Dejar y ser dejado, dolor dulce y dolor amargo. Tradicionalmente él no había salido victorioso precisamente en el complicado juego del amor. Lo pensaba mientras sonaban esas canciones de lenta cadencia y profundidad punzante en aquella abarrotada sala de conciertos. A su lado, un anillo en el dedo índice brillaba en la joven mano que sujetaba, a su lado, una botella de cerveza. Y volvió a jugar a ese juego que tan recurrente y placentero se le hacía, se imaginó hablando con ella de cualquier cosa, viajó por unos cerros que dejaban a los de Úbeda en ridículo, unos en los que se iba con la dueña de la cerveza a tomar otra más, se hacían reír mutuamente, iban a bares que no conocían, andaban largos tramos entre antro sucio y pub oscuro contándose cosas que no habían contado a nadie más porque ni siquiera se les habían ocurrido antes, imaginó que amanecía al lado suyo desayunando en una apartada terraza vacía cerca del parque.
Cuando acabó la canción, vio cómo ella miraba hacia la puerta una y otra vez, como buscando a alguien. x Laminé Román
Iggy Pop: 62 años. En 2009 ha editado "Préliminaires".
Leyendo la partida de nacimiento de nuestro mito en vida, obtenemos su nombre de pila: James Newell Osterberg, Jr. Oriundo de Muskegon, Michigan, dio sus primeros berridos un 21 de abril de 1947. En fin, que estamos ante un varón de 62 años, que sigue vistiendo como si tuviera 20. Y que junto a Keith Richards conserva las arrugas más interesantes del rock mundial.
Nada mencionaremos de su pasado, y nos centraremos en su último disco: “Préliminaires”, editado en 2009. Un disco que nos atrae por dos razones: la inspiración de Iggy para la creación de sus canciones en la novela “La posibilidad de una isla” del francés Michel Houellebecq, y la segunda, el giro de cintura que Iggy nos hace, pasando de su acostumbrado pose rockera a la de un crooner en una cava decadente de cabaret jazz. Y nos gusta escuchar su voz grave y profunda sin ninguna imposición de velocidad rock, ni sometido a las exigencias del guión del alarido punk.
La canción que hará pasar a la historia a este disco, y posiblemente se encuentre en las anecdóticas listas de canciones del 2009, es “King of the dogs”. Una canción que gana en credibilidad cuando uno ve el video de la première del disco, donde Iggy sale a interpretarla con su falta de atuendo habitual: torso descubierto y jeans. Una imagen evocadora, que nos hace imaginarnos a un travestí de cabaret que ha llegado tarde al club y sale sin maquillar a interpretar su número de siempre, mostrando la desnudez del personaje que lleva años encarnando. x Simón Zico
Miembros del grupo: Carolyn Berk, Kerby Ferris, Emily Kingan.
Disco: "I Am The West", el cuarto de su carrera.
Una curiosidad: Aunque no es fácil encontrar mucha información de ellas circulando por Internet, tienen su propia página de fans.
Algo que han dicho de ellas: "'I Am The West'(Able Heart Records) es la clase de disco que podrías escuchar en un walkman después de ver en una cinta de VHS "The Breakfast Club" ("El Club de los cinco"). Y lo considero una cosa buena. Las dulces melodías emparejadas con las letras de Carolyn Berk son una escucha encantadora para cualquiera que esté interesado en escuchar historias del corazón, de su propio corazón".
Nombres con que se les puede asociar: The Magnetic Fields, Tender Forever, The Rentals.
Lovers: "I Am The West" (2009). ¿Dónde han estado Lovers hasta ahora? Es la pregunta que me hecho varias veces tras escuchar este "I Am The West". Un baúl de canciones de amor a la antigua usanza, en donde en unas letras perfectamente reconocibles ("See, hidden in the pages of my notes / is a letter that I wrote to you, but never sent, / and that's how the story ends" cantan en la fantástica "How The Story Ends") en donde se transpira desilusión y tristeza doblegando casi siempre a la esperanza -la cara punzantemente indeleble del amor- todo con un envoltorio de corte romántico, melancólico, pop soñador de melodías abrillantadas con el lustre de la mejor escuela del corazón roto, la más inspirada del pop. Portada fea, cierto, pero no hay nada más feo en este álbum en el que, al menos tres cuartas partes, son de una belleza agridulce que aturde, por lo que acabo el disco como lo empecé: "¿dónde han estado Lovers hasta ahora?". x Hugo Sogas
Una curiosa forma de celebrar un aniversario puede ser recordar cómo la persona que ha propiciado originariamente que puedas cumplirlos, tu madre, no haya cejado nunca en ese empeño tan materno de la protección contra la enfermedad y los peligros de la vida en general, la mejoría constante en la educación y en definitiva el intentar siempre que uno fuera cada día un poco mejor. Por eso y a modo de desenfadado homenaje, apuntolos 6 exhortos imprescindibles de mi madre a lo largo de mi infancia y juventud.
