Graveyard Club y su magnífico "Moonflower"

28/7/22

"Si creciste con New Order, The Cure, The Smiths o Echo & the Bunnymen, o si te gustan artistas como Real Estate, DIIV, Wild Nothing, The Drums o Arcade Fire, esta banda es para ti. Graveyard Club se inspira en estos grandes artistas y los conecta, pero con una voz única y expresiva propia". No lo digo yo, lo dice Jake Rudh, un dj y locutor de Minneapolis, ciudad natal del grupo Graveyard Club.



Y no es que "Moonflower", cuarto disco largo del grupo, recuerde claramente a ninguno de esos grupos, pero sí que recoge en esencia pinceladas de todos ellos -y de algunos otros-. Como por ejemplo los Bunnymen en "Moonglow", épica y preciosa o los sintetizadores de "Spirit boy" en un cruce de caminos entre Wild Nothing, Arcade Fire y New Order. Pero no hace falta seguir con nombres propios, porque "Moonflower" es una maravilla de principio a fin y brilla con luz propia. Desde el arrollador comienzo con "Nowhere", un vendaval con una melodía fulgurante, siguiendo con "Spellsong", sentimental y luminosa, la electrónica de salón de baile de etiqueta de "Rose vine" y "Valens" (que también tan bien recuerda a grupos como Metric y Stars en su mejor momento), otro pelotazo pop que lleva por nombre "Halloween" hasta el epílogo con la tierna y preciosa "Elegy" a dos voces, "Moonflower" y Graveyard Club no bajan la guardia y el nivel en ningún momento, y conforman un disco que entra directo a los discos de cabecera a recordar de 2022 para el futuro. Y, por supuesto, invita con fuerza a descubrir sus discos anteriores.

Graveyard Club lo forman Matthew Schufman (voz, sintetizadores), Michael Wojtalewicz (guitarra), Cory Jacobs (batería) y Amanda Zimmerman (bajo, voz) declaran común admiración por los cuentos clásicos de Ray Bradbury, la música de la banda de Ryan Gosling, Dead Man's Bones, y una fascinación por los crooners de los 50 y la música pop de los 80. En "Moonflower", desde luego, han absorbido, filtrado y compendiado todo lo que han escuchado, leído y visto en su vida de la mejor manera posible. Una delicia de disco.

12 películas y 4 series favoritas de John Turturro Listas inservibles (101)

22/7/22

65 años ha cumplido este 2022 John Turturro, integrante para mí de ese escaso y privilegiado círculo de actores cuya sola presencia justifica el adentrarse en una película o una serie televisiva -aunque haya participado también en unos cuantos bodrios-. Mi primera atracción por él seguramente vendría por su apellido de origen italiano, que siempre me ha fascinado aunque no sea bonito, aunque suene a dar la turra, a cuscurro de pan o a turrón de Navidad.

Nacido en Brooklyn, su primera aparición en la pantalla fue como extra nada menos que en "Toro salvaje" de Scorsese. Es lo que se conoce comúnmente como 'secundario de lujo', y con él han contado directores del nivel de Spike Lee, Joel Coen, Barry Levinson, Ridley Scott, Woody Allen, Michael Bay, Nanni Moretti, Noah Baumbach, Nicolas Winding Refn, Peter Weir, Tom DiCillo, Robert Redford, Michael Cimino, Ron Howard y un largo etcétera, por cuanto su filmografía alcanza casi las cien películas. También ha dirigido, con guion propio, ocho películas. No entro en su carrera de actor de teatro, que no conozco, pero su trayectoria también es dilatadísima en esa especialidad.

Si Fernando Fernán-Gómez, con todo su mastodóntico y fabuloso bagaje artístico en tantas especialidades, tuvo su hit en aquel "a la mierda", el de John Turturro quizá sea su escena en la bolera interpretando a Jesús Quintana en "El gran Lebowski" al ritmo del "Hotel California" de los Gipsy Kings.

