Discos a la plancha

25/9/08

Después de un verano de vagancia musical flagrante, llega el otoño y con él la avalancha de lanzamientos y pre-lanzamientos discográficos. Como sería farragoso dedicarse en conciencia a cada uno de los trabajos que hemos escuchado estos últimos días, aquí va un repaso a vista semi cansada de pájaro de lo bueno y menos bueno que hemos encontrado: alguna sorpresa, alguna decepción, alguna alegría...

Nuestra fama está engordada con anabolizantes: a) Los Campesinos! son un pasatiempo demasiado fugaz y superficial como para dejar alguna huella indeleble, tampoco con "We Are Beautiful, We Are Doomed". b) Elbow se han convertido en un tostoncete de aquí te espero, y por muchos premios que les den por "The Seldom Seen Kid" son un grupo de catequesis. c) TV On The Radio son el clásico grupo de moda que queda fantásticamente bien decir que son de lo mejor del año, pero nosotros no lo vamos a decir, ni mucho menos, porque "Dear Science" no ofrece nada tan especial como para pensar así (como mucho "Family Tree"). d) Cansei de Ser Sexy caen bien, pero tampoco son para tanto: dos o tres canciones resultonas en "Donkey" y poco más. e) Y The Rascals ya viven más de lo que se habla del otro proyecto de su cantante, The Last Shadow Puppets, que de ellos mismos, con un disco ("Rascalize") bastante flojito.
Hemos perdido toda la magia que un día tuvimos: a) The Breeders han sacado un disco, "Mountain Battles", que es para denunciarlos: horripilante de principio a fin. b) El caso de The Dears duele mucho más. Fueron un grupo que prometía todo, con ese lirismo smith de magia oscura y fantásticas orquestaciones, encarnado en la preciosa voz de Murray Lightburn envolviendo canciones de terciopelo sobre todo en su álbum "No Cities Left". Este "Missiles" está hueco, por desgracia. Es posible que sean (y cuántos van ya) otro grupo perdido. c) Y parecido con Bloc Party. Tras el debut arrollador que fue "Silent Alarm", ya llevan dos álbumes detrás que ni fu ni fa, que parece que sí y es no. A buen seguro, su "Intimacy" tampoco va a llevar nada bien el paso del tiempo. d) El caso de Mercury Rev es de otra etapa: la de la jubilación por agotamiento. De ideas, principalmente. Ya nunca van a superar "Deserter' Songs" por mucho que lo intenten con un resultado bastante atrofiado para el oído. Una penica su "Snowflake Midnight". x Matías Galli

No hemos estado a la altura de nuestro debut: a) Si este "¿Cómo Te Llama?" (vaya titulito más tonto) de Albert Hammond Jr. fuera su debut, lo valoraríamos quizá mucho más y estaría en el grupo "verde", pero viniendo detrás del gran "Yours To Keep" nos sabe un poco agridulce. Seguiremos escuchándolo de todas formas. b) Carl Barat en cambio, ya nos cansa un poco. Sus Dirty Pretty Things se antojan ya limitados en su propio estilo, y con "Romance At Short Notice" apenas nos remueve con su inmediatez rock, como mucho con "Hippy's Son" y "Tired Of England".
No hemos mejorado nuestro discreto primer disco: a) British India practican un pop rock de corte tan flagrantemente británico que es
como si les hubiéramos escuchado muchas veces ya antes. Les salva su single "I Said I'm Sorry" y alguna otra canción, pero lo llevan crudete como no espabilen más en el futuro. b) Absentee es una banda que nos atrajo por su magnífico single "Boy, Did She Teach You Nothing?", pero cuyo álbum "Victory Shorts" no está a su altura en absoluto.
Hemos tenido tiempos mejores pero mantenemos el tipo: a) Lo de Stereolab ya viene de muy lejos: les tenemos mucho cariño, pero sus discos ya parecen hechos con el piloto automático: pop y experimentación. Si se centraran en esa primera faceta, serían los reyes. Aún así, "Chemical Chords" es de lo mejor que han hecho en los últimos años. b) Otro grupo que nos despierta simpatías desde su debut son los canadienses The Stills, que si bien no llegan a la altura de aquel "Logic Will Break Your Heart", por lo menos mantienen el listón a buena altura con este "Oceans Will Rise", aunque nos hubiera gustado que hubiesen dado más de su talento.
Se esperaba más de nuestro debut: a) The Ting Tings tiene demasiados adeptos y adeptas teniendo en cuenta lo que da de sí "We Started Nothing", por momentos divertido ("Shut Up And Let Me Go") y contagioso ("Keep Your Head") y con una de las canciones del año ("Be The One"), pero en conjunto demasiado irregular. x Laminé Román