1. ¡Déjate las uñas! Año tras año, desde mi primer uso de razón hasta que el universo se contraiga, esta fea manía de comerme las uñas y su reprensión me ha acompañado indefectiblemente y sin poder evitarlo hasta la fecha, y lo que me queda. (Y nunca dejo de tener presente que mi abuela me aseguró que el que se come las uñas acaba volviéndose loco. Y es bien sabido que las abuelas se equivocan poco).
2. ¡Ponte gorra! Después de las uñas, la gorra. Un par de mareos al sol en treinta y tantos años han sido suficientes para que, cada vez que saliera al campo, a la playa, a jugar un partido o a dar un paseo por cualquier lugar sospechoso de no albergar sombra en derredor, oyera la cantinela de la necesidad imperiosa de tapar la sesera. Extensivo a suegras, y con seguridad también un fijo hasta el fin de los tiempos.
3. ¡No te infles de pan! El desgaste infantil, tanto físico en el recreo como intelectualmente en el aula, hacía que al sentarse a la mesa a mediodía un servidor diera buena cuenta de dos o tres generosos trozos de pan en el período de tiempo que va desde que me sentaba hasta que la olla pasaba del fuego a la mesa. De récord. Y encima, en aquellos tiempos la miga engordaba.
4. ¡El movimiento es vida! El agua nunca ha sido mi medio favorito. Mucho menos a la hora de la ducha en pleno mes de enero. Cuando llegaba la hora de que mi madre me pasara la esponja por mi entonces enjuto cuerpecillo, el encogimiento de hombros era total y la parálisis irremediable. Esta frase intentaba animarme a salir del cubo de hielo imaginario en el que me hallaba, aunque siguiera arrugado y más parado que una estatuta de mármol.
5. ¡Tápate el estómago! Otro de esos consejos de madre que, por repetición más que por convicción, se han acabado adoptando casi como costumbre. Al parecer, las siestas son una costumbre peligrosa por culpa de ese complejo proceso llamado digestión (otro día hablaremos de las 2 horas que había que esperar para bañarse en la piscina o playa), y no taparse la zona estomacal podía acarrearnos consecuencias fatales y, quizá, irreparables.
6. ¡No acciones con el cuchillo! Otra vez a la hora de comer, pero en esta ocasión en plena edad del pavo, uno no dejaba de enervar al personal con cualquier absurda anécdota colegial, y en esa explicación el cuchillo en mano a veces se acercaba peligrosamente a la nariz del vecino en tan concurrida mesa. x Gabi Lombardo
Camilo Lara sigue ejerciendo las funciones de rector de este Instituto de la locura. Su tercer disco “Soy Sauce” llega justo en el momento necesario de reivindicar la educación libre musical, de salir a las calles y encabezar manifestaciones en contra de la farsa de pureza estilística y el estancamiento creativo. Libre disciplinado, libre pensador, libre luchador.
1. Piedra, papel o tijera. Las tres… te gané!
2. Qué les gustaría más: musicar una película de Tarantino, componer una ópera rock o tocar en la final de la Super Bowl. Componer una ópera rock con Tarantino.
3. Pilates, psicoanálisis o vermú. Vermú!!!! Es lo único que me hace olvidar.
4. Bingo, cartas, o piñata. Obvio piñata. Si es piñata humana mejor.
5. Morir de amor, vivir de la fama o padecer en el anonimato. Siempre viviendo de la fama.
6. Qué disco creéis que esta más sobrevalorado: Nirvana “Nevermind”, The Beatles “Sgt. Peppers”, o Café Tacuba “Cuatro caminos”. "Sgt. Peppers"… siempre fui mucho más "Revolver"… aunque ahora que lo dices, me gusta también mucho más el “In Utero” de Nirvana y el “Re” de Café Tacuba.
