"La canción inicial, «There's Always», combina guitarras melódicas y una batería expansiva con la voz de Leavins, que se eleva por los aires, logrando un equilibrio inmediato entre sus características influencias de los crooners de los años 50 y 60 y la sensibilidad dance del post-punk de los 80. En esta canción se aprecia un parecido asombroso con The Smiths, sobre todo en la voz y en la dualidad entre el anhelo y la melancolía." (clashmusic.com)
Morrissey. Sala Mozart. Zaragoza, 14 de marzo de 2026.
"Me gustaría que la vida fuese regulable como el agua caliente de mi baño. Me gustaría desaparecer, perder la consciencia. Porque la juventud es una niebla que, cuando se disipa, te deja tirado en medio de un paisaje extraño. Allí es donde me encuentro". Esta frase de Óscar Sipán se pudo leer aquí mismo en 2010, hace dieciséis años, y ya entonces me representaba. Allí me encontraba entonces, en un paisaje extraño. Y tanto tiempo después, el extraño paisaje se ha hecho más desértico, más intransitable, irrespirable, inhabitable, casi irreconocible del todo.
Fui uno de aquellos que en 2004 insultaron y odiaron -momentáneamente- a Morrissey cuando en el FIB, visualizando en el peregrinaje de acceso al recinto las bombillas rojas que configuraban su nombre sobre el escenario, escucharon que no se iba a presentar al evento. También fui de los que se lo perdonaron y volvió en 2006 al mismo escenario. Durante muchos, muchísimos años, Morrissey se ha ganado a pulso el ser considerado un ser despreciable, egocéntrico, faltón, vesánico, de ideología sospechosa, irrespetuoso con sus seguidores cancelando conciertos una y otra vez por los motivos más estrambóticos. Y sin embargo, su sólida e inquebrantable masa de fans -construida gracias a los cuatro discos con The Smiths, y a los primeros en solitario que abarcan su período 1988-1994- le ha pasado por alto todo una y otra vez y se ha postrado a sus pies olvidando al instante las ofensas.
Ahora estamos en 2026, y en un giro también extraño del destino, Morrissey estaba programado para actuar en Zaragoza. Un amigo, o ese en el que una autobiografía que no será escrita aparecería en capítulo aparte como "el amigo que camina a tu lado toda la vida", me sacó del pozo de la apatía y me arrastró a ver al ídolo -aquel al que en su día compraba todos sus discos, y también camisetas, libros con las letras de las canciones y hasta calendarios con doce imágenes de su entonces joven figura-, al mito personal que sin embargo hoy ya no tiene la fuerza suficiente como para sacarme del cenagal de la desidia para acudir a verle. Por eso mi amigo acude al rescate (nunca se lo podré agradecer suficiente) y me lleva al reencuentro, a la comunión, a la celebración del pasado, a la ¿despedida también? de alguien que me encendió de joven la llama del corazón y la mantuvo viva durante tantos años.
Con una previa que solo ahondaba en el cachondeo y la falta de respeto total (ganada a pulso) de si se celebraría o no el evento, pues se había suspendido el de dos días antes en Valencia, el concierto se dibujaba solo como una vía directa al pasado y a la nostalgia, independientemente de lo que se viera y escuchara. Sonaron cinco canciones de los Smiths, y no faltaron las mejores canciones de su carrera en solitario, pero por momentos, lo de menos era la canción que sonase porque todo se desarrolló en un estado de flotación límbica en donde, llevada en volandas por una banda que sonó espectacular, la voz de Morrissey, totalmente única e inconfundible entre todas todavía hoy, me envolvió y me trasladó a un encuentro en la tercera fase, o cuarta, en donde el tiempo se detenía y podías estar en cualquier momento de hace veinte, treinta y hasta cuarenta años, cuando por primera vez sonó en el tocadiscos la primera canción del primer disco, "Reel around the fountain", y en cierta manera, todo cambiara para siempre en mi brújula musical.
Cada vez resulta más difícil zafarse de la tristeza, con todos sus tentáculos, la tristeza por el pasado perdido, la tristeza por la fea realidad del inevitable deterioro, la tristeza de pensar que algo no volverá a pasar o que es muy posible que no vuelvas a ver a alguien tan esquivo como Morrissey, pero ahí quedarán los momentos, las sensaciones y un puñado de imágenes y recuerdos que desde hoy procederán a tergiversarse y deformarse cada día que pase para su correspondiente magnificación y gloria. Pero sí, gracias a mi amigo, hoy volví a ver a aquella estrella personal que me guió y acompañó mi vida con canciones que nunca me han dejado, ni me dejarán, de tan adentro que perviven.
