Además de ser un gran cineasta, Herzog es también un magnífico creador de mitos, falsedades y aforismos. Se apreciaba claramente en Conquista de lo inútil, diario llevado a cabo durante el rodaje de su ya lejana Fitzcarraldo, allí coleccionaba frases poéticas e imágenes sorprendentes y alucinógenas, impresiones de su manera de ver el mundo lanzadas como si fueran escupitajos. Escribía "el tiempo tira de mí como un elefante y los perros me desgarran el corazón", "por la noche los ríos tienen fiebre", "los patos están mudos e inmóviles bajo la lluvia, pensando intensamente en nada". "Cuando iba a cagar, un cerdo me siguió selva adentro. Ávido hasta el descaro, husmeaba a la espera de mi mierda". "He escupido en el agua y un pez se ha zampado la saliva flotante, pero unos metros más allá la ha dejado salir nuevamente a la superficie". "A mi lado un papagayo reía y gritaba como una persona. Chillaba una y otra vez en español corre, Aureliano, y parecía que no iba a parar nunca. Sonaba como una película del Pájaro Loco. Los pájaros son listos pero no pueden hablar. Fitzcarraldo debería enseñarle a su papagayo a decir eso en la película. Los muertos arrastran consigo a los vivos".
Jonás Trueba. "El viento sopla donde quiere" (Athenaica Ediciones, 2025)
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