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"La canción inicial, «There's Always», combina guitarras melódicas y una batería expansiva con la voz de Leavins, que se eleva por los aires, logrando un equilibrio inmediato entre sus características influencias de los crooners de los años 50 y 60 y la sensibilidad dance del post-punk de los 80. En esta canción se aprecia un parecido asombroso con The Smiths, sobre todo en la voz y en la dualidad entre el anhelo y la melancolía." (clashmusic.com)
Morrissey. Sala Mozart. Zaragoza, 14 de marzo de 2026.
"Me gustaría que la vida fuese regulable como el agua caliente de mi baño. Me gustaría desaparecer, perder la consciencia. Porque la juventud es una niebla que, cuando se disipa, te deja tirado en medio de un paisaje extraño. Allí es donde me encuentro". Esta frase de Óscar Sipán se pudo leer aquí mismo en 2010, hace dieciséis años, y ya entonces me representaba. Allí me encontraba entonces, en un paisaje extraño. Y tanto tiempo después, el extraño paisaje se ha hecho más desértico, más intransitable, irrespirable, inhabitable, casi irreconocible del todo.
Fui uno de aquellos que en 2004 insultaron y odiaron -momentáneamente- a Morrissey cuando en el FIB, visualizando en el peregrinaje de acceso al recinto las bombillas rojas que configuraban su nombre sobre el escenario, escucharon que no se iba a presentar al evento. También fui de los que se lo perdonaron y volvió en 2006 al mismo escenario. Durante muchos, muchísimos años, Morrissey se ha ganado a pulso el ser considerado un ser despreciable, egocéntrico, faltón, vesánico, de ideología sospechosa, irrespetuoso con sus seguidores cancelando conciertos una y otra vez por los motivos más estrambóticos. Y sin embargo, su sólida e inquebrantable masa de fans -construida gracias a los cuatro discos con The Smiths, y a los primeros en solitario que abarcan su período 1988-1994- le ha pasado por alto todo una y otra vez y se ha postrado a sus pies olvidando al instante las ofensas.

El sol del color del arcoíris que salió.
Nos quedamos con la incertidumbre.
Las campanas de la iglesia estaban sonando.
Debía haber tantas cosas
que quería decirte.
El sol pronto se pondrá.
Solo una vez más, solo una vez más.
El sol del color del arcoíris por el que rezamos
cuando nos hicimos adultos.
Más allá de ese mar.
Pensando en todas las cosas
que no pudimos cambiar.
Las alineamos a lo largo de la costa.
Solo una vez más, solo una vez más.
A lo largo de "Gained / Lost", David Tattersall (guitarra y voz principal), Franic Rozycki (bajo) y Jonny Helm (batería) capturan la alegría de tocar juntos, una química que ha consolidado a The Wave Pictures como una de las bandas de culto más duraderas de Gran Bretaña.
Las letras de Tattersall llegan como postales desde un espacio en el que los recuerdos se fragmentan y los sueños llenan las grietas, reflejando el yo como niño, como anciano y como observador desde la ventana de un vecino. Las letras flotan sobre las guitarras y la batería como figuras en el cielo de un cuadro de Chagall. The Wave Pictures siempre le dan a lo mundano la magia que se merece.
La portada, creada por Tattersall, es un homenaje a la portada de Robert Frank para Exile On Main Street. Las imágenes de la infancia se combinan con fotos recientes de la banda y muchas otras figuras, desde viejos carteles de películas de terror hasta exfutbolistas. Todo en su mundo se canaliza en la música de The Wave Pictures. (Bandcamp)
El dolor por la muerte de un ser querido, cuando llega, no es en absoluto como esperamos que sea. No fue lo que sentí al morir mis padres: mi padre murió cuando le quedaban pocos días para cumplir ochenta y cinco años, y mi madre a falta de un mes para los noventa y uno, los dos después de varios años de ir perdiendo salud. Lo que yo sentí en ambos casos fue tristeza, soledad (esa soledad del hijo abandonado a la edad que sea), pesar por el tiempo pasado, por las cosas nunca dichas, por mi incapacidad para compartir o incluso para admitir de ninguna forma real, al final, el dolor, la impotencia y la humillación física que los dos experimentaron. Yo entendí que las muertes de ambos eran inevitables.