Habiendo alcanzando cotas de emoción interna que uno ya casi no recordaba, la despedida apoteósica de la noche no podía haber sido otra: la luz que nunca se apaga.
"Coge cualquiera de las canciones, exprímela una y cien veces y saca las frases con las que seguro que te identificas. Entonces y ahora, un escaparate emocional fundamental en nuestras vidas". Javier M. Carpi (The Smiths: un placer insuperable)
La revista Muzikalia dedica uno de sus podcasts "Conexiones MZK" a los Smiths, reivindicando su discografía a propósito de los 40 años que se cumplen desde que iniciaran su actividad discográfica.
Para ello cuentan con 20 personas del mundo de la música y de la crítica musical, periodistas como Julio Ruiz, Rafa Cervera, Carlos Pérez de Ziriza y Laura Pardo y artistas como Natalia Quintanal, Antonio Luque, Jorge Martí, Ricardo Lezón, Leia Destruye, The New Raemon o Esther de Peligro!
Dos horas de celebración a una carrera impecable. Morrissey, Johnny Marr, Andy Rourke y Mike Joyce dejaron un legado inmortal: cuatro discos de estudio, tres recopilatorios con sus respectivas caras B y posteriormente un directo y otras compilaciones. Y es que hay pocos casos como el de The Smiths, un grupo que en apenas un lustro facturó una colección de canciones eternas con las letras más ingeniosas y profundas de su generación, las melodías de guitarra más arrebatadoras y una base rítmica que sustentaba el conjunto. Dirige Manuel Pinazo
Miembros del grupo: Rob Withem (voz, guitarra), Greg Markov (bajo), Thom Walsh (batería).
Disco: "Not thrilled" (2018, Velvet Blue Music), cuarto disco.
Una curiosidad: El grupo ha publicado este disco en el sello con el que firmaron en sus comienzos, en 1997 (Velvet Blue Music).
Algo que han dicho de ellos: "A finales de los '90 y principios de los '00, la banda de Phoenix lanzó una serie de sencillos, EPs y álbumes llenos de un indie-pop perfecto que destacaba por tener todas las influencias correctas (por ejemplo, New Order, The Smiths). "Not Thrilled" continúa donde lo dejaron esos lanzamientos, como si los últimos trece años (por no decir las últimas tres décadas) nunca hubieran ocurrido." (opuszine.us)
Nombres con los que se les asocia:Starflyer 59, Joy Electric, The Smiths, New Order, Brothers Martin.
"Not thrilled" (2018). Llega otro regalo caído del cielo (como quien dice recomendación de otro buscador de tesoros compañero de blog). Fine China, un grupo poco conocido con tres álbumes entre 2000 y 2005, con bagaje indie/synthpop. Escuchar de tirón "Not thrilled" es una delicia, pura sensibilidad pop que encandilará a todos aquellos que todavía seguimos escuchando a The Smiths a menudo, y que seguimos disfrutando mucho de todos los grupos actuales que recuerdan mucho a ellos (repasar aquel "Mis 10 clonaciones favoritas de los Smiths). Fine China son uno de ellos, y consiguen a hacer unas canciones sensacionales. La inicial "Anybody else" es una de esas canciones que es fácil catalogar de perfecta, lo tiene todo, otra de esas que en mundo perfecto sonaría en todas partes y haría superestrellas a sus autores. "The light of spring" también nos sumerge en esos tiempos de indie primigenio, de Sarah Records, de C-86, de guitarras jangle, de amateurismo talentoso, de canciones que brillan hasta cegar la vista y el corazón. Como las también enormes "Not thrilled" y "Iron is your love", lirismo pop y luz primaveral hechas notas musicales. La otra cosa que me ha enganchado a ellos es que tengan relación con una banda que siempre he defendido a ultranza aquí en Soyuz, y que sigo sin poder explicarme su poca repercursión: Starflyer 59. La mitad del disco, "Featherweight", "Miles out", "Can we forget about the nightmare?", "Mindful" y "The Hymnal 1982" suenan irremediablemente a ellos, y es algo que me ha terminado de enamorar. El acento en la melodía, el cuidado de los arreglos, el talento para llegar dentro con una canción sencilla. Evidentemente este disco no estará en lo alto de las predilecciones pitchforks y demás oficialistas, pero para mí será difícil que otro disco pueda desbancar el impacto a la vieja usanza -de ilusión al escucharlo- que me ha producido Fine China con este "Not thrilled". x Fernando SoYoung
Miembros del grupo: Jana Hunter, Geoff Graham, Nate Nelson, Walker Teret.