De entre las películas que he visto de John Turturro, estas son mis doces favoritas:

1- "Muerte entre las flores" (Joel Coen, 1990)
2- "Do the right thing" ("Haz lo que debas") (Spike Lee, 1989)
3- "El clan de los irlandeses" (Phil Joanou, 1990)
4- "El color del dinero" (Martin Scorsese, 1986)
5- "Barton Fink" (Joel Coen, 1991)
6- "Rounders" (John Dahl, 1998)
7- "Caja de luz de luna" (Tom DiCillo, 1996)
8- "Clockers" (Spike Lee, 1995)
9- "Toro salvaje" (Martin Scorsese, 1980)
10- "O Brother!" (Joel Coen, 2000)
11- "Fiebre salvaje" (Spike Lee, 1991)
12- "Gloria Bell" (Sebastián Lelio, 2018)

Y estas mis cuatro series favoritas de entre las que ha aparecido:

1- "The night of" (2016)
2- "Los Soprano" (1999)
3- "Corrupción en Miami" (1984)
4- "Flight of the Conchords" (2007)

10 discos favoritos de los segundos cien días de 2022 A vuela escucha (80)

19/7/22

 "Watch my moves" es ya el noveno disco del estadounidense Kurt Vile, y vuelve a convencer con ese particular y la vez tan reconocible indie folk rock y de ese perezoso deje de voz que tan bien entra en cualquier situación, algo bien difícil si además estamos hablando de un disco de quince canciones y de una hora y cuarto. // Otro veterano con multitud de discos a sus espaldas y que nunca defrauda es Andrew Bird, que en "Inside problems" vuelve a hacer lo que mejor sabe, encajar sus cabriolas de voz con esos sonidos minimalistas y esos instrumentos inhabituales acompañados de sus característicos y ya entrañables silbidos. Fan de Andrew ayer, hoy y espero que siempre. // Como también fan desde hace ya veintiséis años, que es lo que hace de su disco de debut, de los perros viejos Placebo, que dominan ya perfectamente el piloto automático y les basta y les sobra con un puñadete de buenas canciones y por supuesto, la inimitable voz de Brian Molko, para seguir metiéndose a sus seguidores en el bolsillo, una vez más. Como por ejemplo, en la épica y fabulosa "The prodigal", mi favorita de su "Never let me go".

Pequeño capítulo aparte merece Sharon Van Etten, que destaca entre la gran remesa de grandes cantantes y compositoras norteamericanas con "We've been going about this all wrong", su sexto álbum que supura madurez por todas partes. Está en su mejor momento, y eso es mucho decir con la gran carrera que atesora.

En el apartado de los grupos con menos bagaje histórico y por tanto más juventud, destaco al trío de Brooklyn Colatura, al que llegué a través de su encantadora canción "The met" a su no menos brillante disco largo "And then I'll be happy". Como reza el tópico, un soplo de aire fresco. // Swiss Portrait es el proyecto unipersonal del escocés Michael Kay Terence, que se marca un estupendo disco de seis canciones a lo do it yourself, y barato no sé, pero bueno y bonito le ha salido su "Safe house". // Quizá uno de los mejores discos, no ya de estos cien días, sino de todo el año, sea el "89 memories" de My Raining Stars, proyecto del francés Terry Haliniak y que, gracias a sus referencias, su sonido, su querencia hacia la época 1988-1992, es decir, C86, Sarah Records y shoegaze, se me hace irresistible. La nostalgia es una poderosa arma contra la que es difícil enfrentarse... y ganar. // De Day Wave ya hablamos aquí hace tiempo a cuenta de su debut "The days we had". Cinco años después vuelve con "Pastlife" y la espera ha merecido la pena: su indie-dreampop sigue proporcionando deliciosas piezas de esas a las que le sientan tan bien adjetivos como, por ejemplo, luminosas e imperecederas. // Los californianos Fashion Club tiran hacia otro lado, pero igualmente atractivo para quien guste de sonidos más oscuros vertiente ochentera, con voces profundas -casi cavernosas-, que brillan en "Scrutiny": post-punk-goth-rock muy interesante para amantes de la época y el género. // Por último, la banda conocida como Sipper (que es Joe Beerman, de New York) lleva ya unos años perseverando con un montón de EPs y singles de indiepop que sigue la estela de los grupos que él mismo designa como favoritos: Porches, The Drums, Ariel Pink... Lo cierto es que su "Pink songs 2" es contagioso y muy entretenido, y yo no le pido más.

