Días de Vino y Rosas

15/4/07

Una perspectiva personal
x Ignacio Hangar (So Young#11, 1997)

"Te podría engañar/nombrarte reina de mí/y amarte un rato/conozco la forma de huir”.

El que avisa, no es traidor, y los Días ya nos anticiparon con estos premonitorios versos su fugaz paso por el pop hispano : llegar, ver, vencer…desaparecer.
La primera vez que oí hablar de ellos apenas hice caso. Me hacía gracia que el batería fuera un ex-compañero del colegio, nada más. Sin embargo, esta anécdota fue la causa de que posteriormente prestara más atención a lo poco que se aireaba de la banda. Mientras, ellos continuaban su evolución, que al tiempo devino en la necesidad de que el susodicho “bataca” compaginaba sus golpes de baqueta con los golpes de voz. Mi ex-compañero, llamado Gonso (¿o es Gonzzo?), comenzaba a perfilarse como líder del grupo.

Un indeterminado tiempo después escuché “Biarritz”.

Siempre me he considerado un ecléctico, de esos que tratan de llegar a todos los sitios sin detenerse en ninguno más de lo necesario para captar lo mejor de su esencia. “Biarritz” me detuvo. Y elegí -como diría alguna vecina de páginas- Días de Vino y Rosas.

Más adelante llegó para ellos la ansiada oportunidad del disco. Y no la desaprovecharon. Su primer -y único- LP en el mercado es una pieza básica del pop aragonés de toda su corta Historia y es, además, un compendio de canciones, excelentes y bien trabajadas, que no defraudó a casi nadie. El grupo se empezaba a escuchar a nivel nacional y las críticas no le daban la espalda. Quizá los Héroes tuvieran que hacer un hueco a otro grupo aragonés en el Olimpo nacional.
Y los conciertos. Ahí estaban Gonso-Gonzzo, cogiendo cada vez más tablas sobre el escenario; la dulce Blanca, hipnotizándonos con la perturbadora (e impertérrita) expresión de su faz; y Juan, circunspecto pero eficiente. A los cuales se les unía casi siempre el apoyo del batería de Gazza.

La primera vez que fui a verlos, unos “Pilares” junto a Luxury Beat (Luis Uribe para los amigos), la cosa se frustró por inclemencias climatológicas. No importó. Tuve tiempo de poder resarcirme a conciencia acudiendo a todos los conciertos que se programaron en la ciudad a partir de entonces. ¿Quién no recuerda a Gonso-Gonzzo en su participación en el Festival homenaje al Sello Interferencias ? Con su megáfono -y bajo las influencias de algo, quizás- nos dejó a todos desconcertados, aunque pronto aceptamos su originalidad, imbuidos además como estábamos en uno de los más grandes eventos de exaltación del pop aragonés que ha habido nunca.
También viví aquellas ocasiones en la En Bruto y en C.C. Delicias, auténticas fiestas donde los DVR se daban un baño de multitudes (a escala), con unos fans rindiendo culto totalmente entregados. Y también mención especial merece aquel concierto desenchufado en el Pignatelli, sin duda uno de los mejores conciertos a los que he asistido en la vida.

Pero, poco a poco, el tiempo iba pasando y los seguidores comenzábamos a esperar con ansiedad su segundo trabajo, del que ya desgranaban canciones en los sucesivos conciertos. La demora continuó de tal forma que comencé a escuchar que habían surgido problemas con su compañía, que se habían subido a la parra en sus pretensiones, que esto y lo de más allá… Nunca llegué a enterarme con exactitud de lo que pasaba ; además su poderoso directo (con versiones y todo) no había pasado desapercibido y -según se decía también- entre el público que acudía a los conciertos se mezclaban altos ejecutivos de renombradas compañías.

El propio Gonso-Gonzzo me tranquilizó un buen día -una buena noche- en el Central :
- Te gustó el primer disco ¿verdad ? -me espetó, convencido de la respuesta.
- ¡Claro, claro ! De puta madre.
- Pues el segundo es la leche.