Disco: "Escape from evil" (2015), su tercer álbum.
Una curiosidad: Este domingo empiezan una gira por el Reino Unido teloneando a Belle & Sebastian.
Algo que han dicho de ellos: "Lower Dens han jugado en el pasado con el puro placer de la música pop, pero nunca la han abrazado como ahora. Hace tres años, el destacado single "Brains" de la banda de Baltimore brilló como una gema melódica dentro de su mayoritariamente experimental disco "Nootropics"; ahora, en el tercer disco del grupo, la compositora Jana Hunter abraza abiertamente las melodías". (Sasha Geffen, Pitchfork)
Nombres con los que se les asocia:Beach House, David Bowie, Johnny Marr.
Jana Hunter ha nacido para triunfar. Su imagen es diferente y poderosa y su voz tiene esas dos mismas cualidades, como mínimo. Empezó en solitario tirando hacia el folk, incluso grabó algo con Devendra Banhart, pero después de sintió más a gusto dentro de una banda y así se creó Lower Dens, banda que con el single "Brains" se dio a conocer bastante por todo el mundo y que en sus dos primeros discos buscaba su sonido entre el pop electrónico, el rock psicodélico o incluso el krautrock. Hasta que ha llegado "Escape from evil", su tercer disco, y su afortunado acercamiento a un pop elegante de inspiración ochentera, con guitarras muy Smiths en detrimento de los sintetizadores y una proximidad al pop ensoñador de Beach House. "Société anonyme", "Quo Vadis" y "Electric currents" suenan enormes y ambiciosas, arrolladoras; bien secundadas por las fantásticas "To die in L.A." y "Your heart still beating". No sé si han tocado techo, pero Lower Dens han facturado un disco de esos que mantienen su nombre en la cabeza siempre en alerta para seguir cualquier cosa que hagan en el futuro. x Fernando SoYoung
No es un disco de canciones nuevas, pero aún así merecían una nueva presencia en Soyuz. Los daneses Northern Portrait, esos Smiths de bolsillo versión optimista, reúnen en un álbum una colección de canciones que no aparecieron en su disco de debut, el gran "Criminal Art Lovers" (2010). Por tanto, aquí figuran las joyas que el grupo ha desperdigado en sus antiguos eps descatalogados (qué gran revelación fueron ‘The Fallen Aristocracy’ y ‘Napoleon Sweetheart’ en 2008), singles que solo aparecieron en vinilo y apariciones en recopilatorios varios. Por supuesto, en la exquisita casa Matinée Recordings.
Pues eso, que para aquel que aún no los conozca, "Ta!" (que así se llama el disco) es una excelente oportunidad de hacerlo. Eso sí, antes del uso es recomendable ponerse gafas de sol, para evitar el deslumbramiento de aquellos que gusten de, como dijimos en su día, unas guitarras cristalinas iluminando cascadas de lirismo pop. x A. Hurtado
Algunas de las apariciciones de Northern Portrait en Soyuz:
Horneando futuribles (primeros eps) {ir al artículo}
"Criminal Art Lovers" (disco debut) {ir al artículo}
Con vistas al mar (entrevista) {ir al artículo}
A diferencia de Morrissey, que ya va por las 53 primaveras largas, Johnny Marr aún no se ha hecho merecedor de entrar en esta sección. Pero aún así lo incluimos, pues está a tan solo unos meses de cumplir la cincuentena.
Johnny acaba de editar oficialmente, y también curiosamente, el primer álbum en solitario de toda su discografía. Mientras Morrissey encadenó el éxito absoluto de los Smiths a su andadura personal, y cosechaba idolatría independientemente de la irregular calidad de sus trabajos, desde 1989 Johnny ha ido perdido entre colaboraciones y proyectos propios fallidos. Empezó muy bien, con Matt Johnson y sus The The y con Bernard Sumner en Electronic, pero a partir de ahí, desde luego no le llamaremos "el estresao". Vivir de rentas debe de estar muy bien, pero lo malo de Marr es que cuando le daba por aparecer nos daba un poco de pena recordar su época smith con su fantástico sonido de guitarra. Con The Healers se apuntaba al carro brit con más pena que gloria, y sus colaboraciones con The Cribs, Modest Mouse y tantos otros parecían llamadas de atención por parte de los grupos de presumir de 'ilustre'. Aunque fuera venido a menos.