Zakoor Bocados (band)camperos (70)

13/7/22

John Zakoor (cantante y compositor) abandonó Nueva York a principios de marzo de 2020, cuando la ciudad se estaba convirtiendo rápidamente en el epicentro de la pandemia de Covid-19; en el frenesí, decidió abandonar la Escuela de Artes Visuales y huir a Austin, TX, donde él, su esposa y su extraño perro podrían refugiarse en familia. Mientras estaba aislado, John se puso en contacto con su buen amigo y batería Bryan O'Flynn para hacer música. Comunicándose únicamente a través del correo electrónico y de los mensajes de texto, las canciones empezaron a formarse y surgió el grupo Zakoor; escribir música juntos de esta forma tan poco convencional se convirtió en un respiro y en la supervivencia del dúo. Tratando de dar sentido a lo que estaba sucediendo en el mundo, Zakoor rinde homenaje al pop de los 80, al grunge de los 90 y al existencialismo moderno. Su nuevo álbum "Life Cycle" fue mezclado y producido por Paul Kolderie y masterizado por Pete Weiss.

"Grey" (Holy Coves) Aerolitos (30)

7/7/22



Man what's wrong with you?
Forever down as always
Don't you know it's got me too?
But I'm blue
I'm disconnected somewhere
Disconnected from the truth
And there's you
Loving me as always
You hold my hand I know the way

Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey
Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey

Get up and face the truth
It always ends in heartache
So much I think I'm bulletproof
Yes it's true
This cravings out to get me
And only she can pull me through
She soothes
Everything around me
She holds me down and comforts me

Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey
Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey

Hurt will find you
Love will guide you home
Hurt will find you
Love you will guide you home

Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey
Let go and feel again
Cos everything is hopeless when you're grey

Let go go go oh oh oh oh
Let go go go oh oh oh oh
You've got to let it kill you then let go

Prólogo de "El oficio del cine" (Adolfo Aristarain)

1/7/22

“Renueva en nosotros el sentido de la alegría”.
(de “Oraciones de Vailima”, R.L. Stevenson)

“El cine es el resquicio de de la buena gente, la rendija, el opio del agnóstico”. Así lo escribió Manolo Marinero. Y en el cine, como en un túnel, vamos al pasado, al presente o al futuro. Sin limitaciones.

Cierro los ojos. Intento concentrarme, encontrar esa rendija. Viajo en el tiempo a la antigua casa de Mario Camus en Ruiloba, cerca de Santander. En su despacho hay cientos de libros y una preciosa maqueta del barco Spray de Joshua Slocum. Mientras yo observo aquel lugar mágico, Mario va haciendo pilas de guiones; finalmente encuentra el guion de “Al norte de Marrakesh”, escrito por Aristarain y él. “Adolfo escribe divinamente”, me dice. Sujeta el guion como si fuera un timón, satisfecho, y me dice que para él, el cine de Adolfo es el cine de un nuevo humanismo. También recuerda el placer, la alegría de la llamada de teléfono de su amigo para trabajar en la escritura de “Roma”, de nuevo ambos junto a Kathy Saavedra.

Necesitamos a los Maestros. Para mí lo han sido Adolfo Aristarain y Mario Camus. También Manolo Marinero. Es una enseñanza atrapante. Pero en este libro vamos más allá, escapamos un poco del cine y nos fijamos en la lectura (“un placer que no te puedes perder”, le dice Martín a su hijo Hache) y en la escritura. Es el territorio del guion, de la Palabra. Y la escritura es esencial para Adolfo Aristarain. Así lo dijo Federico Luppi: “Tiene sentido porque él lo escribe... … La escritura es su andadura, su gatillo, su catapulta y su conflicto”.

Es imposible explicar la alegría de encontrar un verdadero Maestro. En mi camino he encontrado profesores aburguesados, enriquecidos, incluso catedráticos grotescos que desprecian y humillan al alumno. No los miran a la cara. Les dan la espalda. A algunos incluso les gusta ver a los alumnos aplastados. Es un daño terrible para esos jóvenes. Afortunadamente hay otros profesores, alguien como Fernando Robles en “Lugares comunes”, cuando enseña a los futuros maestros que no deben adoctrinar: “(…) despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites. Sin piedad”.

La edición original de los guiones de Adolfo Aristarain en Ocho y Medio publicaba “Martin (Hache)”, “Lugares comunes” y “Roma”. La edición de Grupo Editorial Sur, casi veinte años después, tiene el aliciente de la publicación añadida de “Al norte de Marrakesh”, esa historia épica de legionarios en la frontera. La leí de un tirón, hace casi quince años, en una pequeña casa rural cerca del refugio de Mario Camus. Acabé entusiasmado. Ahí estaba la película, en la mente del lector. Y ahí sigue, como los otros tres guiones, buscando a los nuevos lectores que disfrutarán de ella.

La desaparición de Mario no es tal. Este libro le sirve de homenaje. En este libro la alegría del trabajo con su viejo amigo Adolfo está presente, le hace presente.

