las relaciones interpersonales, una maraña entrelazada de amor, desencuentros, dolor, reproches y superación que va creciendo con el avance de la historia. Una serie de autor y de culto, un bocado televisivo breve y brillante cuyo personaje principal da perfectamente para una continuación. x Fernando SoYoung

Helicoidal 2021 (mayo-junio)

30/6/21

Videoclub Suricate
El Buen Hijo ¿Qué tal?
Requin Chagrin Déjà vu
Sharon Van Etten & Angel Olsen Like I used to
Massage In gray & blue
The Goon Sax Psychic
Capitol
Always saying nothing
Floodlights Overflowing cup
Cruel Reflections Maldito sentimientos
Nation Of Language Across that fine line
El Último Vecino Mi camino perfecto
The Limiñanas & Laurent Garnier Saul
Cold Cave Night light

"Miss Marte" (Manuel Jabois) Subrayadas (126)

31/5/21

No era mi hijo, o el hijo que yo conocía, era mi hijo enamorado, que es diferente. Daba vértigo porque fue como verlo asomarse de repente a la vida de verdad, la que se pone a trescientos por hora y te destruye si no la manejas.

Nos habíamos convertido en esas llamadas protocolarias a alguien al que hace cinco años que no ves y que se hacen sabiendo que el otro está tan desganado como tú, se habla deseando colgar, os decís «hay que quedar, pero de verdad, que parece que no queremos ninguno de los dos, no puede pasar otro año» mientras colgáis, los dos, pensando que ojalá pasase un siglo. Con todo, lo peor es que, al habernos conocido tanto, yo no podía sentir indiferencia hacia Novás, que sería lo justo, sino una manía muy sofisticada que oscilaba entre la crueldad y la ternura.

¿No conocéis la tribu de las apuntadoras de maneras? —preguntó ella mientras volvía a meter la libreta en la mochila—. Apuntar maneras es nuestra mejor virtud, por eso los chicos se enamoran de nosotras y nuestras amigas nos quieren cerca. Porque nadie sabe cuándo vamos a explotar. Aunque sólo nosotras sepamos que eso es lo mejor que sabemos hacer: apuntar maneras. Sólo somos expectativa.

Se había consumado hacía mucho tiempo una ruptura silenciosa que hacía inimaginable otra conversación; él y yo, que al vernos nos vacilábamos de todas las formas posibles y nos hablábamos en la lengua que se levanta en la amistad de la infancia, bajo un tono sólo perceptible por nosotros dos en cuyas inflexiones detectábamos la broma, el resentimiento o la preocupación. Y después de tantos años, de cientos de noches juntos, no habíamos previsto nunca una disolución de este calibre. Nos lo dejó dicho Mai: el momento de la verdad se produciría cuando nos viésemos sin nada que hacer. Cuando no celebrásemos vernos porque se creaba de forma inmediata la expectación de beber, cuando no llevásemos encima dos copas, cuando de golpe tuviésemos diez minutos por delante en los que sólo pudiésemos hablar.

Un par de minutos es todo lo que vive alguien durante una vida. Lo que pasa es que nadie se entera porque existe la creencia de que vivir mucho es que te pasen muchas cosas, pero yo creo que vivir mucho es saber qué cosas te están pasando. Y suelen ser pocas, ¿no?

Hay una frase al respecto de Boris Pasternak, el que escribió Doctor Zhivago. «Aquello duró sólo un instante, pero hubiera podido eclipsar la eternidad».

Si le preguntas a uno de tus mejores amigos si una chica está buena, y te dice que a ti te gustaría, a ella la está llamando fea y a ti te está llamando imbécil.

«Cuando se emborracha un rico, qué gracioso está el señore. / Cuando se emborracha un pobre, todos le llaman borrachone»

Mi abuela también pelaba patatas cuando pretendía hablar conmigo en serio y yo la rehuía; se sentaba en la cocina, y si cogía una patata y un cuchillo, ya sabía que se avecinaba «charla». Todas aquellas viejas pelaban patatas para escuchar, no para freírlas o cocerlas; de hecho la patata, en su mente, es tu cabeza. Yo creo que el mundo de la gastronomía le debe muchas recetas a muchas abuelas con necesidad de hablar con sus nietos que se encontraron con docenas de patatas peladas sin saber qué hacer con ellas.

La felicidad, o la supervivencia, consiste en un pacto tácito acerca de la conveniencia de la mentira, entendiendo mentira como la verdad que no interesa a nadie porque seríamos peores con ella.

Muchas veces al despertar pensaba no en lo que hacía la gente mientras se moría, sino en lo que hacíamos los demás mientras no lo sabíamos.

Felt: 20 espirales de cristal Colector de frecuencias (5)

20/5/21

Grupo de culto donde los haya, desde que descubrí a Felt a fondo en los noventa gracias a las cintas de cassette que me prestó un músico, no han dejado de embrujarme cada vez que he escuchado sus canciones más emblemáticas.

El esquivo y misterioso Lawrence fue el creador de Felt en 1979, y a lo largo de la década de los ochenta publicó diez álbumes y diez singles de un pop luminoso, arty, agridulce y elegante, y aunque no figuran en las enciclopedias en las listas de las mejores bandas británicas de todos los tiempos, deberían estarlo, sin ninguna duda, y así lo atestigua la influencia directa que han tenido en su posteridad en un montón de bandas importantes, entre las que puedo citar a Belle & Sebastian y The Pains of Being Pure at Heart, por nombrar dos ejemplos de entre muchos.

Esta es una selección de veinte canciones que pueden describir el sonido y la esencia Felt.



Anteriormente, en "Colector de frecuencias":

"Addicted to Raveonettes". Favoritas 2003-2020

Los 40 principales de Sr. Chinarro (1993-2020)

5* de Starflyer 59

Dean Wareham estelar: sus 50 mejores canciones

Mis 25 miniaturas preferidas de Stephin Merritt

Helicoidal 2021 (abril)

30/4/21

Kokoshca Regresando a la ciudad
William Doyle Nothing at all
Lowpines Weight of the water
New Canyons No shame
Warahenege For the moment
La SuperHomard Free again
Trevor Sensor
Chiron, galactus
Phantom Wave High dive
Stone Jack Jones I'm made
Adult Books Innocence
TV Sets Teen sleep
DETECTS Damage
Red Ribbon Renegade
Quivers Gutters of love

Por las dinastías condenadas Palabra de Cioran (11)

28/4/21

"Mi debilidad por las dinastías condenadas, por los imperios que se desploman, por los Moctezuma de siempre, por quienes están cansados de sí mismos y del mundo, por quienes creen en lo inevitable, por los desgarrados y tarados, por los Romanov y los Habsburgo, por todos cuantos esperan a su verdugo, por los amenazados, por los devorados de todas partes".

Benedict Bocados (band)camperos (62)

26/4/21

Benedict es el alter ego musical del holandés Martijn Smits.
"Here's What I Forgot" es un EP grabado en la pandemia de COVID-19. Justo después de la publicación del álbum "You Can Tell Me Nothing That I Should", los Países Bajos entraron en crisis. El artista decidió grabar nuevo material antiguo. Los mismos temas, la misma instrumentación, el mismo productor, la misma banda.
Un montón de cosas eran diferentes al mismo tiempo que eran lo mismo. Pero lo que es más importante, todo cambió.