Y como he dicho antes, Johnny saca disco exclusivamente a su nombre. Y, bueno, no hay demasiadas sorpresas. Las positivas son tres. Tres grandes canciones. Una, "New Town Velocity", que es una vuelta al pasado que brilla con luz propia, con su característico deje de guitarra limpia y melancólica. Y canta bien. Merece la pena, porque al menos, y después de muchísimo tiempo, una canción de Johnny Marr logra traspasar la piel. Dos, "European me", una canción que tiene nervio y efervescencia, aunque tales cualidades quizá se las deba un poco al "Penelope Tree" de Felt, a la que se parece un pelín gordo en el estribillo. Tres: "The Messenger", que da título al álbum y que, con su ritmo cadencioso y su riff clásico, con las escuchas va calando.
El resto, un reflejo de la carrera de Marr de los noventa y dos mil. Un par o tres de dignas canciones con oficio rockero ("Upstarts", "Lockdown", "Generate! Generate!"), y el resto, la mitad del álbum, olvidable un minuto después de escucharlo. De todas formas, aún con la balanza perdida, doy esta batalla ganada para Johnny Marr por recuperar el pulso en sus mejores canciones. x Matías Galli
Cuando te topas con un grupo que se ha inspirado sin ningún disimulo en alguna o varias de las canciones de los Smiths, hay dos posibles reacciones: que tu amor por la banda de Morrissey y Marr te haga desechar cualquier buena o cuestionable copia por pensar que no puede estar a la altura, o que la recibas como un homenaje y una prolongación de lo que fue aquella banda irrepetible, disfrutando con los que hayan acertado en su acercamiento a su espíritu sonoro. Estas diez canciones me han hecho recordar a los Smiths, pero me han gustado por sí mismas porque no dejan de ser grandes, unas, y curiosas, otras. x Matías Galli
1) The Dears: "Don't lose the faith"
2) The Isles: "Major Arcana"
3) Northern Portrait: "A quiet night in Copenhagen"
4) Josh Rouse: "Winter in the Hamptons"
5) The Holiday Crowd: "Pennies found"
6) The Organ: "Love, love, love"
7) New Rhodes: "You've given me something that I can't give back"
8) Popundret: "Shiver gone"
9) 1000 Violins: "Like one thousand violins"
10) The Lucksmiths: "Sunlight in a jar"
Siempre es un buen momento para recuperar un clásico soterrado de los 90.
Recuerdo un anuncio de una famosa marca de relojes en la que había un concurso de imitadores de Julio Iglesias. Si el clonado hubiese sido Morrissey, Martin Rossiter, cantante de Gene, habría ganado esta competición con suma facilidad: su inflexión vocal y entonación no esconde su admiración por el mancuniano, pero en su haber hay que decir que iba sobrado de pasión y clase.
Hay que reconocer que su debut, "Olympian", fue irregular, sin embargo tenía un puñado de buenos temas y dos de ellos memorables: "London can you wait" y la homenajeada "Haunted by you". Guitarras sucias, un ritmo trepidante desde su inicio, una melodía embriagadora digna de los mejores Smiths y ese final en el que Rossiter desemboca todo su talento.
Mozzer habría pagado por haber compuesto esta canción y haberse coronado en Eurovisión. x Sergio Morán.
Para aquellos que tengan una tendencia moderada a la mitomanía, acercarte a exhaustivos documentos visuales o literarios de alguno de tus ídolos puede acarrearte alguna decepción importante. Me pasó con “Loudquietloud”, el fantástico vídeo documental de los Pixies; me pasó, con más distancia, con el libro “Las transformaciones de Lou Reed” de Victor Bockris, y me ha vuelto a pasar de forma intensa con “Morrissey & Marr. La alianza rota”.
El libro está escrito por Johnny Rogan en 1992, y ahora, con un pelín de retraso, nos llega por fin la edición en castellano (todo hay que decirlo: con una traducción bastante extraña y no pocos fallos ortográficos). Lo curioso es que, tanto tiempo después, el libro engancha igual que si lo hubieras leído en su día y consigue que vuelvas de nuevo todos tus sentidos al universo Smiths de manera profunda y sentida.