Para Adolfo y Mario.

Prólogo escrito por Sergio Casado para el libro "El oficio del cine", de Adolfo Aristarain, publicado recientemente en Argentina por Grupo Editorial Sur.

The Jesus & Mary Chain: 20 canciones y 20 versiones Colector de frecuencias (7)

28/6/22

No sé si es cierto que la infancia y la adolescencia marcan el resto de tu vida, pero sí sé que los grupos de los que te empapaste en una edad joven e impresionable quedan ahí para siempre. Circunscrito a la década de los ochenta, a muchos nos marcaron The Smiths, New Order, The Cure, Echo & The Bunnymen, .......................................................... (rellene cada uno al gusto en la línea de puntos) y, por supuesto, The Jesus & Mary Chain.

No creo que nadie pueda rebatir que son una de las bandas más influyentes de la historia del rock. Cuando apareció "Psychocandy" en 1985, el terremoto fue palpable en la enorme influencia que tuvo en multitud de grupos venideros, y hoy, treinta y siete años después, siguen saliendo infinidad de grupos y discos en los que se nota la marca del sonido de los hermanos Reid.

Para los que nos quedamos en su día atrapados en sus canciones, en sus guitarras y en su telaraña sónica y en su fascinante ruidismo, los Jesus & Mary Chain siguen ejerciendo hoy una hipnótica atracción difícil de igualar cuando los escuchas. Estas son 20 canciones representativas del grupo elegidas desde una perspectiva personal, con un plus de otras 20 canciones del grupo interpretadas por otros músicos y bandas admiradoras. x Fernando SoYoung




Anteriormente, en "Colector de frecuencias":

bigott: 40 piezas cum laude

Felt: 20 espirales de cristal

"Addicted to Raveonettes". Favoritas 2003-2020

Los 40 principales de Sr. Chinarro (1993-2020)

5* de Starflyer 59

Dean Wareham estelar: sus 50 mejores canciones

Mis 25 miniaturas preferidas de Stephin Merritt

"Endlove" (Patricia Blanco Embid) A los que leen. Capítulo XXXI

3/6/22

Último viernes de mayo en Le Petit Coin, rinconcito de microclima artístico y cultural desde cuyos techos y paredes llueve literalmente poesía, desde cuyos muebles germinan libros y fantasía. Copas de cava se llenan y rellenan, brindando por la presentación de EndLove, primer libro de la filóloga y docente zaragozana Patricia Blanco Embid. Editado por la editorial granadina Esdrújula, su portada de claro influjo grosziano promete una obra intensa, perturbadora, rebosante de emociones ambiguas, difíciles de perfilar pero indelebles física y anímicamente.

Muy influenciada por “Rayuela” de Cortázar, Patricia no ha dejado escapar su homenaje al escritor argentino en la arbitraria distribución de sus textos, de la cual nos avisa en la bitácora que inicia el libro. Lectura libre, a capricho, al igual que irrumpe el amor, y se va… De ello tratan estas bocanadas de sudor y estupor, de pasiones y estragos producidos por el barrunto del fraude y la extinción del amor. El fuego, el ardor, las cenizas, el cuerpo y el ánimo arrasados son una constante en la voz de estos escritos.

Patricia es una mujer viajera, lectora, melómana, inquieta y sensible ante cualquier atisbo de cultura. En este libro nos regala trocitos de ciudades, canciones, lenguas, películas… Europa, huellas y guiños a sus innumerables variantes artísticas acarician las páginas de EndLove, como los dedos de esa mujer que recorre la salada piel broncínea de su amante, rotundo y cincelado con músculos de estatua griega.

EndLove muestra todo lo que suponen las fases de agonía, muerte y duelo del amor. El amor que ya empieza a morir cuando nace, la fatalidad de saber que la montaña rusa de atracción y lujuria siempre terminará en vía muerta. El desapasionamiento, el vacío, el asco, la rabia, la indiferencia, la soledad deseada, son algunas de las vivencias que explora la autora a través de preguntas retóricas, principios filosóficos, axiomas, colores, pecados… intentando buscar una explicación a lo inexplicable.

El pasado se resiste a caducar y se convierte en un eterno clásico en un presente en decadencia, aunque también hay ciertos momentos para la auto-reconstrucción y el optimismo. EndLove, el fin del amor, imbatible como el amor mismo; perenne como el mármol del Pentélico. Endlove, el fin de los amores eróticos y un maravilloso inicio editorial, fruto del amor sin fin de Patricia por las letras. x Asun No

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The National: la elegancia y sensibilidad de una banda madura Riguroso directo

30/5/22

The National
Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra BALUARTE. 28 de mayo de 2022.
Texto y foto: Ignacio Novales.