7. En el epitafio qué os gustaría más: una frase de argot futbolístico, no habrá epitafio: seremos cenizas, o una estrofa célebre. Como diría el panadero… No hay Masa Ya.
8. Los políticos mexicanos: están por llegar, se confunden con los especuladores económicos o trafican con las ilusiones de sus votantes. Trafican con los especuladores económicos… ese es el problema.
9. Hacemos música para: vivir en otra dimensión, para mostrar nuestro interior o para reencarnarme en mis ídolos. Hacemos música para el aplauso. Y de aplauso vive el músico.
10. Si llego a viejo y me jubilo elijo: una limpieza de sangre, un alzheimer selectivo o graduarme en la universidad. Graduarme! Pero con ese maldito Alzheimer no me acuerdo lo que estudié!!! x Simón Zico
En "Déjame entrar", ("Låt den rätte komma in" en su idioma natal sueco) se respira frío durante toda la película. Se podría decir que es una cinta de terror romántico. En realidad, aunque se encuadre del cine fantástico y de terror, no da ningún miedo. Más bien enternece. Un vampiro encarnado en niña de doce años, torturada por lo que le ha tocado vivir. No hay ajos ni crucifijos, aunque sí imposibilidad de afrontar un mínimo rayo de luz. Por eso estamos inmersos en un film sombrío, que te engulle en su atmósfera inquietante -más aún si se ve en versión original con un idioma que suena a extraterrestre-. Dos niños solitarios. Oskar, un niño tan blanco y tan rubio que casi deslumbra a la vista -en contraposición a la oscuridad vampírica-, es apocado y no tiene amigos. Le putean en el colegio una y otra vez. Entonces conoce a Eli, la niña con ojeras que, bajo cero, va casi en manga corta, y la deja entrar en su vida. Se hacen amigos, y la conexión va aumentando. Y aún cuando conoce la verdad, los sentimientos de Oskar superan al horror de ver la sangre en los labios de Eli provocando la muerte a través de cuellos ajenos. La sutileza de esta película es total, y la delicada ambientación es tan gélida que dan ganas de taparse aún en junio. Es diferente, atrapa y se hace corta. Tres circunstancias que definen muchas veces el buen cine. x Boletus
Ry Cooder: 62 años. En 2008 editó "I, Flathead" (Nonesuch)
Ry Cooder nació en Los Ángeles, California, un 15 de marzo de 1947. Este año se nos ha pasado su 62 cumpleaños, pero para subsanar ese error de bulto, le recordamos con su trabajo del año pasado: “I, Flathead”.
Nosotros somos fans de los de última hora de la música del californiano. Le conocimos a través de “Paris, Texas”, y otras bandas sonoras posteriores, pero para esas fechas él ya llevaba 14 años grabando en solitario, y unos cuantos de aprendizaje junto a bandas indispensables como Captain Beefheart y The Seeds. Nuestros lazos se hicieron más resistentes cuando realizó las producciones-colaboración con Buena Vista Social Club, con Manuel Galván y con Ali Farka Touré. Cada uno por separado, pero nos ayudó a dar una visión global y terrenal del blues y la canción con alma.
En los últimos tiempos Ry nos ha regalado una tetralogía emocionante que se cierra, aunque con cláusula de ampliación explícita, con “I, Flathead”. La tetralogía apócrifa e inventada por nuestro punto de vista estaría compuesta por: - “Mambo Sinuendo”, disco grabado junto a Manuel Galván, líder del grupo cubano Los Zafiros, y que tiene un sabor inconfundible a rock’n roll cubano de los años 50. Es un disco prácticamente instrumental. - “Chávez Rabien”, nos mete de lleno en historias populares de una América vivida y recordada con bilingüismo. - “My name is Buddy”, continúa con el hilo narrativo de historias americanas, y su registro sonoro es más country. - “I, Flathead”, podría ser el resumen musical de los dos anteriores, una convivencia natural de músicas y razas.
Nos gustan las producciones de Ry Cooder porque suenan añejas, grabadas en estudios legendarios, suenan a madera, moqueta, a 'no hay prisa'. Nos atrae Ry por su negativa a tocar en directo, por rodearse a lo largo de su existencia musical de los más representativos y brillantes de cada generación, por juntarse todavía con ellos y ser capaz de registrar discos que van directamente a las estanterías de Historia Norteamericana.