“Y volverte a engañar/decirte todo va bien/no hay nada extraño/en mi forma de ser”.

Nada había, pues, que temer. Las convencidas palabras de Gonso-Gonzzo hicieron que las expectativas no se alteraran. Pero todo fue en vano. El tiempo pasó y las expectativas se fueron poco a poco diluyendo hasta llegar a la cruda realidad de la desaparición del grupo.

Hoy en día asisto, perplejo y a distancia, a la ubérrima cosecha de grupos surgidos al amparo del movimiento indie. Me siento incapaz de ponerme a realizar una criba para tratar de encontrar algo que merezca la pena. Con todo, trataré de ayudarme de fanzines como éste para ir realizando la faena tranquilamente.

Mientras, siempre tendré a mano mi grabación de los Días, que me acompañará indefectiblemente en orgías músico-etílicas y en largas noches de insomnio.

5 comentarios:

Sergio H ha dicho...

Grandísima canción "Biarritz"

Anónimo ha dicho...

Acabo de leer el articulo casi un año despues de haber sido publicado, y al que he llegado despues de introducir en el buscador de Google "dias de vino y rosas gonso" porque me ha venido a la memoria el grupo. Tengo 32 años y descubri al grupo en plena adolescencia. Les pude ir a ver a un concierto que dieron en una sala en Madrid, cerca de la Plaza de España y cuyo nombre no recuerdo, pero me quede prendado del directo del grupo y de los suaves contoneos de Blanca al bajo. Recuerdo bien el concierto, porque entre otras cosas me impacto que tan solo fuesemos 8 los asistentes, entre los que nos encontrabamos dos colegas y yo. Para mi es un disco con unas canciones deliciosas y perdurables. La carpeta del vinilo tiene unas fotos fantasticas, lo que le convierte en una de las joyas musicales mas valiosas que tengo. El concierto lo grabaron con una camara de video profesional y tocaron un cancion que "iba" a ser publicada en su segundo LP, titulada "azul"...una verdadera lastima. Al igual que tu, llena mis largas noches de insomnio y nostalgia. Un saludo

Anónimo ha dicho...

Bueno, pues Juan por fin se ha atrevido a poner una versión de Biarritz en el nuevo disco de Amaral. Es espectacular aunque lo siento mucho pero la voz de Gonso le pega más a la canción que la de Eva.

Por cierto ¿alguien sabe qué fue de Gonso y Blanca?

P.D: El concierto al que se refiere el anterior anónimo creo que es el de la Revolver en Madrid, que ellos fueron teloneros de un grupo rarísimo... Yo también fui. Cuatro "fans" en autobús desde Zaragoza, el propio Gonso puso una cara de alucinao cuando nos vio aparecer por ahí...

Una lástima, efectivamente. Y muy raro también que Juan no haga referencia a aquella etapa en sus entrevistas. Supongo que también acabaron de mal rollo o vete a saber...

El Baile del Milano (Jesús) ha dicho...

Hola, ¡¡¡me encanta tu post!!!

He referenciado este post en mi nuevo blog con contenidos exclusivos sobre Días de Vino y Rosas:
http://nochesdevinoyrosas.blogspot.com

Veréis ahí un montón de referencias a URLs y blogs (algunas con "sorpresas" que os gustarán).

Me gustaría que participaras (y todos tus comentaristas) con tus vivencias y recuerdos.

Y también hay ahí una utopía: un libro de firmas para que Días de Vino y Rosas vuelvan a tocar juntos. ¿Firmas? :-)

Perdona la "publicidad", pensaba que te interesaría.

El Baile del Milano (Jesús) ha dicho...

¿Recuerdas la fecha del concierto en el Pignatelli? Quiero referenciarlo en el blog pero no tengo datos (sólo vagos recuerdos)...

http://nochesdevinoyrosas.blogspot.com

Gracias!