“La alianza rota” no solo relata las andanzas del grupo de Manchester, sino que dedica un buen número de páginas a la generación familiar anterior de Morrissey, y también de manera extensa a su infancia y adolescencia, en donde empezamos a conocer las rarezas de la personalidad del cantante. Con más brevedad, también conocemos algo de la vida de Johnny Marr antes de la formación del grupo. La historia de los Smiths es narrada con bastante detallismo y análisis, gracias a la devoción del autor por el grupo y a la multitud de opiniones vertidas por amigos y gente que estuvo alrededor del grupo en sus años de existencia. Por último, Rogan analiza también la época 1988-1992, posterior al grupo, en donde Morrissey editó tres discos y Johnny Marr se juntó con gente como Chryssie Hynde de Pretenders, Matt Johnson de The The y por último con Bernard Sumner para formar Electronic.
¿Por qué digo que te puedes llevar una decepción importante? No por el libro en sí, que se devora con extremo interés, sino por la sensación que te queda: bajar del pedestal (no musical, por supuesto, sino personal de los integrantes del grupo) a intocables ídolos de los 80, cómo dos amigos se distancian, problemas de dinero, la personalidad intratable y casi despótica de Morrissey (que no es que no lo conociéramos, pero al detalle asusta), el mal trato a multitud de colaboradores, juicios con compañeros por los royalties… en definitiva, lo mismo que en tantos grupos. Pero ellos son The Smiths, y eso duele más. Magnífico libro de obligada lectura para los que fueron y son admiradores del grupo.x A. Hurtado
1) The Vaccines: "Post break-up sex" 2) Big City: "The Smiths" 3) Destroyer: "Savage night at the Opera" 4) The Raveonettes: ""Recharge & revolt" 5) R.E.M.: "Every day is yours to win" 6) The Pains of Being Pure at Heart: "Strange" 7) Cold Cave: "Catacombs" 8) Discodeine (feat. Jarvis Cocker): "Synchronize" 9) Crystal Stilts: "Shake the shackles" 10) Craft Spells: "The fog rose high"
Las canciones de esta lista se pueden escuchar en 'Reflejos', en la columna de la derecha.
Canción: "Well I wonder". Intérprete: The Smiths. Incluida en: "Meat is murder (1985).
Me gustaría poder volver en el tiempo al día en que escuché por primera vez “Well I wonder”. Con seguridad sé que el soporte fue una cinta de 60 grabada, y por intuición sé que me debí de quedar aturdido. Y lo sé porque veintilosquesean años después todavía cada vez que escucho esta canción de los Smiths me quedo petrificado de abatimiento, de una lánguida tristeza que me atenaza el estado de ánimo.
En una época en que Morrissey estaba severamente ocupado en furibundos ataques a Margaret Thatcher y la monarquía, y enfrascado hasta lo irracional en su causa vegetariana, la voz de los Smiths es capaz de saltarse todas sus causas radicales y cantar con sentimiento profundo y embriagador una canción de amor desesperado, mientras la música se desliza como agua cristalina y helada sobre nuestros pensamientos en pleno vaivén nostálgico. Para Johnny Marr, “Well I wonder” siempre fue una de las canciones más infravaloradas de los Smiths. Para mí también.
Momento/parte favorito/a: La interpretación de Morrissey, falsete incluido. Magistral. x Fernando SoYoung
Canción: “Here’s Where The Story Ends” Intérprete: The Sundays Incluida en: "Reading, Writing And Arithmetic" (1990).
La banda editó en Rough Trade su primer disco en 1990, luego le siguieron un par más para otros sellos y desaparecieron del mapa, aunque nos dejaron un buen recuerdo y maravillosas canciones pop. La voz de Harriet Wheeler nos recuerda mucho a la Björk de The Sugarcubes. Y cuando escuchamos el primer single de los irlandeses The Cranberries, “Dreams”, en 1992, pensamos que era Harriet -más tarde Dolores O’Riordan aumentaría su registro para hacernos olvidar esta coincidencia-.
Momento/parte favorito/a: El comienzo de la canción con esas guitarras acústicas herederas de The Smiths nos crean un momento de expectación esperando que Morrissey comience a cantar, para acabar sorprendiéndonos la voz de Harriet, dulce y ondulante a lo largo del tema. x Simón Zico
Un buen hombre. Eso dicen todos los que conocieron al Dj más importante de la radio británica, un amante total de la música pop. Murió en 2004 a los 65 años mientras estaba de vacaciones en Perú. Tras anunciar su muerte, “su” Radio 1 pinchó la canción favorita de Peel, 'Teenage Kicks', de los Undertones. Una auténtica autoridad en el mundo de la música independiente, distinguido con la Orden del Imperio Británico. Soyuz le rinde pleitesía publicando una lista de sus listas, es decir, una canción de sus diez favoritas de cada año, desde 1981.