A Ry le conocimos por sus bandas sonoras, muchas veces nos preguntamos cómo hubiesen quedado películas como “Una historia diferente”, “No es país para viejos” o “Los tres entierros de Melquíades Estrada”, con el aporte de su slide. x Simón Zico
Para mí, Dominique A es mucho más que un cantante que saca discos. No entiendo ni papa de francés. Pero en mi intrahistoria de recuerdos musicales, tengo unas pocas pinceladas que no olvido. La primera chispa, en aquel concierto con Françoiz Breut en el FIB'96 cuando este festival era un maravilloso encuentro semiamateur de grupos y artistas a descubrir y a recuperar. Y la versión que allí hicieron de "Teenage Kicks" de The Undertones. La foto que me hizo Pedro con él en La Republicana, en donde conocí a un tipo paciente y amable. Su participación en el disco de Yann Tiersen "L'Absente" escuchándolo en un momento de máxima confusión personal. La canción que cantó para el disco de The 6ths, uno de los grupos de Stephin Merritt. Sus conciertos, siempre una gran experiencia. Y por supuesto, ante todo, muchas de sus canciones. Algunas, románticas hasta el mareo, como las que había en el inolvidable "La Mémoire Neuve". Otras, más ásperas. Otras, más pop. Otras, pura chanson. Siempre, una voz cómplice y atractiva.
Ahora acaba de editar un nuevo disco, "La Musique". Y como si yo adoptara esa costumbre que tienen los músicos de manifestar que el disco que acaban de sacar es el mejor de su carrera, para mí este disco de Dominique A es el que más me gusta de todos sus discos. Y me han gustado mucho, algunos. Por pura susceptibilidad y con total subjetividad, este disco me ha capturado por completo, me ha hecho arrodillarme y rendirme del todo ante el de Nantes. Me gustan todas las canciones. Y la mayoría me parecen de una sensibilidad que duele, de un toque pop que enamora. El expansionismo de "Immortels", la caricia de "Le Sens", la poesía en movimiento de "Nanortalik", la complicidad lingüística de "Hasta (que el cuerpo aguante)", la intranquilidad de "Qui-Es Tu?", la bizarría de "Je Suis Parti Avec Toi", la luminosa ligereza de "Le Bruit Blanc De L'été", la acuosa y navegable "Des Étendues", la misteriosa y hechicera "Hotel Congress", la callejera y tanguera "La Fin D'un Monde". Cada canción es lo que yo quiera, porque no sé francés, y porque todas sugieren algo, lejano o cercano, nostálgico o futurible, nocturno o noctámbulo, apasionado o hiriente.
Quizá es el álbum más accesible, más cercano de Dominique A en mucho tiempo. Lo que es seguro es que brillante, valioso, bonito... y por una vez soy consciente, en el momento -y no mucho tiempo después, cuando muchas cosas más externas te han influido-, de que este será uno de mis discos favoritos de siempre. x Fernando SoYoung / Foto superior: Colectivo Anguila
Muchos lo consideran un género musical menor y residual. Un fruto de las perversiones musicales de los productores jamaicanos pasados de hierba y ociosos en los controles de los estudios. Otros vemos cómo sigue influyendo en la música actual hasta ocupar un lugar propio como género musical. Hablamos del dub, y estos son los diez discos de blancos infectados por este virus creado en los laboratorios jamaicanos.
1. PRIMAL SCREAM- ECHO DEK (1997, Creation). Gillespie y los suyos continúan con la experimentación sonora y su particular reinvención de la psicodelia iniciada con “Screamadelica”, aproximándose a los ritmos narcóticos y obsesivos con su amigo Adrian Sherwood, revisando los temas de su “Vanishing point”.
2. MASSIVE ATTACK & MAD PROFESSOR- NO PROTECTION (1995, Virgin). Ya sabemos que el “profesor loquito” no es blanquito, pero el disco lo firman a medias, y sin duda será uno de los discos de dub más vendidos aprovechando el tirón mediático que tuvieron Massive Attack, y el voraz apetito que despertaron en sus seguidores por poseer todo lo que incluyera su nombre. Mad Professor merece un blog para él solo.