Una gran perseverancia me llevó en noviembre de 2019 a Berlín, y un golpe del destino ha hecho que en tan solo dos convulsos años haya podido repetir concierto de The National, esta vez en el Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte de Pamplona.

The National es una banda norteamericana muy reconocida y consolidada en EEUU, no tanto en Europa. Aun así, la sala estaba llena y el público de las primeras filas se entregó desde el primer momento, hasta el punto que a partir de la cuarta canción fue imposible poder seguir el concierto sentado, lo cual no fue en absoluto un problema.

Comenzaron con Don´t Swallow The Cap y tras Mistaken For Stranger ya me di cuenta que a diferencia del concierto de Berlín íbamos a vivir un concierto de éxitos de la banda. No me equivoqué.

Fueron cayendo escalonadamente pelotazos incontestables como Bloodbuzz Ohio y System Only Dreams In Total Darkness (en la que hubo un lucimiento especial de las guitarras de los gemelos Dessner), con medios tiempos como I need My Girl y This is the Last Time, y emotivas baladas como Light Years y especialmente Slow Show, canción que hubiera bailado lentamente con mi acompañante de la izquierda que se movía lentamente con los ojos cerrados... porque esa es otra cosa que tiene esta banda, una sensibilidad madura de la que es muy difícil salir cuando entras.

Llegado a este punto del concierto sorprendía la tranquilidad de Matt Berninger, que, a diferencia del evidente estado de embriaguez del concierto de Berlín, se limitaba a cantar una canción tras otra eso si de manera perfecta sin interactuar con el público (lo hacía por él Aaron Dessner).

Llegó la parte del show en la que tomaron mucho protagonismo los instrumentos de viento en England y Fake Empire, dos grandes clásicos de la banda que en sus partes finales fabricaron emoción en estado puro. Como no podía faltar, volvieron muy lentamente con About Today, recuperada del EP Cherry Tree e interpretada por toda la banda de manera sublime, convirtiéndose en otro de los momentos clave de su actuación.

Tocaba despedirse ya entregados de una gran noche, Berninger se deshacía en gritos cantando Mr November rememorando los tiempos en los que el grupo parecía una banda de punk, se mantuvo la intensidad con Terrible Love y terminaron con una pausada Vanderlyle crybaby geeks, interpretada a capella, con todos los músicos puestos estratégicamente en primera línea despidiéndose de una audiencia que solo despertó del sueño cuando Baluarte encendía sus luces.

La pregunta es, llegados a este punto con esta demostración de pilotaje, profesionalidad, madurez y un público entregado, ¿a dónde nos llevará la banda?

"El porvenir no llega, el pasado no importa" (Diego Vasallo) Subrayadas (142)

6/5/22

Demasiado ocio, me dicen, como si encaramarse a un nuevo día no fuese una ardua tarea.

Siempre viene bien un fracaso cercano que acompañe al nuestro.
Así alimentamos nuestra atávica miseria personal, esa bestia insaciable.

Están las aspiraciones, los sueños inalcanzables, la obra aún no realizada, y luego está la vida, con su inmensidad invasora, sus pequeñeces, sus grandezas y miserias, entorpeciéndolo todo.

El aburrimiento purifica.

En verano me baja la tensión. Como posibles causas dicen que están el calor y el alcohol. Debería probar un clima más frío.

Dejarse llevar por el momento, dicen.
Se debe ser flexible, resistente, corno el bambú.
Sí, capto la idea.
Sin embargo, mi naturaleza tiende al tamarindo:
rígido, frágil, indolente, arrugado.

Ya está, al fin sucedió: la vida cotidiana, con su inabarcable catálogo de menudencias ha ocupado todos los rincones de mi existencia.

Ser pesimista me lleva todo el día.

Decía Fernando Fernán Gómez que siempre esperaba ansioso que se suspendiera la función de teatro que tenía programada.
A mí me pasa lo mismo: media vida peleando por conseguir viajes, conciertos, exposiciones, para luego soñar con quedarme en casa.

