Esta falta de entusiasmo Con K, de Karmelo (10)

20/3/26


Envidio a los que tienen ganas de vivir todos los días, pero no puedo comprenderlos.
*
Como tengo ya unos años, no creo que a mí llegue a afectarme -me refiero al aspecto legal-, pero esta falta de entusiasmo acabará estando prohibida.
*
El niño que fui me mira a veces como pidiéndome explicaciones y no sé qué decirle.
*
Cuántas alegrías veo por ahí por las que no cambiaría ni loco mi tristeza.

Se han llevado la música a otra calle Con K, de Karmelo (9)

4/4/25


Los viejos tiempos

En la mayoría de los casos
la épica de los viejos tiempos
se reduce a que éramos más jóvenes.

Solo es un mecanismo de defensa,
una mentira piadosa.

                             No es fácil asumir
que ni siquiera entonces
estuvimos a la altura de la vida.

Como no hay que aportar pruebas
le echamos un poco de imaginación.


Envejecer

Envejecer
tiene su gracia,
dijo el poeta.

                     Si es así
yo me estoy perdiendo algo,
porque yo
lo único que veo
ahí delante,
es un lugar solitario, frío, triste,
como una pista de baile
abandonada.

                    Se han llevado
la música a otra calle
pero sigues escuchándola.

Y eso es casi lo peor.
Esos momentos

Quizá no puse
el empeño necesario,
o se trate solo de que tuve mala suerte.

No lo sé.
              La sensación,
en cualquier caso,
es la misma:
                     esos momentos
que valen por una vida
yo no los encuentro por ninguna parte.

Me queda el consuelo
de que mi memoria
no es ya ni de lejos la que fue.


El hipócrita

Todos llevamos
un espejo
en nuestro interior
al que no nos queda más remedio
que asomarnos
alguna vez.

                  Y ahí dentro
no puedes engañar
a nadie.

Tratándose de ti
uno casi lo siente por el espejo.

No tiene que ser fácil.

Plomo en mis zapatos Con K, de Karmelo (8)

8/3/24


Algún sueño me tienta aún para que intente remontar el vuelo, pero, por suerte, la vida ha puesto suficiente plomo ya en la suela de mis zapatos .
*
Los pesimistas somos una especie en extinción, más pronto que tarde estaremos prohibidos, seguramente por los nietos de aquellos que abanderaron en su día el famoso "Prohibido prohibir", que serán los que manden entonces. Pobres de nosotros, nos nos quedará otra que, nada más salir a la calle, sonreír, aunque llueva y te duela el estómago, y aunque la sonrisa sea más falsa que un billete de dos euros. Yo, para entrenarme, he empezado a fijarme en la gente. No parece muy difícil, lo hace prácticamente todo el mundo.
*
No la causa que defiendes, sino la gente con la que coincides en esa defensa, hace que te preguntes si ese será tu lugar.

El sol de invierno apagándose Con K, de Karmelo (7)

8/4/23


Una vida que no haya sido destruida al menos una vez por un amor imposible nunca será una vida plena.
*
Los días -siempre a las órdenes de la vida- siguen recibiéndome con directos al mentón. Pero he aprendido a encajar, y ellos ya no son lo que eran.
*
El sol de invierno apagándose en la fachada de enfrente me recuerda a mi entusiasmo.
*
Si lo piensas bien la muerte es una putada. Por eso los viejos que pueden se van a pensarlo al sur.
*
Antes la gente se moría, ahora no, ahora la gente "se va". Al mismo sitio, eso sí.

Vacío por dentro Con K, de Karmelo (6)

18/9/22


Me siento vacío por dentro, le dije. Tranquilo, me dijo, si es por dentro no lo ve nadie. Y se pidió otra copa.
*
El mar brilla por su ausencia.
*
"Estuvimos a punto de morirnos de amor, pero murió el amor y nosotros vivimos". Si no me falla la memoria, estos versos son de Gabriel y Galán. He vuelto de la tertulia con ellos en la cabeza, bajo un suavísimo sirimiri. "Algunas victorias ni siquiera lo parecen, de lo amargas que son". Esto último me lo he dicho ya acodado en la barra de la cafetería del H Amara Plaza. Solo había un cliente, un viejo, en una mesa del fondo, leyendo el periódico con una lupa.
*
Tristes besos
si salimos ilesos.

Esa extrañeza Con K, de Karmelo (5)

17/2/22


Cenizas aventadas

Vamos acumulando años
y ceniza,
la de los entusiasmos apagados.

Con ella,
con la ceniza, creamos
esa ilusión que llamamos experiencia,
y que solo nos sirve,
en ocasiones,
para disimular apenas
tanta nostalgia de la vida.