3. GORILLAZ- LAIKA COME HOME (2002, Emi/Virgin) Damon Albarn y su cómic divertimento invita a Terry Hall, U Brown, Earl 16 y 2d a que jueguen con las canciones de su primer disco.
4. ADRIAN SHERWOOD- NEVER TRUST A HIPPY (2003, Real World) Tras una dilatada trayectoria como productor, Adrian se lanzó a editar un disco en solitario, defendiendo y sentando los parámetros de un género que se reivindica por sí solo en este álbum. Imprescindible.
5. JAH WOBBLE- CHINESE DUB (2008, 30 Hertz Records) Desde sus inicios como bajista de P.I.L. no ha dejado de experimentar con la música. El año pasado nos dio otra prueba de lo grande que es el dub al mezclarlo con música tradicional China.
6. FRANZ FERDINAND- BLOOD (2009, Domino) Los últimos en llegar a la fiebre del dub. Las canciones de “Tonight” se sitúan en otra dimensión utilizando las técnicas del dub, aproximándose a la pista de baile y alejándose del tópico narcótico.
7. FERMIN MUGURUZA- IRÚN MEETS BRISTOL (2003, Metak) Hemos elegido este disco que completaba con las remezclas dub a su álbum "In- Komunikazioa", pero podía ser cualquiera de los que ha editado en solitario. Desde que Negu Gorriak se disolviesen, Fermín ha optado por el reggae y sus derivados como soporte instrumental de sus trabajos.
8. SANDOZ- CHANT TO JAH (2002, Soul jazz records) Richard H. Kirk, de Cabaret Voltaire, nos hace un resumen de lo asimilado en su personal estudio de la música jamaicana experimentado durante 20 años.
9. DEFACTO- MEGATON SHOTBLAST (2002, Gold standard) Antes de ser Mars Volta, y aprovechando la inercia ganadora de At The Drive In, a Omar y Cedric les dio tiempo de elaborar este disco de dub orgánico.
10. HOWIE B + SLY & ROBBIE- STRIP TO THE BONE (1998, Palm disc) Aunque el escocés cuente con el dúo dinámico de las secciones rítmicas de la música jamaicana (Sly & Robbie), no hay que quitarle el merito de dotar a este disco de oscuridad e intensidad. x Simón Zico
Zoe entró como cada mañana en el estudio que habían compartido durante casi el mes de agosto entero. No había nadie, como antes, como siempre, pero ahora era diferente, la soledad era mucho mayor. Estuvo un rato recordando alguno de los momentos que vivieron y al cabo de una hora se dio cuenta de que en la mesa en la que solía sentarse a trabajar había una nota para ella: ‘Fue bonito mientras duró porque fue a todo que pudimos (que no fue poco)’. Nada más leerla sonrió al pensar en la frase que siempre se decían, ‘a todo que puedo’, y un segundo después, sintió nostalgia de aquellos días, a pesar de que todo estaba hablado. Los dos sabían que esa relación sería algo temporal, y que pasado ese tiempo, cada uno volvería a su vida como si nada hubiese pasado. Y los dos lo habían aceptado, no había otra opción. Zoe se animó pensando que, tal vez, el destino volviera a reunirlos en alguna ocasión. Repetiremos cada vez que nos crucemos de nuevo, ese era su consuelo. x Remedios Tusojos
Disco: "Done/Undone" (disco doble de 22 canciones), segundo de su discografía.
Una curiosidad: El disco empezó siendo un trabajo de trío, pero la banda se deshizo durante la grabación y el resultado fue un álbum en el que conviven algunas de las canciones que originalmente estaban destinadas al grupo con otras muchas que Yuri había grabado por su cuenta. En julio tocará en Japón. En Soyuz tuvieron su Papá o Mamáde Simón Zico.
Algo que han dicho de ellos: "En cierto sentido, las dos versiones que incluye –una por disco- también cierran una etapa de mi vida: la que va de agosto de 1991, cuando con doce años recién cumplidos escuché por primera vez The River, a enero de 2008, ya alejadísimo de Springsteen y rendido admirador de los Silver Jews". (El propio Yuri Méndez).
Nombres con que se les puede asociar: Neil Halstead, Josh Rouse, Elliot Smith, Silver Jews, Kings Of Convenience, Nick Drake, Bon Iver.