Llevaba mi vida entera esperando aquellas muertes (temiéndolas, teniéndoles terror, imaginándomelas). Cuando por fin tuvieron lugar, se quedaron a cierta distancia, separadas de la cotidianidad de mi vida.
Durante ese período indeterminado que denominamos duelo, es como si estuviéramos en un submarino, en silencio sobre el lecho oceánico, sintiendo las cargas de profundidad, a veces cercanas y a veces lejanas, que nos azotan con recuerdos.
Melanie Klein hizo una valoración similar: «La persona que experimenta el duelo está de hecho enferma, pero como su estado mental es tan común y nos resulta tan natural, al duelo no lo denominamos enfermedad. […] Para expresar con mayor exactitud mi conclusión: debo decir que durante el duelo el sujeto atraviesa un estado maníaco-depresivo modificado y transitorio y lo supera».
Las reacciones inmediatas más frecuentes a la muerte son el shock, el no sentir nada y la incredulidad: «En un plano subjetivo, los supervivientes pueden sentir que están envueltos en un capullo o en una manta; ante los demás dan la impresión de estar llevándolo con entereza. Como la realidad de la muerte todavía no ha penetrado en la conciencia, puede parecer que los supervivientes están asimilando muy bien la pérdida».
La autocompasión siempre ha sido el más común y el más universalmente repudiado de nuestros defectos de carácter, y su potencial pestilente para la destrucción nunca se cuestiona.
Siempre nos imaginábamos que sabíamos todo lo que el otro pensaba, hasta cuando no necesariamente queríamos saberlo, pero con el tiempo he llegado a darme cuenta de que la verdad es que no sabíamos ni una minúscula fracción de lo que había que saber.
Somos seres mortales imperfectos, conscientes de esa mortalidad incluso cuando la apartamos a empujones, decepcionados por nuestra misma complejidad, tan incorporada que cuando lloramos a nuestros seres queridos también nos estamos llorando a nosotros mismos, para bien o para mal. A quienes éramos. A quienes ya no somos. Y a quienes no seremos definitivamente un día.
1.ª parte: Desechables : La Oración / Alaska y Los Pegamoides : El Jardín / Parálisis Permanente : Yo no / Los Seres Vacíos : Recuerda / Ana Curra : Lágrimas / Los Monaguillosh : Voces en la Jungla / Agrimensor K : ¿Juegas al Escondite? / La Dama se esconde : El Cielo Azul / Décima Víctima : Un Hombre Solo / El Último Sueño : No debiste asustarme / Gabinete Caligari : Olor a Carne Quemada / Círculo Vicioso : La Negación / Lunes de Hierro : Ellos / T.N.T. : La Noche del Ángel Salvaje / T.N.T. : 1984 (Euroshima) / Los Extraños : Yo confieso / Neon Provos : Mariposas Mecánicas / Rata Negra : Sobrepensando.
2.ª parte: Rata Negra : Ratas / Dharmacide : Reasons / Sistema de Entretenimiento : Miedo / Adolescentes sin Edad : Fuego de noche / Buenos Vampiros : La Calma del Cementerio / Futuro Terror : Urgentes / Antiguo Régimen : Política de Tierra Quemada / La U.R.S.S. : Euroorden / Dunkelwald : Hiela en Madrid / VVV [Trippin’ You] : Ataque de Pánico en la Sierra / Luz Futuro : La Cura / Ghouljaboy : Desorden del Sueño (con Depresión Sonora) / Depresión Sonora : Voy a Explotar / Nueve Desconocidos : Perdido en mi Mente (con Interrogación Amor) / El Último Vecino : Tu Casa Nueva / Último Día : No es por Ti / La Élite : Cruz Invertida / La Plata : Detrás de la Mirada / Las Rodilleras : Festín Caníbal / Violeta Vil : Vírgenes Sangrantes / Catpeople : Pretty Things / Alcalá Norte : Los Chavales / Triángulo de Amor Bizarro : Triángulo de Amor Bizarro.