Y luego, un día
llega el viento y nos dispersa,
borrándonos.
Esa extrañeza

Esta tarde, durante un rato, he sido
el más viejo del bar.

Nunca me había sucedido antes,
y me ha cogido un poco
por sorpresa:
                     esa extrañeza
de recién llegado a un sitio
que no conoces...

La vida sigue

La vida sigue -dicen-,
pero no siempre es verdad.
A veces la vida no sigue.
A veces solo pasan los días.

12 libros Lo que debo recordar de 2021

29/12/21

12 libros publicados en España en 2021


1 Arde este libro (Fernando Marías)
Tanto pánico a perder la memoria y la felicidad podría consistir en olvidar.
2 Los días perfectos (Jacobo Bergareche)
Nosotros, en este tiempo, según Handke, ya solo aspiramos a tener un buen día, un día logrado entre tantos días inútiles y olvidables.
3 Al final siempre ganan los monstruos (Juarma)
¿Sabes esa tristeza y esa angustia en el pecho al día siguiente de ponerte hasta el culo? ¿Esas ganas de morirte? ¿Esas náuseas que te provoca pensar en comida? ¿Esa vergüenza al recordar todas las tonterías que hiciste o hablaste con desconocidos la noche anterior?
4 Revancha (Kiko Amat)
Deseó que aquel momento se paralizara y pasase una y otra vez, en bucle. Vivir siempre allí. Y a la vez supo que era imposible, y la imposibilidad de la permanencia, no pudo evitarlo, le llenó, y le llenaba aún, de tristeza.
5 Diarios. A ratos perdidos 1 y 2 (Rafael Chirbes)
Fin de año con François en Rouen. Como llueve a mares, cambiamos pronto las visitas a las joyas góticas de la vieja ciudad por una colchoneta en una habitación prestada. El objetivo de cualquier amante es comerse al otro. Estamos en ello.
6 Miss Marte (Manuel Jabois)
La felicidad, o la supervivencia, consiste en un pacto tácito acerca de la conveniencia de la mentira, entendiendo mentira como la verdad que no interesa a nadie porque seríamos peores con ella.
7 Amigos para siempre (Daniel Ruiz)
La tristeza, ese había sido siempre el sentimiento a combatir, el compañero indeseable, la herida nunca cicatrizada del todo, asomando su horripilante hocico en los momentos más inesperados.
8 El artista de la cuchilla (Irvine Welsh)
Qué curioso que un primer ministro pueda condenar a una generación entera de criaturas a un futuro de pobreza, o dar la orden de cargarse a mujeres y niños iraquíes en una guerra impostada, y te describan después a esos cabrones como "los grandes hombres de la historia".
9 Los vencejos (Fernando Aramburu)
¿Para qué vive uno en una ciudad populosa sino para restregarse de vez en cuando con otros cuerpos y hacerse así la ilusión de vencer la soledad?
10 Notas para unas memorias que nunca escribiré (Juan Marsé)
¡Ah, la condición humana! Toda la vida preocupado por tantas cosas, y a la vejez resulta que lo importante es cagar bien.
11 La anguila (Paula Bonet)
Morir es cierto. Vivir también. Todo es cierto y todo se acaba. Nunca recordaremos haber muerto, decía Neruda. Yo digo que estoy en la pre-muerte. La memoria está en un momento en que a veces se duerme. Hay momentos que no pueden olvidarse, como un bombardeo, que es la muerte y es la vida.
12 El escenario (Karmelo C. Iribarren)
La lluvia que no cesa
y esa luz apagándose
en la fachada del edificio de Correos

unen sus fuerzas
y tratan de arrastrarme
hasta más allá del brillo de tus ojos.

Imaginan que allí tengo que ser
más vulnerable;

desconocen

que ese lugar no existe.


El prestigio del futuro Con K, de Karmelo (4)

21/2/21


El futuro tiene un prestigio que el presente desmiente continuamente.
*
Contar un chiste sin gracia y reírte tú el primero acrecienta la catástrofe.
*
Esta mañana una persona a la que aprecio bastante me ha dicho que cada día estoy más joven. Han pasado más de doce horas y sigo sin entender su ensañamiento.
*
Como hablo cada vez menos con la gente, por simple higiene mental, no sé si entre los jóvenes de ahora se sigue dando el tipo de individuo -con una cultura más que respetable, muchas veces- que, en cuanto aparece en la conversación el asunto de la patria, se vuelve de repente un ser básico, agresivo y hasta prehistórico.

Un filón inagotable Con K, de Karmelo (3)

28/9/20


Los que pude haber sido no me lo perdonan.
*
Hay vidas que caben en una noche que dura toda una vida.
*
He visto a un tipo hace un rato haciendo
footing con una cara que dudo mucho que siga vivo.
*
A los que carecemos de imaginación, solo nos queda la vida diaria pasando; es decir: un filón inagotable.
*
Una vida que no haya sido destruida al menos una vez por un amor imposible nunca será una vida plena.