Pájaro Sunrise: "Done/Undone". Una bonita voz y unas letras de las que gusta leer mientras se escucha la canción. Unas composiciones inspiradas y sensibles, entre el folk acústico y el pop de cámara. Una rara avis en España, por su calidad, por su estilo y por su nivel compositivo e interpretativo. "Done/Undone" es un álbum delicioso y muy completo, y eso, tratándose de un disco doble de veintidós canciones, es mucho decir. Se palpa recogimiento emocional y también optimismo al volante. Invita a cerrar los ojos, a evocar buenos momentos. Un gran álbum para sentirse orgulloso cada vez que se escucha. Pájaro Sunrise dibuja un talento nacional difícilmente superable hoy por hoy. x Rubén Aliaga
Reconocemos que nos enganchamos a la banda granadina en su anterior disco “El árbol de la duda”. Y fue un romance de los obsesivos: vuelta y vuelta su cd en el estereofónico. Con “Paraísos artificiales” nos está sucediendo lo mismo, debían ser las ganas de saber de ellos. Cinco años después y con un giro de timón consiguen captar de nuevo nuestra atención.
1. Verdad, acción o beso. Verdad.
2. Qué les gustaría más: componer la canción de una teleserie, componer una ópera rock o tocar en un congreso de un partido político. Tocar delante del rey y poder decirle lo gilipollas que me parece.
3. Pilates, psicoanálisis o vermú. Vermú.
4. Bingo, cartas o piñata. Vermú.
5. Morir de amor, vivir de la fama o padecer en el anonimato. Conocerse a uno mismo y no darse demasiado asco.
6. Qué disco creéis que esta más sobrevalorado: Red Hot Chili Peppers “Blood sugar sex magik”, The Beatles “Sgt. Peppers”, o Morente y Lagartija Nick “Omega”. Todos los de Bunbury.
7. En el epitafio queos gustaría más: una frase de argot futbolístico, no habrá epitafio: seremos cenizas o una estrofa célebre. Sed felices.
8. La prensa musical sirve: para hacer la lista de la compra, de lectura de cabecera o por el cd que regalan. Para descubrir de vez en cuando algo interesante.
9. Hacemos música para: vivir en otra dimensión, para mostrar nuestro interior o para reencarnarme en mis ídolos. Para vivir en otra dimensión.
10. Si llego a viejo y me jubilo elijo: una limpieza de sangre, un alzheimer selectivo o graduarme en la universidad. Una limpieza de sangre por favor, habré bebido para entonces demasiado vermú.x Simón Zico
"In the morning I am a recluse, lost in memories ideal situations and convulsions I'm never in and I can't remember"
Una gran injusticia, una más, la que el mundo de la música cometió con Whipping Boy. Quizá el nombre de la banda, que traducido al castellano quiere decir 'cabeza de turco', fue algo más que una premonición o una coincidencia. Porque este grupo irlandés era mucho mejor que un montón de bandas a las que se les prestó infinita mayor atención en los 90 (y después).
En su día se les comparó con uno de los grupos de moda, Radiohead, y también con los U2 de pasado más épico. En la práctica, muy poco que ver con ellos. Porque si bien Whipping Boy cultivaban, en algunas de sus canciones, una visión grandilocuente de la melodía, su sensibilidad también se salía de lo común. La música del grupo que comandaba Fearghal McKee (en compañía de Paul Page, Myles McDonnell y Colm Hassett) teje todo un mundo enigmático de tristeza elegante, de seda y rocas, de reencuentros fallidos. Cada minuto de sus creaciones propulsa una sensación de cataclismo emocional -que les emparenta más bien con contrabandistas del sentimiento oscuro y bien tallado como Echo & The Bunnymen, Joy Division o Nick Cave-, y para ello se valían de bisturíes de porcelana como la profunda voz de McKee, unos teclados con sabor a eternidad o un manantial inagotable de arreglos de cuerda tan inquietantes como reconfortantes.
Muchas cosas son las que sitúan a estos dublineses, según mi opinión, en una posición privilegiada como modernos mensajeros del apasionamiento melancólico hecho música, y es gracias a que dan la sensación de saber expresar lo inexpresable (el dolor y el placer, la aflicción y el sosiego) de la forma en que la poesía no es capaz de llegar, atenazando los sentidos como un cielo encapotado de nubes blancas y afectando al alma con su sobredosis terapéutica de tristeza exquisita y a su vez de energía desbordante. Una combinación fatal para un corazón sano.