Copiando la iniciativa que Alejandro G. Calvo desarrolló en su libro "Una película para cada año de tu vida", esta es mi lista de (sujetas a cambio) películas favoritas de cada año vivido.
1970 “La rodilla de Clara” (Eric Rohmer)
1971 “El soplo al corazón” (Louis Malle)
1972 “Sueños de un seductor” (Herbert Ross)
1973 “La noche americana” (François Truffaut)
1974 “Secretos de un matrimonio” (Ingmar Bergman)
1975 “Alguien voló sobre el nido del cuco” (Milos Forman)
1976 “¿Quién puede matar a un niño?” (Narciso Ibáñez Serrador)
1977 “Annie Hall” (Woody Allen)
1978 “Sonata de otoño” (Ingmar Bergman)
1979 “Apocalypse now” (Francis Ford Coppola)
1980 “El resplandor” (Stanley Kubrick)
1981 “Christiane F.” (Uli Edel)
1982 “Blade Runner” (Ridley Scott)
1983 “Pauline en la playa” (Eric Rohmer)
1984 “Los santos inocentes” (Mario Camus)
1985 “La rosa púrpura de El Cairo” (Woody Allen)
1986 “El viaje a ninguna parte” (Fernando Fernán-Gómez)
1987 “Withnail and I” (Bruce Robinson)
1988 “Cinema Paradiso” (Giuseppe Tornatore)
1989 “¡Átame!” (Pedro Almodóvar)
1990 “Corazón salvaje” (David Lynch)
1991 “Los amantes del Pont-Neuf” (Leos Carax)
1992 “Un corazón en invierno” (Claude Sautet)
1993 “Lo que queda del día” (James Ivory)
1994 “Pulp fiction” (Quentin Tarantino)
1995 “Los puentes de Madison” (Clint Eastwood)
1996 “Trainspotting” (Danny Boyle)
1997 “Martín (hache)” (Adolfo Aristaráin)
1998 “Celebración” (Thomas Vinterberg)
1999 “Wonderland” (Michael Winterbottom)
2000 “Amores perros” (Alejandro González Iñárritu)
2001 “Amèlie” (Jean-Pierre Jeunet)
2002 “Lugares comunes” (Adolfo Aristaráin)
2003 “Lost in translation” (Sofia Coppola)
2004 “Antes del atardecer” (Richard Linklater)
2005 “Match point” (Woody Allen)
2006 “La vida de los otros” (Florian Henckel von Donnersmarck)
2007 “Into the wild” (Sean Penn)
2008 “Déjame entrar” (Tomas Alfredson)
2009 “El secreto de sus ojos” (Juan José Campanella)
2010 “En un mundo mejor” (Susanne Bier)
2011 “Drive” (Nicolas Winding Refn)
2012 “Alabama Monroe” (Felix Van Groeningen)
2013 “La gran belleza” (Paolo Sorrentino)
2014 “Winter sleep” (Nuri Bilge Ceylan)
2015 “Land of mine” (Martin Zandvliet)
2016 “Yo, Daniel Blake” (Ken Loach)
2017 “Loveless” (Andrey Zvyagintsev)
2018 “1985” (Yen Tan)
2019 “Retrato de una mujer en llamas” (Céline Sciamma)
2020 "Quo vadis, Aida?" (Jasmila Zbanic)
2021 “La ruleta de la fortuna y la fantasía” (Ryusuke Hamaguchi)
2022 “Close” (Lukas Dhont)
2023 “Vidas pasadas” (Celine Song)
2024 "La semilla de la higuera sagrada" (Mohammad Rasoulof)