Hemos vuelto llamando a la puerta grande: a) Kings Of Leon suelen dar una de cal y otra de arena con sus discos, pero con este "Only By The Night" los hermanos Followill han acertado, llenándolo de canciones frescas de rock infeccioso y buenos estribillos. Visto el panorama, de lo mejor últimamente. b) Aunque salió hace meses, el álbum de este año de British Sea Power no se había comentado aquí, y es un pecado imperdonable por cuanto es uno de los favoritos de Soyuz, por ser una de esas bandas incomprendidas y no tratadas como se merecen por el mercado musical. Pero siempre ofrecen una buena ración de melodías de pop épico y gran profundidad emocional: "Do You Like Rock Music?" es otro gran disco de los de Brighton. c) Los londinenses Infadels son otra banda que no acaba de despegar, a pesar de contar con un buen puñado momentos brillantes en su segundo álbum "Universe In Reverse". d) Parecido ocurre con los algo más renombrados We Are Scientists, que con su tercer larga duración "Brain Thrust Mastery" alternan unas cuantas canciones inspiradas ("Impatience", "After Hours") con alguna que otra pedregada (como "Dinosaurs" por ejemplo). Pero por lo menos van por el buen camino. e) e) Por último, Brett Anderson, que se ha sacado de la manga su mejor disco desde los tiempos de Suede, así de claro, y sin embargo le están dando tortas por todos los lados. Lástima, porque este "Wilderness" destila mucha sensibilidad y talento tirando sólo de voz, piano, acústica y chelo. Es un disco tristón, pero realmente bonito si se le da una oportunidad.
Somos novatos pero sobradamente inspirados: a) Glasvegas son uno de esos grupos británicos presionados por el exceso de expectación, pero han salido bien parados con su debut homónimo gracias a "Geraldine", "Lonesome Swan" o "Polmont On My Mind". b) Depedro ya pasó por Soyuz hace poco de la mano de Simón Zico en su sección 'Papá o Mamá'. Pero merece volver a ser mencionado su álbum gracias a momentos como "La memoria", "Te Sigo Soñando" y otras tantas buenas canciones que tan bien se defienden con la personal voz de Jairo Zavala. c) Otro de los grupos de los que se ha hablado muchísimo, quizá demasiado, son Black Kids, pero por lo menos su "Partie Traumatic" tiene varios momentos refrescantes que hacen de su disco un lugar de visita recomendable.
x Hugo Sogas

"Forth" (The Verve)El Disconflicto

23/9/08

Richard Ashcroft es un tipo carismático. Tiene imagen, tiene voz y un estilo propio de componer. Y así lo ha explotado en sus últimos años en solitario, e igualmente lo confirma en el retorno de su banda The Verve, once años después del exitoso “Urban Hymns”. El grupo ofrece lo que se esperaba de él, ni más ni menos: un single de relumbrón (“Love Is Noise”), baladones que derrumban los muros de la nostalgia (“Appalachian Springs”, “I See Houses”), y varias canciones emblemáticas (“Sit And Wonder”, “Judas”) que demuestran que The Verve es un grupo de atmósferas cargadas de humo, no apto para los degustadores de “comida musical rápida”, que pasarán rápido al siguiente grupillo en la lista de espera para descargar, sin dar tiempo a descubrir que en las canciones de The Verve hay que meterse a fondo -como en los pasadizos y cuevas secretas de un gran bosque- para encontrar el tesoro escondido en una música de emotividad intensa y ensoñación romántica. x Gabi Lombardo