En su discografía, tan sólo tres capítulos. Suficientes para poder paladear la forma en que su caudal creativo explota en los surcos a base de grandes letras en portentosos crescendos y magistrales cambios de ritmo. El primero, "Submarine", en 1992, con buenas críticas y poca suerte, preludio al fichaje por Columbia Records y al disco que hizo que su nombre adquiriera prestigio, "Heartworm", en 1995, con tres singles ("Twinkle", "When We Were Young" (¿seremos de mayores como en el vídeo de más abajo?) y "We Don't Need Nobody Else") que fueron representativos de un disco de gran profundidad emocional. Tras romper con su discográfica, cinco años después -ya con el grupo disuelto-, editaron "Whipping Boy", un álbum que es un digno continuador de "Heartworm", y del que poca gente tuvo noticias en su día. Pero canciones intensas como "Ghost Of Elvis", "Mutton" o "So Much For Love" revelan a las claras lo buenos que eran estos irlandeses apartados del éxito por un destino musical inmerecido.
En 2005 el grupo se reunió, reformado, para dar unos conciertos en su Irlanda natal. Ahí se quedó la historia de un grupo que debió estar en la cima, por lo menos para saborearla, y se quedó en aspirante ninguneado por la industria, el mundo y el implacable paso del tiempo.
El descubrimiento personal de Whipping Boy se me antoja imprescindible para todos los amantes de esa temblorosa belleza que desprende la comunión bien avenida entre sentimientos desnudos y sonidos tempestuosamente arrolladores.x Fernando SoYoung
Mi primer encuentro con Grandaddy fue en 1997 cuando adquirí “Under the Western Freeway”, tras haber sido seducido por una entusiasta reseña en la prensa especializada. Esta actitud quijotesca a la hora de comprar discos ha provocado que haya reducido considerablemente el espacio libre en mi mobiliario, pero en algunos casos, esa suerte de cita a ciegas ha funcionado. Los californianos, con esas melodías psicodélicas de juguete y esas guitarras herederas del indie americano de los 90 llamaron mi atención; pero fue ese excelso coqueteo con el shoegazer llamado “Laughing stock” el que definitivamente prendió la llama.
Desde entonces, los siguientes trabajos han seguido ocupando el lado bueno de mi estantería. Sin ser esenciales, son reconfortantes, llenos de pequeños momentos repletos de magia:
"The Sophtware Slump" en 2000 supuso un gran paso adelante en la riqueza e inspiración de su sonido. Los teclados llenan las canciones, que crecen en su instrumentación y duración, y nos llevan de viaje por la melancolía de Jason Lytle, cuya voz agridulce consigue encerrarte en sus burbujas de flotante ensoñación.
“Sumday“(2003) es mucho más sobrio y ajustado al formato de canción, pero posee un gran tino melódico y un tono más optimista.
Finalmente, en 2006 llegaría su canto del cisne, “Just Like the Fambly Cat”: un perfecto epítome de todas las virtudes desplegadas en trabajos anteriores.
Tres años después, volvemos a saber de Jason Lytle, que retorna con un disco compuesto y tocado por él en su totalidad: “Your Truly, The Commuter”. Para bien o para mal, hay pocos cambios en el mapa: más reposado que su predecesor, con escasez de medios tiempos y predominio del uso del piano y las acústicas; sin embargo, la voz continúa sosteniendo sus inspiradas melodías mientras los teclados saturan y elevan la canción, como en los mejores momentos de Grandaddy. Su folk sideral nos acompaña de nuevo.
Si en su último trabajo decía que el verano se había ido y no sabía qué hacer, en la excelsa “Brand new sun” evoca la búsqueda de un nuevo sol como viraje de timón en pos de una vida mejor. Tiempos difíciles a los que se ha debido enfrentar Jason, que utiliza su mejor arma, la música, para llevarse lejos toda la pena acumulada. Esto se traslada al poso de melancolía que dejan sus canciones, registro en el que su talento brilla más.
Como curiosidad, decir que Lytle es también una de las voces invitadas en dos canciones del nuevo proyecto ('Dark Night Of The Soul', junto con Danger Mouse) del otro cowboy espacial, Mark Linkous y sus Sparklehorse Su hermandad sonora con Grandaddy siempre ha sido latente desde los 90 y ahora, vuelven a escena a la vez.
