Obsesiones de febrero

28/2/09

1) Gentleman Reg: "We're In A Thunderstorm"

2) Gustaf Spetz: "Dewdrop"

3) Cocoanut Groove: "End Of The Summer On Bookbinder Road"

4) Jeremy Jay: "We Were Here"

5) Malajube: "Hérésie"


(Las canciones de esta lista se pueden escuchar en "Reflejos", en la columna de la derecha)

Beso abisal Encuentros (26)

26/2/09

...Fueron a casa de uno de ellos. Él iba donde le decían, era el más joven del grupo y además apenas conocía a la mayoría de los que compartían con él la noche. Él estaba en el grupo por lo que estaba, siguiendo el rastro de una mirada o de un gesto de ella. Iba ya algo bebido cuando empezaron ese juego estúpido que tantos hielos ha roto. Cuando le llegó por tercera vez su turno, dio vueltas a la botella vacía y la parte estrecha y alargada del vidrio verde la señaló. Los demás besos habían sido apenas un inocente roce de labios o un ingenuo deslizamiento de comisuras, pero ella le besó con toda la profundidad de la que fue capaz, mientras él se dejaba llevar por la impetuosa carga del deseo acumulado desatándose y deshaciéndose en la abisal y novedosa pasión adolescente. En lugar de ver su vida pasar, vio todos los besos cinematográficos que se habían adherido a su cerebro desde pequeño.

Apenas despegaron sus labios, sintió un leve mareo, incluso le pareció que casi pierde el conocimiento durante un segundo. Fue al baño. Todo el resto de la noche fue a remolque del grupo, que no le importaba nada salvo por ella. Y durante mucho tiempo su vida estuvo marcada por ese beso extracorpóreo e irracionalmente sensorial. No quería pensar en la tristeza que supone el adjetivo irrepetible, pero por más que lo volvió a buscar no lo volvió a encontrar, salvo en la debilidad de su memoria.
x Rubén Aliaga

"I think about you sometimes because I know it helps my piece of mind. It’s not that I don’t notice you, I have her love so bright it stings my eyes. I could attempt to turn away because I know I can’t escape myself. Just don't expect any sense because you’ll find it’s just a waste of time. Have you seen her? The finest kiss is mine. Have you seen her? Heaven every time". The Boo Radleys: "The Finest Kiss".

"Merryweather Post Pavilion" (Animal Collective) El Disconflicto

24/2/09

Nos hemos abonado a su música sin concertar cita ni entrevista previa. Su sonido ha hecho que rejuvenezcamos y viajemos en el túnel del tiempo, experimentando y alucinando con su guión musical. Como ya lo hicimos con los primeros discos de Pink Floyd, “The piper at the gates of dawn”, “A saucerful of secrets” o “More”. También nos acercan a bandas contemporáneas más recientes: Beta Band, Mercury Rev o The Polyphonic Spree. El colectivo animal nos ofrece un viaje psicodélico donde aprovechan la revolución de la programación electrónica para crear mantras sonoros salpicados de folk, y esa personal combinación de voces que despiertan la euforia colectiva. Sus discos no son inmediatos, ni fáciles de recomendar a los amantes del fast music sound, suelen ganar con la escucha en cascos y en espacios abiertos, condicionantes que ayudan a la evasión temporal y espacial. Hemos mandado un fax a la Asociación de Gospel norteamericana para que incluya en su repertorio “Brothersport”. Elevará tu alma. x Simón Zico.



Todos los años hay una moto que vender. Y éste le ha tocado a Animal Collective, que ha sacado otro de esos odiosos discos que antes y después de escucharlo huele a pomposidad recalcitrante. Van de originales y han caído en gracia, cuando se limitan a ofrecer una batidora de sonidos que se pierden por un camino de pretenciosidad exasperante. No entiendo tantos halagos, la verdad. Aunque ya llevan unos años sacando discos, el lanzamiento de este álbum ha conllevado un hype de libro, a la antigua usanza: antes de salir ya era la rehostia. Pero, ¡ay amigos!, estos Animal Collective no son los de antaño, son unos Animal Collective de postal, de plástico, inofensivos y, por momentos, tan histéricos (esos ruiditos y gritos agudos que llegan verdaderamente a molestar, casi tanto como la mareante portada), como los peores Mercury Rev. Aunque sacan la cabeza dos o tres canciones (qué menos), los aburridos y empanados minutos de "Taste", "Also Frightened", "No More Runnin" y "Brothersport" demuestran que este disco no es esa Harley que nos quieren colocar sino, a lo sumo, un pedorrero ciclomotor. x Matías Galli

Fanfarria, fandango... Fanfarlo!