Si obligasen a poner la fecha de caducidad en algunos discos, éste hubiera visto la luz ya pasado. Nos indigestamos con la sin sustancia del retorno de Richard Ashcroft y sus amigos de la beneficencia. “Urban Hymns” era una buena despedida, en un momento histórico que les hizo grandes. Contenía canciones y melodías memorables. El periplo en solitario de Richard se salda con un aprobado, pero siempre nos acercábamos con curiosidad a sus canciones. “Forth” llega tarde y por la espalda, como una entrada de tarjeta roja. Su voz sigue inconfundible, aunque esa forma de cantar arrogante y arrastrada tan anglo, es utilizada por Oasis, Primal Scream o The Charlatans, y otros. Cero en originalidad. Las canciones pecan de largas con momentos instrumentales con guitarras ambient que ya patentaron U2, y que Coldplay lo explotan mejor como recurso. Lo he escuchado hasta tres veces buscando aristas al círculo, y fatigado y mosqueado concluyo: está vacío y plano. x Simón Zico

Sr. Chinarro, la resistencia de un bicho tímido

21/9/08

Centro Cultural Cai
Zaragoza, 20 de septiembre




Por fin. Las veces que lo había visto (ya hace bastantes años) no habían sido propicias, y el resultado había sido malo para las grandes expectativas previas. Pero ayer las condiciones fueron muy distintas. Ayer fue un lujo estar en las butacas del Centro Cultural de la Cai, fue un orgullo sentir que el haberme mantenido fiel a Sr. Chinarro durante tantos años había merecido la pena con una gran recompensa.

Ayer fue el Sr. Chinarro que siempre soñé poder presenciar en directo, con sus canciones desnudas, que es como mejor están, sólo con el acompañamiento del chelo de Antonio Fernández, que sonó a la perfección y sacó todo lo mejor a las canciones de "Ronroneando", su disco más reciente y que interpretó al completo. Un trabajo del sevillano que me costó escucharlo más que otros y que gracias a la vuelta que le dio ayer se me abrió como un disco repleto de tesoros que quizá por inercia o falta de dedicación no había sabido ver. "Los Amores Reñidos", "La resistencia" (mis favoritas), "A mano", "Los Ángeles", "El gran poder", "Tímidos", "San Antonio"... todas salieron muy revalorizadas de la noche de ayer. También picoteó por sus últimos trabajos, con "Esplendor en la hierba", "El lejano oeste", "Del montón" y "Gitana" de "El mundo según" (2006), y "La cruz verde", "El cabo de Trafalgar", "El cuadro" y "El rayo verde" de "El fuego amigo" (2005), aunque se echó en falta algún recuerdo a "El ventrílocuo de sí mismo" (2003), uno de sus mejores discos.

Y todo el repertorio supo a gloria gracias sobre todo a la voz de Antonio Luque, que ha encontrado de una vez por todas su sitio delante del micrófono. ¿Qué más se podía pedir?. Pues que sonara "Quiromántico", ¡y lo hizo!, como un regalo inesperado que es el que más ilusión hace. Escuchar el emblema del extraordinario "El por qué de mis peinados" (97) fue una auténtica gozada, con unas fantásticas cuerdas elevando la canción a la categoría de clásico del pop español de forma inmediata e indiscutible.

Fue un concierto muy especial, de los que no se olvidan, de los que esperas taza y no te dan taza y media sino toda la vajilla. Como él mismo recitó en la gran "Los amores reñidos": "el bicho que te ha picado bien merece un documental". Ojalá lo hubiera de este Sr. Chinarro mágico de ayer.
x Fernando SoYoung

El espejo adelantado Encuentros (22)

18/9/08



- Este espejo adelanta, -dice Michel recién levantado.
- ¿Cómo que adelanta? - contesta Isabelle desde la cama.
- Pues que va adelantado, estoy seguro. Y por lo menos dos años.
- Habrá que llevarlo al espejero, entonces, a que lo ponga en fecha. Pero yo no lo había notado, serán manías tuyas.

Michel, veintiséis años mayor que Isabelle, sigue en sus trece. No en sus trece años, sino en su razonamiento, empecinado como Juan Martín.
- Te digo que en el espejo del otro dormitorio no tengo esas ojeras ni esas arrugas en la frente.
- Bueno, si tú lo dices... Pero yo te veo de maravilla, replica ella, mirándole en el espejo.

Él sabe que no es cierto, que desde que llegó el crío al grupo ella está distante y menos cariñosa que de costumbre. Se está cansando de él, el atractivo de la madurez y la experiencia se ha convertido en hastío e indiferencia.