1. Undertones - 'Teenage Kicks'. 1981, puesto 6. 2. Robert Wyatt - 'Shipbuilding'. 1982, puesto 2. 3. New Order - 'Age Of Consent'. 1983, puesto 3. 4. The Mighty Wah! - 'Come Back'. 1984, puesto 5. 5. The Housemartins - 'Flag Day'. 1985, puesto 10. 6. Jesus & Mary Chain - 'Some Candy Talking'. 1986, puesto 9. 7. The Smiths - 'Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me'. 1987. Puesto 5. 8. The House of Love - 'Christine'. 1988, puesto 9. 9. The Stone Roses - 'I Am The Resurrection'. 1989, puesto 6. 10. Ride - 'Like A Daydream'. 1990, puesto 4. 11. The Wedding Present - 'Dalliance'. 1991, puesto 8. 12. The Fall - 'Legend of Xanadu'. 1992, puesto 5. 13. Stereolab - 'French Disko'. 1993, puesto 5. 14. Portishead - 'Sour Times'. 1994, puesto 8. 15. Pulp - 'I Spy'. 1995, puesto 8. 16. Arab Strap - 'First Big Weekend'. 1996, puesto 2. 17. Clinic - 'IPC Subeditors Dictate Our Youth'. 1997, puesto 9. 18. The Delgados - 'Pull The Wires From The Wall'. 1998, puesto 1. 19. Gorky’s Zygotic Mynci - 'Spanish Dance Troupe'. 1999, puesto 5. 20. Hefner - 'The Greedy Ugly People'. 2000, puesto 7. 21. Melys - 'Chinese Whispers'. 2001, puesto 1. 22. Cinerama - 'Quick, Before It Melts'. 2002, puesto 2. 23. The Crimea - 'Baby Boom'. 2003, puesto 8.
31 Yann Tiersen: "Dust Lane". Este músico bretón siempre ha hecho gala de una creatividad muy especial, muy diferenciada del resto de coetáneos franceses y europeos. "Dust Lane" está poblado de canciones largas, llenas de intensos crescendos y coros de voces. Yann Tiersen es un músico de gran formación clásica, brillante, de profunda sensibilidad y que nunca se acomoda.
32 Broken Records: "Let Me Come Home. En su anterior disco se revelaron como grandes fabricantes de canciones melancólicas, por encima de las más movidas. En "Let Me Come Home" ocurre lo contrario: sus remolinos de guitarras se hacen con el mando de un disco muy completo, en el que la voz de Jamie Sutherland es un activo imprescindible y decisivo en el emocionante indie folk épico de estos escoceses.
33 The Radio Dept.: "Clinging To A Scheme" Los tengo en un pedestal muy alto todavía, y su único enemigo son ellos mismos, porque son capaces de rozar el cielo del pop si quieren. Para mí no están a la altura de “Lesser Matters” y “Pet Grief”, no tienen canciones rompecorazones, pero aún el sonido que destilan en este disco sigue siendo mágico y ensoñador.
34 Crocodiles: "Sleep Forever". Este dúo tiene particular destreza en dotar de cercanía y talento pop a un sonido cercano al noise pop y al shoegaze. "Sleep Forever" es un buen disco de un grupo americano muy británico enamorado de la distorsión. Sus canciones "Hearts Of Love", "Sleep Forever" y sobre todo "Mirrors" los colocan en objeto de deseo de nuestra predilección.
35 Bishop Morocco: "Bishop Morocco". Las influencias de Joy Division y New Order planean con fuerza en la apertura del disco con “Blind Visions” como gran declaración de intenciones. Sin embargo es en la parte central, con la grandísima “Last Year’s Disco Guitars” donde la vuelta de tuerca hacia Smiths o el dreampop nos hace vibrar con más intensidad.
36 Teenage Fanclub: "Shadows". En "Shadows" encontramos a los “Tinajas” de siempre, con canciones para su colección de grandes (“Shock and Awe”, “Baby Lee”, “When I Still Have Thee”, “Into The City”) y otras, que aunque no sean tan brillantes, irán siempre asociadas al sonido TFC, ése que nos acompañó a lo largo de toda nuestra existencia vinculada a la música.