22/2/09

Son de: Londres. Formados en 2006 por el sueco Simon Balthazar.

Miembros del grupo: Amos, Cathy, Justin, Leon, Simon.

Disco: "Reservoir" (2009), álbum de debut.

Una curiosidad: Los cuatro singles que han editado previamente a su larga duración han sido editados por cuatro labels diferentes: Felt Tip Records, White Heat, Label Fandango y Fortuna Pop!.

Algo que han dicho de ellos: "He oído cuatro o cinco canciones y, como otros de mis favoritos, tienen una forma particular para crear música que te eleva, algo bendito con una melancolía deliciosa al mismo tiempo. Estoy seguro de que escucharemos a menudo el nombre de Fanfarlo". (David Bowie)

Nombres con que se les puede asociar: The Arcade Fire, Clap Your Hands Say Yeah, Beirut, David Byrne, Shout Out Louds.

Fanfarlo: "Reservoir" (2009).
Fanfarlo son de esa clase de grupos que son capaces de subirte el ánimo súbitamente, con el simple chasquido de una canción. Y eso no es fácil. Componen canciones que van creciendo, que van nutriéndose de multitud de instrumentos para crear una atmósfera de leve euforia. Es pop. Y en "Reservoir" hay muchos kilates de buen pop. Los conocíamos de sus singles anteriores, que lograron crear buenas expectativas, y sinceramente creo que las han cumplido. Dan lo que se les pedía, canciones de inmediatez contagiosa, melodías que brillan con una luz especial, ni bombillas de ahorro ni farolas tradicionales, su iluminación es refulgente y multicolor. No los he visto en directo, pero tienen toda la pinta de ser de esos grupos que elevan hasta las nubes a cualquier audiencia de festival pop. No hace falta nombrar canciones: todo "Reservoir" se deshace en la boca como un bombón relleno: dulzón, sabroso, siempre dejando ganas de más y un buen trago de agua fresca. Fanfarria, fandango, Fanfarlo... una auténtica golosina para recibir la primavera a lo grande. x Fernando SoYoung

"Fire Escape"

The New Raemon Papá o Mamá (43)

20/2/09



“A propósito de Garfunkel” entra sigilosamente, creemos que es la sencillez de la primera impresión, el boca a oreja sin grandes titulares de promoción vacía. Sus canciones no son pretenciosas, no son idearios rápidos de un iluminado. Parten de su necesidad vital, y si de paso nos gustan, pues mejor para nosotros. Ramón Rodríguez canta copla que te cagas, así se presenta en su myspace.

1. Lluís Llach, Raimon o Peret.
Los tres me valen.

2. Bocata de jamón con tomate, dieta light sacada de una revista o cordero lechal con patatitas.
Un buen arroz.

3. Pilates, yoga o vermú.
Vermú.

4. Bingo, cartas o apuestas británicas.
Stratego.

5. La prensa musical es necesaria para: conocer estilismo de los grupos, enterarse de bandas que tocan en otras ciudades, tomar nota para la lista de la compra.
Es necesaria para que la gente se informe mejor de las diferentes propuestas musicales que vayan surgiendo y se forme en cultura musical, cosa muy necesaria en este país.

6. Vino, whisky o bebidas isotónicas.
Cuando tengo sed bebo agua.

7. En el futuro que os gustaría más: un álbum recopilatorio con inéditos, un tributo por otras bandas o que nadie supiera de tu pasado musical.
Un futuro esperanzador bastaría.

8. Los políticos españoles: están por llegar, se confunden con los especuladores económicos o trafican con las ilusiones de sus votantes.
Son los que dan la cara en nombre de grandes empresas presididas por gente sin escrúpulos que son los causantes de las miserias y angustia de los ciudadanos del mundo.

9. Hacemos música para: visitar otras ciudades con hotel y cena pagada, para dar envidia a nuestros compañeros de instituto o para mantener una manicura impecable sin callo.
Es lo que nos apetece hacer en la vida y tenemos la suerte de poder compartirlo con personas que aprecian estas cosas.