- Coge el arma, lo haremos hoy -exclama repentinamente Michel.
- ¿Hoy?. Pero si está todo preparado para mañana. ¿Y los demás?.
- Lo haremos tú y yo. No necesitamos a nadie más. Luego cogeremos el avión a Argelia, ya he hablado con Max.
- Nos buscarán, y nos encontrarán. Estás loco. No cuentes conmigo.

Isabelle salió por la puerta. Michel lanzó su pistola contra el espejo averiado, y del arma salió un disparo fortuito que asesinó a su reflejo.

Una sonrisa se esbozó en su rostro. Corrió a buscar a Isabelle. x Bárbaro Pacífico

Centros Comerciales Cascando Rabias Diarias (10)

16/9/08



Los Centros Comerciales (C.C.) bien podrían llamarse hoy Centros de Recreo Familiar (C.R.F.), Centros para el Disfrute Gratuito de Aire Acondicionado (C.D.G.A.A.) o incluso Centros para no Tener que Estar con los Niños en Casa el Sábado por la Tarde (C.T.E.N.C.S.T.).

Para cualquiera que los quiera utilizar para su sentido más práctico, esto es por ejemplo, encontrar tres tiendas de ropa juntas para elegir un vaquero, o comprar en el hipermercado la comida mensual que tu horario partido no te deja a diario, acudir a un Centro Comercial se ha convertido en una tarea ingrata y engorrosa: más gente por baldosa cuadrada que una hora punta en Times Square (en Navidad literalmente es complicado andar tres pasos sin tropezarte con alguien), cabezas de familia (preferentemente femeninas, solas o en compañía de análoga) empleadas con fervorosa dedicación al noble arte de la esquilmación de tarjeta de crédito (propia o de su desposado), adolescentes aburridos en grupo preparando el asalto al nuevo botellón, carritos de niño ocupando los carriles de ida y vuelta y sin semáforos, en definitiva, un puto infierno para los detractores de las multitudes bajo techado.

Ya lo dicen los responsables de estos lugares, "a pesar de la afluencia de gente, especialmente de familias con niños pequeños que, por el mal tiempo, vienen aquí a pasar el día, los dependientes de los establecimientos se quejan de las pocas ventas".
Los Centros Comerciales se han convertido en un lugar donde pasar la tarde a la fresca, como en los pueblos cuando se salía a la puerta de la casa a charlar de lo que fuera bajo una buena sombra. En fin, serán cosas de estar de moda, y desde luego los Centros Comerciales son un producto de nuestro tiempo muy de moda, no hay más que ver que los están construyendo como setas, y que por muchos que hagan, y bien lejos que estén los condenados, siempre están llenos de peña dispuesta a tropezarse contigo. x Matías Galli

La vida sigue igual (y una mierda)

13/9/08

La Expo de Zaragoza llega a su fin. La última semana tenía unas citas musicales por encima de la media que hacían de la despedida algo mucho más interesante. Allí estuvimos, y así lo recordaremos...

El miércoles, la noche prometía dosis de emoción. La Costa Brava despidiéndose de todos en su último concierto, con el recuerdo de Sergio Algora todavía demasiado caliente. Y sí fue muy emocionante, principalmente porque los protagonistas en el escenario lo dieron todo de corazón y la gente allí presente les respondió como la ocasión merecía: con entrega y fervor total. En este concierto, Fran, que hizo de sentido conductor de la velada, Richi y Enrique contaron con la colaboración de los ex-miembros de La Costa Brava Dani Garuz, Eloy, Rafa Domínguez, Iván y David y de varios invitados: Willy (de Carrots y Pigmy), Roberto (de Grande-Marlaska, que inició el concierto con "Dos Ostras"), Sergio Vinadé y Andrés Perruca (El Niño Gusano). Y así, con la complicidad entre los músicos y entre estos y el público, se fueron desgranando algunas de las más grandes canciones de La Costa Brava, que sonaron tan bien como si no hubiera un mañana, o como si hubiese que salvarlo a golpe de canción perfecta. "Natasha Kampusch", "Olímpicos", "Justicia poética" (apoteósica), "Adoro a las pijas de mi ciudad", "Nada me importa", -la versión de Los Módulos fue uno de los mejores momentos de la noche gracias a la carismática y sensacional interpretación de Dani al micro-, "Amor bajo cero", "Treinta y tres" (especialmente emocionante) o el colofón final con "La vida sigue igual" (y una mierda, como se encargaron de matizar Vinadé y Perruca), esa canción de Julio Iglesias que nos intenta consolar sin mucho éxito con eso de que al final, las obras quedan y las gentes se van, y que otros que vienen las continuarán... Puede ser que las obras continúen, pero no de forma tan brillante como acostumbraba a ser todo aquello que tocaba Algora, o al menos no de forma tan especial como él lo hacía. Al final fue inevitable irnos con cara triste a pesar del gran concierto presenciado, pero tan sólo unos metros andando de vuelta a casa recordando esos estribillazos y cantando a pleno pulmón "Llamando a justicia poética, por favoooor" explotando al viento nos alegró un poco el espíritu.