“Puede que cojee pero vuelvo a casa”, confiesa Jason en su primer corte. Tus fans nos congratulamos y te abrimos las puertas de par en par. x Sergio Morán
Como habitualmente se suele decir, Wilco están “en otra liga”. En una en la que el directo les eleva a cotas a las que muy pocos han llegado ni llegarán nunca. Una liga repleta de devotos e incondicionales cuyos altares son de los más visitados y cuidados. Yo no llego a tanto, sólo soy un aficionado que va a los partidos de esa liga sabiendo que seguramente va a presenciar algunas jugadas gloriosas que no verá en ningún otro estadio, virguerías músico-emocionales como “You And I”, “One Wing”, “Everlasting”, “Deeper Down”... No voy a entrar al trapo de si este trabajo llega a la altura de “Yankee Hotel Foxtrot” o “Being There”, si es más o menos inmediato que “Summerteeth” o si mejora o no a su anterior “Sky Blue Sky”. Sólo sé que la sensación que me queda tras escuchar este “Wilco, The Album” es que hay clásicos instantáneos y canciones enormes, -como siempre en ellos- y sobre todo una sensación final de que el conjunto, aunque con altibajos, conforma un gran disco en el que hay un poco de todo lo que el grupo de Jeff Tweedy sabe hacer bien: rock, pop, country, algún desarrollo instrumental y sobre todo guitarras limpias y virtuosas como no hay otras en el mercado, oiga. x Hugo Sogas
Si comienzo este disconflicto afirmando que estamos ante el mejor disco de Wilco, ustedes pensarán que se encuentran ante el poli bueno. No es ese mi rol esta vez. Mi labor es la de generar la desconfianza ante un grupo de segunda, que hemos consumido como de categoría suprema, quizás debido a la ausencia de historias interesantes y de vidas torturadas más atractivas. Sus directos son incuestionables, algo también conseguido a base de años después de tocar casi 20 juntos, algo de oficio se les debe de pegar. A mí me cuesta encontrar las canciones necesarias para hacer un grandes éxitos de Wilco, posiblemente lo más parecido a la concreción compositiva de la banda es este disco. Y busco referentes históricos para guiarme o asemejarlos, para encontrar su lugar en el mapa, y se quedan chicos con los que me vienen a la cabeza: The Band o R.E.M.. Lo dicho, me descoloca el fenómeno Wilco. Si éste es su mejor disco, alguien me mintió antes diciendo lo mismo de sus predecesores, o supo contarme una película con la emoción necesaria para trágarmela hasta llegar a su primer disco homónimo, el más convincente. Debería empezar por el final del chiste, a ver si cuando llegue a “A.M.” me hace más gracia. x Simón Zico
En ocasiones -aunque el presunto culpable sea el responsable de traducirlos del inglés al castellano- parece ser que no se devanan demasiado los sesos a la hora de poner el título a las películas.
Así, y para evitar que a la hora de elegir se pueda cometer más de un error, ahí va una lista de diez películas que no debes nunca confundir:
"Presunto Inocente" está claro que es la de Alan J. Pakula en la que Harrison Ford era el sospechoso del asesinato de una abogada… que no tiene nada que ver con "Presunto Culpable", en la que el que era acusado era Martin Sheen… que, aunque se parezca, no es la misma que "Falso Culpable", en la que Alfred Hitchcock dirigía a Henry Fonda (el ahora injustamente incriminado) y a Vera Miles… que tiene su versión –que no remake- española y en femenino en "Falsa Culpable", protagonizada por Ana Fernández… que dista bastante de "Conciencia Culpable", donde Anthony Hopkins ya no es tan íntegro como los anteriores personajes… y de trama muy distinta a "Falsa Identidad", con Travolta como padre separado y Vince Vaughn de padrastro de doble rostro… que tampoco se asemeja a la de espías "Tercera Identidad" con Sharon Stone y Rupert Everett… que aunque también te mantiene en vilo no es "Sospechosa Identidad", con C.Thomas Howell (uno de los Rebeldes)… ni tampoco "Conducta Sospechosa" en la que aparece Judd Nelson (el jefe de Susan en 'De repente Susan') y peli más del género de aventuras… que no hemos de confundir con "Conducta Inmoral" que nos hace ver como inocente culpable a Jimmy Smits ('La Ley de Los Angeles') por culpa de la inocente Naomi Watts…