10. Si llego a viejo y me jubilo elijo: un huerto, un crucero con el Inserso o trabajar hasta los 70 para contribuir al Estado.
Rodearme de buena gente. x Simón Zico



Simón Zico a propósito de The New Raemon: “Ha conseguido cambiar el chiste que la generación de los ochenta hacía cuando me presentaba públicamente y decía que me llamaba Simón. Todos aludían a la canción de Radio Futura, “El tonto Simón”, chiste fácil: “eres tonto Simón y no tienes solución”. Ahora cuando alguien se toma esa libertad le respondo con la estrofa de “Tú, Garfunkel”: yo soy Saimón, tú Garfunkel”.

Una noche en Hispano Carrocera

19/2/09

Herman Dune
13 de febrero, Café Hispano



Llegaban a Zaragoza convertidos en dúo, trío para los directos y con la escisión de los hermanos Dune. Llegaban tras pasar por Madrid y anticiparnos “Next Year in Zion”. Llegaron de la mano de El Fantasma Producciones, expectantes y cautos ante la afluencia de público. El caballo era ganador, pero ¿habría suficientes jockeys con ganas de montarla?. El lugar elegido para el concierto era una incógnita: el Café Hispano, hasta ahora dedicado a programar otro tipo de sonidos, para otros públicos. La respuesta fue abrumadora. Consiguió romper la vida virtual de las redes sociales y reunir en una improvisada plaza de pueblo a los afiliados al pop. Media sala se saludaba, media sala atendía embelesada al repertorio del trío.

Salió David solo al escenario con su guitarra eléctrica y se despachó con un par de canciones, sin miedo escénico y con todos boquiabiertos. A continuación entró en escena la micro banda de bajo y percusión, que ayudaron al encantamiento colectivo de la voz cálida de David. Y así hasta que llegaron los hits de sus dos últimos trabajos: “My home is nowhere without you” y “I wish that I could see you soon”. Sorprendentemente nadie se movió y aguantaron la liturgia completa.

Bien por el grupo, mal por las condiciones de visibilidad de la sala cuando está tan llena. Nunca llueve a gusto de todos.
x Simón Zico / Foto: Colectivo Anguila

"Joe Strummer: the future is unwritten" Tocinillo de cine (12)

17/2/09

Las biografías de personajes del rock en el cine han tenido varias referencias a lo largo de los años. Así, hemos visto en documentales o películas (a veces no una vez, sino varias versiones) a los Sex Pistols, a Ian Curtis, a los Rolling Stones, Beatles, etc. casi siempre desde un punto de vista bastante mitómano. "Joe Strummer, the future is unwritten" es un acercamiento sincero, humano y altamente interesante para seguidores -y desconocedores- tanto del músico como de su banda más importante, The Clash. Un repaso a su vida desde su etapa familiar infantil, el suicidio de su hermano, su forma de llegar a la música, la formación de su primer grupo importante, The 101'ers, su importancia y liderazgo en la época del punk con The Clash, uno de los grupos más influyentes de la historia, su descenso a los infiernos tras la disolución del grupo y los malos años venideros en el plano personal, y finalmente su resurrección personal y musical al frente de los reivindicables The Mescaleros, hasta su muerte a la temprana edad de 50 años de un defecto congénito del corazón.

A través tanto de su propia voz dando forma a sus avanzadas ideas, -incluyendo las interesantes grabaciones originales de su programa de radio para la BBC-, como de las opiniones y recuerdos de familiares, amigos y conocidos, famosos (John Cusack, Bono, Johnny Depp, Jim Jarmusch, Martin Scorsese, Steve Jones, Courtney Love, Matt Dillon entre otros) o no famosos, y de imágenes de actuaciones inéditas y conocidas, Joe Strummer se nos revela como un ídolo de lo más terrenal y un genio adelantado a su tiempo. Defensor de causas perdidas y entusiasta de la vida, su trayectoria vital transcurrió marcada por el ir y venir de su infancia (nació en Turquía, su padre era diplomático y vivió en ciudades de medio mundo) y ya de adulto por The Clash, aquel grupo que vio más allá del corsé punk e investigó por líneas musicales únicas en su época. Joe no fue ajeno a los excesos y sucumbió al empacho de la fama, pero si algo deja claro este magnífico documental de Julien Temple es que fue un músico único, de una vitalidad exultante y un apasionado del rock hasta sus últimas consecuencias. Y que su legado está extendido mucho más de lo que nos parece. x Boletus

Ben Lee: karate a muerte en Bang Pop!