Pero unas horas antes, de milagro nos habíamos enterado que actuaba un tal El Hombre Azul, y que bajo ese nombre se escondía el nuevo proyecto de Gonzalo Alonso y su banda, Gonso para los incondicionales de aquel grupazo llamado Días de Vino y Rosas. Y aunque íbamos un poco con la incertidumbre de por dónde irían sus pasos tras sus incursiones por el flamenco y la fusión, el comienzo con el añejo y fantástico "Dulce de Lis" nos quitó las dudas: Gonso había vuelto. Sus nuevas canciones gustan del rock clásico, con más protagonismo y fuerza en las guitarras que el proyecto que inició a principios de los noventa y que tanto nos subyugó. Con algunos músicos zaragozanos muy experimentados en mil batallas musicales, sus nuevas canciones, encabezadas por “Vuelo 76480” o “El hombre azul”, nos dejaron un regusto dulce, una sensación esperanzada de aquí se cuece algo serio y con futuro. También con "Día perfecto" (como aquel "Perfect day" urbano de Lou Reed), "Misterio" o "Volver a verte", donde el rock clásico y el moderno se entremezclan con una gran interpretación y un optimismo contagioso. El final fue glorioso: un "Corazones desgastados" revolucionado, como queriendo recuperarlos del baúl recuerdos de los tiempos en que esta gran canción acompañaba a otras joyas como "Enemigos", "Biarritz" o "Cartas de Bonjou (no sé decir)". Como sonó en alguna de sus canciones: "porque hay cosas que no pueden explicarse...”. La alegría por la vuelta de Gonso es una de ellas.

Dos días después, era el turno de dos personajes nada comunes en el mundo del rock (o habría que decir en el mundo, a secas), dos artistas cuyos físicos aseguran que ese no es el motivo por el que han llegado lejos. Vic Chesnutt, acompañados por Elf Power, -otro de esos buenos grupos americanos sin demasiada suerte comercial pero con un buen puñado de canciones estupendas, que defendieron durante apenas media hora previa al concierto de Chesnutt- mostró, desde su difícil atalaya de limitación física, parte de su reciente repertorio mucho más eléctrico que las de su pasado más folk. Su reconocimiento general a lo largo de tantos años está justificado. Y un rato después, y en el escenario del Anfiteatro, Antony Hegarty y sus Johnsons, con la Milano Orchestra secundando su fantástica voz, comparecían en uno de los conciertos más esperados de toda la Expo. Todavía más entrado en kilos que de costumbre y con una indumentaria que tiraba para atrás, este cantante totalmente fuera de lo común venía supuestamente a presentar lo que va a ser su inminente nuevo álbum. El frío reinante no impidió que su voz luciera a pleno rendimiento con un silencio sorprendente en la grada sólo interrumpido por alguna voz de la megafonía circundante en esta especie de circo mundial que es esta exposición. Fue un concierto bonito (una orquesta y esa voz es una apuesta segura) pero no podemos perdonarle que no tocara ni "Hope There's Someone" ni "You're My Sister". Los fans, encantados, pero seguro que el porrón de gente que pasaba por allí y entró a ver qué se cocía se iría alucinada de semejante aparición espectral....