"Ya no estoy aquí" (Helado Negro) Aerolitos (29)

3/5/22



Creo que te vi ayer
no sé

Creo que escuché tu voz
también

Ojalá
me estoy volviendo loco

Por lo menos tengo con quien
puedo hablar

Alucinaciones

Hace tres meses que no veo a nadie
Hace un año te vi bailar

Ecos en las paredes
me acompañan

Lo juro que sentí tu voz acariciar
mi piel

Alucinaciones

"My favourite wet Wednesday afternoon” (The Siddeleys) Grábame una cinta de 60 (106)

30/4/22

"What Went Wrong This Time?" fue un single de The Siddeleys publicado en julio de 1987 con la referencia número 5 de Medium Cool Records, y del que se hicieron mil copias. En el single aparecían dos canciones más, "No Names..." y "My Favourite Wet Wednesday Afternoon". The Siddeleys fueron un grupo minoritario dentro del circuito minoritario de la época, con una vida muy efímera de un par de años y tres singles, aunque en el año 2001 editaron la compilación "Slum clearance" con todo lo que habían publicado y lo que no.

John Peel era fan de The Siddeleys, especialmente de su compositora y cantante Johnny Johnson. Hicieron muy pocas canciones, pero las hicieron bien. Como esta maravillosa "My Favourite Wet Wednesday Afternoon" de guitarras limpias, melodía evocadora y voz impecable, muy en la onda del C86. Todo un pequeño y melancólico hit subterráneo para topos soñadores. x Fernando SoYoung

"Pierced arrows" (Hurray For The Riff Raff) Aerolitos (28)

27/4/22




Trying to avoid running into my ex on Broadway
No one recognizes me anymore, girl, I'm lonely
Vampires and thieves, someone will bleed
Will it be me?
Rich kids who wanted everything
Holding the bow while my ears ring
 
I keep on running for the blue
I duck my head and travel to
I keep on running for the blue
I duck my head and travel through
 
Pierced arrows from the sky
Fall through me everytime
Hey, that's no way to die
Can't hide from turpentine
Pierced arrows from the sky
Can't chase me down to size
I'm not afraid to cry
Can't hide from turpentine
 
This was the place that fell apart
You were the one to break it
I don't believe in anything
This whole fucking world is changing
 
I keep on running for the blue
I duck my head and travel through
 
Pierced arrows from the sky
Fall through me everytime
Hey, that's no way to die
Can't hide from turpentine
Pierced arrows from the sky
Can't chase me down to size
I'm not afraid to cry
Can't hide from turpentine
 

"Los enemigos" (Kiko Amat) Subrayadas (141)

25/4/22

La conclusión se antoja inevitable: algo en mí, mi cobarde ironía de tufo británico y mi descreimiento innato hacia lo "bonito"; mi petulante malicia y gratuitas invectivas; la clasificación jerárquica de afectos, gustos y personas; el modo en que valoro a la gente por su ingenio, humor y no-aburridez (en lugar de por sus obras de caridad, su ideología o porque son "majos"); mi posible egocentrismo; mi presunta vanidad; mi superficial tendencia a  no tomarme en serio nada ni a nadie (empezando por mí mismo); incluso mis orígenes chusmeros. Todo ello causará que mi interlocutor me mire con un antagonismo mayúsculo, absoluto, inexpugnable.

El amor es efímero pero el odio no. El pensador y polemista inglés William Hazlitt escribió en su imprescindible On the pleasure of hating (1826):
El amor se convierte, con un poco de indulgencia, en indiferencia o repulsión. Solo el odio es inmortal.

Edwyn Collins ha terminado pareciéndose a Teenage Fanclub, veteranos proveedores de rimas ramploncillas y melodías adhesivas para gente que no le exige muchísimo al pop, pero no fue siempre así. Hubo un tiempo en que Collins era un genio airado, un Shakespeare con flequillo. Porque estaba enemistado.

Field School Bocados (band)camperos (69)

23/4/22

Field School es el nuevo proyecto de Charles Bert, cantante y guitarra de Math and Physics Club.

"La primera canción, "Moon Jellies", tiene una guitarra increíble, como una sombra fresca que te cubre en el caluroso sol de Texas. Luego llegué a la tercera pista, "Jennifer Valentine", y me enamoré por completo; es como la primera vez que escuchaste "If You're Feeling Sinister", la sinceridad y el encanto te invaden de inmediato. Hay que escucharlo. Ahora mismo. Hazlo.". -Austin Town Hall

"...un potente conjunto de cinco canciones de indie-pop lo-fi con guitarras fuzzy/jangly, letras agridulces y melodías melancólicas". -KEXP