16/2/09



Existen dos tipos de música comercial, la que nos imponen a golpe de inversión publicitaría -y que acabamos repitiendo como un padrenuestro sin recapacitar en cómo se ha tatuado en nuestro subconsciente-, y otra música que potencialmente tiene todos los ingredientes para gustar a todos los públicos, y en consecuencia sería muy comercial y popular, pero no dispone de esos canales masivos.

Desde los inicios en el sello Grand Royal de los Beastie Boys, Ben ha creado canciones bajo este segundo paraguas de comercialidad. Sus canciones podrían incluirse en cualquier película de enredo como “Algo pasa con Mary”, independientes como “Juno”, o de animación como “Shrek”. Rozó un tímido éxito con “Catch my disease” en el 2005 al incluirse en un anuncio de Renfe. Pero una vez más la compañía no incluía al autor de la canción en la publicidad. Ese año vino a tocar las canciones de “Awake is the new sleep” a Zaragoza. Y comprobamos en persona cómo tomaba el testigo que dejaba unos meses antes Jonathan Richman. Ben Lee pertenece a la estirpe de cantautores sencillos y soleados, que quieren despertar una sonrisa de felicidad en el oyente, que buscan entretener y para ello utiliza todos los trucos de maestro de ceremonias en el directo, aprendidos a lo largo de los años, como sus contemporáneos Adam Green, Bart Davenport y Josh Rouse.

“The Rebirth of Venus” sólo tiene canciones extremadamente pegadizas, en las que ya cuenta en la composición con esos guiños irremediablemente efectivos para coquetear con el público en sus citas. No busca segundas intenciones y lo deja claro en “I love pop music”. Parece un 'grandes éxitos' de un desconocido que unos intrépidos ejecutivos discográficos han rescatado de los archivos perdidos de Abbey Road. Como el título indica tiene un claro hilo conductor: el mundo femenino, acometido desde distintos puntos de vista: “Yoko Ono”, “Boy with a Barbie”, “I’m a woman too”, “Song for the divine mother of the universe”... Y para reafirmarse en sus intenciones, en el ep de versiones adjunto, se atreve con “Woman is the nigger of the world” de John Lennon. Un ep en la edición deluxe que se viste de actualidad al contener una versión acústica del “Kids” de MGMT, ideal para el día de resaca de la original.



Una vez más creemos que Ben ha escrito uno de esos discos de pop inmediato, de bang!! pop. Y esperamos que su potencial comercial se refleje en su cuenta corriente. Le espera otro duro combate a muerte con la suerte. We love pop music…too!
x Simón Zico

"Woman Is The Nigger Of The World"

Neil Diamond Postales desde el asilo (8)

14/2/09

Neil Diamond: 68 años.
En 2008 publicó "Home Before Dark".

Nos volvimos a interesar por la música de Neil Diamond cuando supimos que Rick Rubin iba a producir el disco predecesor al que nos ocupa hoy: “12 songs”. Hemos seguido al productor desde sus inicios, y disco que controla desde la mesa es sinónimo de calidad. Reconduce carreras estancadas y, como Tarantino, concede oportunidades a las celebridades canosas. Su trabajo con Johnny Cash en la saga “American Recordings” fue impagable.

A Neil se le conoce por sus éxitos de las décadas de los sesenta y setenta, algunas veces defendidos por él y otras como compositor. Siempre rodeado de grandes orquestaciones y mostrando una imagen de cantante romántico, no esta demás recordar alguna de las versiones que otros popularizaron: “Red, Red Wine” por UB 40, “I’m A Believer” por The Monkees, o la reciente “Girl You’ll Be A Woman Soon” por Urge Overkill. En los ochenta su esplendor sobre los escenarios comienza a apagarse tenuemente, y los noventa muestran una imagen de baladista caducada, en la senda de Julio Iglesias, aunque suponemos que en USA seguiría teniendo su tirón.

Su renacer consiste en ensalzar todo lo contrario a lo que practicó la industria con su imagen en las dos últimas décadas. Su rostro, que era el reclamo, queda en un segundo plano. En “12 songs” se pone un dibujo de él con su guitarra y en “Home Before Dark”, una foto en blanco y negro en la que apenas se le reconoce, similar a las que ilustraron los discos de Johnny Cash.