Crossings (III) Encuentros (21)

10/9/08

‘Es la princesa que, de niño, yo deseé’
Nacho F. Goberna ‘Princesa’

Recurrentemente, y casi siempre coincidiendo con algún malintencionado comentario inquiriendo al respecto, me veía abocado a replantearme la razón que me llevaba a ojear con cierto detenimiento las esquelas que el periódico local publicaba a diario.

A fuer de ser sinceros, de no haber sido por las eventuales recriminaciones, probablemente no me lo hubiera planteado nunca. Sólo me limitaba a leer todas las secciones de la gaceta y ésa era simplemente una más, amén de que por algo se dice coloquialmente que el periódico te pone al día de los vivos y los muertos. Sin embargo, por orgullo, siempre trataba de buscar algún motivo de mayor peso que éste para anular los argumentos críticos, que sugerían sin ambages una suerte de morbo, cuando no una inevitable satisfacción –absurda e ilusa, desde luego- por haber burlado a Thanatos antes que otros con menos fortuna.

Hasta aquel día. Aquel día dejé de darle vueltas y, por primera vez en mi vida me planteé –siempre lo había asociado con un conformismo indolente- que podía existir un hado, fatum, destino o como le quieran llamar, que rigiera tu vida llevándola indefectiblemente hasta un punto predeterminado.

Clemente Relancio-Barroso López había fallecido en la ciudad a los sesenta y ocho años, habiendo recibido los Santos Sacramentos. La sola lectura de ese apellido compuesto, tan difícil de olvidar, hizo volar mis ojos unas líneas más abajo, donde sus numerosos apenados eran relacionados: .......sobrinas, Cristina..., ‘tocado’, Eva..., ‘tocado’, y Blanca...., ‘tocado y hundido’. Efectivamente era ella y ya no sólo el apellido, también sus hermanas me lo confirmaban a gritos. Era ella y aparecía casi un cuarto de siglo después de que una mutua e inocente –éramos unos críos- atracción física no llegara a cuajar por peregrinas razones que no vienen al caso y un par de años menos de la última vez que la viera, de la mano de un patán. Pero había algo más. Algo más que hacía que no pudiera apartar la vista de la dichosa esquela y que, incomprensiblemente –era plenamente consciente de que no tenía sentido alguno-, me estaba disparando el corazón. ‘Cristina y Juan Carlos’, ‘Eva y Marcos’, Blanca aparecía sin compañía impresa. Estaba sola. Igual que yo.

‘.........Y asistan al funeral corpore insepulto que hoy a las 19 horas tendrá lugar en la capilla número 3 del complejo funerario.....’. Ni me lo pensé, tenía que ir y hablar con ella. Por muy absurdo que pareciera todo. Como de hecho me lo empezó a aparecer cuando, pasando únicamente diez minutos de la hora señalada, la capilla indicada se encontraba completamente vacía. Era imposible que en tan poco tiempo hubiera terminado toda la movida, pero el caso era que allí no había nadie. Fue entonces, cuando ya daba media vuelta con la intención de dejar de hacer el ridículo y salir de allí, cuando la vi. Sentada en el último banco, debía de llevar observándome desde que entrara en la sala. Me sonreía mientras me acercaba muy lentamente hacia ella, a la vez que iba descubriendo la poca clemencia con la que el tiempo la había tratado. Sus rotundas y espectaculares formas de antaño apenas asomaban ya en un cuerpo algo pasado de peso y en su cara se adivinaban rastros de lo que me pareció en aquel momento un exceso de amargura acumulado.

Ya no recuerdo el tiempo que estuvimos hablando allí sentados. En seguida perdí cualquier noción de la realidad según iba redescubriendo a Blanca. Su mediocre vida, un trabajo nocturno infame, sus obsesiones, su desconfianza total en el futuro, sus inquietudes, sus recuerdos, sus fracasos, su absoluta soledad, los cinco años que llevaba publicando cada mes una falsa esquela –“tranquilo, mi supuesto tío es eso, sólo supuesto, no existe”- con la vana esperanza de que alguien procedente de su pasado acudiera a rescatarla al reclamo de una sutil, imposible, pista –“sabía que era quimérico, pero si alguien la tomaba, iba a ser definitiva”-. En fin, todo lo que le había llevado a actuar como había actuado, convencida como estaba -por mor de algún extraño e imposible de apartar, según decía, presentimiento- de que en algún momento anterior por su vida había pasado alguien que debía haberse quedado para siempre y sin embargo no lo hizo. No tenía ni idea de quién podía ser y fue sincera cuando me confesó que casi no me recordaba, si bien ahora se encontraba realmente contenta de que hubiera sido yo el que apareciera por aquella solitaria y funcional capilla. Hablaba y hablaba y no podía dejar de mirarla con infinita ternura mientras caía en la cuenta de que una vez más había cometido el mismo error y seguramente no sería la última: te empeñas en volver a buscar lugares o personas que te retrotraen a momentos o vivencias especialmente felices, relevantes, positivos al final, cuando en realidad lo que buscas es volver a ese tiempo concreto y eso, por lo menos hasta que los científicos conviertan los agujeros de gusano en túneles convenientemente señalizados, no es posible. Pero es tan difícil de asimilar que se cae en la trampa una y otra vez...