37 The Cavalcade: "Many Moons". La música de The Cavalcade te la echas encima como el agua de un ibón del Pirineo: cristalina, refrescante, rejuvenecedora, limpia, purificadora. Me vienen a la cabeza términos como C-86, twee pop o Sarah Records. Música que te reconfortaba el alma y te hacía sentir triste y afortunado. "Many Moons" está repleto de guitarras inmaculadas y melodías sensibles.
38 The Divine Comedy: "Bang Goes The Knighthood". Neil Hannon nunca defrauda. Puede entusiasmar más o menos con su particularísima concepción del pop, pero no decepcionarte. No hay otro como él, con ese toque de dandy tan poco visto o tan mal interpretado en nuestros días. "Bang Goes The Knighthood" es una reconciliación con el Hannon más inspirado de antaño.
39 Stars: "The Five Ghosts" 40 Petter & The Pix: "Good As Gold” 41 Moto Boy: "Lost In The Call” 42 Chief: "Modern Rituals" 43 Matt Pond PA: "The Dark Leaves" 44 Elsinore: "Yes Yes Yes" 45 Wolf Parade: "Expo 86".
Close Lobsters son una banda escocesa que tuvo su período de vida activa a finales de la década de los ochenta, formando parte de aquella panorámica y mítica cassette del New Musical Express llamada C86 que mucha gente considera el nacimiento del indie. En su tracklist figuraban, además de Close Lobsters, grupos emergentes como The Shop Assistants, McCarthy, The Soup Dragons, Primal Scream, The Mighty Lemon Drops, The Pastels y The Wedding Present entre otros, todos ellos valores de futuro con el denominador común del pop de guitarras urgentes, canciones tan breves como intensas e ilusión amateur.
Curiosamente yo conocí también a Close Lobsters por una cinta de cassette original de su primer disco “Foxheads Stalk This Land” que compré en Top Records (¿alguien se acuerda de aquella tienda?) unos años después de que el grupo lanzara al mundo ese magnífico trabajo (1987). Su debut se produjo un año antes con el single “Going To Heaven To See If It Rains”, tras el cual vino “Never Seen Before”, otro gran single que daría pie al álbum que les colocaba en un lugar privilegiado en la escena británica en total ebullición en aquellas fechas. El disco es pura gloria de estribillos talentosos y guitarras vitaminadas. Los punteos de la inicial “Just Too Bloody Stupid” pone en alerta de lo que nos vamos a encontrar, como la fenomenal mezcla sonidos de guitarra de “Sewer Pipe Dream”, el maravilloso ascendente go-between de “I Kiss The Flower In Bloom”, una de esas canciones que jamás se olvidan, sobre todo ese final esplendente coreando el verso que da título a la canción, el incendio de guitarras adolescentes de “Pathetique” y la vuelta a la exquisitez pop de “A Prophecy”, una de esas canciones perfectas que el paso del tiempo no se atreve a amenazar, “In Spite Of These Times”, “Foxheads” y “Pimps” manteniendo la espiral de inspiración y estímulos enormemente disfrutables para los amantes del indie pop clásico, y el final del disco con “Mother Of God” rompiendo la media de duración de canciones, con casi ocho minutos de enérgica hipnosis guitarrera. Estos son los discos que perduran: 23 años después y el mismo virus infeccioso corre por tus venas al escucharlo…
Dos años después, en 1989, sacaron su segundo y último disco, “Headache Rhetoric”, sin la magia de su debut y con su repercusión en caída libre (salvo en Estados Unidos, donde la banda gozó de mucho más éxito que en casa). La banda que formaban Andrew Burnett, Graeme Wilmington, Tom Donnelly, Bob Burnett y Stewart McFayden tuvo una existencia breve pero nos dejó un puñado de canciones de esas que marcan una época, que asocian recuerdos y de efecto indeleble y permanente. Como regalo final, en 2009, Burnett y Wilmington remasterizaron sus canciones para lanzar un recopilatorio de singles llamado “Forever Until Victory” que, además de las joyas que hemos descrito de su álbum de debut, incluye otras curiosidades y magníficas canciones que no conocíamos (como la que se incluyó en la C86, “Firestation Towers”) y que engrandecen su pequeña leyenda de magos de la melodía y fanáticos de un sonido de guitarras tan entrañable como embriagador, de alguna forma herederos de grupos como Orange Juice, Smiths o Buzzcocks. Que el grupo con más perspectivas de gloria indie actual, The Pains Of Being Pure At Heart, los cite entre sus influencias más importantes, debería bastar para que la gente vaya a buscarlos y rescate sus estupendas canciones. x Fernando SoYoung
¿Cómo no recuperar la confianza en este formato con tres singles como estos? Con un álbum aparentemente todavía lejos de cada uno, estas canciones nos hacen esperar lo mejor para su nuevos trabajos largos, que se esperan en la primera mitad de 2011.x Fernando SoYoung
Digo esto sobre todo por The Pains Of Being Pure At Heart, el grupo actual que garantiza que todo lo que toca es oro, y del más puro que se pueda encontrar. Como les pasó a The Smiths o a Belle & Sebastian, se espera cada canción suya con una expectación inusitada, porque hasta ahora no han fallado en nada. Hasta las bonitas portadas juegan a su favor. "Heart In Your Heartbreak" es el título de su nuevo single, de nuevo una canción al más puro estilo indie pop de guitarras infecciosas y exquisita melodía. Pero si en algo se salen TPOBPAH es en sus caras b. Como ya hicieran con la maravillosa "Lost Saint", cara b de su anterior single "Say No To Love", "The One" es aquí la canción que acompaña a la canción titular, y no la desmerece en nada. Con las mismas coordenadas, la misma pasión, el mismo talento y el mismo magnetismo pop. Fantásticos.