Los domingos Con K, de Karmelo (2)

6/6/20


Las malas hierbas acaban invadiendo los rincones donde nos besamos. 
*
Cuando el olvido está hasta los topes, recordamos algo. 
*
Los domingos de invierno por la mañana, si hace un sol radiante -como el de hoy, por ejemplo- son días alegres, esperanzadores, optimistas. Pero si los observas más de cerca, enseguida te das cuenta de que no es exactamente así, de que no brillan tanto y hay escondida en ellos como una falta de entusiasmo, como una enfermedad crónica, que los amortigua, que les impide mostrar un aspecto saludable sin fisuras, una felicidad sin atisbo de futuro ocaso. El domingo tiene mucho de filósofo pesimista, es raro un domingo al que no se le afloje la sonrisa conforme cae la tarde. Esto es bastante lógico si se piensa entre quiénes tiene que sobrevivir, nada menos que el sábado y el lunes. Dos extremistas, cada uno a su estilo.

Bicho raro Con K, de Karmelo (1)

12/4/20


Más allá de los cincuenta es otro país, otro mundo, otra época. 
*
En cuanto al amor, la única esperanza que puede quedarnos ya a estas edades y con estas pintas, es que siga siendo ciego. 
*
Tengo días en los que estoy tan en desacuerdo con todos y con todo, que casi me doy miedo. Me siento como si hubiese confundido de ciudad y de siglo. Me siento un bicho raro, un anacronismo con bigote y perilla, una sombra que divaga. Son mis días "barojianos". Los paso cerca del río y lejos del mundo. O, si llueve, inmerso en la lectura de algún pesimista recalcitrante, de esos a los que el tiempo siempre acaba dando la razón.

Seguro que esta historia te suena (Karmelo Iribarren) Subrayadas (76)

7/7/17



Karmelo C. Iribarren
'Seguro que esta historia te suena' (Poesía completa 1985-2012)

Al límite

Tienes veinte años,
tienes a la vida
por el cuello
a tu merced;
pero no es suficiente,
quieres más.

Conozco
esa sensación.
Y te deseo mucha suerte,
la vas a necesitar.


Madrid, metro, noche

Gente
exhausta,
con la vista
clavada
en el suelo,

preguntándose
por la vida,
la de verdad...

porque no puede ser
que sea
solo eso...


Las resacas

Las primeras tienen
su cosa, es cierto. Otra vez
con el trago en la mano,
uno se siente a gusto de sentirse
tan mal, de tener ese cuerpo,
de ser al fin el blanco
de miradas y risas (comentarios
jocosos, vacilones), ya sabes,
de sufrir como un hombre.

Luego vienen las otras,

las de siempre, las clásicas,
sin el encanto de la novedad,
las que uno ya conoce en su justa
medida, aburridas y tercas,
pegajosas, las que apenas
sorprenden, las que una mañana
te avisan que ojo al parche,
pero tú ni te enteras.

Las últimas resacas,

las auténticas, las de verdad,
las que ni risas ni miradas
que valgan, las del vómito
encima, las del asco
y las lágrimas, las del miedo
a vivir y a morir de repente,
las de la más absoluta soledad,

esas, amigo mío, mejor
que no las tengas que pasar.

Vencido

Vencido, una vez más. Por el amor,
el odio, o por la vida
que no hace concesiones
ni da treguas. Aquí,
en la esquina de un siglo
tan inútil como lo fueron
todos. Y también
tan sanguinario. Fumando
un cigarrillo. Indiferente. Viendo
cómo la gente se destroza,
y sin sentir nada especial.


De copas con Cioran

Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar o morirte
de risa. Como prefieras.


Supervivencia

Uno siempre espera
que suceda algo,
que algo bueno suceda,
algo que le dé un giro brusco,
un empujón, un bandazo
de suerte a su vida
de repente, porque sí,
en el momento más inesperado.

Pero no pasa nada, claro,
nunca pasa nada.
Porque uno no es más que un pobre
diablo (qué te creías, pues),
un número, una fecha,
un papel olvidado en un sótano
tétrico, traspapelado
entre millones de papeles.

Y al final, uno, qué remedio,
acaba aceptando que es así,
asume el fracaso,
se mira en el espejo y se da risa
(o llora, pero muy bajo),
se dice que la vida..., en fin,
que no hay nada que hacer,
y ni siquiera se queja, para qué.

Uno ya solo quiere llegar
al día siguiente, sin
sobresaltos, poder ver a su
equipo por la tele el sábado, fumar
menos, dormir bien, echar
de vez en cuando un trago, cumplir años,
seguir vivo..., sin más.