Cuando terminamos de hablar, a pesar de todo seguía sin saber si tenía algo de sentido todo aquello. Probablemente no, pero ya no había salida. La cogí de la mano y salimos del complejo funerario. Blanca no me preguntó en ningún momento a dónde íbamos a ir. En realidad no importaba. x Atreyu

‘Sus labios rojos dibujando en mí, boca con boca,
camino del alba’
Nacho F. Goberna ‘Princesa’


"Todo es mentira" Tocinillo de cine (6)

8/9/08

Ya desde el título esta película tenía algo especial que la distinguía de las otras comedias españolas de la época, en un tiempo además en que este tipo de filmes tenían algo más de chicha argumental que la simple patochada nacional vigente en casi todo el siglo pasado y más aún en el presente.

"Todo es mentira" tenía un guión de fácil absorción para el público adulto, especialmente para el de la quinta de los protagonistas, unos veinteañeros Coque Malla y Penélope Cruz. Su éxito no se produjo por la vía de la risa fácil, sino por lo bien que ridiculizaba, de la forma más sencilla pero graciosa en sus diálogos, las situaciones cotidianas de una pareja de recién enamorados y su evolución subsiguiente. El reparto de roles es tan estereotipado como atinado y bordado en su caracterización: el chico que se muestra ante la chica, y lo que ella espera de él: romántico, cariñoso, maduro, seguro de sí mismo. La realidad que encuentra cuando se ha pasado esa breve etapa de la idealización ensimismada: un crío que vive al minuto, pasa de todo y se obsesiona con el pasado sexual de ella.

Y la chica que se muestra ante el chico, o lo que él espera de ella: guapa, con buen cuerpo, la amante y confidente perfecta, su reflejo pero con curvas. La realidad que encuentra: pasión por el orden y necesidad de planes concretos de vida a medio y largo plazo.



Una historia bien conocida, la evolución de las pasiones en su aterrizaje al mundo real de la convivencia, un entorno que puede llevar a muchas situaciones divertidas (ciertamente es más facil que lleven a situaciones dramáticas, pero para duro hiperrealismo ya hay maestros como Bergman). La trama central está perfectamente complementada con un elenco secundario bien elegido, con la pareja de amigos alternativos, caricaturizados con un esnobismo recalcitrante (Mollá/Rosenvinge), los paternalistas modélicos en su relación que luego no lo son tanto (Colomo/Mónica López), el amigo entrañable más desastre todavía que el protagonista (Salmerón) o la chica que invita a visitar el atractivo lado oscuro (Ariadna Gil).

Por supuesto, como buena comedia que es, esta entretenida "Todo es mentira" hace encajar finalmente el puzzle con las piezas perfectas, esas mismas que en la vida real o están mal fabricadas y no encajan bien, o se han perdido varias y no se puede terminar, o el color final del puzzle está mucho más desgastado que el modelo de la caja. Pero eso es el cine, y más el de comedia: evasión en la ilusión, e ilusión en la evasión.
x Ánchel Otín


Año: 1994; Duración: 94 min. Director: Álvaro Fernández Armero; Guión: Álvaro Fernández Armero; Música: Coque Malla; Fotografía: Antonio Cuevas; Reparto: Penélope Cruz, Coque Malla, Santiago Segura, Jordi Mollà, Cristina Rossenvinge, Gustavo Salmerón, Irene Bau, Mónica López, Ariadna Gil, Patricia García Méndez.