Lo que toma importancia es el Neil cantautor: su guitarra y su voz personal. Rick Rubin apenas arregla las canciones, sólo a veces aparecen líneas tímidas de piano. Un retorno al principio, a la soledad del compositor, a la honestidad de la canción, sin trampas de envoltorios. x Simón Zico

"Pretty Amazing Grace"

Jeremy Jay: bailar lento sí es bailar

12/2/09

Ya no hay tiempo para las promesas. Desde el principio todo es realidad en la música pop de hoy. Jeremy Jay parece saberlo y ha empezado su carrera a lo grande, con dos discos para disfrutar en el presente al máximo, sin importar por dónde irán sus tiros en el futuro. No importa, estos ya no nos los quita nadie.
No se sabe cómo, pero Jeremy está en boca de todos. Y en la de muchos, la conexión estilística con el australiano Robert Forster, uno de los intocables del pop. Eso ya apunta muy alto e invita al seguimiento. Por no hablar de las comparaciones, más o menos puntuales en su música, con Bowie y Morrissey (sobre todo el primero), nada menos.

Lo cierto es que Jeremy Jay tiene personalidad, o más bien, su música la tiene. En un mundo en el que los compositores solistas salen de debajo de las piedras últimamente, él da un toque de distinción al gremio. Su primer disco, "A Place Where We Can Go", salió el año pasado, y sin casi habernos dado tiempo a paladearlo, ya aparece su segunda referencia, "Slow Dance". Y nos vuelve a conquistar, y sin repetirse en exceso, que es lo mejor. Su música mantiene un fantástico balance entre misterio y singularidad, entre romanticismo y decadencia, y te deja una sensación contradictoria de estar escuchando algo realmente fresco y nuevo, y a la vez hay momentos en que parece que retrocedes en el tiempo una pila de años.

En su primer disco cultiva una vertiente más acústica, más lo-fi, con más sabor a clásico de los sesenta, con grandes canciones como "Heavenly Creatures", "Escape To Aspen", "Till We Meet Again" o "Someone Cares" (ojo también con las letras del californiano: nada de relleno para la música), mientras que en "Slow Dance" pega un salto y adquiere un tono new wave ochentero con resultados realmente inspirados (sonido que preparó en su single, no incluido aquí, "Love Everlasting"). Esos teclados neo-románticos que aparecen a mitad de "We Were There" van directos a la neurona del déjà vu más reconociblemente juvenil, aunque la especialidad de Jay continúa siendo esa composición de melodía templada y paisaje suburbano, como de músico callejero que enamora a todo aquel que escucha su sonar atrapamentes. Así son por lo menos "Winter Wonder", "In This Lonely Town", "Breaking The Ice" y "Will You Dance With Me?".

Estos son dos discos de un artista en estado de gracia. Hay que aprovechar el momento de Jeremy Jay como buenos parásitos del pop que somos. Porque si esto va a más, estaremos ante uno de los artistas imprescindibles del nuevo siglo. x Flashboy

"Heavenly Creatures"

Adanowsky Papá o Mamá (42)

11/2/09



La primera vez que lo vimos actuar fue como músico invitado en el programa “Carta blanca” que se emitió en La 2 durante un par de años, y que desapareció hace otro par. En ese programa, la segunda cedía su plató y sus medios para que un artista hiciera de anfitrión y recreara su universo invitando a sus amigos, sus admirados o sus colegas de profesión. Nosotros lo vimos como parte de la noche que dirigió su padre Alejandro Jodorowsky. Pero no pensamos que se tratase de su hijo. Nos recordó al descaro de Víctor Coyote en la etapa de “Mujer y sentimiento”, su mezcla de rock, glam, cabaret y provocación. Ahora su disco “El ídolo” se publica en España, y esperamos que ustedes se vuelvan sus “fans”.

1. Piedra, papel o tijera.
Cuál piedra? Cuál papel? Qué tijera? Tengo un buen médico si quieres...

2. Apuntarme a un gimnasio, aprender inglés o repasar las últimas facturas.
Ir a un gimnasio aprendiendo inglés para repasar mis facturas en Estados Unidos.

