Antes del anochecer encuentra su centro cuando la luz empieza a declinar y la narración se adentra en terreno conocido, a través de un camino arenoso, entre las ruinas de una Grecia humillada que no puede dejar de hablarnos de nuestro eterno pasado de saberes perdidos y testamentos traicionados. Entonces Céline detiene el paseo y le pide a Jesse que la mire fijamente a la cara, que le diga sinceramente si se interesaría por ese rostro que ahora de la misma forma que se interesó por él dieciocho años antes, en un tren vienés, cuando la vio por primera vez y quiso ensayar diferentes juegos de seducción. Jesse sabe que se trata de una pregunta trampa e intenta escapar de la encerrona dialéctica, pero el envite no puede ser más oportuno. La verdadera partida de la película empieza a jugarse en ese preciso instante. Linklater lo sabe bien y por eso coloca a sus personajes frente al espejo del tiempo y del cine, convocando a aquella pareja de Rossellini en la seminal Viaggio in Italia y abriendo una nueva entrada en esas historias del cine escritas y reescritas sobre diferentes parejas enfrentadas a su disolución.
Jonás Trueba. "El viento sopla donde quiere" (Athenaica Ediciones, 2025)
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