Asobi Seksu también acaba de lanzar un single previo a su próximo álbum "Fluorescence", previsto para el próximo 14 de febrero. Se llama "Trails" y empieza de forma extraña, como desacompasada, disonante en sonido y voces. Poco a poco un muro de guitarras y la voz de Yuki Chikudate van encauzando la canción y ésta va creciendo y creciendo hasta dejarnos convencidos de que esta nueva etapa del grupo puede ser mejor que la de "Hush" (2009) y retomar la del gran "Citrus" (2006), donde se concentraron las mejores canciones del dúo neoyorquino.
Por aquí siempre hemos pensado que Patrick Wolf tiene un talento desbordante. En mayores o menores dosis, en todos sus discos se encuentran joyas de brillo imperecedero, como "The Libertine", "Hard Times", "Wind In The Wires" y otras muchas canciones que hacen de Patrick Wolf uno de los trovadores más heterogéneos y sorprendentes del pop anglosajón. Polémico a veces, pero con un carisma fuera de toda duda a sus 27 años. "TBA" saldrá en primavera, y será su quinto disco, del que nos adelanta la gran "Time Of My Life" otra cápsula de centelleante glamour, de cuerdas versátiles y de emoción vitaminada. Uno de los clásicos instantáneos de los que no nos cansaremos nunca. Si no es más grande es porque el mundo es lerdo.
Una historia de reencuentros: Los miembros del grupo eran compañeros de colegio hace 15 años. Jake Fairley (a.k.a. Fairmont) se desplazó durante 6 años a Alemania impregnándose del ambiente electrónico mientras James Sayce continuaba profundizando en las melodías pop de su ciudad natal. En otoño de 2008 sus destinos se cruzaron de nuevo en una pequeña escuela de Groningen, Holanda. De la mezcla de estilos, un clima horrible, una caja de ritmos y dos guitarras nació Bishop Morocco.
Nombres con los que se les asocia: Joy Divivion, New Order, Jesus & Mary Chain, The Smiths (¡sí!, los de siempre de los 80, pero ¿alguien dijo que fueran mala influencia?).
Bishop Morocco: "Bishop Morocco" (2010). Hay discos que no han nacido para cambiar la historia de la música sino para ayudar a pasar el otoño más placenteramente, para hacerte recordar otros tiempos ya pasados pero vigentes en el presente más que nunca, y sobre todo para disfrutar de canciones redondas. Las influencias de Joy Division y New Order planean con fuerza en la apertura del disco con “Blind Visions” como gran declaración de intenciones. Sin embargo es en la parte central, con la grandísima “Last Year’s Disco Guitars” (que debería formar parte de todos vuestros recopilatorios 2010) donde la vuelta de tuerca hacia Smiths o el dreampop nos hace vibrar con más intensidad. La incisiva y oscura “Our Time” da paso a “Petter”, un viaje pop sobre un estribillo entre nubes de algodón. El cierre del disco con “Townies” y “White City” nos acerca más a otra época en la que el britpop llenaba las pistas de baile. El reproductor de Windows Media Player comienza de nuevo el disco en modo repetición pero no me muevo del sofá a poner otro porque se está muy a gusto calentito, a resguardo del viento y la lluvia y escuchando buenas canciones. x bbto