3. Pilates, psicoanálisis o vermú.
Cagar en la madrugada

4. Bingo, cartas o casino.
No necesito ganar, ya gané!

5. Morir de amor, vivir de la fama o padecer en el anonimato.
Vivir de la fama, ser millonario y tener cinco mujeres rubias con tetas falsas.

6. Elvis Presley, Nick Cave o Charly García.
Elvis!

7. En el epitafio qué os gustaría más: una frase de argot futbolístico, un refrán o una estrofa célebre.
Un refrán, pero de Adanowsky. "Estoy Mal!!!!!!!!!"

8. Los políticos internacionales: están por llegar, se confunden con los especuladores económicos o trafican con las ilusiones de sus votantes.
Qué es un político?

9. Hacemos música para: visitar otras ciudades con hotel y cena pagada, para dar envidia a nuestros compañeros de instituto o para mantener una manicura impecable sin callo.
Los tres, y también para que me ofrescan bebidas gratis, acostarme con modelos y estrellas y llevar gafas de sol.

10. Si llego a viejo y me jubilo elijo: una limpieza de sangre, un alzheimer selectivo o completar todas las colecciones que tengo con fascículo 1 y 2 de regalo.
Nunca voy a envejecer, mi alma es eternamente joven. Moriré joven! x Simón Zico

"El Ídolo" en los conciertos de Radio 3

www.myspace.com/adanowsky

"Fantástico Entre Los Pinos" (El Niño Gusano) Rescatalogados (4)

9/2/09

El Niño Gusano: “Fantástico entre los pinos” (Grabaciones en el Mar, 2000)



Fantásticos allá donde ponían el ojo, El Niño Gusano nos brindó, después de sus tres discos de estudio, un regalo en forma de doble álbum de valor incalculable, que además ejerció de inmejorable despedida y cierre de su trayectoria. Porque en este “Fantástico entre los pinos” se entretejen todas las enormes virtudes que siempre atesoró el grupo zaragozano, además de dar alguna que otra vuelta de tuerca a sus irrepetibles universos, a menudo oníricos, siempre sublimes. Versiones (de sí mismos y ajenas), caras b de singles, alguna remezcla, canciones de sus primerizas maquetas... todo lo que sus seguidores podíamos esperar de ellos para aplacar esa especie de tristeza risueña que nos invadió al saber en su día que la aventura había terminado (y nos sigue invadiendo cuando recordamos y escuchamos los discos y canciones que inventaron). Siempre nos quedará El Niño Gusano porque siempre los llevaremos dentro. x Fernando SoYoung

Asobi Seksu y Grand Duchy

7/2/09

Muchas veces valoras un disco según los condicionamientos previos que vayas a tener sobre él. Y así, me he encontrado con dos casos bien diferenciados: Asobi Seksu y Grand Duchy.

Esperaba mucho del tercer álbum de los neoyorquinos Asobi Seksu, la verdad. Muchísimo. Porque "Citrus" (2006) había sido un disco colorista, imaginativo, con referentes bien elevados (Cocteau Twins y Lush, entre otros) y dos o tres canciones de sobresaliente alto, sobre todo "Thursday" y "Goodbye", dos hits incontestables. Quizá por la altura de estas canciones, uno esperaba, iluso, que en "Hush" se desencadenara una cadena de temazos shoegaze pop de los que hacen temblar de gusto. Pero no. A cambio, esta colección de canciones se presenta como un catálogo aséptico, bien producido, con buen sonido, con la voz de Chuki Yikudate sonando bonita, con algunas guitarras que transmiten algo... pero poco más. Tan sólo el single previo "Me & Mary" alcanza un nivel aceptable. Porque otras, como "Layers", "Familiar Light" o "Sunshower" quieren pero no pueden transmitir esa dosis de emoción que el grupo impregnó para el futuro en "Citrus". Y hablo desde las varias oportunidades de escucha, no de la típica pasada por encima. Así que de Asobi Seksu, por el momento seguiremos revisitando aquel demoledor "Thursday".


Esperaba poco de la nueva incursión discográfica de Black Francis, el gordito relleno del rock, catapultado -con merecimiento- a los altares gracias a sus Pixies. Su nuevo proyecto se llama Grand Duchy, y lo ha formado junto a su mujer, Violet Clark. Y se nota la complicidad. Semejante rareza conyugal podía dar que pensar que a Frank se le había ido la olla, pero a tenor del resultado, pues no es así. Y no sólo eso, sino que junto a ella ha editado algunas de las canciones más interesantes que ha hecho desde hace siglos. El disco al completo no se puede decir que sea una obra redonda, ni de lejos, pero al menos la mitad de sus canciones tienen un nivel bastante decente, y pasajes concretos incluso hacen volver a creer que a este hombre aún le queda talento escondido por alguna parte de su orondo cuerpo. Grand Duchy quizá me gusten tanto porque parecen retomar la época en que terminaban los Pixies ("Trompe Le Monde") y comenzaba Frank Black en solitario con dos discos traviesos y llenos de momentos pop combinados con la furia habitual de su grupo grande ("Frank Black"" y "Teenager Of The Year"). Luego con "The Cult Of Ray", su tercer disco, empezó toda una maratón de discos anuales de los que me fui desenchufando y fui prestando menos atención paulatinamente, porque los picoteos que hacía sobre ellos no me aportaban nada de nada. Por eso esta sorpresa llamada "Petits Fours" me ha sentado tan bien al cuerpo, porque en canciones como "Ermesinde", "Come On Over To My House", "Fort Wayne", "Black Suit" y "The Long Song" he visto la luz de un Black Francis como en los auténticos buenos tiempos: ramalazos pop inmersos en guitarrazos indecentes, bandazos explosivos dentro de una misma canción y la voz del duende grande rabiando como la de un veinteañero (aunque venga todo en cuentagotas).

Visto lo visto, creo que sigue siendo mejor esperar poco del mundo, de la vida y de las cosas para que lo que venga tenga mejor sabor.
x Lorién Sottonero

"Tonight: Franz Ferdinand" El Disconflicto

5/2/09

En este juicio me ha tocado el papel de abogado defensor de una banda de la que nunca me sentí admirador, sino observador. Sé que posiblemente este punto de partida restará fuerza a mi declaración, pero no puedo revelarme ante el juramento con un ramalazo sensacionalista. Su tercer disco consigue aglutinar de salida todos los aditivos que sus admiradores del gremio de la pista de baile les añadían en las remezclas: escuchen “Can’t Stop Feeling” y “Lucid Dreams”. Tiene el pulso del rock ácido bailable en contraprestación y, a su favor, han dejado por el camino los ritmos histéricos y las descargas de guitarras hiperhooligans. Disfrutan creando estribillos pegadizos y repetitivos, mientras se contonean con los bajos vacilones del funk. Un postulado sonoro que intentaron, sin llegar al orgasmo, INXS y Talking Heads en los ochenta. Y como observador, me veo en la obligación de admitir que disfruto más cuando se alejan de su sello de identidad: “Send Him Away” y “Dream Again”, dejándonos ver que otro mundo alejado de la eterna adolescencia es posible. x Simón Zico



Mira que me cae bien Alex Kapranos, mira que aluciné como pocas veces en Benicássim con su concierto, y mira que tenía buena predisposición ante su nuevo álbum después de –nada menos- cuatro años. Pero, como ha pasado tantas y tantas veces en el mundo del pop (así, a vuela pluma, recuerdo a The Stone Roses o New Order) muchos años de espera no equivalen a que los grupos hayan depurado hasta la saciedad lo mejor de sí mismos para entregar un trabajo memorable. No. Más bien al contrario, parece que se hayan abandonado a la buena vida y la pereza artística que ello conlleva. Quizá por eso “Tonight: Franz Ferdinand” suena tan contundentemente vacío, con sólo un par de detalles que recuerdan lo buenos que fueron en su día estos escoceses. En la mayor parte del disco da la impresión de que se han dedicado a autoimitar el estilo de canción que les hizo grandes hace unos años, pero con poca suerte. Hay discos muy buenos sin hits, pero éste no es uno de ellos porque los minutos pasan y pasan mientras esperamos algo que nos remueva por dentro. Y lo que remueve son las ganas de cambiar a otro disco. x Matías Galli

Elastic Band Papá o Mamá (41)

3/2/09

www.myspace.com/elasticparty

En menos de una semana tendremos a los granadinos visitando nuestra ciudad, como plato fuerte de las fiestas demoscópicas de Mondosonoro. Todo un acierto al invitar a la pareja que ha hecho posible, con “Boogie Beach Days”, que creamos en la psicodelia actual “made in Spain”. A nosotros nos suenan al Beck más soleado y a los Kinks más cabareteros. ¿A qué os suenan a vosotros?.

1. Una serie de hospitales, un partido de fútbol en la tele o al cine.
Al cine sin ninguna duda.

2. Dieta de revista Ragazza, gazpacho o asado.
De primero el gazpacho (o salmorejo en su defecto) y luego el asado.

3. Piedra, papel o tijera.
Stone, Rolling Stone.

4. Bingo, casino o máquina tragaperras.
Ninguna de estas opciones.

5. La prensa musical es necesaria para: conocer estilismo de los grupos, enterarse de bandas que tocan en otras ciudades, tomar nota para la lista de la compra.
Como decía Frank Zappa... el periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer.

6. Vino, whisky o bebidas isotónicas.
Liquor, beer and wine (Reverend Horton Heat).

7. En el futuro que os gustaría más: un álbum recopilatorio con inéditos, un tributo por otras bandas o que nadie supiera de tu pasado musical.
Un Greatest Hits Vol. 1 y Vol. 2.

8. Los políticos españoles: brillan por su ausencia, brillan por su deficiencia o brillan demasiado para lo que hacen.
Los políticos brillan muy poco.

9. Beach Boys, Beatles o Kinks.
Beatles, Kinks y Beach Boys... en ese orden.

10. Si llego a viejo y me jubilo elijo: un huerto, un programa de reinserción social o turismo sexual en Thailandia.
Prefiero que me lleven al huerto. x Simón Zico

"Smokin' & Trippin'"

Andrew Bird: la llamada de la naturalidad

1/2/09

Realmente no sé muy bien por qué Andrew Bird me tiene tan atrapado en sus canciones. Me refiero a por qué él y no otros que, supuestamente, están por delante suyo en esto de los solistas compositores de pop.

Con "Weather Systems" (2003) y "The Mysterious Production Of Eggs" (2005) ya lanzó unos cuantos avisos de que su música tenía ese "algo más" que hace que no pases de largo de sus canciones. Y con "Armchair Apocrypha" (2007) se hizo definitivamente grande. Fue un gran disco sin resbalones y con muchos momentos emotivamente memorables.

"Noble Beast" sigue la estela de su predecesor con minuciosidad admirable. Comienza de la mejor manera posible: "Oh No" y de nuevo esos silbidos únicos que tanto nos gusta reconocer en los discos de Andrew Bird. Canción invernal. No. Otoñal. Tampoco. ¿Primaveral?. Más bien atemporal. En "Masterswarm" entran en escena los violines, y en "Fitz & Dizzyspells" la cosa coge carrerilla para llegar tras el bosque al verde valle que es "Effigy" (fake conversations on a nonexistent telephone / like the words of a man who's spent a little too much time alone) haciendo que se acumule la nostalgia de un recuerdo tan sólo borroso. Con "Tenousness", el pájaro vuelve a la senda limpia de maleza que conduce al bosque mágico donde está más a gusto: el folk cristalino de instrumentos jugando al escondite.

La segunda parte del álbum, iniciada por la cadenciosa "Not A Robot, But A Ghost" se adentra en otras aguas, más cálidas, y se coloca junto con la canción inicial entre lo mejor del disco gracias a su construcción bizarra y a su ritmo adherente. "Anonanimal" es pura esencia del de Chicago: se nota, para bien, que ha pasado mucho tiempo en el campo campero. Da rienda suelta a una imaginación inquieta, y los violines, mientras tanto, no paran de amenizar.
Una canción de ida y vuelta, revuelta y bonita. 'Cause I, I don't want your life insurance / Home, motto, health, flood and fire insurance / Oh, just make, please make this basic inference / And speak of me in the present tense. Son palabras de "The Privateers", el verdadero diamante de "Noble Beast".



Demasiadas palabras para un disco tan sencillo, por lo menos para los que ya conozcan a Andrew Bird. Nada nuevo, todo bueno. Y aún siendo un gran álbum, quizá tenga algo menos de frescura que su anterior "Armchair Aprocrypha". Así que, después de otro disco más, todavía sigo sin entender qué es lo que me hipnotiza de Andrew Bird. Serán los silbidos que llenan sus discos, a lo flautista de Hamelin.
x F. Andén